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Otro cargo de Adif declarará sobre Angrois

El gerente del área de seguridad en la circulación del noroeste de Adif, Fernando Rebón, que es el segundo cargo de esta empresa pública investigado en la causa que trata de esclarecer el accidente del tren Alvia en Angrois (Santiago), está llamado a declarar este miércoles 7 en los juzgados compostelanos. Su participación, así como la del resto de comparecencias previstas por el juez que instruye el caso, está pendiente de la huelga de empleados públicos que desde el 7 de febrero ha retrasado multitud de juicios y actos jurídicos en toda Galicia.

El magistrado Andrés Lago no ve “descartable” que “buena parte de los reproches que justificaron la imputación” de Cortabitarte “puedan ser extensivos” a Rebón, quien actualmente, según fuentes consultadas por Europa Press, sigue ejerciendo de gestor de la dirección corporativa de seguridad en la circulación, y desarrolla su trabajo en León. Casi cinco años después del descarrilamiento, que se cobró la vida de 80 personas y dejó a 144 heridas, Rebón, como alto cargo de una institución pública, se sumó a principios de febrero al que fue director de seguridad en la circulación de Adif, Andrés Cortabitarte, y a su homólogo en Renfe, Antonio Lanchares.

Lago también había imputado supuestas responsabilidades al jefe de inspección de la misma gerencia, José Antonio García Díez, pero la investigación a este hombre será archivada puesto que falleció en 2015. García Díez compareció ante el primer juez del caso, Luis Aláez, en septiembre de 2013, apenas dos meses después del siniestro. En la actualidad son siete los investigados: el maquinista Francisco Garzón Amo, el exdirector de seguridad en la circulación de Adif, Andrés Cortabitarte; su homólogo en Renfe, Antonio Lanchares; tres técnicos de Ineco y el gerente de seguridad en el noroeste también de Adif. Este último está citado para el 7 de marzo a las 9,30 horas, mientras que García Díez lo estaba para las 11,30 horas. Para las 12,00 horas está convocado también un técnico de la unión temporal de empresas (UTE) de Siemens y Thales, que fue la que suministró el sistema de control, mando y señalización en la línea.

Ya para el martes 13 tendrán que comparecer otros cuatro miembros de la UTE. Tendrán que aclarar aspectos sobre el registro de riesgos (‘hazard log’) que hicieron de la línea, y que analizaron los tres técnicos de Ineco que están investigados en la causa. Estos pusieron de manifiesto que Adif no les encargó analizar todo el trayecto, por lo que quedó fuera el enclave que incluye la curva de A Grandeira. El 19 de marzo será el turno de otro técnico de estas compañías, también uno de Bombardier (que suministraba un ‘software’), el director general de operaciones e ingeniería de Renfe, Francisco Minayo de la Cruz, y el gerente de la dirección corporativa de seguridad en la circulación de Renfe, Javier Nicolás Esteban. Minayo de la Cruz y Estaban están involucrados en relación con el envío de un correo electrónico por un jefe de maquinistas avisando sobre la peligrosidad de la curva.

Ya en abril, Lago tomará declaración en calidad de peritos, el día 9, a los expertos Ángel Luis Sanz Cubero y Pilar Calvo, que elaboraron informes sobre señalización y acerca del factor humano para el abogado del maquinista, que aquel día llegó a la curva de A Grandeira con un exceso de velocidad debido a que atendió una llamada telefónica del interventor. A continuación, el 18 de febrero, los que ratificarán sus peritajes serán el ingeniero Antonio Puyol y quien ejerce como directora técnica de Adif desde julio de 2016 Esther Mateo, cuyos documentos aportó el administrador ferroviario en las pasadas semanas para defender su actuación en la línea de Angrois en todo lo relativo al examen de los riesgos.

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Metro Madrid tiene amianto en algunos trenes

Metro de Madrid reconoce que en algunos trenes existe amianto en un pequeño componente eléctrico, pero aseguran que no supone un peligro ni para viajeros ni para trabajadores del suburbano. Sin embargo, confirman que un empleado sufre una enfermedad profesional por asbestosis, un tipo de cáncer. Fuentes de Metro de Madrid explican que, tal y como adelanta el diario El Mundo, en los trenes de los modelos 2.000 y 5.000 -que tienen entre 35 y 40 años- que circulan por las líneas 1, 6 y 9 hay amianto en un componente que está en las “tripas” de éstos. Las mismas fuentes agregan que esto no supone “ningún tipo de peligro” para los viajeros de Metro.

En cuanto a los trabajadores, señalan que tampoco corren peligro, puesto que se han llevado a cabo todo tipo protocolos para el manejo del componente eléctrico que contiene amianto y, desde el Servicio de Prevención de la compañía y en colaboración con los sindicatos, se ha formado a los empleados que tienen que hacerlo. No obstante, Metro de Madrid confirma que a un empleado se le reconoció el pasado mes de diciembre una enfermedad profesional por asbestosis (el asbesto es la base del amianto).

Las mismas fuentes subrayan que los planes de prevención para el tratamiento del componente eléctrico de los trenes son anteriores al reconocimiento de la enfermedad laboral de este trabajador, del que no han podido precisar a qué labores se dedicaba.

Construidas por CAF durante los años 1990, las unidades 2.000 prestan servicio en líneas de gálibo estrecho. Es la serie más numerosa de todas las que circulan por la red. Presta servicio principalmente en la línea 5 y la línea 1. La serie 5.000 fue puesta en funcionamiento en 1974. Construidas por CAF y WESA, es el primer modelo construido para las líneas de gálibo ancho. Lo que sí se ha retirado ya de circulación son cuatro vehículos auxiliares utilizados en tareas de mantenimiento ante la sospecha de que podían plantear «problemas de seguridad» precisamente por esta misma circunstancia.

El uso del amianto se prohibió en 2003, si bien subrayan que según la normativa en vigor «no se tiene que quitar de las instalaciones en las que ya estaba siempre y cuando esté en buenas condiciones de mantenimiento». No obstante, señalan que cuando se hacen obras de renovación en la red se va eliminando de los lugares en los que aún permanece, como las bóvedas de algunas estaciones.

El Grupo Parlamentario de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid pide “medidas urgentes” contra la presencia de amianto en trenes del Metro de Madrid, porque le preocupa la salud de los usuarios y empleados del suburbano. El diputado de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid Juan Rubio dice que están reclamando medidas “urgentes” contra la presencia de amianto en las instalaciones del suburbano, que en estos momentos está retirando las unidades “sin una política clara de comunicación a los trabajadores y usuarios”.

“Lo que estamos solicitando es una actuación clara y contundente a favor de la retirada de los elementos de amianto y una política comunicativa de Metro más transparente. No entendemos por qué no está dado de alta las empresas autorizadas a retirar este tipo de elementos, cuando estos aparecen no solamente en las unidades móviles sino también en unos elementos de estaciones y subestaciones de alimentación“, sostiene Rubio.

El parlamentario de la formación naranja asegura que la presencia de este material “cancerígeno” se conoce “desde los años 90”. Por ello, indica que no entienden los motivos por los que desde los planes de prevención de riesgos laborales “no se ha procedido a elaborar un plan completo de retirada de estos componentes“. “Nos preocupa la salud de quien está diariamente utilizando estas instalaciones, los empleados de la compañía, y no entendemos por qué no se han hecho estudios previos de control. Por ejemplo, de calidad del aire de los túneles de Metro donde van circulando las unidades y donde los trabajadores hacen gran parte de su vida laboral”, concluye Rubio.

Solidaridad Obrera explica en un comunicado que la Inspección de Trabajo ha dado «plazos de uno, dos y tres meses» a Metro para elaborar de protocolo de actuación cuando haya que manipular algún elemento con amianto, la realización de un mapa de lugares donde aún podría estar presente y la estimación del tiempo requerido para su eliminación, «además de realizar una evaluación especifica de riesgos y medidas preventivas».

(Imagen de Tom Page from London, UK – CRW_3920, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=48776194)

¿Es posible predecir con exactitud los riesgos en el ferrocarril?

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Evidentemente, en el mundo teórico todo es previsible. Incluso el riesgo en el mundo ferroviario. La pregunta tiene una respuesta contundente: existen modelos matemáticos que analizan la probabilidades de riesgo en las líneas ferroviarias. Y España tiene, por fortuna, especialistas que desde el mundo universitario analízan este tipo de situaciones. Precisamente el catedrático de la Universidad de Cantabria, Enrique Castillo, ha presentado en la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) un modelo de análisis probabilístico de riesgo de líneas de ferrocarril que contribuirá a reducir la siniestralidad en este tipo de transporte.

Castillo, profesor visitante en la UCLM, que le nombró doctor honoris causa en 2011, es uno de los mayores expertos del mundo en estadística de valores extremos y en fiabilidad de obras civiles, ha informado hoy la institución académica en un comunicado. Este currículum le llevó a participar como asesor en la investigación del accidente ferroviario de Santiago de Compostela sucedido el 23 de julio de 2013, en Angrois, y que con 79 víctimas mortales ha sido el segundo más grave de España después de la catástrofe de Torre del Bierzo (León), en 1944.

Castillo explica que su modelo “permite reproducir todos y cada uno de los elementos de la línea y del tren, infraestructura, señales luminosas, limitación de velocidad, sistemas de supervisión, desvíos, transiciones producidas por túneles y viaductos, material rodante, estabilidad de taludes, informaciones y sonidos en cabina”. Incluso permite reproducir “la dependencia estadística entre ellas y, muy especialmente, los efectos del error del maquinista y su evolución durante la conducción”.

“El sistema apunta una estimación de las probabilidades de accidente en cada uno de sus puntos o tramos, permitiendo identificar los puntos críticos y decidir dónde es necesario mejorar la seguridad, así como analizar si la seguridad global está equilibrada entre los diferentes elementos o hay importantes diferencias entre ellos”, explica el profesor Castillo. “Un análisis de sensibilidad permite identificar cuáles son los parámetros relevantes en los que hay que concentrar la atención y cuáles pueden ignorarse”.

Durante su intervención en la conferencia inaugural del curso en la Escuela de Caminos de Ciudad Real, el catedrático de Cantabria presentó un programa que lleva su firma y que aporta una solución de vía alternada doble-simple para trenes de altas prestaciones, que permite un notable ahorro del coste de construcción y mantenimiento frente a la vía doble y casi sin aumento del tiempo de viaje. Este modelo de optimización, en el que también trabajan los profesores de la UCLM José María Menéndez, Ana Rivas e Inmaculada Gallego, permite decidir qué tramos de una línea ferroviaria deben ir en vía única y cuáles en vía doble, y obtener los horarios optimizados de los trenes resolviendo todas las restricciones de demanda, material rodante, horarios y seguridad de la línea.

La propuesta, que podría suponer un antes y un después en la forma en que se proyectan, construyen y explotan las líneas de alta velocidad, mereció el premio Talgo a la innovación tecnológica. El programa se ha aplicado ya en varios proyectos fin de carrera y se ha utilizado en el análisis preliminar de algunos proyectos en varios países, demostrando que ciertas líneas son viables con esta solución.

Tras presentarlo al Ministerio de Fomento, Ineco, Adif y Renfe, se está aplicando en un Convenio con el Gobierno de Cantabria para reducir el coste del tramo Santander-Palencia a la décima parte, 330 millones de euros frente a 3.200 millones de euros de la vía doble de alta velocidad. Con ello se consigue un tiempo a Madrid de tres horas, en vez de dos horas y media.