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La estación del World Trade Center de Calatrava arranca con la colocación de la primera columna

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El ambicioso y costosísimo proyecto del arquitecto valenciano Santiago Calatrava para el intercambiador de transportes del World Trade Center ha arrancado con la colocación de una primera columna de acero de diez toneladas. “Una paloma a punto de emprender el vuelo” es como definió Calatrava esta estación, en la que confluirán trece líneas de metro y que comienza a tomar forma desde esta semana, aunque arranca con más de un año de retraso y con un presupuesto de 4.000 millones de dólares (3.057 millones de euros), casi el doble del inicial.

El llamado “World Trade Center Hub” servirá también como un tránsito para el Port Authority Trans-Hudson (PATH), un tren de cercanías que atraviesa el Hudson para conectar la ciudad de Nueva York con el estado de Nueva Jersey, y se convertirá en la tercera terminal más grande de la Gran Manzana, solo detrás de las emblemáticas Grand Central y Penn Station. Esta estación del artífice de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia (España) o el edificio del BCE de Toronto (Canadá) y ‘la Paloma’ de Bilbao sustituirá a la provisional que se construyó en 2003, más de un año después de los atentados del 11S. La nueva terminal, cuya apertura está prevista para 2015, forma parte del proyecto de recuperación conjunta de la llamada “zona cero” tras los atentados, en los que murieron cerca de 3.000 personas.

Un total de 610 piezas de acero con un peso total de 11.000 toneladas, 46.500 metros cuadrados de superficie para tiendas, restaurantes y el tránsito te 250.000 personas al día son las cifras que maneja la nueva obra de Calatrava, encargada asimismo de conectar las cuatro torres del World Trade Center y el memorial del 11-S y no exenta de polémica por lo elevado de su presupuesto.

La colocación de la primera columna de la estación de Calatrava se produce la semana siguiente a la colocación de la antena en el edificio One World Trade Center, el más alto de Nueva York y del continente americano.

Nueva York festeja los cien años de vida de la ‘Grand Central Terminal’, icono ferroviario mundial

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Un siglo ya. Y lo que le queda. En pleno corazón de Manhattan, se encuentra la construcción ferroviaria más iconográfica del mundo y uno de los edificios más visitados del planeta. La Estación Central de Nueva York, considerada la catedral del transporte, cumple hoy cien años en plenitud de facultades. La ciudad de los rascacielos celebra el centenario por todo lo alto.

El 2 de febrero de 1913 salía de los andenes de la ‘Grand Central Terminal’ el primer tren; su destino era Boston. Cien años después la terminal es el punto de partida y llegada de cientos de trenes, aunque los convoyes limitan su recorrido hasta el estado vecino de Connecticut. En sus 67 andenes transitan 150.000 pasajeros apresurados que solo acortan el paso al tropezar con los fascinados turistas que visitan esta joya de la arquitectura ferroviaria. Más de 21 millones de visitantes acuden al año a la terminal neoyorquina, una de las más grandes del mundo, en una competencia con la que no pueden ni tan siquiera el Empire State, el Puente de Brooklyn o la Estatua de la Libertad. Es uno de los grandes símbolos de la ciudad con 44 andenes y 67 vías en los dos niveles subterráneos (41 vías en el superior y 26 en el inferior).

Y, sin embargo, a punto estuvo de pasar a mejor vida durante el ‘boom’ del automóvil de los años 50. Situada en el cruce de la calle 42 y la Park Avenue, el aumento de los precios del suelo en Manhattan y la brutal eclosión de los utilitarios obligó a las autoridades a replantearse su futuro y su posible derribo. Las alarmas se encendieron y cientos de voces se alzaron contra la acción de la piqueta. Una de las que más influyó por preservarla fue Jackie Kennedy. El Tribunal Superior se pronunció finalmente y fue declarada monumento histórico.

El diseño de la terminal comenzó en 1903 (un choque de dos trenes en los abarrotados túneles del transporte de Nueva York dejó 17 muertos y Cornelius Vanderbilt decidió que era la hora de dotar a la ciudad de un nuevo trazado y una estación mejor) y se inauguró diez años después. A finales de la década de los 20 estaba ya en pleno apogeo y alcanzó todo su esplendor durante los cuatro lustros siguientes. Estrellas de cine, dirigentes de medio mundo, acaudalados viajeros y, por supuesto, varios presidentes llegaban a Nueva York en tren y pernoctaban en el cercano Waldorf Astoria, que tenía su propio andén ferroviario. Un cine, una galería y escuela de arte y varios restaurantes componían el decorado de la ‘Grand Central Terminal’. Antes de llegar a la mitad de siglo, la mitad de los habitantes de Estados UnidosNueva York había pasado por alguna de sus dependencias.

Son cientos los detalles que hacen de este edificio el icono ferroviario más reconocido del mundo. El interior es impresionante; en él sobresalen, además de la gran sala y sus lucernarios naturales (el vestíbulo principal tiene un techo interior que se encuentra a unos 40 metros de altura, con tres ventanas que llegan a los 23 metros), los adornos. En cada rincón se puede ver un montón de bellotas y hojas de roble, (“from an acorn a mighty oak shall grow”, es decir, de una bellota puede nacer un poderoso roble), que Cornelius Vanderbilt, una de las grandes fortunas del siglo XIX aunque de familia humilde e impulsor del ferrocarril, convierte en el escudo heráldico del que carece por su procedencia. También la fachada exterior es algo especial, aunque el edificio ha sufrido en los últimos años alguna merma que la ha restado monumentalidad. Sin embargo, el viandante aún se sorprende cuando contempla la estatua de Mercurio, a la que acompañan Hércules y Minerva.

Más detalles que la hacen diferente. Aún tiene un negocio inalterable desde 1913, el Oyste bar; coexisten 103 establecimientos de distinta naturaleza y se sirven 10.000 comidas en los restaurantes del complejo. Alrededor de 19.000 prendas se pierden y se encuentran, de los que los abrigos son los artículos más frecuentes con más de 2.000 al año.

Ahora Nueva York se rinde a sus pies. Los festejos comenzaron ayer; durante todo el dia se produjeron diversos espectáculos en los que participaron caras conocidas como Caroline Kennedy, hija del presidente John F. Kennedy, o el director de cine Spike Lee. Una exposición multimedia desarrollada por el New York Transit Museum muetra, además, la historia de la estación y su repercusión en la ciudad de Nueva York, situándola en el contexto histórico, social y cultural a través de los años.

A lo largo de todo el año están programados varios eventos conmemorativos como una exposición de trenes antiguos centrada en la historia del ferrocarril. Además, en primavera comenzará la renovación de la entrada de la terminal por la calle 42: se acondicionará el Vanderbilt Hall para exposiciones y se construirá una nueva cafetería. La guinda del pastel será la creación de un logotipo inspirado en el icono más famoso de la terminal: el reloj. Para esta ocasión las agujas marcan las 19.13 horas en alusión al año de apertura de la terminal, 1913.

La estación ha sido el escenario de multitud de películas como ‘El coleccionista de huesos’ o ‘Men in Black’. También se han rodado en su interior tomas clásicas como el tiroteo en la escalinata de la estación protagonizado por Kevin Costner en la película ‘The Untouchables’ justo en el momento en el que el carrito de un bebé rueda escaleras abajo, o cuando la terminal queda destruida en ‘The Avengers’ durante la lucha de los superhéroes por salvar el planeta de unos invasores extraterrestres.

Para conocer los actos más sobresalientes de este aniversario puedes consultar el calendario que se ha elaborado, por lo que debes entrar en la página web www.grandcentralterminal.com o www.grandcentralterminal.com. También puedes expresar tus sentimientos y compartirlos a través de las redes sociales GrandCentralTerminal en facebook y GrandCentralNYC en Twitter.

(Imgen Hal Morey. 1930)

Una segunda muerte en las vías del metro de Nueva York desata el temor entre los pasajeros

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Un acto de locura. La muerte de un inmigrante indio tras ser lanzado a las vías del tren en Nueva York ha desatado la alarma entre los pasajeros del metropolitano y ha resucitado el temor que estos actos producen en los habituales de este transporte. Es la segunda ocasión en este mes en que un pasajero es empujado a los raíles de los trenes subterráneos de Nueva York. Consciente de la angustia que han despertado ambos incidentes, el alcalde de la Gran Manzana, Michael Bloomberg, destacó la disminución en las tasas de homicidio en la ciudad e indicó que la prioridad de las autoridades es “la seguridad en Nueva York en general”.

El fiscal del distrito de Queens, Richard Brown, explicó que la mujer implicada en el homicidio “está acusada de cometer lo que es la peor pesadilla de todo usuario del metro: ser arrojado de repente y sin sentido a las vías de un tren que se aproxima”. “La víctima presuntamente fue empujada por la espalda y no tuvo oportunidad de defenderse. Más allá de eso, los comentarios de odio que presuntamente hizo la acusada y que precipitaron sus acciones jamás pueden ser toleradas en una sociedad civilizada”, agregó Brown.

El incidente captó titulares dentro y fuera de Nueva York, una urbe de poco más de ocho millones de habitantes y donde la mayoría depende del servicio de trenes para trasladarse a sus puestos de trabajo. Sunando Sen, de 46 años y procedente de India, falleció cuando la mujer de origen hispano, identificada como Erika Menéndez, lo empujó en la vía del tren en la estación de la parada de 40th Street-Lowery, indicaron fuentes policiales al diario ‘The New York Post’.

La jueza Gia Norris ha ordenado una prueba psiquiátrica de la mujer, de 31 años. Menéndez afronta cargos de homicidio en segundo grado y crimen “motivado por el odio”, después de que declarara ante la Policía neoyorquina que empujó a la víctima por su odio contra los hindúes y musulmanes desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EEUU. “Empujé a un musulmán a las vías del tren porque odio a los hindúes y los musulmanes, desde 2001, cuando derrumbaron las Torres Gemelas, los he estado golpeando”, afirmó Menéndez, según una declaración escrita distribuida por el fiscal del distrito de Queens.

Sunando Sen, un inmigrante hindú de 46 años que emigró a EEUU desde Calcuta (India), falleció a consecuencia del trauma que sufrió al caer sobre las vías del metro en la estación de 40th Street-Lowery. Según las autoridades, al ser instruida de cargos en un tribunal criminal en Queens, Menéndez se mostró incoherente durante toda la comparecencia y, en una ocasión, se carcajeaba tanto que la jueza Norris le advirtió a su abogado defensor que la mandara a callar.

Menéndez, que deberá regresar al tribunal el próximo 14 de enero, fue arrestada la madrugada del sábado después de que la Policía recibiese pistas de su paradero a partir de las imágenes de un vídeo colocado en la plataforma de la estación. Al parecer, sus familiares contactaron con la Policía después de ver un bosquejo con su imagen en los informativos de televisión. “Lo único que sé es que es bipolar y después de ver las imágenes de televisión, estoy muy segura de que se trata de ella. No sé de su paradero ni qué ha estado haciendo en los últimos meses”, dijo un primo de la sospechosa al diario.

De ser declarada culpable, Menéndez afrontaría una pena máxima de 25 años de cárcel a cadena perpetua, según el comunicado de Brown. La mujer tiene al parecer un historial de transtornos mentales.

El huracán ‘Sandy’ inunda los siete túneles del metro de Nueva York y el agua daña el sistema eléctrico

Devastador golpe al transporte neoyorquino. El huracán ‘Sandy’ ha causado estragos en el metro de la ciudad de Nueva York, inundando túneles, garajes y estaciones ferroviarias y amenaza con paralizar el mayor sistema de transporte público de Estados Unidos, que recibe unos 5,3 millones de usuarios de lunes a viernes.

El transporte público de Nueva York “no ha sufrido un desastre tan devastador” en sus 108 años de existencia como el que ha provocado el huracán ‘Sandy’, ha señalado el presidente de la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA en sus siglas en inglés), Joseph Lhota, poco después de que ‘Sandy’ inundara Manhattan. Nueva York estará tres o cuatro días más sin servicio de metro como consecuencia del paso de ‘Sandy’, indicó por su parte el alcalde Michael Bloomberg, mientras se reabrían puentes y se espera que los buses comiencen a circular el miércoles.

“El sistema de metro de la ciudad de Nueva York nunca se ha enfrentado a un desastre tan devastador”, ha explicado el director de la Autoridad Metropolitana de Transporte, Joseph Lota. Los siete túneles que recorren la ciudad de Nueva York están inundados, y la entrada de agua salada ha dañado los componentes del sistema eléctrico que tendrán que ser limpiados y reparados antes de que se restaure el sistema, ha informado la portavoz de la Autoridad Metropolitana de Transporte, Deirdre Parker. “Es muy difícil saber qué áreas se restaurarán primero”, ha continuado Parker, que ha añadido que lo más probable es que se establezca una combinación entre un sistema de metro limitado que “se restaurará de forma gradual” y un servicio de autobuses.

La ciudad suspendió los servicios de metro, autobús y trenes de cercanías la noche del domingo, un día antes de que ‘Sandy’ tocará tierra por la noche en el estado vecino de Nueva Jersey.

Los viajeros de Nueva York podrán seguir comiendo en los coches del metro de la Gran Manzana

Comer o no comer; he ahí el dilema en el metro de Nueva York. La Autoridad Metropolitana del Transporte (MTA) de Nueva York rechaza el proyecto de ley dirigido a prohibir la comida en el metro de la ciudad pese a que la costumbre atrae a las ratas. El presidente de la MTA, Joseph Lhota, sostiene que la propuesta perjudicaría a las minorías y a quienes no pueden tomar algún alimento en otro lugar, como muchos pobres de la Gran Manzana. Lhota se opone así al proyecto de ley ideado por el senador estatal Bill Perkins, que contempla multas de hasta 250 dólares por comer en el metro.

La polémica está servida. Hace pocos días un vídeo en youtube donde una mujer recriminaba a otra porque comía un plato de tallarines en uno de los coches del metro neoyorquino alcanzó un alto grado de popularidad. Partidarios y detractores de poder ingerir alimentos en el suburbano iniciabano una larga discusión en los comentarios del vídeo en Youtube. La grabación muestra cómo una mujer comienza a criticar a una joven que está comiendo un plato de espaguetis en el suburbano, quien responde a las críticas insultado a la pasajera. La discusión se va elevando de tono por momentos hasta que finalmente llegan a las manos y la joven termina por tirar el plato de comida sobre la mujer. La pelea ha provocado una ardua polémica en internet.

Muchos neoyorquinos se quejan de que la costumbre de comer en el subterráneo deja basura que atrae a los roedores, que penetran en los coches del metropolitano en busca de migas incluso cuando éstos están llenos de pasajeros. La presencia de ratas ha sido en ocasiones grabada en vídeos que motivan gran controversia cuando son publicados en internet, donde también se han colgado secuencias de disputas entre pasajeros por el asunto de la comida.

Según el grupo Straphangers Campaign, una de cada diez personas que viajan habitualmente en el metro de Nueva York han visto recientemente ratas correteando dentro de los coches y por las plataformas y las vías. La misma organización denuncia que los recortes presupuestarios en los servicios de limpieza del subterráneo están provocando una grave falta de higiene en las estaciones.

Los diarios neoyorquinos recordaban hace escasos días que la Autoridad Metropolitana del Transporte recoge cada día unas 90 toneladas de basura del metro de la Gran Manzana, famoso por su falta de higiene y las ratas que pueblan sus vías y andenes.

La presencia de roedores, además de antiestética, propicia la propagación de enfermedades e infecciones y además daños y problemas en el cableado de la infraestructura viaria, que produce pérdidas millonarias a las operadoras ferroviarias.

Nueva York suspende metro, tren y autobús ante la llegada de ‘Irene’, en una medida sin precedentes

La amenaza de ‘Irene’ se cierne sobre Nueva York. El gobernador de la ‘Gran Manzana’, Andrew Cuomo, ha decidido cerrar a partir del mediodía de hoy toda la red de transporte público de la ciudad, y ha empezado a evacuar hospitales y asilos. Igualmente ha suspendido todas las obras ante la llegada a la costa este de Estados Unidos del huracán ‘Irene’. “Nos hemos movilizado con rapidez para poner en marcha nuestros planes de emergencia, para trabajar con nuestros socios federales y locales, y para identificar y preparar una de las operaciones más drásticas que el estado de Nueva York haya puesto nunca en marcha ante un posible desastre natural”, dijo Cuomo en un comunicado.

En una medida sin precedentes en la historia de la ciudad, la Autoridad Metropolitana del Transporte (MTA) suspenderá así los sistemas de autobús, metro y ferrocarril a partir del mediodía del sábado (16.00 GMT) y no se reanudarán hasta el lunes a las 7.00 hora local (11.00 GMT).

Cuomo afirmó que la MTA llevará a cabo un “cierre total” en el que todos los vehículos comenzarán su última ruta a esa hora “para asegurarse de que el sistema continuará siendo operativo después de la tormenta”.

El gobernador añadió que asimismo se cerrarán al tráfico zonas potencialmente peligrosas de sufrir inundaciones como la autopista interestatal Thruway y los seis puentes que unen la isla de Manhattan con los barrios de Brooklyn y Queens, así como el estado de Nueva Jersey, si los vientos sostenidos de ‘Irene’ superan los 100 kilómetros por hora.

Todavía está por decidir si también se evacuará a los residentes de áreas por debajo del nivel del mar en las zonas de Battery Park City en Manhattan, Coney Island en Brooklyn, Far Rockaways en Queens y algunos barrios de Staten Island.

Las autoridades han suspendido además hasta el lunes todas las obras y se recomienda a los ciudadanos evitar parques y jardines por el riesgo de caídas de árboles y las playas por el fuerte oleaje ante la llegada de ‘Irene’, el primer huracán que amenaza territorio estadounidense desde 2008, cuando ‘Ike’ impactó en Texas.

El sistema de los transportes públicos de Nueva York es uno de los más extensos y complejos del mundo. Sólo el metro, que funciona las 24 horas del día ininterrumpidamente (solo tres metros del mundo lo hacen), transporta a diario una media superior a los cinco millones de viajeros. Es el sistema de transporte público urbano más grande en los Estados Unidos y uno de los más grandes del mundo, con entre 420 y 475 estaciones (dependiendo de cómo se contabilicen los puntos de transbordo: la MTA usa 468 como número oficial de estaciones) y 656 millas (1.056 km) de vías primarias en servicio. Si se cuentan las vías secundarias en talleres y cocheras el total asciende a 842 millas (1.355 km).

En Nueva York hay dos grandes estaciones principales de trenes situadas en el centro de Manhattan: la Grand Central Station (ubicada entre la calle 42 y Park Avenue) y la Pennsylvania Station (también conocida como Penn Station, ubicada entre la calle 34 y la Sexta Avenida). El tren PATH (Port Authority Trans Hudson) es un servicio de tren subterráneo que enlaza Manhattan con Nueva Jersey, al igual que la New Jersey Transit, que también llega a lugares de Nueva Jersey.

La Grand Central Station realiza trayectos hacia el norte del estado (donde opera la Metro-North Commuter Railroad) y llega hasta ciudades como Nueva Jersey o Connecticut. En cuanto a Penn Station, presta los servicios de Amtrak (une más de 46 ciudades estodounidenses y cuenta con más de 500 estaciones ferroviarias distribuidas por todo Estados Unidos) y del Long Island Railroad.

Nueva York declara la guerra a las ratas del metro

‘Marditos roedores’. La ‘Gran Manzana’ también tiene sus ‘gusano’s. Aunque sean de cuatro patas, roan todo lo que se abre a su paso y sean prolíficos hasta la extenuación. Nueva York declara la guerra a las ratas que pueblan el metro de la ciudad desde que de éste se inaugurara hace ya más de cien años, después de descubrir que no viven en los túneles de los trenes sino en las propias estaciones. Una guerra internacional que ya han declarado otros países, pero con resultados muy desiguales.

Y ahora lo intenta Nueva York. “Me siento muy optimista sobre la posibilidad de que podamos controlar las ratas del metro. Nunca llegaremos a cero, pero sí podemos lograr que se conviertan en algo ocasional, en lugar de habitual”, ha asegurado Robert Corrigan, del Departamento de Salud de Nueva York.

Las autoridades locales acaban de difundir los resultados iniciales de un estudio que se ha realizado durante los dos últimos años para determinar exactamente dónde viven y qué costumbres tienen. La investigación se ha desarrollado en los túneles de 18 estaciones de metro de la zona sur de Manhattan. Y la conclusión es demoledora: cerca de la mitad de las líneas son “un imán para las ratas”, porque están llenas de basura y de agujeros ideales que les sirven de cobijo.

Aunque las autoridades no han querido identificar de qué estaciones se trata, tampoco ha sorprendido a los neoyorquinos, acostumbrados a ver ratas paseándose por las vías por las que circulan los trenes del suburbano e incluso por los parques de la ciudad, especialmente por las noches cuando llega el buen tiempo.

“Es un mito lo de que todas las estaciones del metro de Nueva York tienden a tener ratas”, ha apuntado Corrigan ante el Consejo de Salud de la ciudad. “Si no hay comida, no hay ratas, es así de simple”, concluye y apuesta por limpiar más a menudo las estaciones. También se considera recomendable sellar las puertas de las salas donde se guardan las bolsas de basura a la espera de ser retiradas, ya que es donde más acuden los roedores en busca de alimentos.

La estrategia para combatir la presencia de estos animales, que tanta repugnancia despiertan entre los ciudadanos, consiste básicamente en poner trampas con cebos en las vías, pese a que, según lo descubierto en este estudio, las ratas no viven ahí. Métodos que requieren grandes inversiones y atraen aún más a los roedores, al tiempo que los trenes terminan destrozándolas y desperdigando los cebos por los túneles.

El estudio ha desvelado que no es cierta la popular creencia de que las ratas viven en grandes poblaciones en los túneles del sistema de transporte, escondidas a muchos metros bajo tierra, sino que en realidad viven dentro de las propias estaciones, en sus paredes, y salen a través de sus grietas para buscar comida. Por ello, tampoco funciona la estrategia de electrificar los rieles ni ninguna otra que se haya probado hasta el momento, según recuerda ‘The New York Times‘, que ha pedido a sus lectores que envíen fotos tomadas en el metro de la ‘Gran Manzana’ donde se ve cómo campan a sus anchas las ratas. “Los viajeros insisten en comer, beber y tirar basura en las estaciones, dejando migajas y restos que, a ojos de una rata, son una clara invitación a sentirse como en casa”, resume el diario.

(Fuente El Correo. Imagen Frank Franklin II/Associated Press)

Metro de Nueva York, en paños menores



Las imágenes son de enero de 2009. Una perfomance como otra cualquiera, si no fuera por aquello de que se trata de viajar en paños menores en el metro de Nueva York y en pleno invierno. Coloridos variados, modelos para todos los gustos, piernas al aire, embutidas en medias… y sopresa entre los transeúntes de la ciudad de los rascacieles. Asombro y sonrisas, que tampoco está nada mal para soportar la monotonía de un viaje rutinario.

Trenes de Nueva York en pantallas de LCD en tiempo real

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La alta tecnología va conquistando el mundo del tren. Cada día se hacen locomotoras más sofisticadas. Y, a medida que avanza la ciencia, los pasajeros disponen de mejor información. Una compañía que se precie sabe que debe cuidar su servicio de atención a los viajeros. Y que estos reciban la información en tiempo real, siempre y cuando sea posible. Sobre todo, si les afecta.

La estación Bedford Ave L del metro de Nueva York ha estrenado recientemente un panel LCD que muestra en tiempo real por dónde van los convoyes de esa línea. Los pasajeros saben en todo momento por dónde van los trenes de la operadora. Y saben si llevan retraso o deben permanecer aún un tiempo esperando la llegada de su tren. Pero no es la única estación que ha adoptado el nuevo sistema de información en tiempo ral.

En febrero, NYC Transit instó pantallas de vídeo en la plataforma de la estación de Myrtle-Wyckoff, en Brooklyn, para mostrar dónde se ubicaban cada uno de los trenes de la línea, información que se actualizaba cada 15 segundos. Pero la operadora no se conformó con la instalación de estos paneles en una sola estación y quiso trasladar el sistema a otras terminales de su red. Las máquinas habían impactado entre los viajeros que mostraron su satisfacción en el canal de twitter que tiene la compañía que gestiona el suburbano de la Gran Manzana. Poco tiempo después las pantallas han llegado a Bedford Avenue. NYC Transit comunica además que ya ha instalado varios paneles en varios puntos de la estación.

Las pantallas muestran los datos que ofrece el sistema operativo informático de la línea L, con ubicaciones exactas de los trenes y su posición sobre el mapa de la red, de forma que de un vistazo se aprecia se avanzan o permanecen detenidos. El proyecto no ha concluido todavía, sino que está aún en su fase inicial.

Si el programa piloto satisface a los gestores de la operadora, se ampliará a otras estaciones de la red metropolitana. Es el propósito que se ha marcado la compañía aprovechar la tecnología e informar lo más exactamente posible sobre los trenes de la operadora.

Renfe también prueba un sistema similar. De hecho en la nueva estación de Sol ha colocado unas terminales que permiten comprobar el acceso del próximo tren, en qué punto de la línea se encuentra y el tiempo que falta para alcanzar su destino.

También Adif realiza sus pinitos en esta materia y permite el acceso a su servicio que proporciona información sobre las circulaciones programadas, así como los datos más significativos de todas las estaciones donde tiene competencias. Quién sabe si en un futuro próximo, se anime a proporcionar la información en digital y permita igualmente seguir el recorrido de los trenes por la red española.

El ‘minuto fantasma’ de los trenes de cercanías de Nueva York

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Los trenes siempre salen puntuales. El aforismo ha circulado así desde que los ferrocarriles se convirtieron en el medio de transporte más utilizado por las masas. De hecho, hay medios que basan su prestigio en ofrecer puntualidad en sus horarios de salida y de llegada. Uno de los ejemplos más notorios lo tenemos en la red de AVE Madrid-Sevilla que devuelve el importe del billete a los viajeros si se produce un retraso superior a los cinco minutos sobre la hora fijada de llegada, siempre que el retraso sea imputable a Renfe.

La fama de puntuales de algunos servicios, como los trenes suizos, es sinónimo de prestigio y buenhacer. Y en la mayor parte del mundo, la salida de los transportes a su hora es, no ya un signo de prestigio, sino una razón de garantía. Todas las compañías ferroviarias intentan seguir este criterio.

Claro que hay excepciones. Y precisamente rompe la regla quien menos podemos imaginar. Los trenes de cercanía de Nueva York mantienen una práctica distinta que no siguen ciudades como Los Angeles, Filadelfia, San Francisco o Chicago, donde los convoyes salen puntuales a su hora sin ningún miramiento. La ‘Gran Manzana’ es distinta hasta para eso.

Un periodista de ‘The New York Times‘ ha revelado el ‘gran secreto’ que comparten todos los ferroviarios de los rascacielos. Cada tren de cercanías que sale de Nueva York – alrededor de 900 al día – lo hace un minuto más tarde de lo previsto. Si la tabla de horarios marca la salida a las 8.14, el tren en realidad saldrá a las 8.15. El horario de los paneles informativos 12.48 es realmente 12.49. En una ciudad que vive pendiente de cada segundo del reloj, este ‘minuto fantasma’, según explica Michael M. Grynbaum en ‘The New York Times’, es una especie de gesto de cortesía.

Durante décadas, esta práctica conocida por los empleados del ferrocarril aunque en público siempre la nieguen, se entiende como un período de gracia para los pasajeros rezagados que necesitan más tiempo para llegar desde la plataforma del andén al tren. Y forma parte ya de la cultura ferroviaria de Nueva York.

“Esto se ha hecho siempre aquí desde que tengo conocimiento”, explica Jack Swanberg, de 70 años, un historiador no oficial de Metro-North, que ha supervisado las salidas en la terminal ‘Grand Central’ de Manhattan. “Desde 1970 he sido el controlador de la estación y esta situación se ha venido practicando en los trenes de ‘Grand Central’, al menos que yo sepa, desde 1870”.

Esta concesión de los ferroviarios de Nueva York data, al parecer, de la época en que se bloqueaban las puertas de acceso al andén, una vez que el tren había hecho su entrada en la estación. Los viajeros que habían podido traspasar el acceso antes de su cierre disponían de un minuto para recorrer la distancia que separaba éste del andén donde permanecían estacionados los convoyes dispuestos a salir hacia su próximo destino. La práctica se extendió gradualmente a los trenes a Long Island y Nueva Jersey.

Un portavoz de Amtrak admitió que algunos de sus trenes de las grandes ciudades esperan sesenta segundos después de la hora que marcan las tablas de horarios, pero no quiso especificar exactamente qué trenes o qué ciudades.

El reportero de ‘The New York Times’ hizo sus propias comprobaciones monitorizando la salida de veinte trenes de ‘Grand Central’ y certificó que salieron una media de 58 segundos más tarde de la estación. Durante ese minuto extra, en los paneles informativos del vestíbulo y el andén se indicaba que el tren ya había partido (“Departed”), aunque se mantenía esperando pacientemente en la plataforma. Sin embargo no hay horarios o signos en la estaciones terminales que sugieran que ese minuto de cortesía existe.

(Imagen: Michael Appleton. ‘The New York Times’)