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Los Amigos del Ferrocarril de Bilbao devuelven el TER 9736 que custodian al Museo de Delicias

Otro histórico que nos deja. Y Bilbao se va quedando huérfano de trenes. A pesar de todo lo que nos une al mundo del ferrocarril, la capital vizcaína se va alejando cada vez más de su pasado ferroviario y pierde poco a poco todos sus elementos más representativos. Ahora le toca el turno a otro histórico de la villa: el TER 9736.

Custodiado por la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Bilbao en la estación de Abando desde 1996, el automotor pasará en breve al Museo de Madrid Delicias, donde se pretende darle un nuevo uso turístico. Se cierran así, dieciséis años de intrínseca vinculación a las vías ferroviarias de Euskadi, aunque en los últimos años la actividad ha sido prácticamente nula.

Al parecer, las gestiones para la devolución del TER 9736 las inició el anterior director del Museo de Delicias, Miguel Muñoz, tarea que ha recogido su sucesor en las instalaciones museísticas, Carlos Abellán Ruiz. Inicialmente, el tren iba a tener un protagonismo decisivo en el proyecto turístico de la Sierra Norte. Los planes trazados desde el Museo de Delicias incluían la cesión al Ayuntamiento de Buitrago del Lozoya o al Grupo de Acción Local de la Sierra Norte de Madrid (Galsinma). De momento, se desconoce si en Madrid siguen optando por esta opción, pero lo que ya no tiene vuelta atrás es la permanencia en la estación bilbaína. El tren no está operativo y necesita una gran reparación.

El TER 9736 permanecía en custodia de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Bilbao desde el 25 de mayo de 1996. Rafael Ruiz Sanchidrián, director del Museo de Madrid-Delicias, lo cedió al entonces presidente bilbaíno José Félix Garay. Los siguientes años el automotor protagonizó variados viajes especiales que los vizcaínos programaron, por motivo técnicos, hasta que se pasó a una inactividad total con el vehículo apartado en Abando. En 2012 el Museo de Delicias recordó su existencia y tanteó la posibilidad de que el TER regresara a Madrid. La AAF de Bilbao accedió a su petición y, según un comunicado oficial de estos aficionados, ya han resuelto el contrato de depósito, por lo que la Dirección de Madrid-Delicias ya tiene formalizados los trámites de entrega del automotor y lo podrá trasladar en cuanto lo crea conveniente. “Desde la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Bilbao celebramos que este tren, al que después de 16 años tenemos especial cariño, vaya a disfrutar de una nueva vida dando servicios turísticos como Tren Histórico”, puntualiza el comunicado antes citado.

La serie 597 de Renfe, ex UT-597, ex 9700/TER (Tren Español Rápido) (M-Rc-Rc-M vmax 120 km/h , 570 kw) constaba de 30 automotores diésel de cuatro coches, dos de ellos automotores, fabricados por FIAT y CAF (bajo licencia Fiat) que entraron en servicio en 1965. Se utilizaba para trayectos de largo recorrido aunque en la etapa final hicieron servicios regionales por lo que alguna unidad llegó a ser pintada con los colores de de Regionales de Renfe. Durante los últimos años de su vida activa, a los automotores de esta serie con el esquema de pintura original se les denominaba‘pitufos’.

El servicio comercial comenzó a el 10 de enero de 1965 en el trayecto Madrid-Gijón vía Ávila. El TAR (como así se denominó inicialmente) realizaba también los trayectos Barcelona-Bilbao, Madrid- Barcelona o Logroño y Pamplona. Se los pudo ver también en servicios transversales como el Ruta del Plata Gijón-Sevilla, y también el Valencia- Granada, Barcelona- Salamanca, Valencia-Irún/Bilbao, La Coruña- Hendaya o Portbou-Alicante.

De TAR pasaron a ser bautizados como TER: Tren Español Rápido y se encargan también de algunos servicios internacionales, como el Madrid-Lisboa, entre 1967 y 1989, en que es reemplazado por un Talgo III.

El último trayecto efectuado por un TER tuvo lugar el 16 de enero 1995, entre las localidades de Madrid y Cuenca, con el 597-052, haciendo el Regional Río Huécar. Poco después, otras unidades se venden a Argentina; el resto se desguazan en Arrigorriaga, excepto tres, que se conservan en la actualidad: La Asociación Bilbilitana de Amigos del Ferrocarril conserva el 9701 (597.001) en Calatayud; la Asociación Vallisoletana de Amigos del Ferrocarril (ASVAFER) conserva el 9710 (597.010) y la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Bilbao conserva el 9736 (597.036), el más destacado entre Bilbao y Lisboa. El 9703 se encuentra en estado casi de chatarra en Málaga.

(Datos en wikipedia . Imagen Javier Pérez Bilbao)

Dos trenes especiales para la noche de San Juan, en Delicias y Cáceres

‘La Gata’ y un automotor 592-2, con toda probabilidad, saldrán como trenes chárter especiales la víspera de San Juan; el primero en una jornada festiva y el segundo, en una marcha reivindicativa. El Museo de Delicias organiza la salida con la 269.604 de la Asociación de Amigos del Ferrocarril entre Madrid y Alcázar de San Juan y la Asociación Extremeña de Amigos del Ferrocarril reivindica el mantenimiento de la línea Cáceres-Valencia de Alcántara. Ambas salidas tendrán un seguimiento importante por los amantes del tren.

El Museo del Ferrocarril de Madrid ha preparado una actividad especial para asistir a la Fiesta de Moros y Cristianos en la localidad manchega de Alcázar de San Juan. La composición, formada por los ‘Coches Prestigio’ de la colección de Delicias, partirá encabezado por ‘La Gata’ a las 9.30 horas de la antigua estación madrileña que alberga el centro museístico, en dirección a Alcázar, donde llegará a las 11.00 horas.

Los coches en los que se viajará en este chárter pertenecen a la subserie segunda R12, formada por cinco vehículos cuya numeración va de R12-12951 a R12- 12955. La fabricación de estos coches se realizó durante el quinquenio 1926-1930 en distintos talleres de nacionalidad inglesa, francesa y española. De estos cinco coches, destacan el R12-12952 y el R12-12954, que formaron parte de la composición ‘Flèche d’or’, un expreso de lujo que cubría el trayecto París-Calais y continuaba hasta Londres, una vez cruzado el Canal de La Mancha.

Desde Delicias se ha previsto una jornada repleta de actividades. A la llegada al destino, un guía turístico acompañará a los viajeros de este tren en la visita al casco histórico y los museos de la ciudad. A continuación, se visitará una bodega en la que se disfrutará de una degustación de bienvenida y una comida. La tarde queda libre para disfrutar de la Fiesta de Moros y Cristianos de Alcázar de San Juan, que rememora la época en la que esta localidad pertenecía a la zona de frontera. A las 22.00 h se iniciará el regreso, para llegar a Madrid hacia las 23.30 horas.

La Asociación Extremeña de Amigos del Ferrocarril va a vivir una jornada reivindicativa para alertar del posible cierre de la línea Cáceres-Valencia de Alcántara, por la que en estos momentos circula un único servicio comercial, el TrenHotel Lusitania. La Compañía CP tiene intención desde hace meses de desviar este tren por Salamanca y evitar así las vías extremeñas, motivo que ha llevado a organizar este tren especial, cuya salida de Cáceres será a las 12 horas para regresar a los andenes cacereños a las 18.30 horas.

No es ésta la primera acción reivindicativa. Sin ir más lejos, ayer más de cien personas recorrieron a pie los doce kilómetros que separan la estación de tren de San Vicente de la de Valencia de Alcántara. El objetivo, protestar por el cierre del único tren que pasa todavía por ellas. Otro centenar más se les unió en la propia estación. Entre ellas, vecinos y políticos de las localidades de la zona. También representantes de asociaciones locales y sindicatos.

La marcha ya ha cosechado resultados: el cierre del tren que une Lisboa con Madrid se ha atrasado hasta, por lo menos, final de verano. Pero la lucha sigue y por ello el próximo sábado se fletará un tren especial hasta Cáceres como homenaje al Lusitania.

(Imagen AAFM)

El restaurado ‘automotor’ 440.096 sale a las vías como piloto del nuevo ‘tren turístico Río Eresma’

Prueba piloto para un nuevo tren turístico. La Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid realiza hoy un viaje en el restaurado ‘automotor’ 440.096 con el fin de probar su conversión en el ‘tren turístico Río Eresma’, que cubriría el servicio entre Madrid y Segovia. Con las conclusiones que extraigan del trayecto, calcularán la viabilidad requerida para las circulaciones regulares, que tendrían lugar durante el tercer trimestre del año.

Este viaje será el estreno de la unidad de tren eléctrica 440.096 (más propiamente que automotor) tras su restauración, un automotor único de su serie en estado original en España y convertido ya en vehículo histórico. La unidad forma parte de la serie 440 de Renfe, que conforman una serie de unidades eléctricas entregadas a partir del año 1975 y que fueron adjudicadas para cumplir los objetivos del Plan Estratégico de Renfe 1972-1975. Es uno de los vehículos más carismáticos y representativos del ferrocarril en España que, con sus colores amarillo y azul, han surcado toda la red en servicios de regionales, cercanías, media distancia, larga distancia.

Estas unidades, que comenzaron a entregarse en el año 1975, tienen una potencia de 1160 kW, velocidad máxima de 140 kilómetros a la hora y desde hace más treinta años fueron el pilar básico de la red de servicios de Media Distancia y durante mucho tiempo también lo fueron de los servicios de cercanías. Es un tren autopropulsado con tres coches de los cuales sólo uno está motorizado y tienen una cabina de conducción en ambos extremos. Es la serie que más kilómetros han recorrido en las líneas ferroviarias de España.

En los años noventa se reformó la mayoría de la serie para mejorar su confort y su imagen. Para el vigésimo aniversario de las Cercanías de Madrid se rescató una de estas unidades (la 440.096) bajo el asesoramiento de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid (AAFM), quien recuperó, además, parte de sus característicos asientos originales y se pintó y rotuló como era en origen. Tras el éxito de la exposición, la unidad fue preservada por el Museo del Ferrocarril de Madrid a instancias de la asociación. Tras varios meses, ha sido puesta a punto para su utilización y disfrute en trenes históricos.

Entre 1996 y 2005 se vendieron un total de estas unidades a Chile (20) y Brasil (48), que sumado al lote de unidades que han sido dadas de baja (6) dejan aún un total de 181 unidades que seguían siendo fundamentales en los servicios regionales de Renfe Operadora, de las cuales sólo quedan una veintena sin reformar.

La iniciativa permitirá conocer la Sierra de Guadarrama a través de las ventanillas practicables de un tren de época, junto a los atractivos turísticos de la capital castellana.

La Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid, con 450 socios, tiene una trayectoria de más de 17 años en la organización de eventos ferroviarios con material histórico y está declarada de Utilidad Pública por el Ayuntamiento de Madrid. El viaje del ‘tren turístico Río Eresma’ tendrá su origen en la madrileña estación de Madrid-Príncipe Pío, popularmente conocida como estación del Norte y seleccionada por sus características arquitectónicas, en cuyos andenes se encontrará estacionada la unidad de tren eléctrica 440.096, integrante de una amplia serie con 255 ejemplares de la que es la única superviviente operativa actual.

A una velocidad máxima de 140 kilómetros por hora, el tren recorrerá durante una hora y media la Sierra de Guadarrama y también ofrecerá una breve circulación para que los segovianos puedan conocer el proyecto, limitada a la estación de El Espinar y retorno a Segovia, con salida a las 17.00 horas. Además de los recorridos abiertos al público (Madrid-Segovia y Segovia- El Espinar), la jornada servirá para presentar el conjunto del ‘tren turístico Río Eresma’.

A la llegada a Segovia, se encontrarán estacionados unos coches-restaurante de la década de los veinte, en los cuales la asociación expondrá en una charla informativa, junto a sus invitados, los detalles de esta iniciativa.

(Imagen Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid)

Amigos del Ferrocarril de Salamanca reclaman el ‘talguillo’ para colocarlo de ‘maceta’ en una rotonda


Un proyecto controvertido, que ya está levantando ampollas entre los aficionados. La Asociación de Amigos del Ferrocarril de Salamanca ha pedido al Ayuntamiento que solicite a la Fundación de los Ferrocarriles Españoles (FFE) la cesión de una pieza de su fondo histórico. La citada asociación pretende instalar como ‘maceta’ una pieza significativa del patrimonio ferroviario español, el automotor M 9004+M 9010 que se conserva en bastante buen estado en el Museo de Delicias. La Glorieta de Comuneros podría ser el futuro emplazamiento de dicho vehículo, pero no se descartan otras ubicaciones cercanas.

El ‘talguillo’ guarda una relación estrecha con Salamanca en cuyo depósito prestó servicio cerca de veinte años, como otros congéneres, hasta que fue dado de baja en 1973. Pertenece a una serie de automotores térmicos (50 km/h, 22 CV, 27 plazas sentadas) construidas por González Hermanos, de Porriño (Pontevedra) en 1937 y matriculadas con los números 9002, 9003, 9004, 9005, 9007, 9008, 9009, 9010, 9011 y 9013. Originalmente eran automotores de un solo coche. Fueron construidos a partir de chasis de autobús encontrados en un barco republicano capturado por la flota franquista durante la Guerra Civil (de la wiki del ferrocarril, Ferropedia).

Estos vehículos prestaron servicios en las compañías de Oeste y Andaluces. Se construyeron doce automotores, la mitad para Oeste con motores de gasolina de 22 CV Chevrolet, y la otra mitad para Andaluces, con motores Ford. En 1953 fueron sustituidos por Motores diesel Barreiros EB-6 de 83 CV. Se les llamaba ‘cochinillas’ por la facilidad con la que se salían de la vía, acabando en mitad del campo… al parecer debido a la dureza de la suspensión, que hacía que a la mínima se salieran de los carriles.

En 1960, Renfe encargó a carrocerías Miró Reig de Alcoy su transformación en automotores dobles, conservando los coches su numeración original. A partir de entonces y popularmente se les denominó ‘talguillos. Las composiciones fueron las siguientes: 9002 ex WGM1 Oeste + 9008 ex WGM1 Andaluces; 9003 ex WGM2 Oeste + 9013 ex WGM6 Andaluces; 9004 ex WGM3 Oeste + 9010 ex WGM3 Andaluces (Preservado en el Museo de Delicias y parcialmente restaurado en el 2000); 9005 ex WGM4 Oeste + 9011 ex WGM4 Andaluces; 9006 ex WGM5 Oeste + 9012 ex WGM5 Andaluces; y 9007 ex WGM6 Oeste + 9009 ex WGM2 Andaluces. Concentrados en el depósito de Salamanca en 1965, la última unidad fue dada de baja en 1973, aunque algunos vehículos fueron utilizados como dresina por compañías de construcción.

El objetivo de la Asociación de Amigos del Ferrocarril sería emplazar el ‘talguillo’ como ‘maceta’ en una glorieta de la ciudad. Argumentan que sería el vehículo ideal para realizar este homenaje “tanto por sus reducidas dimensiones como por su pasado sobre las vías salmantinas”. El alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, ha recibido una misiva donde le explica el plan y le recuerdan “la profunda relación de Salamanca con el ferrocarril”. La propuesta también es respaldada por la mayor asociación de vecinos de la zona.

Sin embargo, esta iniciativa no se ve con agrado entre los aficionados al tren que consideran que este tipo de ‘monumentos’ no contribuyen a ensalzar el ferrocarril, sino todo lo contrario. Desde algunos foros (Forotrenes, sin ir más lejos) ya se han lanzado llamadas de atención sobre este tema que critican abiertamente y confían en que la FFE no entregue esta joya ferroviaria, que pese a estar en el Museo de Delicias no es posible su acceso público. El ‘talguillo’ fue parcialmente restaurado en el año 2000, aunque ha sufrido los efectos del paso de los vándalos.

(Imagen Angel Rivera en Wikimedia Commons. Documentación Ferropedia).

Metro Bilbao se desprende como chatarra de unidades históricas de los antiguos ferrocarriles bilbaínos

Chatarra; pura chatarra. Tres unidades eléctricas de los antiguos ferrocarriles de Bilbao han acabado en el desguace. Los automotores ‘Mab-2’ y ‘Mab-13’ y la unidad ‘MTU/RTU-10’ fabricada en La Naval, de cuyos astilleros salió en 1953, han sido dados de baja y desguazados en una empresa de recuperación de metales del valle de Asúa. Casi en silencio (sin publicidad) y con nocturnidad, los responsables del metropolitano decidieron prescindir de sus servicios, si bien en los últimos años apenas si se han utilizado.

Las tres unidades permanecían como vehículos auxiliares en las cocheras de Sopelana. Estaban destinadas a transportar material pesado o a utilizarse en operaciones de rescate, por ejemplo en caso de descarrilamiento. En los dieciséis años de servicio del suburbano bilbaíno apenas si se han llegado a sacar a la vía. Todos ellas fueron utilizadas en los Ferrocarriles y Transportes Suburbanos de Bilbao (FTS), bien con los tradicionales tonos color botella y verde claro y blanco; tuvieron especial protagonismo en las líneas Bilbao-Lezama, y Bilbao-Plentzia. Posteriormente fueron cedidos a Euskotren, que heredó la red ferroviaria de FTS y permanecieron en las vías hasta finales de los años ochenta. En 1996, tras el nacimiento del suburbano pasaron a formar parte del material móvil de Metro Bilbao, como trenes de auxilio.

Los especialistas aseguran que se trata de un material histórico que bien podía haber formado parte de la colección de cualquiera de los museos ferroviarios del país. Sin embargo, no parece que los responsables de Transportes tuvieran en mente su entrega al Museo Vasco del Ferrocarril, por ejemplo, ni que plantearan a los responsables del centro de Azpeitia su custodia y mantenimiento. Más bien todo lo contrario.

Sin alcanzar el valor de joyas ferroviarias, eran piezas cotizadas por su singularidad. Los dos automotores (coche motor y coche remolcado con cabina de conducción) fueron construidos en madera por la factoría de Carde y Escoriaza de Zaragoza en 1928, para el FC de Bilbao a Santander, propietario en ese momento de la línea de Plencia. Posteriormente, hacia 1960, fueron metalizados. El vehículo producido en los astilleros de Sestao, renombrado por metro a MSB/RSB-1, fue el último de una serie de diez. Una unidad gemela (que llevaba en su matrícula el número ocho) protagonizó el accidente ferroviario más grave de Euskadi. La tarde del 9 de agosto de 1970 se produjo un tremendo choque entre las estaciones de Urduliz y Plentzia. Un tren que salió de esta última estación lleno de gente chocó con otro vacio que iba de refuerzo. A consecuencia de la colisión murieron treinta y tres personas y otras ciento sesenta y cinco resultaron con heridas de consideración.

Ferrocarriles y Transportes Suburbanos (FTS) se crea en 1947 como filial de la Compañía de los Ferrocarriles de Santander a Bilbao, en la que se integran las líneas de Bilbao a Las Arenas y Las Arenas a Plencia (que ya eran propiedad del S.B) y las de Matico a Azbarren, Bilbao a Lezama y de Luchana a Munguía.

Los Automotores Naval fabricados en 1953 en Sestao, se fueron desguazando paulatinamente entre 1987 y 1990 con la llegada de las UT 200. De esta época ya sólo se conserva el ‘Mab-15’. El automotor se encuentra en Lutxana, aunque al parecer ha sufrido muchas modificaciones a lo largo de su vida, por lo que resulta menos original que los otros dos ahora desguazados. Sin embargo, vista la experiencia de la gestión que Transportes tiene con estos vehículos, nadie apuesta por su supervivencia. Y eso que Euskadi ha sido en los últimos años un baluarte en la recuperación y mantenimiento de unidades ferroviarias históricas. En definitiva, este es el valor que tiene el Museo de Azpeitia, donde permanece en pleno estado operativo uno de los mejores parques ferroviarios de vía estrecha de Europa. Todo ello por la magnífica gestión del que hasta hace poco ha sido su director e inspirador, Juanjo Oliazola.

(Material preservado de los antiguos Ferrocarriles y Transportes Suburbanos de Bilbao: MAB 5: Con la carrocería original de madera; se encuentra en el Museo de Azpeitia. MAB 15: Con carrocería metálica, transformado en tren taller; se encuentra en las cocheras de Lutxana. MD 3: Proviene de la reforma de un automotor Alsthom al que se le instaló la carrocería de madera de un MAB; se encuentra en el museo de Azpeitia. UT 3: Naval formado por motor y remolque cabina; pendiente de restauración en el museo de Azpeitia. UT 3101: Motor y remolque cabina procedientes de la reforma de un automotor de la serie 100 de los antiguos FTS que permanece en Azpeitia. J 101: Furgón de bogies para equipajes y jefe de tren u que está en Azpeitia. R ?: bordes bajos de ejes, con la carrocería reformada en Azpeitia. Aguada del Ferrocarril de Lutxana a Mungia: En servicio en el museo del ferrocarril de Azpeitia. Además de este material todavía existen instalaciones fijas de la época de suburbanos como estaciones o subcentrales, como la de Larrabasterra dónde se puede apreciar las letras FTS en relieve)

(Fuente e imagen FTS en forotrenes.com)

El automotor de Michelín, el tren más raro del mundo

Michelín 3

Es el único tren que existe en el mundo que utiliza neumáticos de caucho en lugar de ruedas de acero. Un ‘rara avis’ en el mundo ferroviario que la firma Michelín trató de implantar, sin mucho éxito, en la década de los treinta del pasado siglo. La crisis económica, primero, y la guerra, después, dificultó la venta del artilugio de la firma de gomas que sólo cuajó en pequeños ferrocarriles franceses y en algunas de sus colonias africanas, en especial en Madagascar.

Michelín se interesó por el ferrocarril después de haberse hecho con el mercado de bicicletas, automóviles y aviones. Según la teoría acuñada por algunos conocedores del mundo del ferrocarril, entre otros de Juanjo Olaizola (director del Museo Vasco de Azpeitia), la historia de este extraño híbrido (a caballo entre la carretera y el ferrocarril) comienza en un trayecto entre París y Cannes. El traqueteo del tren impide conciliar el sueño al fundador de la firma francesa, André Michelin, que concibe de inmediato un plan para acabar con el problema. Un neumático (Michelin, por supuesto) entre la llanta y la vía eliminaría el continuo golpeteo, además de suavizar la suspensión y aumentar la adherencia. La empresa francesa construye en 1929 el primer prototipo, realizado a partir de un automóvil Renault 40 CV.

El patrón de la firma de caucho cree que su invento es la solución para las líneas de tren secundarias de su país “que se utilizan poco debido a la baja velocidad de los trenes y a la falta de flexibilidad de los horarios. Además, para transportar a pocos viajeros, se utiliza un material muy pesado y, en consecuencia, su explotación es muy costosa.” El artilugio, bautizado como ‘La Micheline (que hoy en día sigue siendo sinónimo de “automotor”) pesa siete veces menos que el material ferroviario clásico, con el importante ahorro que ello implica.

Argelia, Congo, Indonesia y Madagascar se interesan por su producto y le encargan la fabricación de varias unidades, mientras los ferrocarriles europeos reaccionan con indiferencia ante el nuevo artilugio, lo mismo que los americanos donde también se promocionó el producto. Al parecer, según cuenta Juanjo Olaizola, en la Península ibérica muestran cierto interés el Ferrocarril de Bilbao a Lezama y el de Lutxana a
Mungia, pero la Guerra Civil impidió que cuajara el proyecto

Hasta finales de los años treinta, Michelin fabricó los boggies, así como la suspensión y la carrocería de las ciento veinticinco ‘Michelines’ que llegaron a circular en distintas líneas de Francia y en las colonias.

El invento cuajó especialmente en Madagascar, donde los automotores de la firma francesa (funcionaban con motores de gasolina Panhard de 105 caballos y permitían viajar sentadas a 18 personas), enlazaban la capital Tananarive con el puerto de Tamatave, un trayecto de 369 kilómetros de longitud. En la década de los sesenta comienzan los problemas para los automotores franceses porque escasean los neumáticos, hasta que en 1995 se abandona la producción y con ella se acaba con la mayor parte de los vehículos.

En la actualidad solo dos ‘Micheline’ permanecen en activo, aunque se destinan a servicios turísticos en la isla africana, mientras que un tercer automotor se conserva en las instalaciones de la firma, que ha recuperado la fabricación de los neumáticos porque el patrón tuvo la idea de conservar el molde original para trabajar el caucho.

(Imagen Sergio Juanena. Con ‘La Portugal’ en el Museo de Azpeitia)