El misterio de Iker Jiménez y Cuarto Milenio sobre el accidente de tren de Grisén de 1965


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Cuarto Milenio dedicó parte de su programa de ayer al accidente del tren correo Madrid-Barcelona ocurrido el 10 de febrero de 1965 a la altura de la localidad de Grisén (Zaragoza). “El secretismo y la conspiración se ciernen sobre uno de los accidentes ferroviarios más desconocidos de nuestra historia. Cuarto Milenio ha investigado este suceso entrevistando a personas que lo vivieron en directo y queda claro que algo ocurrió. hablan de atentado, sabotaje y la intervenciòn de extraños personajes que desaparecieron del lugar del accidente sin dejar rastro”. El programa televisivo, que conduce Iker Jiménez, intentaba con esta presentación tan misteriosa captar la atención de la audiencia. ¿Pero qué hay de oculto en esta historia? ¿De verdad que se ocultó lo que allí pasó?

Iker Jiménez presentaba anoche la historia del incendio del tren correo asegurando que “es un caso tabú y casi desconocido”. Ni lo uno ni lo otro, como se demuestra en esta página con recortes de Prensa. ¿Edulcorado? Puede ser. La mala prensa no gustaba al régimen. Pero de ahí a deducir que fue un caso muy extraño porque no se llegó a contar la verdad…(me viene a la memoria todas las incógnitas que siguen sin aclararse en el accidente de Angrois o el metro de Valencia).

Varios testigos aseguran que el fuego se propagó de forma antinatural, de atrás hacia adelante del convoy o que hubo varios focos. Solo hay testimonios orales. Nadie lo ha demostrado. ¿Un sabotaje? Los maquis prácticamente habían desaparecido -salvo casos muy aislados pero en refugios en el monte- y no existían otros grupos que practicaran este tipo de ataques. “Es imposible explicar un fuego tan virulento”, dicen los testigos. Las rachas de viento soplaban con fuerza ese día, por lo que era factible que las llamas se propagaran rápidas y con facilidad, porque los coches eran de madera.

El fuego consumió los cuerpos. Solo se pudieron practicar cuatro autopsias. ¿Y el resto? Eso da pie a aseverar que tuvo que haber muchísimos más cadáveres. Es probable que las autoridades concluyeran que solo hubo 34 fallecidos, aunque habría bastantes más. Pero de ahí a buscar una conspiración… Quizá se deba más bien a la actuación negligente de escribientes y funcionarios.

Ciertamente estamos ante una tragedia negra de una España que iba despertando y buscando la salida hacia el exterior. Pero el país aún no había abandonado esa etapa siniestra de la historia. En el programa se llega hablar de 150 personas muertas… porque los coches de tercera iban llenos (la hoja de ruta del interventor señala una ocupación del 40%). La conclusión de Iker Jiménez es que hay algo raro en este accidente. Sólo hay preguntas… y conjeturas. Solo hay leyendas populares y habladurías…como la del pasajero que huye de la zona en taxi, después de haber recorrido la distancia hacia el pueblo en 15 minutos; o la presencia de un maletín en la mano de un guardia civil muerto; las puertas cerradas del coche-cama y la actividad febril de la Guardia Civil y el Ejército momentos después de la tragedia. Se llega a especular con la presencia en el tren de algún personaje importante.

No sé el suceso si responde a algún misterio, pero desde luego no es un siniestro desconocido. Quizá no saliera a la luz toda la verdad; o solo una pequeña parte, pero hablar de conspiraciones… Los periódicos de la época de mayor tirada dieron cuenta puntual de lo ocurrido con profusión de detalles. Heraldo de Aragón, como periódico local, dio información pertinente y precisa durante varios días (solo hay que acudir a la hemeroteca). Otra cosa es la censura. Como casi siempre en este tipo de castástrofes durante el franquismo, había que minimizar los daños y se daban cifras más bajas de las reales a los medios de difusión. Oficialmente el número de víctimas se situó en 33, pero investigaciones posteriores desvelaron que en realidad fueron entre 60 y 70.

A diferencia de Torre del Bierzo, hubo mucha información. El 3 de enero de 1944 se produjo un fatal accidente en la citada población leonesa con un trágico balance, aun confiando en las cifras oficiales que fijaban los muertos en 78 personas. Los investigadores sitúan en cerca de 200 el número de fallecidos. (Nunca los 500 ni mucho menos los 800 que llega a inscribir el Guinnes en su macabro registro). Por cierto, Iker Jiménez ya situó en este escenario del Bierzo la presencia del revisor fantasma.

La Comisaría de Información y Relaciones Públicas de la R.E.N.F.E. emitía a las 14.00 horas del 10 de febrero la siguiente nota informativa: “A consecuencia de un incendio en un vagón, por causas fortuitas, y al extenderse las llamas por causa del fuerte viento reinante a otros dos, del tren correo Madrid-Barcelona, entre las estaciones de Grisén y Pinseque, y, sin duda, por haber cundido el pánico entre los viajeros, han perecido treinta personas y han resultado heridas treinta y tres. El accidente se produjo después de ias seis de esta mañana. El director de la R.E.N.F.E. y otros altos cargos han salido de Madrid con dirección a Zaragoza y al lugar del accidente. El tren siniestrado pudo continuar viaje a Barcelona, por la tarde, con los viajeros de los restantes vagones que no sufrieron los efectos del incendio”.

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El corresponsal de La Vanguardia, Luis Torres, firmaba la trágica crónica del jueves 11 de febrero de 1965. El periódico abría su primera página con un título escalofriante “31 muertos y 33 heridos al incendiarse tres vagones del tren correo Madrid-Barcelona“. Uno de los peores accidentes de la historia ferroviaria española. “A las seis y cuarto de la mañana, en medio de un fuerte viento, el tren correo número 886, que circulaba de Madrid a Zaragoza, sufrió un grave incendio a consecuencia del cual quedaron completamente destruidos los tres coches de tercera clase que cerraban la marcha del convoy. Las primeras muestras del incendio fueron advertidas al paso del tren por la estación de Grisén, según refieren los viajeros llegados a Zaragoza. En dicha estación, el jefe de la misma y algunos otros ferroviarios notaron que por debajo de uno de los últimos vagones salía humo acompañado de chispas. De momento, no se dio mayor importancia al hecho y el convoy continuó su marcha hacia Pinseque, adonde ya no llegó. Al parecer, según el mozo del tren Antonio Villarejo Hernández, que resultó herido en el siniestro, el fuego comenzó en un departamento del centro de uno de los coches, propagándose rapidísimamente al resto del mismo y a los contiguos que le seguían, razón por la que muchos viajeros no pudieron ponerse a salvo. El fuerte vendaval ayudó de tal manera a la propagación de las llamas que éstas alcanzaron incluso los postes de las líneas telefónicas y telegráficas. Cuando se hizo funcionar la alarma, el convoy había recorrido ya dos kilómetros desde la estación de Grisén. Al aminorarse la marcha del tren, exactamente en el kilómetro 316, comenzaron a lanzarse algunos de los viajeros por las ventanillas, cuatro de los cuales encontraron la muerte en ese momento”.

La crónica de ABC es bastante similar a la de su colega de Barcelona. El cronista cuenta los hechos tal cual sucedieron, según los pasajeros que se libraron de la muerte. Y se recrea en relatar los restos que podían localizarse en la zona de la tragedia, pertenecientes a los pasajeros que habían sacado billete en el tren correo. Todo lo demás se ajusta a las condiciones en que se produjo el accidente. Cuenta incluso como algunos pasajeros cuentan a sus familias cómo se ha producido el fatal desenlace de algunos de sus allegados. Y el mareo que algunos enfermeros y auxiliarios sintieron cuando auxiliaban a los heridos.

El periodista y escritor, Ramón J. Campo, publicó el domingo 28 de julio de 2013 un reportaje en el Heraldo de Aragón titulado “Grisén, el accidente tapado en Aragón” donde daba cuenta de algunos detalles releveladores de este suceso. El factor militar Angel Frechoso le desveló que la cifra de fallecidos fue el doble de la admitida oficialmente. Para ello se basaba en el diagrama de la ruta (control de entrada y salida de pasajeros) del interventor del correo Madrid-Barcelona 866. Los fallecidos fueron enterrados en el cementerio de Grisén y en las lápidas de las tumbas se reconoce “aquí yacen víctimas del siniestro ferroviario ocurrido el 10 de febrero de 1965″.

El correo llevaba aquel día un coche de primera, cuatro de tercera, un coche cama y otro que se desviaba en Casetas hacia Canfranc. El tren pasó a las 6.15 horas por la estación de Grisén a 80 kilómetros por hora. El factor de guardia vio una chispa en el fuelle que unía dos de los coches de tercera e intentó avisar al maquinista con un farol de aceite, pero su alerta no sirvió de nada. Los coches de madera de tercera clase fueron el escenario dramático de la tragedia que provocó la muerte de familias enteras. El convoy sufrió un pavaroso accidente a la altura del kilómetro 316,400. El fuego se propagó como una tea en tres coches y para cuando pudo detenerse, los viajeros ya habían muerto carbonizados.

Los coches quedaron reducidos a un montón de hierros retorcidos. Solo cuatro de las víctimas pudieron ser reconocidas porque las demás estaban carbonizadas y quedaron inidentificables. Las bajas temperaturas de ese día hicieron todavía más penosos los sufrimientos de los heridos, que agonizaron durante horas aquejados de graves quemaduras.

Respecto a las causas del incendio sólo había conjeturas. En los primeros momentos, se tribuyó el fuego a alguna colilla de cigarro que, al caer entre la ventanilla y el asiento, prendió en las maderas de los coches. El fuerte viento reinante y la marcha del tren avivaron las llamas. También se habla de un posible cortocircuito en la instalación eléctrica de los coches. ¿Dónde están los sucesos extraños de los que habla Iker Jiménez?.

El suceso impresionó hondamente a toda la ciudad y a todos los pueblos de la comarca próximos al lugar del siniestro, cuyos vecindarios y autoridades prestaron una valiosa y desinteresada ayuda. Parece que cifrar los muertos en un número tan bajo, siembra algo más que dudas. ¿Pero hay un misterio inexplicable en este accidente? La conspiración sigue su curso y las mentes crédulas acabarán por creer lo que quieran contarles.

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10 Respuestas a “El misterio de Iker Jiménez y Cuarto Milenio sobre el accidente de tren de Grisén de 1965

  1. Juanjo Olaizola

    Mikel, muy buen trabajo. Lo visto ayer en Cuarto Milenio fue un ejercicio de amarillismo increible y vergonzante y afirmaciones como que se había cerrado el paso de tercera al coche cama a propósito, un auténtico disparate. El cierre de esa puerta no es algo excepcional y, por tanto, motivo de conjeturas, sino la práctica habitual para impedir que los viajeros pudieran pasear libremente por el pasillo del coche cama, dificultando el sueño de sus viajeros. Así de simple. Se hacía siempre y no se cerró a propósito para que se achicharrasen mejor los pobres viajeros de tercera…

  2. Coincido con Juanjo, en lo del gran trabajo de Mikel.
    En cuanto a lo expuesto en el programa “Cuarto Milenio”, os dejo el enlace para quienes no pudieran verlo ayer noche:

    http://www.cuatro.com/cuarto-milenio/programas/temporada-10/t10xp13/misteriosa-historia-accidente-tren-Grisen_2_1900530072.html

    Saludos.

  3. La verdad es que lo vi forzado y con cierto escepticismo porque no me gustan ese tipo de programas. Y el colmo fue asistir a ese cúmulu de conjeturas y rumores sin fundamento. Gracias, Juanjo

  4. Muchas gracias por el comentario

  5. Sin entra en quien tiene razón, lo que me sorprendió fue lo rápido que escribiste el post después o en el transcurso del programa. Da la impresión que ya lo tenías preparado antes del programa y añadiste algunos detalles. Ondo izan.

  6. Pingback: Bitacoras.com

  7. No tengo ningún problema en contártelo. Busqué los recortes de periódicos por la mañana; me documenté y redacté la parte del suceso durante la tarde. Sobre las 23.00 horas ya estaba delante de la tele. Me tragué lo del ‘sofá de Cheste’ y la primera parte del programa de ‘Cuarto Milenio’, donde incluso tomé apuntes. En quince minutos completé la información. No oculto nada..

  8. Intentar tirar abajo en pocas horas el trabajo de muchos meses de investigación de una persona…algo falla. Un saludo.

  9. No sé a qué te refieres con “intentar tirar”. Respeto el trabajo de todo el mundo, pero creo -y es mi opinión y así lo defiendo- que se ha pasado de frenada con este asunto. Frivolizar con los accidentes, me parece cuando menos peligroso. Eso es sensacionalismo.

  10. francisco Ejea Pina

    Yo viví en primera persona ese accidente y me gustaría aportar o matizar algunos datos. El guardia civil era mi tío, llevaba tres paquetes y se arrojó a la vía con dos, el maletín lo recogimos la familia y eran cosas personales y un regalo para su madre. El fue uno de los cuatro identificados, era de Fonz otro era de Jodar, el otro portugués y el otro no me acuerdo, el resto eran trozos de carne quemada que sólo se sabía por la olor, por lo que fue imposible identificar a nadie, al margen de que no había ni un sólo cuerpo entero.Un hermano del fallecido era teniente de la guardia civil (hoy comandante jubilado), por esa razón, bastante tiempo después tuvimos información privilegiada. Ese día tenían que trasladar a Barcelona 8 presos políticos, pero dos minutos antes de embarcar, puesto que ya estaban en la estación, se anuló la orden. Y por último: no hubo ningún héroe y f. Gazo tuvo nada que ver con la tragedia. Y desde luego con toda la certeza fue un atentado muy bien planeado

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