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El Tren de la Fresa inicia la temporada 2010

Tenemos noticias del ‘Tren de la Fresa’ para la temporada 2010. Por fin. Con cierto retraso, pero ya ha salido el calendario de la temporada de este año. Casi desde su nacimiento hace veintiseis años, acude cada mayo a la estación de Delicias desde donde el tren trurístico realiza su salida para recorrer, en algo menos de una hora, la distancia que le separa de Aranjuez. El vapor, presente en otras épocas (bien con la Mikado 141-F-2413 de Delicias, su gemela de Monforte 141F-2111 ‘Galicia’ prestada para cubrir parte de la temporada pasada; o ‘La Garrafeta’ de hace dos), seguirá en el recuerdo de los habituales de estas vías madrileñas, aunque el convoy estará compuesto por dos furgones de los años 60 y cuatro coches “Costa” construidos entre 1914 y 1930.

En la Exposición Universal de Shangai 2010, el ‘Tren de la Fresa’ está presente en el stand de ICOM (Consejo Internacional de Museos), donde se muestra la realidad de los museos en los cinco continentes. Desde ICOM-España se comunicó al Museo del Ferrocarril la selección de una de las imágenes del convoy turístico, «como ejemplo de contribución de un museo a la revitalización y el dinamismo económico a través de un producto de turismo cultural».

Los coches ‘Costa’ completan la composición del Tren de la Fresa y fueron construidos para los servicios de cercanías de la Compañía MZA entre 1914 y 1930. Se fabricaron de madera porque MZA consideraba los metálicos demasiado calurosos para ser utilizados en sus líneas costeras. Estos coches, que prestaron servicio fundamentalmente en la costa catalana, están montados sobre bogies, lo que fue un gran adelanto en su época, cuando casi todos los coches de cercanías eran de dos o tres ejes. Además, están dotados de plataformas abiertas con ‘balconcillo’ en los extremos y cuentan con la posibilidad de intercirculación entre coches. Traían de origen freno continuo de vacío, calefacción de vapor y alumbrado de gas que posteriormente fue sustituido por alumbrado eléctrico.

Los coches ‘Costa’ están separados de la locomotora por dos furgones de los años 60, uno a cada extremo. Ambos pertenecen a la serie J 400.000, su estructura es de hierro laminado con paredes de madera de conglomerado, revestidas superficialmente con un chapado metálico. El uso de este tipo de furgones respondía al Reglamento de Circulación de Renfe, según el cual un coche de madera con servicio no podía circular con viajeros inmediatamente después de la locomotora.

Para este año se han programado salidas para los días 15, 16, 22, 23, 29, 30 de mayo y 5, 6, 12, 13, 19, 20, 26, 27 de junio. Tras el paréntesis veraniego, volverán a las vías en septiembre los días 11,12, 18, 19, 25, 26 y 2, 3, 9, 10, 16, 17 de octubre. La salidad se realiza como siempre, desde los andenes del Museo del Ferrocarril a las 10.00 horas, y la llegada a Aranjuez está prevista las 10.50 horas. El regreso se produce a las 18.25 horas, y el final de viaje a las 19.15 horas. El billete (sobre los 26 euros) da derecho además del viaje, a una degustación de fresón , los traslados de la estación a la zona monumental en autocar climatizado y las visitas a los sitios reales. Igualmente habrá un descuento del 50% en el Museo Taurino.

‘El Tren de la Fresa’ es una apuesta de la Fundación de Ferrocarriles Españoles y el Museo del Ferrocarril, en la que colaboran la Consejería de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Aranjuez, Patrimonio Nacional y Renfe. El trayecto del ‘Tren de la Fresa’ discurre por la segunda línea más antigua de l Península ibérica, inaugurada por Isabel II en 1851 para unir Madrid con el Real Sitio de Aranjuez. El viaje dura casi una hora y, a lo largo de los trayectos de ida y vuelta, unas azafatas ataviadas con trajes de época ofrecen sabrosos fresones a los viajeros, quienes, una vez en Aranjuez son guiados en visita turística al Palacio Real, a la zona monumental de la ciudad, y al Museo de Falúas.

Los trenes de vapor de Azpeitia registran 2.300 viajeros durante la Semana Santa

El servicio especial de trenes de vapor que ofreció el Museo Vasco del Ferrocarril de EuskoTren, ubicado en Azpeitia (Gipuzkoa), durante la pasada Semana Santa registró cerca de 2.300 viajeros. En un comunicado, EuskoTren destacó que el Museo experimentó durante esta Semana Santa un «notable incremento» de visitas con respecto a años anteriores hasta alcanzar un total de 2.851 visitantes frente a los 2.574 de 2009. El número de visitantes experimentó un aumento del 38 por ciento con respecto a 2008, cuando se alcanzaron los 2.067.

El servicio especial de trenes de vapor, por su parte, recibió durante la Semana Santa un 10% más de viajeros que el pasado año, pasando de 2.082 a 2.273, lo que supone un 16% más que en 2008. A su juicio, estos datos reflejan que el Museo representa una alternativa «cultural y de ocio muy a tener en cuenta». El próximo fin de semana el Museo vasco del Ferrocarril ofrecerá tres nuevas circulaciones de trenes de vapor, dos el sábado con salidas a las 12.30 y 18.00 horas, y otra el domingo con salida a las 12.30 horas.

Además, el sábado el Museo modificará su horario de apertura pasando a abrir sus puertas de martes a viernes entre las 10.00 y las 13.30 y de 15.00 a 18.30 horas, los sábados de 10.30 a 14.00 horas y de 16.00 a 19.30 horas, y los domingos y festivos de 10.30 a 14.00 horas.

El metro de Moscú recupera su frenética actividad

La seguridad se ve y se impone. Durante estos días, el metro de Moscú es el trasporte más vigilado del mundo y la sensación que se transmite, tras el último atentado, es precisamente de confianza. Los viajeros van recobrando la normalidad que hace del metro de la capital rusa uno de los más utilizados del mundo, tanto por la población local como por los turistas que invaden estos días Moscú.

Lubyanka y Park Kultury, las dos céntricas estaciones donde las ‘viudas negras’ hicieron explotar su letal carga, recobran la normalidad. Pese a que los ataques terroristas golpean con cierta frecuencia Moscú, la población moscovita se vio sacudida por este brutal atentado ocurrido en una de sus arterias más populares. De las cuarenta víctimas mortales, menos de la mitad eran originarios de Moscú (18), mientras el resto procedían de la parte europea de Rusia, Siberia y otros países como Ucrania o Tayikistán.

Estos días los viajeros se topan en cada esquina con patrullas formadas por tres uniformados de las tropas del Interior, policías equipados con armas de fuego, chalecos antibalas y perros adiestrados. Lass autoridades municipales han decidido multiplicar la presencia de efectivos de la policía y el ministerio del Interior en los vestíbulos y corredores del metro.

El número de usuarios del metro cayó un 6% en los primeros dos días de la semana, pero a partir del jueves los moscovitas volvieron a acudir en masa al trabajo en ese medio de locomoción. Y es que el metro es fundamental para los habitantes de esta ciudad de 10 millones de habitantes, que sufre diariamente atascos kilométricos. Con motivo de la Pascua, la administración del metro decidió prolongar los servicios de subterráneo desde la 01.00 hasta las 02.00 de la mañana para que los moscovitas puedan acudir a las iglesias y cementerios, y regresar a tiempo a sus casas.

El metro de Moscú es una auténtica ciudad subterránea donde el viajero puede desplazarse, comprar la prensa, comer y beber, adquirir entradas para el teatro o el ballet, e incluso hacerse con un diploma universitario por un módico precio en el mercado negro.

Las autoridades municipales presumen de que el metro de Moscú -178 estaciones y casi 300 kilómetros de largo- es uno de los más utilizados en el mundo con más de 9 millones de usuarios, por delante del subterráneo de Tokio.

Muchos de los vagones son viejos, huelen mal, la megafonía es estruendosa y es difícil encontrar asiento, pero los trenes vuelan sobre los raíles a una velocidad endiablada y el viajero apenas tiene tiempo para contar los minutos.

Con todo, no es la velocidad lo que ha convertido al metro en parada obligada para los turistas, sino su belleza, ya que algunas de sus estaciones son auténticos monumentos arquitectónicos. Las primeras estaciones fueron inauguradas en 1935 por orden de Stalin, que quería proporcionar a la capital soviética con un medio de locomoción para la clase trabajadora. La estación Kíevskaya, por ejemplo, es un auténtico museo de arte con mosaicos que describen las proezas de los revolucionarios bolcheviques y otras escenas impregnadas de realismo socialista.

Uno de los mosaicos más famosos es el retrato de Lenin, el fundador de la URSS, que no ha sido retirado por las autoridades, como sí ha ocurrido con los de Stalin, que se refugió en el metro de los bombardeos nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

(Fuente El Correo. Imagen Don S. Montgomery, US Navy en Wikimedia Commons. Estación de Mayakovskaya)

El ferrocarril de México, en unas fotos inéditas de Juan Rulfo

Historia de una época. «Juan Rulfo, Nonoalco y sus Alrededores», una exposición con 62 fotografías -algunas inéditas- del escritor mexicano Juan Rulfo (1917-1986), el autor de ‘Pedro Páramo’ y ‘El llano en llamas’, recuerdan al gremio de ferrocarriles en México a través de imágenes en blanco y negro del pueblo de Nonoalco y su estación de trenes. La muestra se caba de inaugurar en el Museo de Ferrocarrileros de Ciudad de México, donde permanecerá abierta hasta el próximo 31 de julio.

Las fotografías que conforman la muestran fueron seleccionadas de entre las 150 que la Fundación Juan Rulfo A.C. dio en préstamo al museo por un convenio con la Secretaría de Cultura del Distrito Federal. «Queremos rendir homenaje a nuestro gremio y a la faceta fotográfica del gran Rulfo, que casi nadie conoce pero debería conocer, no sólo por el valor estético, sino histórico, que refleja lo que él mismo retrató en sus libros, un México al natural», dijo a Efe Salvador Sarco, director del Museo de Ferrocarrileros.

La vida de los ferrocarrileros y sus familias, los carros y campamentos, las mujeres y los niños lavando y jugando junto a las vías, los maquinistas, fogoneros y reparadores de vías están centran la mayoría de las imágenes. También aparecen algunas dedicadas a las locomotoras de vapor, los furgones, vagones del ferrocarril y las antiguas vías. Algunos títulos son «Calle de Nonoalco», «Góndola descarrilada», «Locomotora de vapor 2119», «Mujeres cruzando la vía frente a carro tanque», «Furgón N de M 60801» y «Vías de Ferrocarril».

Según Sarco las fotografías fueron hechas por Rulfo en 1956 a petición del escritor José Luis Martínez -entonces funcionario de los Ferrocarriles Nacionales de México- con el fin de publicarlas en la revista ‘Ferronales’, pero el proyecto no llegó a concretarse. Tres cuentos de «El llano en llamas» se publicaron en marzo de 1957 en dicha revista.

Fue en 1990 cuando se dieron a conocer algunas de ellas en una exposición que se celebró en la antigua terminal de ferrocarriles de Buenavista, en la capital mexicana. Según estudiosos del tema, algunas referencias ferroviarias aparecen sesgadas en la obra literaria de Rulfo, quien en el cuento ‘Paso del Norte’ introdujo un breve pasaje que hace referencia a la estación ferroviaria de Nonoalco.

La segunda mitad del siglo XX fue decisiva para Juan Rulfo porque además de escribir y publicar sus dos obras más reconocidas a nivel mundial -‘El llano en llamas’ y ‘Pedro Páramo’- emprendió proyectos fotográficos sobre danza, cine, etnografía, geografía, arquitectura y ferrocarriles. Estos se publicaron en 1980 en una edición recopilada por el Instituto Nacional de Bellas Artes en México (INBA)

La estación de Delicias de Madrid cumple 130 años

Aunque en ‘desuso’ pare el servicio ferroviario, Delicias tiene el honor de ser la primera estación monumental construida en Madrid; posteriormente vendrían las terminales de Norte (1882) y Atocha (1892). Sin embargo, la nave de Delicias ya tenía desde 1880 carácter internacional, al enlazar dos capitales europeas, Madrid y Lisboa, con trenes directos y un tráfico mixto, dedicado tanto al transporte de mercancías como al de viajeros. El próximo martes día 30 cumple 130 años de vida, que el Museo del Ferrocarril pretende celebrar este sábado por todo lo alto, con diversos actos organizados para conmemorar dicha efeméride.

La nave de las Delicias fue el primero y más amplio espacio diáfano que se construyó en Madrid con una moderna estructura metálica. Explotada desde sus inicios por la compañía de Madrid a Cáceres y Portugal, constituye uno de los ejemplos más significativos de la llamada “arquitectura del hierro” tan característico de finales del siglo XIX. Declarado edificio monumental en 1980 y posteriormente Bien de Interés Cultural, Delicias culminó su existencia como terminal de trenes en 1971. Proyectada por el ingeniero francés Emilio Cachelievre, fue la primera estación que se construyó en Madrid con estructura metálica; y se edificó en tan solo catorce meses debido al carácter totalmente funcional del proyecto.

El elemento fundamental, y el que le da su aspecto peculiar y característico que la hace perfectamente reconocible, es la gran marquesina que permitía a los viajeros resguardarse en un espacio amplio y diáfano concebido para evitar la concentración de los humos de las locomotoras de vapor. A ambos lados de la marquesina se levantan dos pabellones, el del lado izquierdo albergaba los despachos, el vestíbulo y dos salas de espera, el del lado derecho se destinó a las dependencias de llegada, cocheras de carruajes y oficinas. El exterior del edificio se revistió con un gran zócalo de granito y toda la fachada se recubrió con ladrillo prensado visto, en color rojo y negro, lo que recuerda algunas construcciones madrileñas de la época.

En el proyecto definitivo se establecieron dos naves paralelas de 25 metros de ancho, una para salidas y otra para llegadas, separadas por un espacio cubierto de 35 metros que albergaba dos andenes de seis metros de ancho y cinco vías con una longitud de 150 metros, medida normal de un tren de viajeros de la época. Posteriormente se sustituyó la vía central por un andén.

Esta tipología de edificio para estación de ferrocarril era la preferida a mediados del siglo XIX, tanto en Europa como en América. Su principal novedad consistía en situar el andén de llegada a un lado de la estación y el de salida en el lado opuesto. Desde éste se accedía a las dependencias más importantes del edificio, salas de espera y vestíbulo con taquillas.

Ya desde su apertura al tráfico ferroviario, el 30 de marzo de 1880, la estación de Delicias dio mucho de qué hablar y su inauguración fue todo un acontecimiento que concentró a las máximas autoridades de la época, encabezadas por los reyes Alfonso XII y su querida esposa María Cristina. El Gobierno en pleno, que presidía Antonio Cánovas del Castillo (máximo dirigente del Partido Conservador), asistió a la ceremonia que había preparado la compañía ferroviaria que explotaba la línea, entre cuyos dirigentes se encontraba José Canalejas Méndez, que posteriormente también ocuparía el sillón de la Presidencia como jefe del Ejecutivo. Cinco locomotoras engalanadas para la ocasión, situadas en cada una de las vías de la estación, avanzaron al unísono haciendo sonar sus silbatos y lanzando grandes penachos de humo, ante el aplauso y los vítores de la multitud, que asistía entusiasmada al espectáculo. Permaneció en activo hasta el 1 de julio de 1969, fecha en la que sus trenes y viajeros fueron trasladados hasta las estaciones de Chamartín y Atocha.

El Museo del Ferrocarril celebrará una jornada de puertas abiertas con motivo del 130 aniversario de la inauguración, para lo que se ha organizado un programa de actividades que ofrece multitud de posibilidades en el que el protagonista será este edificio monumental.
Además de la apertura gratuita del museo, de 10.00 a 15.00 horas, se van a desarrollar actividades que tendrán como eje central acercar la historia de la estación a un mayor número de visitantes. Con la colaboración de la Fundación Arquitectura COAM (Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid) se realizarán visitas guiadas para dar a conocer esta singular construcción, pionera en la arquitectura ferroviaria madrileña.

En cuanto al público infantil, los más pequeños recibirán un cómic que les contará la historia de esta centenaria estación y podrán participar en un juego de pistas familiar denominado “Delicias tiene secretos”. En paralelo, actividades que forman parte de la programación familiar del Museo como los trenes de jardín y la función de teatro familiar mantendrán sus horarios habituales.

(Imagen Edescas en Wikimedia Commons)

El Museo Vasco del Ferrocarril pone en circulación cuatro trenes diesel

El Museo vasco del Ferrocarril de la sociedad pública EuskoTren, dependiente del Departamento vasco de Transportes, pondrá en circulación este fin de semana cuatro trenes diesel. En un comunicado, indicó que el museo, ubicado en la localidad guipuzcoana de Azpeitia, ofrecerá desde el viernes una circulación con estos trenes a las 12.30 horas.

El sábado habrá dos salidas, a las 12.30 y 17.00 horas, y el domingo una circulación a las 12.30 horas. Además, recordó que el Museo abre sus puertas de viernes a domingo entre las 10.30 y las 14.00 horas y el sábado de 10.00 a 13.30 y de 15.00 a 18.30 horas.

Como todos los amantes del tren saben, las instalaciones del Museo Vasco de Azpeitia, que se inauguraron el 12 de junio de 1998, forman parte del ferrocarril del Urola , que unía las localidades de Zumárraga y Zumaia. Inaugurado el 22 de febrero de 1926, permitía enlazar el valle del Urola con ‘Norte’y los Ferrocarriles Vascongados. La escasa utilización del servicio fue apagando las escasas posibilidades de recuperarlo hasta que en 1988 fue suprimido, hasta el punto de que se levantó la mayor parte de la vía, salvo un pequeño tramo desde Azpeitia a Loiola. Esto permitió unos los primeros trenes de vapor entre el Museo Vasco del Ferrocarril y la basílica entre 1994, cuando se inauguraron las instalaciones de Azpeitia, y mayo del 95, pero la vía quedó cortada definitivamente cerca de Loyola. Eso permitió concebir ya los planes para la creación de un ferrocarril turístico sobre la traza del antiguo Urola que, en una primera fase, alcanzaría Lasao, a 4′ 5 kilómetros del museo.

El Museo del Ferrocarril de Vilanova planifica su futuro

Hay futuro, tanto o más que presente. Probablemente estemos ante uno de los mejores museos ferroviarios de España. Y de cara a seguir manteniendo su prestigio, el Museo del Ferrocarril de Vilanova i La Geltrú afronta en estas fechas un proyecto de renovación que contempla un rediseño de sus instalaciones, con la recuperación de alguno de sus centenarios edificios, la ampliación de otros y la reubicación de parte de sus servicios y dotaciones

El Museo del Ferrocarril gravita en torno a la espectacular rotonda de locomotoras del viejo depósito de locomotoras de vapor. En sus vías se atesora una valiosísima colección de máquinas que son y serán la parte central del recinto. Junto a esta rotonda, parcialmente cubierta, se propone recuperar la gran nave original de la construcción de la línea (1881), ampliar con nuevas edificaciones las áreas de públicas y privadas para adaptarlas a los requerimientos de la sociedad contemporánea, a la vez que se proyecta la creación de un edificio dedicado a la restauración de vehículos y como sede de la asociación de voluntarios

El museo catalán ha elaborado, con el apoyo del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), titular del recinto, y con la colaboración del Museo Nacional de la Ciencia y la Técnica de Cataluña, un proyecto museológico y un anteproyecto arquitectónico que a finales del 2009 preparó el gabinete de arquitectura TAC, dirigido por José Ramón Pastor, arquitecto de la delegación de patrimonio y urbanismo en Cataluña de Adif.

El nuevo proyecto contempla ampliar la capacidad expositiva del centro y ofrecer un espacio atractivo, dinámico e innovador que sea vehículo de comunicación de los valores actuales del ferrocarril, un centro acogedor, de intercambio de conocimientos que atienda a las motivaciones de los diferentes tipos de público.

El corazón del museo seguirá siendo la gran rotonda del viejo depósito de locomotoras de vapor, que verá ampliada su zona cubierta con una prolongación de la marquesina que le confiere su peculiar aspecto, pero concebida de una manera tal que, por un lado, mantenga el espíritu formal del viejo recinto ferroviario pero, por otro, tenga un lenguaje arquitectónico nuevo que permita mantener la identidad de la original cochera de trenes.

Los redactores del estudio, que han recogido las propuestas del equipo gestor del museo, quieren dar solución a alguno de los problemas que adolecía el actual museo. Así se ha buscado integrar este recinto cultural en la ciudad. Como era lógico, el recinto del viejo depósito de locomotoras funcionaba de cara a las vías, dando la espalda a la población.

Sin embargo, el nuevo museo pretende formar parte de la ciudad, y convertirse, si no lo es ya, en una pieza clave y emblemática del espacio urbano, e integrar sus instalaciones más vivas, como es la puerta urbana de la estación de Adif, en el conjutno urbanístico de la localidad catalana. Así se cambiará el actual muro por un cerramiento más transparente y se dotará al edificio de un espectacular frontis donde se acoja a los visitantes, se muestren las exposiciones temporales, se alberguen las salas audiovisuales, la biblioteca, las oficinas y los archivos.

Esta fachada de grandes dimensiones y polivalente está planteada para cambiar su apariencia en función de los contenidos interiores o simplemente convirtiéndose en un fanal que polarice la geometría urbana de esa gran plaza ferroviaria hacia el museo. Asimismo también se contemplan intervenciones sobre los totémicos depósitos de agua y la posibilidad de “sacar fuera del recinto” algunos elementos emblemáticos.

Según el proyecto arquitectónico, el centro dispondrá de nuevos conceptos bioclimáticos que articulan algunas soluciones originales para la climatización del recinto, haciendo más sostenible el recinto cultural. La cubierta prevé la instalación de placas fotovoltaicas y placas térmicas para un aprovechamiento interno de las energías renovables.

El documento de trabajo contempla una puesta en marcha de todo este proceso en seis fases. La primera se desarrollaría en 2010 y consistiría en la redacción del proyecto ejecutivo de la gran nave y la ejecución de las obras de la parte situada en el puente-grúa y la última se completaría en el año 2017. Las obras en el museo se iniciarán en el próximo otoño.

(Fuente Vía Libre)

Los trenes de la realeza europea en el Museo del Ferrocarril de Utrecht

La corona es el símbolo por excelencia de la realeza. Los monarcas y sus cortes se construían mansiones para hacer ostentación de su poder y se movían en suntuosas carrozas para desplazarse de una posesión a otra. Esos mismos reyes se encapricharon del tren apenas hizo éste su aparición y convirtieron los convoyes en verdaderos palacios rodantes para visitar otras tierras alejadas de la capital de su corte. Un artículo de lujo solo al alcance de unos pocos que hoy tienen un valor incalculable y se muestran como piezas singulares de gran interés.

‘El tren de la corona’ es precisamente el sujeto de la exposición que ha organizado el Museo Holandés del Ferrocarril de Utrecht . Bajo el título ‘Royal Class, regal journeys’ la galería reunirá por primera vez en un mismo espacio los históricos trenes reales de casi todas las coronas de Europa. Estos magníficos trenes ofrecen una impresión única del lujoso estilo con el que la realeza europea viajó una vez. ‘Royal Class, regal journeys’ se abrirá del 15 de abril al 5 de septiembre de 2010 en el Museo del Ferrocarril de Utrecht.
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El viaje que salvó los cuadros del Prado

Madrid sufre el asedio de la aviación de los sublevados. Estamos en los comienzos de la Guerra Civil. Peligran las obras de arte que se custodian en la capital de España. El Prado no es el lugar seguro para los tesoros que se guardan en el museo, por lo que la Junta Central del tesoro Artístico decide poner a salvo los cuadros y evacuarlos a un lugar más seguro, antes de que algún bombardeo acabe con el patrimonio español. Veinte mil obras -entre ellas las renombradas y famosas pinturas de Velázquez, El Greco y Goya, por ejemplo- son convenientemente embaladas y preparadas para hacer el viaje hacia la capital del Turia por ferrocarril.

El 10 de noviembre se inicia el viaje hacia Valencia con las primeras obras de arte. Seis días después las bombas caen sobre el museo, pero los daños sólo afectan al edificio porque sus tesoros ya están a buen recauda. Ese viaje, sin precedentes en la historia de aquel tiempo según Colorado Castellary, marcó un antes y un después en la salvaguarda del arte en caso de conflicto, puesto que «el traslado supuso un cambio en la normativa internacional y, desde entonces, se aconseja la evacuación de las obras de arte en el desarrollo de conflictos bélicos».

Dos años más tarde, se vuelve a emprender otra operación de salvamento. Tampoco Valencia es segura, por lo que en marzo de 1938 se evacúan los depósitos de Valencia y las obras se mueven hasta Barcelona ante el temor de que las tropas franquistas corten las comunicaciones.

Tras miles de vicisitudes, los tesoros del Prado llegan a Figueras en 1939. Pero la guerra en la zona hacía peligrar la integridad del patrimonio pictórico español. De esta forma, las pinturas cruzan los Pirineos, gracias a un Comité Internacional para el Salvamento de las Obras de Arte Españolas formado por personajes anónimos amantes del arte y los principales museos del mundo que consiguieron los fondos necesarios para ponerlas a buen recaudo.

El 3 de febrero de 1939 se firmó el acuerdo de salida de las obras al extranjero, que garantizaba la pertenencia al pueblo español y que debían regresar al país al finalizar la contienda. El 13 de febrero todo el material llega a Ginebra, después de un viaje por tren de veinticuatro horas desde Perpiñán. Ese verano se organiza una exposición en la ciudad suiza bajo el nombre de ‘Obras Maestras del Museo del Prado’.

Al acabar la contienda española, Franco reclama los tesoros pictóricos que retornan al museo en septiembre de 1939, donde siguen exhibiéndose para deleite de millones de personas que las han contemplado en este tiempo.

Los salvadores de los lienzos del Prado recibirán la Medalla de las Artes de manos del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. El Museo del Prado rendirá homenaje y volverá a recibir a los representantes de todas las pinacotecas y descendientes de las personas que formaron parte de la creación del Comité Internacional para el Salvamento de los Tesoros de Arte Españoles. Será también el primer acto cultural de la presidencia española de la Unión Europea.

Al término del acto se inaugurará en el bulevar central del paseo del Prado la exposición Arte Salvado. La muestra, abierta hasta el 21 de marzo de 2010, pretende, según su comisario, Arturo Colorado Castellary, «sacar la cultura a la calle y popularizar los hechos narrados», mostrando el largo viaje que las obras del Prado hicieron desde Madrid hasta su salvaguarda en Ginebra. Tampoco estaría de más que se hubieran acordado de los ferroviarios que colaboraron en el viaje que puso a salvo el patrimonio español.

(Fuente Público)

El Museo del Ferrocarril de Delicias cumple veinticinco años

Un nuevo aniversario en la historia ferroviaria. En esta ocasión, el sujeto de la efeméride es el Museo del Ferrocarril de Delicias, inaugurado tal que un día como el de mañana, 19 de diciembre, de hace veinticinco años. En las instalaciones de la antigua estación, inaugurada en 1880 por los reyes Alfonso XII y Mª Cristina, se exhibe una de las colecciones de material histórico ferroviario más completas de Europa, haciendo honor a su nombre, ya que se hace un auténtico gozo la contemplación de las joyas que allí se exponen.

Explotada desde sus inicios por la compañía de Madrid a Cáceres y Portugal, que enlazaba las dos capitales europeas con trenes directos y un tráfico mixto, constituye uno de los ejemplos más significativos de la llamada “arquitectura del hierro” tan característico de finales del siglo XIX. Declarado edificio monumental en 1980 y posteriormente Bien de Interés Cultural, Delicias culminó su existencia como terminal de trenes en 1971. Proyectada por el ingeniero francés Emilio Cachelievre, fue la primera estación que se construyó en Madrid con estructura metálica y se construyó en tan solo catorce meses debido al carácter totalmente funcional del proyecto.
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