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La locomotora histórica ‘Gato Montés’ viajará con más de cien personas desde Madrid a Gijón

‘El Gato Montés’ vuelve a la vía. No ha pasado demasiado tiempo inactiva, ya que el pasado 13 de junio realizó uno de sus entusiastas servicios, pero hoy vuelve a la vida. Y como testigos de excepción un grupo de 160 personas entusiastas de los ferrocarriles viajarán hoy desde Madrid a Gijón en varios vehículos arrastrados por esta histórica locomotora. La máquina eléctrica 269.604 ya hace más de veinte años que adquirió la fama, cuando batió el récord de velocidad en el país. Pese a ello, el viaje previsto para hoy durará diez horas.

‘El Gato Montés’, apodo de la clasificación técnica de la locomotora 269-604 por el emblema con aire futurista que lucía la máquina en su carrocería, tirará del tren que emprende viaje hasta Gijón, según informan responsables del Museo del Ferrocarril asturiano. Esta joya del ferrocarril español está hoy en manos de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid (AAFM) que en julio de 2008 logró rescatarla ‘del olvido’, justo al mismo tiempo que sus compañeros gallegos hacían lo propio con su ‘hermana’ la 269.601, hoy en el museo de Monforte.

Desde 1988 la locomotora eléctrica 269.604 ha sido uno de los vehículos más llamativos y representativos del ferrocarril español. Con su carrocería única, sus líneas agresivas, sus colores impactantes y su característico sistema eléctrico chopper, fue una de las cuatro primeras locomotoras aptas para alcanzar los 200 kilómetros por hora en nuestro país. En 1988, el emblema de un gato robótico colocado en uno de sus laterales le valió el apodo de ‘El Gato Montes’, nombre por el cual aún se le sigue conociendo en el argot ferroviario, aunque también, y dado que las locomotoras suelen ser acopladas en el género femenino, también es conocida como ‘La Gata’.

Conservada como locomotora histórica desde 2008 por la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid, ha realizado diversos trenes históricos y culturales para el público con la colaboración de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles. En alguna ocasión se ha utilizado, por ejemplo, para arrastrar el popular ‘Tren de las Gachas’ entre Madrid y Alcázar de San Juan.

La locomotora adquirió su fama al superar un récord de velocidad (tracción eléctrica) el 23 de febrero de 1989. Ese día ‘el Gato Montés’ alcanzó los 220 kilómetros por hora y demostró que «la rapidez no estaba reñida con la seguridad y con la comodidad de los viajeros». El último servicio comercial de la 269.604 fue el Costa Verde Madrid-Santander desde la estación de Venta de Baños.

La última ocasión en la que se la pudo ver en la vía fue el pasado 13 de junio, cuando la AAFM participo en el traslado de dos antiguos coches de viajeros. Los dos vehículos, pertenecientes a la colección de la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y Tranvia (AZAFT), el SS 1 (Coche Salón Pullman de Andaluces, antiguo Salón Ministerial) y el WR 3567 (coche restaurante de la CIWL) debían ser trasladados hasta Madrid para ser intervenidos en los talleres según las actuales y rigurosas normas de mantenimiento.

En un complejo traslado de más de ocho horas, la locomotora 269.604 fue la encargada de trasladar estos vehículos desde la estación de Casetas en Zaragoza hasta Villaverde Clasificación, todo ello bajo el amparo de una autorización especial de circulación otorgada a los efectos por el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif). Tampoco faltó, la colaboración de Renfe Operadora ni la del Museo del Ferrocarril.

Para realizar este traslado, días antes ‘el Gato Montés’ fue trasladada desde Madrid hasta Casetas, lugar donde permaneció hasta la fecha mencionada, resguardada en la nave de la que dispone la AZAFT.

La serie 269 ha sido sin duda la serie más importante y extensa de locomotoras eléctricas de Renfe, con un total de 265 unidades fabricadas entre los años 1973 y 1985. Estas locomotoras han remolcado todo tipo de trenes: Estrellas, Diurnos, Talgos a alta velocidad, mercancías e incluso hasta trenes de cercanías. A pesar de la importancia que han tenido para Renfe, ya han terminado su ciclo de vida y desde hace años se han ido sustituyendo por locomotoras de más potencia, básicamente por la serie 252 o por trenes autopropulsados, desguazando las más estropeadas y vendiendo a Chile las que sobran en el parque.

(Imagen Oscar López)

Renfe pone a la venta un lote de veinte locomotoras de la serie 319

Las ‘retales’ están de oferta. Renfe ha puesto en venta un lote de veinte locomotoras de la serie 319 que ya no utiliza para prestar servicio comercial en el marco de su estrategia de renovación del parque de trenes de la operadora. Se trata de la tercera operación de venta de trenes que la compañía ferroviaria realiza en el último año, tras la subasta de diez locomotoras y 150 vagones que cerró en agosto de 2010 y la venta de ocho cabezas tractoras el pasado mes de enero. Sólo en esta última operación, Renfe obtuvo 8 millones de euros al repartir el material que vendía entre los nuevos operadores privados de transporte de mercancías en tren.

La venta de trenes y otro material rodante que la compañía ferroviaria pública no utiliza forma parte del Plan de Impulso al Transporte de Mercancías del Ministerio de Fomento. Con estas ventas de material rodante, la compañía ferroviaria genera además carga de trabajado para Integria, su división industrial, dado que son sus talleres los que se encargan de realizar una remodelación integral de este material previa a su entrega a los compradores.

En este caso, Renfe ha abierto un procedimiento público para vender veinte locomotoras de la seria 319, conocidas en el argot ferroviario como ‘retales’, tras la transformación que se realizaron de las antiguas ‘Calderos’ o ‘Moscardones’. Las compañía interesadas tienen de plazo hasta el 10 de junio para recoger información y hasta el 17 de junio para presentar oferta.

Las locomotoras 319 (originalmente 1900) fueron originalmente una serie de máquinas diésel-eléctrica fabricadas en los años 1960 por Macosa y General Motors, con motores de GM de 1977 CV que permitían alcanzar una velocidad máxima de 120 kilómetros a la hora. La serie original contó con 103 unidades que fueron entregadas entre los años 1965 y 1972. El diseño original de la serie era muy similar a 21 de Renfe, aunque diez unidades presentaban un diseño americano, con una única cabina de conduccción.

A partir de 1980 esta serie comenzó a ser desguazada por el rendimiento deficiente de la máquina. Como el rendimiento del motor era muy bueno se decidió mantener éste y algunos otros componentes. De esta forma en 1982 Renfe adjudicó a Macosa la construcción de veinte nuevas locomotoras que aprovechaban algunos componentes de la serie original. Tras el buen funcionamiento de estas primeras unidades, de la 319-201 a la 319-220, denominadas ‘retales’ y con un frontal diferente al resto de las nuevas subseries, se solicitaron 78 locomotoras más, en las que se mejoraron los motores y se incluyeron algunos componentes tecnológicos que mejoraban el rendimiento de la locomotora. Algunas unidades de las nuevas locomotoras fueron preparadas para circular a una velocidad máxima de 140 kilómetros a la hora e incluso algunas tienen bogies para circular en ancho UIC por las LAV.

Entregadas entre 1985 y 1991 en esta subserie existen tres diferencias, las veinte primeras unidades tienen frontales con tres cristales, son las llamadas retales, las siguientes 28 tienen el diseño exterior definitivo del resto de la serie, con frontales con dos cristlaes, y las 10 últimas son completamente nuevas, ya que no aprovechan ningún componente de las series originales. Esta subserie está preparada para el transporte de mercancías y su velocidad máxima es de 120 kilómetros a la hora.

(Imagen eldelinux-Luis Zamora y documentación en Ferropedia)

La locomotora 31 vueve a las vías de Ponferrada por donde circuló durante cuarenta años

Historia del Bierzo, historia del carbón, historia del tren. En un transporte especial y precedida por el vagón que la abastecía tanto de agua como de carbón, la locomotora 31 ha llegado a la estación de la que partió diariamente durante cuarenta años, restaurada para el Museo del Ferrocarril de Ponferrada (León). Un centenar de personas- entre las que figuraban antiguos trabajadores de la Sociedad Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP) y cuarenta escolares- han contemplado durante más de dos horas cómo la locomotora era depositada en la estación de la que partió por última vez en el año 1989 para ser expuesta.

Se trata de la materialización del acuerdo alcanzado por la Consejería de Fomento y el Ayuntamiento de Ponferrada, por el que la Junta ha cedido la máquina al consistorio ponferradino. El consejero de Fomento, Antonio Silván, y el alcalde de la localidad, Carlos López Riesco (PP), han aguardado la llegada de la máquina que, hasta hoy, ha permanecido almacenada en los talleres que el grupo minero Alonso posee en Andorcino (León).

Ha sido, según Antonio Silván- nieto de un maquinista berciano- un momento cargado de simbolismo en el que «sobran las palabras» para describir el significado del regreso a Ponferrada de una seña identidad del Bierzo, de su pasado y de su futuro.

«Es la historia viva de Ponferrada, es la historia viva del Bierzo, es la historia viva del carbón» ha destacado el consejero, quien ha aclarado que la locomotora seguirá funcionado Carlos López Riesco ha aprovechado para rendir homenaje a los trabajadores de la MSP que durante años «dejaron miles de horas de trabajo por el progreso de esta tierra». Entre ellos, como testigo de excepción, ha estado el que fuera jefe de estación, Tino Martínez, quien a sus 83 años ha recordado como, con su silbato, era el encargado de dar salida al tren correo que encabezaba la locomotora 31. También ha presenciado su llegada al museo Erin de la Mata, fogonero y maquinista durante 41 años.

«La 31» ha regresado a casa coincidiendo con la celebración el Día Internacional de los Museos bajo el lema «Museo y Memoria». La locomotora, casi centenaria, fue construida por la casa Maffei en 1913, en la ciudad alemana de Munich y pesa 41 toneladas. Estuvo hasta el año 1943 prestando servicio en la línea Pamplona-Lasarte de la Sociedad Minera de Guipuzcoa (numerada PSS 6 en el ‘Plazaola’), hasta que la compró Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP) para su ferrocarril, por la que pagó 268.000 pesetas y la renumeró como’ PV 31′. Desde entonces y hasta 1989 en que cedió paso al diesel, estuvo operativa, siendo de las últimas de Europa de su categoría. Once años después fue restaurada por la Junta de Castilla y León en la comarca del Bierzo.

La máquina, que ha permanecido desde hace meses en Ardoncino, no ha sido ajena a la polémica. ‘La 31’ se encontraba desde su restauración en un taller del Bierzo, en una explanada que la empresa del grupo minero Victorino Alonso tenía en la localidad berciana de Cubillos del Sil. Allí se estaba deteriorando y fue trasladada en una góndola (transporte especial) a los talleres de Ardonino. La polémica se suscitó en el Bierzo porque la locomotora fue llevada a Ardoncino. Varios partidos políticos, especialmente de corte bercianista, criticaron en su momento que la máquina fuera trasladada a Ardonino. Su temor radicaba en que ya no regresaría de nuevo a la comarca del Bierzo y por eso hubo quien llegó a comparar esta locomotora 31 con otroz hallazgos arqueológicos aparecidos en Bembibre y que se encuentran en el Museo Provincial de León.

Finalmente, se cumple lo dicho en un primer momento por los responsables de la Junta, cuando surgió la polémica del traslado. ‘La 31’ vuelve a Ponferrada, al Museo del Ferrocarril.

La crisis deja en vía muerta las locomotoras ‘Mikado’ y la ‘inglesa 7766’ de León

La crisis golpea con dureza. Y el rigor de la recesión afecta, y muy seriamente, a las actividades ferroviarias. La Asociación Leonesa de Amigos del Ferrocarril (Alaf) ha anunciado que se ve obligada a suspender todos sus trenes previstos para esta temporada “por falta de medios económicos y la escasa cantidad de dinero existente en caja”. El parón se hará visible en los servicios especiales y charter Gijón y Monforte, más dos por determinar y un quinto que habrían contratado un centenar de turistas ingleses y que no se ha podido ofrecer. Tampoco los viajes a Astorga y Veguellina, ni el de Toral de los Vados son posibles. En el caso de que todo siguiera por el mismo cauce, también corre peligro el tren de los Reyes.

La mayor parte de estos viajes se realiza con las joyas ferroviarias de la asociación. ‘La inglesa’ – locomotora 7766 – y la Mikado 141-F-2346, ambas cedidas por la Fundación Española de Ferrocarriles y propiedad de Renfe y Adif, que deben superar la revisión ‘tipo R’. La exploración obliga al desmontaje, casi pieza a pieza, de las máquinas para su supervisión antes de volver a ensamblarlas. La operación, que se debe afrontar cada 16 años, tiene un coste que ronda los 38.000 euros. Alaf no puede emprender el registro por falta de fondos.

Los coches de viajeros permanecen apartados en el entorno de la antigua estación porque también precisan una revisión oficial para poder salir a la vía y que es preciso acometer también cada dieciséis años. Los socios tampoco se sienten con ánimos ni fondos para desembolsar los 35.000 euros que cuesta, en este de caso, el servicio en los talleres de Renfe. Sostienen, sin embargo, que podrían realizarse los cargos del registro, a menor coste, si éste se reailzara en los Talleres Celada, que se han especializado en este material y que ya ha acometido grandes trabajos en trenes históricos.

Los problemas comienzan a afectar seriamente al trabajo de la asociación. Los turistas ingleses que alquilan el tren León-Astorga ha dirigido sus pasos a otros países, en vista de la inactividad de la máquina leonesa. «Es especialmente doloroso que León pierda la asiduidad de este grupo de entusiastas británicos». ‘La inglesa 7766’ no puede moverse de los talleres y los coches tampoco y el Ayuntamiento del Toral se ha visto obligado a prescindir del tren de León, explican desde Alaf, que hasta ahora siempre había contado con la disposición y colaboración del municipio leonés. «Todos los trenes para los socios y demás leoneses han sido anulados para este verano».

Los Amigos del Ferrocarril denuncian que tampoco se les permite pasar a los talleres donde realizaban sin coste alguno un mantenimiento que «ahora nadie está haciendo».

«La revisión sería una carga de trabajo para León, donde hemos dado a Renfe en permisos, maquinistas y seguros 90.000 euros en tres años y sin ayudas ni subvenciones de nadie», señalan desde la Asociación. Por eso piden que sean Renfe y Adif, propietarios del material cedido, quienes afronten un coste «para 16 años» que creen que se amortiza en muy poco tiempo.

La ‘ Mikado 141-F-2346′ fue una de las últimas locomotoras fabricadas por la compañía ‘La Maquinista Terrestre y Marítima’; construida en sus factorias de Barcelona con mano de otra y maquinaría totalmente española. Llegaron a circular más de 200 locomotoras de este tipo por nuestro país.

Entregada a Renfe en 1957, ha prestado servicio durante unos 17 años y ha recorrido cerca de 600.000 kilómetros a lo largo del país, arrastranto tanto trenes de pasajeros como de marcancias. Depositada en Zamora para su desguace, fue rescatada por el Ayuntamiento de Monforte de Lemos (Lugo), para ser exhibida con motivo del Centenario de la Línea Palencia-La Coruña. Gracias al empeño de la Asociación Leonesa de Amigos del Ferrocarril (ALAF) se logró su recuperación para el servicio, y el día 2 de febrero de 1994 fue trasladada a León para dicho fin.

La ‘inglesa’ , como se conoce a las locomotoras de la serie 7700 en argot ferroviario, es el único modelo de locomotora eléctrica inglesa que ha circulado por la red nacional. Llegó a España entre octubre de 1953 y 1959 por el Puerto de Musel . Fueron adjudicadas a The English Electric Co. LTD. II, que trabajó la parte eléctrica, mientras que la mecánica correspondió a Vulcan Foundry. Este proyecto dio lugar a la 7700, único modelo de locomotora eléctrica inglesa que ha circulado por la red nacional española. Este modelo se fabricó además para Brasil y la India.

Todas las locomotoras de la serie fueron asignadas a los depósitos de León y Oviedo, para el transporte de viajeros y mercancías por los duros puertos de Pajares y Brañuelas. Las ‘inglesas’ fueron dadas de baja para el servicio comercial en León, el 17 de junio de 1994, tras cuarenta años de duro trabajo. Una vez que dejaron de recorrer las vías españolas fueron reservadas gracias a la mediación de la Asociación Leonesa de Amigos del Ferrocarril, así como otras locomotoras localizadas en Madrid, Zaragoza y Gijón (fuera de funcionamiento), cuyo mantenimiento también se realiza en León por socios de dicha asociación.

La Asociación Leonesa de Amigos del Ferrocarril nació como tal el 1 de febrero de 1992 en la capital leonesa, gracias a la inquietud de un grupo de empleados y jubilados de Renfe. Sus objetivos abarcan todo lo relacionado con el tren: desde elmodelismo, hasta la rehabilitación y mantenimiento de material ferroviario. Esta asociación esta abierta a todos los aficionados al ferrocarril.

Alaf comenzó su actividad con el modelismo, construyendo modelos de trenes, para posteriormente mostrarlos. La recuperación de la locomotora Mikado es, hasta el momento, el logro más importante de la asociación. Durante este tiempo, Alaf ha sabido despertar el interés de instituciones y empresas, promoviendo esta idea hasta su consecución.

(Imagen Jorge

El ‘Tren de la Fresa’ salva in extremis la amenaza de cierre y volverá a la cita con las vías

Acuerdo, in extremis. La temporada 2011 volverá a contar con el ‘Tren de la Fresa’. La Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Aranjuez, el Museo del Ferrocarril y Patrimonio Nacional han llegado a un acuerdo, tras la reunión que han mantenido en la Dirección General de Turismo, para subsanar la situación presupuestaria especialmente «difícil» por la que atraviesa el ‘Tren de la Fresa’, según informa el Gobierno regional en un comunicado. El acuerdo establece que las dos administraciones y el Museo del Ferrocarril aportarán 35.000 euros a partes iguales para cubrir el desequilibrio económico que hacía peligrar su continuidad y que asegura la celebración de esta nueva temporada.

Tras este acuerdo, el ‘Tren de la Fresa’ podrá llevar a cabo el programa previsto que contempla unas 24 circulaciones cada año, repartidas entre los meses de mayo y junio, septiembre y octubre; con salidas en días sábado y domingo. El Museo del Ferrocarril se compromete a presentar a las Instituciones, antes de finales del mes de junio, un plan que garantice la sostenibilidad a largo plazo del programa del ‘Tren de La Fresa’.

En breve, los responsables del museo comunicarán la locomotora que tirará del histórico convoy. La mayor parte de los aficionados esperan que pueda recurrirse, como en casi su historia, a algunas de las joyas de vapor de nuestro país, aunque a estas alturas de la temporada quizá sea difícil contar con algunas de las históricas máquinas.

Aun renqueante, durante 26 años ha acudido puntual a su cita de mayo. Estas últimas temporadas ha tenido que recurrir a las asociaciones de amigos del ferrocarril para que algunas de sus joyas de vapor hicieran más apetecible el traslado desde Madrid a Aranjuez. Las viejas pero encomiables locomotoras de Delicias siguen esperando una reparación (tampoco hay fondos). Porque solo el vapor es capaz de atraer a los aficionados a este corto, pero alucinante trayecto. Así que la Mikado 141-F-2413 de Delicias, su gemela de Monforte 141F-2111 ‘Galicia’ o ‘La Garrafeta’ y la ‘Baldwin’ de a Guadix (el pasado año) han sido el polo atractivo de este peculiar servicio turísco, el más antiguo y conocido de este país.

El ‘Tren de la Fresa’, más allá de los aspectos “puramente económicos, ha adquirido una indiscutible función social por ser ya un símbolo de la Comunidad de Madrid y de nuestro país que, por un lado, transmite la memoria entre generaciones de un modo de transporte ya desaparecido; y, por otro, representa una singular forma de ocio y cultura de la comunidad madrileña”. “Para muchas personas, su suspensión significa una ruptura difícilmente comprensible y aceptable por la sociedad madrileña”, añaden.

El ‘Tren de la Fresa’ recrea el viaje que en 1851 dio origen a la segunda línea férrea de la Península ibérica (el 10 de noviembre de 1837 se había inaugurado el ferrocarril entre Güines y La Habana, en Cuba que por aquel entonces todavía era española, y ya se habían apagado los ecos del Barcelona-Mataró de 1848). Además del transporte de viajeros, muchos de ellos pertenecientes a la corte real (según cuenta la leyenda, llegaba hasta la misma puerta de la residencia real y los últimos metros de carril eran de plata), el ferrocarril llevaba hasta los mercados de Madrid los productos de la huerta, sobre todo espárragos y fresas, de donde toma finalmente su nombre.

El convoy, que lleva funcionando 26 años y que se ha consolidado como el tren turístico más antiguo en funcionamiento de Europa, es una iniciativa organizada por la Fundación de Ferrocarriles Españoles, a través del Museo del Ferrocarril; la Comunidad de Madrid, a través de la Dirección General de Turismo; Patrimonio Nacional y el Ayuntamiento de Aranjuez.

(Imagen Chema Barroso)

Feve presenta hoy su tren ‘El Histórico’ en la bilbaína estación de La Concordia

Feve potencia su oferta turística, de la que ha hecho bandera, y que comienza a proporcionarle reconocimiento en el sector. Si la semana pasada presentaba el ‘Transcantábrico de Lujo’, hoy presume de ‘El Histórico’, el tren turístico de vía estrecha que recorrerá a partir del próximo domingo, y cada fin de semana, paisajes de Cantabria, Las Merindades y Las Encartaciones. La compañía refuerza así una oferta que cuenta ya con el ‘Costa verde’, que ofrece rutas por la montaña leonesa, o el ‘Estrella del Cantábrico’, en Asturias, que brinda los Itinerarios de la Biosfera y el de la Santina.

Feve ofrecerá la posibilidad de viajar en ‘El Histórico’ (una joya ferroviaria recuperada y acondicionada para tal efecto) hasta puntos de interés próximos a la red por la que discurre el ferrocarril de vía estrecha. Encabezados por la 1651 (construidas en tres lotes a partir de 1981, la serie es la más numerosa encargada por un ferrocarril de vía estrecha de España con una producción de 30 unidades, matriculadas en dos subseries, 1600 y 1650), el convoy se compone de coches originales que datan de 1927, 1965 y 1966, que lucen unos llamativos colores en dorado y crema. También se ha recurrido en algunas ocasiones a la dual 1917, que suele verse con ‘El Transcantábrico’. e incluso la Geco 1503

El primer coche fue construido por Carde y Escoriaza en 1927. Desde su inauguración fue utilizado para trasladar a las autoridades de la época hasta que estalló la Guerra Civil. Más tarde, sólo se volvió a utilizar en dos ocasiones: la primera, durante la inauguración del tramo Pedernales-Bermeo, y la segunda, en la inauguración de la electrificación Amorebieta-Bermeo.

El coche se compone de una sala de juntas, una sala de descanso, servicio de bar, baño y una pequeña cocina. Hay dos áreas netamente diferenciadas: una noble, enfocada a reuniones, y un área de servicios. De esta forma se consigue el espacio ideal para pequeños grupos que pretendan un ambiente apropiado para realizar recorridos turísticos. Restaurado en 1997, se utiliza en su mayor parte para el turismo.

El segundo coche se fabricó en 1965 y prestó servicio en el Principado de Asturias hasta que en 1972 fue convertido en coche salón (instalándose moqueta, mobiliario, cortinas, etc.), con motivo de la inauguración del tramo Vegadeo-Luarca. Actualmente, además de utilizarse como coche de autoridades en el Descenso del Sella, es parte de la oferta de Feve para reuniones, negocios, conferencias, viajes turísticos y otros actos para grupos.

El tercer coche se fabricó en 1966 y prestó servicio en Asturias. Fue convertido en coche salón en los talleres de Feve de Asturias, en el año 2008, y dotado de climatización, megafonía, mesa de reuniones para grupos, pantalla para proyecciones y PC, etc., un vehículo versátil para los distintos tipos de viaje que puede realizar.

‘El Histórico’ no pudo acudir el pasado año a la estación de La Concordia, ya que el convoy aguardaba en talleres, donde le aplicaron la pintura exterior en dorado y crema y sacaron lustre a sus detalles. Para sustituirle, el ‘Estrella del Cantábrico’, otra de los convoyes con más solera de la flota de Feve, se encargó de arrancar la temporada. Pero en esta de 2011, el flamante tren de Feve acudirá puntual a su cita en la histórica La Concordia.

Los pasajeros que decidan embarcarse en un viaje al pasado, podrán tomar el ‘Itinerario de la Historia’ los sábados de mayo y junio, última quincena de septiembre y primera de octubre. El convoy saldrá a las 9.05 de la mañana de la flamante estación bilbaína, otra joya de la operadotra de vía estrecha, para inciar el viaje con paradas en enclaves como la villa medieval de Artziniega, el Santuario de La Encina, el Museo Etnográfico y el Señorío de Ayala. Los pasajeros disfrutarán de una tradicional putxera ferroviaria en Balmaseda. Con el estómago lleno, visitarán el Castillo de Loizaga y su famosa colección de Rolls Royce. El colofón a la excursión lo pondrá un paseo por el parque del Arenatzarte en Güeñes.

Quienes prefieran contemplar los parajes más evocadores de Cantabria pueden optar por el ‘Itinerario de las Marismas’. El mítico tren partirá los domingos a las 9.15 desde Bilbao con destino a Santoña. En la ciudad cántabra degustarán anchoas en la Fábrica Conservera y montarán en barco por el litoral para desembarcar en Laredo. Más tarde, los pasajeros disfrutarán de una comida típica en Limpias. Una vez saciado el hambre, volverán al convoy rumbo a Carranza, donde se adentrarán en las Cuevas de Pozalagua para regresar más tarde a la estación de Santander.

El ’Tren de la Fresa’ de la temporada 2011, en el aire

No hay dinero. La crisis aprieta. Y de qué forma. Por primera vez en 27 años, el ‘Tren de le Fresa’ no va a acudir a su cita con las vías en esta temporada. Al menos, eso es lo que parece. La falta de financiación ha puesto en peligro el concurso de este clásico convoy de Aranjuez. Salvo que se pongan de acuerdo las cuatro instituciones que lo patrocinan (Comunidad de Madrid, Ayuntamiento de Aranjuez, Patrimonio Nacional y la Fundación de Ferrocarriles) y decidan aprovechar, al menos, parte de la campaña de 2011. Aunque la empresa, a estas alturas, parece difícil.

Aun renqueante, durante 26 años ha acudido puntual a su cita de mayo. Estas últimas temporadas ha tenido que recurrir a las asociaciones de amigos del ferrocarril para que algunas de sus joyas de vapor hicieran más apetecible el traslado desde Madrid a Aranjuez. Las viejas pero encomiables locomotoras de Delicias siguen esperando una reparación (tampoco hay fondos). Porque solo el vapor es capaz de atraer a los aficionados a este corto, pero alucinante trayecto. Así que la Mikado 141-F-2413 de Delicias, su gemela de Monforte 141F-2111 ‘Galicia’ o ‘La Garrafeta’ y la ‘Baldwin’ de a Guadix (el pasado año) han sido el polo atractivo de este peculiar servicio turísco, el más antiguo y conocido de este país.

«La situación económica actual también afecta, como todo el mundo puede entender», explica el director del Museo del Ferrocarril, Miguel Muñoz, quien asegura que la dirección de la Fundación ha decidido suspender la campaña porque el déficit que tiene «no se puede asumir».

No obstante, representantes de los patronos acuden hoy a una reunión para estudiar si aún es posible mantener la campaña de 2011 con parte de las circulaciones. Normalmente, en cada temporada el ‘Tren de la Fresa’ completaba el recorrido entre Madrid y Aranjuez unos veinte días. La propuesta que se lleva mañana a la mesa de negociación es dejarla en diez. “Quizá salga solo los domingos”, plantea Muñoz que recuerda que en la temporada pasada el convoy recibió unos 6.000 viajeros (unos 300 de media por cada circulación). El director del Museo se muestra optimista y confía aún y en salir a las vías. Sería una pena que desapareciera», ha reconocido Muñoz.

Muñoz explica que el coste del servicio es «muy alto» porque el material del convoy es único en su género e irremplazable. Cuatro coches ‘costa’, construidos para los servicios de cercanías de la Compañía MZA entre 1914 y 1930, y dos furgones de los años sesenta, que pertenecen a la serie J 400.000, forman parte de este convoy presente desde hace 26 temporadas.

Desde las asociaciones de los amigos del ferrocarril ya han expresado su malestar por esta decisión y apuntan que la suspensión del servicio «es la única medida que se ha adoptado para aligerar el presupuesto económico, sin atender otras posibles soluciones». «Esta decisión no ha gustado a ninguno de los colectivos relacionados con el ferrocarril ni, en general, a los consumidores, ya que la ocupación media siempre ha sido superior al 90% en sus 26 años de funcionamiento», explican desde las asociaciones.

El ‘Tren de la Fresa’, más allá de los aspectos «puramente económicos, ha adquirido una indiscutible función social por ser ya un símbolo de la Comunidad de Madrid y de nuestro país que, por un lado, transmite la memoria entre generaciones de un modo de transporte ya desaparecido; y, por otro, representa una singular forma de ocio y cultura de la comunidad madrileña». «Para muchas personas, su suspensión significa una ruptura difícilmente comprensible y aceptable por la sociedad madrileña», añaden.

El ‘Tren de la Fresa’ recrea el viaje que en 1851 dio origen a la segunda línea férrea de la Península ibérica (el 10 de noviembre de 1837 se había inaugurado el ferrocarril entre Güines y La Habana, en Cuba que por aquel entonces todavía era española, y ya se habían apagado los ecos del Barcelona-Mataró de 1848). Además del transporte de viajeros, muchos de ellos pertenecientes a la corte real (según cuenta la leyenda, llegaba hasta la misma puerta de la residencia real y los últimos metros de carril eran de plata), el ferrocarril llevaba hasta los mercados de Madrid los productos de la huerta, sobre todo espárragos y fresas, de donde toma finalmente su nombre.

El proyecto de este tren se debe al Marqués de Pontejos que, bajo el patrocinio del Marqués de Salamanca, fue finalmente inaugurado por la reina Isabel II. La propia monarca cedió gustosamente terrenos de su propiedad, al oeste del Palacio Real, para la entrada del ferrocarril en Aranjuez. Para llevar a cabo la línea, se tuvieron que salvar diversos accidentes geográficos, con la construcción de sendos puentes sobre los ríos Jarama y Tajo. La importancia estratégica de la línea era elevada, pues suponía el primer paso del ferrocarril desde Madrid a Andalucía y Levante.

Se construyó una estación término, hoy desaparecida, frente a la fachada occidental del Palacio Real de Aranjuez, a la que se añadiría años después otra estación al sudoeste del casco antiguo de la ciudad, en la que paraban los trenes destino a Cuenca, tras la prolongación de la línea a esta ciudad en 1883. Ambas fueron sustituidas por otra estación, construida en 1923, y que actualmente sigue en uso. Hasta la creación de Renfe en 1941, dicha estación pertenecía a la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA), como muestran los mosaicos decorativos existentes en su vestíbulo.

El Proyecto del ‘Tren de la Fresa’ surgió por iniciativa del Ayuntamiento de Aranjuez, que con motivo de las Fiestas de la Primavera del año 1984 quiso organizar un acto especial para conmemorarlo. Por otra parte, ese mismo año se cumplían 133 años de la inauguración de la línea Madrid-Aranjuez y el Museo del Ferrocarril abría sus puertas en la nueva sede de la antigua estación de Delicias, donde ya era posible la exhibición de material ferroviario en sus vías.

Con tal motivo, las instituciones del Ayuntamiento de Aranjuez, Renfe y el Museo del Ferrocarril se pusieron en contacto y, entre las tres, se materializó el ‘Tren de la Fresa’. ¿Se salvarán los escollos y se evitará este chasco final?

(Imagen Chema Barroso)

‘El maquinista de La General’, un gran clásico del cine mudo y la ruina de Buster Keaton

Estados Unidos se prepara estos días para participar en los actos organizados para rememorar el 150 aniversario de la Guerra de Secesión, que aún sigue provocando fuertes controversias e hiriendo la susceptibilidad de los estados sureños. Sin embargo, las imágenes que guardan en la retina millones de personas en el mundo sobre los sangrientos episodios del último cuarto de siglo XIX poco o nada tiene que ver con la cruda realidad. Porque el gran icono de esa trágica historia se ha inmortalizado a través del celuloide en una melancólica película que ha pasado a los anales cinematográficos como una de las grandes obras del cine mudo. Y el culpable de todo ello es el magnífico actor Buster Keaton, coautor del guión de ‘El maquinista de La General’, que también dirigió y protagonizó.

‘El maquinista de la General’ se acabó de rodar en agosto de 1926, y en diciembre de ese año tuvo un pase previo en Los Ángeles que sirvió para realizar algunos retoques. El estreno oficial no se produjo hasta el 5 de febrero del siguiente año en el Capitol Theatre de Nueva York. Gustó al público, pero no a los críticos que fueron muy duros con el actor y director, quizá por las supuestas simpatías que el film mostraba hacia la causa confederada. De los once periódicos importantes de la zona, ocho fueron completamente hostiles al filme, dos lo recibieron con una cautela más o menos favorable y sólo uno lo reconoció como la obra de un genio. Como consecuencia, ‘El maquinista de La General’ sólo recuperó el alto coste con su explotación en otros países, pero nunca dio ganancia alguna y fue considerada un desastre económico por su distribuidora, United Artists. Desde entonces, y aunque tuvo cierto control sobre sus próximas películas, Buster Keaton no volvió a figurar como director en ninguna de ellas.

‘El maquinista de La General’ es ante todo una epopeya, incluida hoy por críticos y cineastas entre las mejores películas jamás hechas. Pese al fracaso de taquilla, Buster Keaton la consideró la mejor de todas sus films. Años más tarde, público y crítica coinciden con él. La cinta está considerada como uno de los grandes clásicos del cine mudo.

Mientras en Estados Unidos la película tiene unas connotaciones trágicas (aún hoy la Guerra Civil levanta serias controversias y recelos entre los habitantes del Sur), miles de personas de todo el mundo contemplan la historia que Keaton como un cuento cómico. Nada más lejos de la realidad. A partir de una historia real en la Guerra Civil Americana en 1862, Buster Keaton protagonizó y creó una comedia heroica. Conmovido, como millones de sus compatriotas, por el relato de un superviviente de la guerra, la película está basada en un hecho real. Se trata de una adaptación del libro de William Pittenger: Daring and Suffering: A History of the Great Railway Adventure (Audacia y sufrimiento: Una historia de la gran aventura ferroviaria), el cual fue publicado en 1863.

El gran actor cómico narró la historia de Johnnie Gray, un maquinista de ferrocarril de la Western & Atlantic [1 que tiene dos pasiones en su vida, su locomotora ‘La General’ y su novia Annabelle Lee (Marion Mack). Cuando estalla la Guerra Civil, Annabelle pide a Johnnie que se aliste en el ejército sudista para luchar contra la Unión. En el momento en que va a inscribirse no es admitido pues lo consideran más útil en su profesión de maquinista que en su posible aportación como soldado. Annabelle Lee cree que fue un acto de cobardía y decide no hablarle más. Un año después, Annabelle tiene que viajar porque su padre está herido, y lo hace en la locomotora de Johnnie, del que nada quiere saber. A mitad del recorrido un grupo de nordistas, intentando enlazarse con el ejército de la Unión en Chattanooga, deciden poner en marcha un plan que incluye el robo de ‘La Genera’. Cuando llevan a cabo su huida descubren que Annabelle permanece en la locomotora y se la llevan como prisionera. Johnnie intentará recuperar su locomotora y al mismo tiempo a su amada. Y comienza una espectacular persecución que propicia las mejores escenas del filme y algunas de las más memorables de toda la época del cine mudo, como la del cañón que desciende su ángulo de tiro y apunta directamente a Keaton. Esa persecución llevará a Johnny hasta detrás de las líneas enemigas, donde recuperará a sus grandes amores (su novia y su locomotora), conocerá los planes secretos de los unionistas y se verá envuelto también una nueva persecución contrarreloj -en esta ocasión será él el perseguido-, con el objetivo de advertir a los confederados de la amenaza que se cierne sobre ellos

El principio esencial en el que se basa el montaje y el contenido de las escenas en general es el de veracidad y fidelidad. Keaton procura que lo que graba se vea lo más real y creíble posible, no importándole gastar hasta un millón setecientos mil dólares para dejar caer una locomotora al río. Una de las secuencias más caras de la historia del cine. Igualmente, Buster Keaton no aceptó el uso de dobles ni en las escenas más peligrosas, como la de Johnnie sentado en la biela de la locomotora que de pronto empieza a avanzar y que exigía una exquisita pericia del maquinista para evitar que la máquina pudiera patinar, hacer caer al actor y quedar despedazado entre las ruedas.

Keaton logró inmortalizar la mítica locomotora protagonista de esta rocambolesca historia, pero paradójicamente la máquina que aparece en su película es una ‘doble’ de ‘La General’. La auténtica máquina de vapor se conservaba por aquel entonces en la estación de Chattanooga, expuesta al público y a los pasajeros, y aunque en un principio sus propietarios autorizaron su uso para el filme, luego decidieron negarlo ante las protestas de diversos grupos de veteranos de la Guerra Civil. A ninguno le hacía mucha gracia que esa reliquia fuera objeto de una cinta cómica. Como resultado, Keaton tuvo que conformarse con unas réplicas esencialmente idénticas a las dos locomotoras que protagonizaron aquella épica persecución.

Buster Keaton recuperaría años más tarde el favor del público y de la crítica. Y todo gracias a su mejor película. Entusiasmado con su creación, a mitad del siglo XX el coleccionista Raymond Rohauer se compromete a recuperar, restaurar y difundir la mayor parte de su obra. Rehabilitado en su propio país, obtiene un oscar honorífico de la Academia en 1959 que le permite iniciar una gira por Europa que le restituye la fama.

En 1989, ‘El maquinista de La General’ fue seleccionada para su conservación en el National Film Registry de Estados Unidos por la Biblioteca del Congreso por ser «cultural, histórica o estéticamente significativa». Entró en el registo en el primer año, junto con películas como ‘Los mejores años de nuestras vidas ‘, ‘Casablanca’, ‘Ciudadano Kane’, ‘Lo que el viento se llevó’ y ‘Sunset Bulevar’.

La verdadera historia de ‘La General’, la locomotora que Buster Keaton inmortalizó en el cine

Este martes, 5 de abril, se conmemoran los 150 años del inicio de la Guerra de Secesión americana, un conflicto significativo en la historia de los Estados Unidos de América, que tuvo lugar entre los años 1861 y 1865. Ese día tropas confederadas asaltaron la guarnición de Fort Sumter, en una isla costera del océano Atlántico a la entrada de la bahía de Charleston (Carolina del Sur). La represión del ejército al recuperar Fort Sumter, hizo que a los estados confederados se les unieran Virginia, Arkansas, Tennessee y Carolina del Norte. De este modo comenzó la Guerra Civil entre los Estados Confederados del Sur y los Estados del Norte, que acabaría con la victoria de estos últimos en 1865.

De entre todos los episodios y batallas ocurridos durante esos fatídicos años, un hecho caló profundamente en el corazón de los estadounidenses. La incursión de espías unionistas en territorio sureño, el robo de una locomotora y su posterior persecución y encarcelamiento por los confederados. ¿Les suena? No es de extrañar puesto que Buster Keaton logró inmortalizar este incidente ocurrido durante la Guerra Civil Norteamericana en su magnífica película ‘El maquinista de la General’, que él mismo dirigió y protagonizó, y que se estrenó en febrero de 1927. Desde que Keaton leyó la novela ‘ The great locomotive chase’, que narraba los acontecimientos ocurridos precisamente en 1862, su obsesión fue contar los hechos en la pantalla. A las posibilidades cinematográficas del relato se unía la pasión de Keaton por los trenes (la mayoría de sus películas tienen alguna secuencia en la que aparece un tren, y hasta el fin de su vida tuvo en su casa un enorme tendido ferroviario de juguete).
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Renfe comercializará el transporte de mercancías a través de cuatro nuevas filiales desde junio

Apuesta firme y decidida por el tráfico de mercancías. Renfe va a constituir en junio cuatro filiales para comercializar el transporte de mercancías, que en principio serán de capital público en su totalidad aunque posteriormente se permitiría la entrada de capital privado. Las cuatro filiales, unidades de negocio, van a estar formadas por una intermodal, otra dedicada a los automóviles, una tercera para la siderurgia, y la última de multiproducto.

No es la primera vez que se comunica la apuesta. Nunca es tarde, aunque se ha perdido un tiempo precioso y quiá decisivo. Pero la intención del Ejetuvo parece clara. El ministro de Fomento, que acaba de comparecer ante l Congreso, explica que en una primera fase estas filiales de la operadora ferroviaria serán totalmente públicas, pero posteriormente estarán abiertas a la entrada de capital privado. Y según ha destacado «ya hay empresas que han mostrado su interés en participar».

La entrada de estos nuevos operadores de mercancías va a permitir pasar de la actual cuota de un transporte del 4%, a cerca de un 10% en 2020, según el ministro, consiguiendo así reducir en casi un 70% el coste energético de cada tonelada transportada. Esto supone, según los cáluclos realizados por Fomento, un ahorro anual de más de 160 millones de euros dentro del conjunto del transporte terrestre, y evitar, además, el lanzamiento a la atmósfera unas 525.000 toneladas de CO2. Otro de los grandes objetivos del Ejecutivo español.

Para conseguir una mejor competitividad de este tipo de transporte ferroviario, Blanco dijo que se están firmando convenios con los principales sectores productivos del país. Así, recordó que la semana pasada se firmó un protocolo de colaboración con la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones, que va a permitir que en 2020, uno de cada dos vehículos fabricados en España sea transportado por ferrocarril.

El ministro también anunció que en las próximas semanas Fomento va a firmar otro protocolo con la asociación que representa a la industria Petro-Química del país.

Además, a juicio de Blanco, el denominado Plan de Impulso al Transporte Ferroviario de Mercancías va a potenciar y reforzar la actividad de los puertos con el tráfico intermodal, y apuntó como ejemplo la cadena de transporte que se está llevando a cabo con la Autopista del Mar entre Gijón y Nantes. Esta autopista, que fue puesta en servicio el pasado mes de septiembre, ha sido empleada por más de 7.000 vehículos.

Blanco también aludió a la eficiencia energética que tiene el tren como medio de transporte de pasajeros, y se refirió a la alta velocidad, indicando que es 5 o 6 veces más eficiente que el automóvil o el avión.

El ministro puso de ejemplo que tras la entrada de la alta velocidad del corredor de Levante (Madrid-Cuenca-Albacete, y Madrid-Valencia), se ahorran más de 120.000 toneladas de CO2 al año, lo que equivale al consumo doméstico eléctrico de una ciudad de 400.000 habitantes.

El impulso del ferrocarril en todas sus vertientes, AVE, Cercanías y Mercancías, va a permitir un ahorro energético de 8.600 millones de euros. Apuesta decidida y entusiasta por las mercancías a través de los corredores ferroviarios.

(Imagen Avelino Gómez)