Archivo mensual: agosto 2009

Nueva fase de la licitación para el tramo de alta velocidad Tours-Burdeos

El Gobierno francés ha encargado puesta en marcha de la segunda fase de la licitación para la construcción del tren de alta velocidad Tours-Burdeos, que forma parte de la línea que debe prolongarse hasta España por el País Vasco. El gestor de las infraestructuras ferroviarias RFF anunció en un comunicado ese encargo, formalizado por el ministro de Ecología, Jean-Louis Borloo, y por el secretario de Estado de Transportes, Dominique Bussereau.

Esta nueva fase del concurso público implica la presentación a finales de este año de las ofertas finales de los tres candidatos que habían superado en septiembre de 2008 el primer procedimiento de la licitación, los consorcios constituidos en torno a Bouygues, Eiffage y Vinci.

La atribución de la concesión de la construcción, el mantenimiento y la explotación de la línea (que se remunerará con los peajes de paso de trenes durante el periodo de vigencia del contrato) está programada para 2010.

El tramo Tour-Burdeos, con una longitud de 302 kilómetros, será la primera concesión privada de una línea de ferrocarril de esta importancia en Francia, y su presupuesto es de 7.200 millones de euros. Una vez finalizado, permitirá reducir en 50 minutos el trayecto en tren entre París y Burdeos y, desde esta última ciudad en dirección a España o a Toulouse.

El pasado 12 de julio se publicó en el Diario Oficial la declaración de utilidad pública de otro tramo de esta línea de TGV, el de Tours y Angulema, de 121 kilómetros. Los dos forman parte de la línea de alta velocidad Sur Europa Atlántico (SEA), desde París hasta la frontera española, hasta Toulouse y hasta Poitiers en la parte francesa.

En conjunto la infraestructura de la línea SEA en territorio francés representa una inversión estimada de unos 16.000 millones de euros, según el Ejecutivo francés, que en total prevé construir 2.000 kilómetros de vías férreas de alta velocidad de aquí a 2020.

(Fuente El Correo)

Papá, ven en tren



El lema ‘Papá, ven en tren’ es uno de los más antiguos de los primeros reclamos publicitarios que recuerdo. Quizá sea de principios de los setenta, aunque no acierto a saber el año exacto. De cualquier forma, este y el otro de «Con Iberia ya hubiera llegado» competían ofreciendo servicios de transporte para restar tráfico a las carreteras españolas, pero con poca fortuna visto lo visto.

Los trenes de la época tardaban en llegar una eternidad. Salvo honrosas excepciones, tampoco ofrecían comodidad. Ni velocces, ni cómodos y con una imagen de la compañía operadora poco gratificante. Los trenes de nuestra niñez,cons estaciones y apeaderos donde el servicio de cantina permanecían abiertos casi las veinticuatro horas del día. Aquellos trenes sin calefacción ni aire acondicionado, que permitían a los viajeros apearse casi en marcha para llegar antes de que se abarrotara hsta la barra del bar, pedir y pagar de prisa, antes de que el jefe de estaciones diera la salida correspondiente.

Ahora, con el trasiego vacacional, el traslado de un lugar a otro de los veraneantes que terminan o empiezan su descanso estival, la nostalgia me invade y el anuncio me asalta la memoria.