Las campanas tañen por el tren


Las campanas del norte granadino repicarán este 31M en apoyo a la Revuelta de la España Vaciada y la reivindicación ferroviaria. Este próximo miércoles se cumple el segundo aniversario de la revuelta de la España vaciada, histórica manifestación que recorrió Madrid en 2019, con más de cien mil personas de los distintos territorios del país reclamando servicios públicos, partidas presupuestarias e infraestructuras como el tren para las comarcas alejadas de los grandes centros de poder político y económico. La reivindicación por la reapertura de la línea férrea Guadix Baza Almanzora Lorca fue en la cabecera de dicha manifestación y forma parte de la coordinadora de dicha movilización.

Con motivo de esta efeméride, las campanas de las comarcas de Baza , Guadix y Huéscar tocarán el 31 de Marzo a las doce del mediodía, visibilizando de una manera patente el deterioro de la zona y reclamando servicios públicos, inversiones e infraestructuras para estas “comarcas vaciadas”, tal y como ha confirmado el Obispado. Del mismo modo, las Asociación Amigos del Ferrocarril Comarca de Baza y la Plataforma Comarca de Guadix por el Tren estarán presentes este día en el Congreso de los Diputados de Madrid, junto al resto de colectivos de esta gran movilización social estatal, en una conmemoración que hará “mucho ruido”.

La palabra latina campanana ha sido siempre la que se empleó para nombrar el objeto con el que hoy la asociamos. Tintinábulum es un vocablo onomatopéyico que se utilizaba en los tiempos del Imperio Romano, el cual aludía al sonido que producían las campanas al repicar. El vocablo campana se utilizó por primera vez en un documento del siglo VI. Uno de los lugares en que estos instrumentos empezaron a utilizarse con regularidad fue una región italiana denominada Campania, de donde tal vez se tomó el nombre para identificarlas. De acuerdo con una leyenda flamenca del siglo XVIII, “las campanas tienen múltiples funciones: alabar a Dios, reunir al pueblo, convocar al clero, plañir a los difuntos, alejar las pestes, atajar las tempestades, cantar las fiestas, excitar a los lentos, aplacar los vientos”. La sonoridad, el tono y el timbre de una campana dependen de su tamaño, su espesor, la colocación del badajo, la composición de la aleación y del proceso de fundición empleado.

Hoy en día apenas si quedan campaneros que toquen a mano las campanas, aunque los campanarios y espadañas de las iglesias de muchos pueblos aún conservan estos instrumentos antiguos. Los distintos toques que se podían realizar con las campanas eran un código que los ciudadanos conocían y que marcaba la vida de los pueblos. Apenas si se usan hoy en día para tocar a misa, para repicar en una procesión o para doblar cuando se ha muerto algún vecino. Quizá las más comunes son las que marcan el paso del tiempo desde el amanecer hasta el anochecer, desde maitines o las vísperas. El lenguaje que usan fomenta las relaciones espirituales y ayuda a recordar aquella festividad que se conmemora o aquella función religiosa que va a celebrarse. Excitan todo tipo de sentimientos: nos dan alegría, si sus repiques recuerdan alguna efemérides célebre o algún acontecimiento que no debe pasar desapercibido; son capaces de sumergirnos en la más profunda tristeza si doblan a muertos; o incluso, nos dan a veces la señal de alarma por algún peligro que se cierne sobre nosotros.

De ahí que sea haya elegido el toque de campanas para recordar esta efeméride que, a su vez, rememora los miles de kilómetros de la red convencional abandonados en los últimos años por la falta de inversión, lo que está provocando la irrupción de entidades sociales y movimientos de protesta en casi una veintena de provincias de la denominada España vaciada. En esta último lustro se ha activado el enfado de buena parte de la España interior, que se siente sistemáticamente ninguneada en el capítulo de transportes. Un ejemplo de ello pivota alrededor de la batalla que se libra por reapertura de la línea férrea Guadix Baza Almanzora Lorca, clausurada hace algo más de 36 años. La línea que conectaba la comarca accitana con el altiplano para seguir por la provincia de Almería hasta llegar al municipio de Lorca en Murcia se clausuró a finales de 1984. Con la desaparición del ferrocarril y el cierre de líneas, con más 900 kilómetros clausurados, comenzó el declive y la pérdida de población de esta y otras comarcas españolas que sufrieron una decisión similar.

La Asociación Amigos del Ferrocarril Comarca de Baza y la plataforma Comarca de Guadix por el Tren, con la colaboración de la Asociación de Empresarios Altiplano de Granada, la asociación agroganadera Agapro y la movilización social la Revuelta de la España Vaciada organizan ahora esta simpático acto en el que volverán a repicar las campanas de los pueblos para llamar la atención de todos los vecinos para que reclamen la vuelta del tren.

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