La alta velocidad marroquí entra en su fase final


El tren de alta velocidad marroquí (el TGV francés), que unirá las ciudades de Tánger y Casablanca y será el primero de sus características en África, comenzará en febrero la fase final de pruebas con vistas a su próxima entrada en servicio. La compañía nacional de ferrocarriles de Marruecos (ONCF) indica que, a lo largo de enero, terminará la puesta a punto de la línea de alta velocidad, según informa la agencia oficial de noticias MAP. Una vez concluida esta última fase de pruebas, habrá un período de rodaje seguido de la definitiva homologación del TGV, lo que permitirá su apertura al público, si bien la ONCF no precisa en qué fecha se alcanzará este objetivo.

Las obras del TGV marroquí, adjudicadas sin licitación a empresas francesas, comenzaron en septiembre de 2011, y entonces se anunció que entraría en servicio en 2015, pero el plazo se ha prorrogado en varias ocasiones. La ONCF subraya que la línea ya es “apta para la circulación” y que, el pasado 20 de octubre, un tren recorrió con éxito el tramo entre Kenitra y Larache (en la costa atlántica septentrional de Marruecos) con una velocidad punta de 320 kilómetros a la hora, un récord en el continente africano.

Se prevé que el TGV cubra la distancia entre Tánger y Casablanca en 2 horas y 10 minutos, frente a las cinco horas actuales, y cada convoy tendrá una capacidad de 533 pasajeros, aunque aun no se ha fijado la política de precios.

“Con 270-275 kilómetros a la hora ya es el tren más rápido en el continente africano“, decían en su bienvenida las autoridades marroquíes tras la firma de un acuerdo de préstamo de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) para ONCF, en verano de 2017. El coste total del proyecto financiado en un 50% por Francia a través de diversos préstamos es de 22.900 millones de dirhams (unos 2.000 millones de euros), aproximadamente un 15% más que las estimaciones iniciales (2007), según las cifras publicadas. “Estamos en menos de nueve millones de euros por kilómetro para un estándar europeo de 20 millones de euros por kilómetro”, explica Rabii Lakhlii, CEO de ONCF (Organización Nacional de Ferrocarriles), durante esta firma. Los 2.000 millones de euros destinados al proyecto fueron objeto de críticas por parte de sectores que consideraron que el país tenía otras prioridades, incluso en el ámbito de las infraestructuras, como la mejora de la red de carreteras en las zonas rurales.

Originalmente programado para finales de 2015, la entrega se ha retrasado debido a los prolongados procedimientos de expropiación. El proyecto generó disputas, incluyendo un “Stop TGV” colectivo, que lo considera “no prioritario” y “no rentable”. La línea de alta velocidad unirá la capital económica de Casablanca, la capital administrativa de Rabat y el polo marítimo de Tánger en poco más de dos horas (contra casi cinco horas en la actualidad).

Los ferrocarriles marroquíes esperan seis millones de pasajeros después de tres años de operación. “Estamos trabajando en un modelo económico de explotación (…) con un sistema inteligente para pronosticar las tarifas que son necesarias teniendo en cuenta la capacidad de los marroquíes que toman el tren”, agrega el CEO de ONCF, quien asegura que el coste de un viaje en TGV sería “en promedio un 30% mayor que las tarifas actualmente en vigor”.

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