Archivo de la etiqueta: locomotora

El Gobierno de Aguirre asume la gestión del Metro de Madrid porque es quien más paga

De mutuo acuerdo. O la afuerza ahorcan. La Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital han llegado a un acuerdo por el que la institución que preside Esperanza Aguirre gestionará en solitario Metro de Madrid, con el objetivo de evitar duplicidades y ahorrar costes dentro de la política de austeridad motivada por la crisis. Ambas instituciones «han llegado a un acuerdo», aunque aún no se ha podido precisar si está «totalmente cerrado».

Aguirre asegura que finalmente será la Comunidad de Madrid la que se encargue de la gestión de Metro de Madrid porque es «la que paga la mayor parte de los gastos». A su juicio no era lógico «que la gestión estuviera en manos de un presidente no ejecutivo», como ocurre actualmente con el presidente de la entidad y delegado de Hacienda del Consistorio, Juan Bravo.

«Creemos que es mucho más claro con objeto de mejorar el servicio público que se presta a los madrileños que haya una línea de mando», ha argumentado Aguirre, para añadir que esta línea de mando tiene que ser de la de «la institución que paga la mayoría de los gastos», que, en este caso, es el Gobierno regional. Actualmente, el Ayuntamiento posee el 75% de las acciones del Metro (el resto son de la Comunidad), aunque el usufructo y los derechos políticos están cedidos en ambos casos al Consorcio.

Tras este acuerdo, el Ayuntamiento de Madrid dejará de aportar al Consorcio de Transportes regional la cantidad que destina actualmente para sufragar los costes de Metro. Las cifras relacionadas con este acuerdo no están cerradas totalmente, y han apuntado que el Consistorio continuará sufragando los costes correspondientes a la EMT.

La mayor parte de la infraestructura es propiedad de la empresa pública Metro de Madrid SA, y está operada por ella, aunque todas las secciones construidas desde 1999 pertenecen a otra entidad pública empresarial MINTRA. Ésta se limita a cobrar a aquélla un canon por su uso, pero no interviene en la gestión del tráfico. Ambas empresas dependen de la Comunidad de Madrid (de Ferropedia).

Junto a este esquema general, la sección Barajas-Aeropuerto T4 de la Línea 8 se ha construido en régimen de concesión por una Unión Temporal de Empresas formada por FCC y Caja Madrid, a quien Metro de Madrid SA paga un canon por hacer rodar sus trenes sobre ella. Por otro lado, hay tres secciones más de la red que también se han construido en régimen de concesión pero que se expotan por compañías independientes de la empresa pública: Línea 9b (Puerta de Arganda-Arganda del Rey). A cargo de Transportes Ferroviarios de Madrid; Línea ML1 (Pinar de Chamartín-Las Tablas). A cargo de Metros Ligeros de Madrid SA; y Líneas ML2 (Colonia Jardín-Estación de Aravaca) y ML3 (Colonia Jardín-Puerta de Boadilla). A cargo de Metro Ligero Oeste SA.

La red de Metro o de ferrocarril metropolitano de Madrid fue inaugurada el 17 de octubre de 1919 por el rey Alfonso XIII, contando aquella Línea 1 con las estaciones comprendidas entre las actuales de Cuatro Caminos y Sol, aunque con una estación más en su recorrido (actualmente la estación-museo de Chamberí).

Desde el 28 de marzo de 2011 cuenta con 288 estaciones, de las que 233 son sencillas, en 27 trasbordan dos líneas, en 12 tienen parada tres líneas y una (Avenida de América) sirve de transbordo a cuatro líneas. Su longitud total es de 293 kilómetros. La red de Metro de Madrid la componen 12 líneas convencionales y el ramal que une Ópera y Príncipe Pío. En tres de esas estaciones (Tres Olivos, Estadio Olímpico y Puerta de Arganda), se hace cambio de tren dentro de una misma línea, y en 21 paradas hay correspondencia con la red de Cercanías Madrid de Renfe. También hay tres líneas de metro ligero que suman un total de 27,78 kilómetros y cuentan con 38 estaciones, de las que Metro de Madrid opera las 9 paradas de la línea ML1 de 5,4 kilómetros.

Es la segunda red de metro de la Unión Europea por kilómetros (sin contar el Metro Ligero) y la octava del mundo después de Shanghái, Londres, Nueva York, Tokio, Seúl, Moscú y Pekín. Fue además una de las que más rápidamente se expandió entre 1995 y 2007. De hecho, durante 2010 se contabilizaron 932.495.273 desplazamientos, que le acercan a las 10 primeras redes de metro por número de viajeros.

(Fuente Ferropedia. Imagen Benedicto 16 en Wikimedia Commons)

El mundo del tren echa humo y duda de la viabilidad del Museo vasco del Ferrocarril sin Juanjo Olaizola













Azpeitia echa humo. Un humo tan negro como el que sueltan las máquinas de vapor que esta mañana han rodado por las vías del antiguo Urola. Locomotoras vivas y vibrantes conducidas por Juanjo Olaizola, alma mater e inspirador del Museo vasco del Ferrocarril que tiene su sede en la localidad guipuzcoana. Hasta allí se acercaron los amigos del tren que siguen sin comprender por qué Juanjo Olaizola es un estorbo para el futuro de la institución.

La gente del tren quiso transmitir a Juanjo Olaizola su pesar y malestar por todo lo que está aconteciendo en torno a su figura. Y él, sin perder la sonrisa, como casi siempre, parecía el menos afectado de todos los que acudimos a celebrar la fiesta del Museo Vasco del Ferrocarril. Mientras el cielo lloraba y empapaba máquinas, coches y pasajeros, Juanjo Olaizola, vestido con el sempiterno mono azul de trabajo (apenas le recuerdo vestido de calle), enfundado en sus guantes, abría y cerraba válvulas de sus queridas máquinas para deleitar a sus visitantes con un recorrido por las vías del antiguo tren del Urola. Las locomotoras disparaban al aire fuertes volutas de humo, haciéndose más presentes que nunca, como para recordar a propios y extraños que están ahí, vivas, poderosas, en perfecto estado de forma. Y todo porque Juanjo Olaizola se ha empeñado en que eso sea así; y ha convencido a unos cuantas entusiastas del tren para que sigan sus pasos y preserven de la herrumbre y el abandono estas poderosas máquinas, verdaderas joyas de la institución de Azpeitia.

No me resigno a pensar que todo lo que se ha construido en estas dos últimas décadas, que han logrado poner el nombre de Azpeitia en el mapa, y no solo del mundo ferroviario, puede desaparecer de la noche a la mañana porque falta la mano de Juanjo Olaizola o su inspiración. Y, sobre todo, su trabajo. Hay quien piensa que la marcha de quien ha figurado como director del centro en estos últimos veinte años (y hasta eso se le niega en estos momentos), es el final de una época.

Este post (tan personal) no es gratuito. No sé si soy amigo de Juanjo Olaizola (en realidad no he cruzado con él más allá de dos horas de conversación en estos años); pero no soy enemigo de quienes han decidido quitarlo de en medio. Ni tan siquiera tengo un reproche para quien le va a sustituir al frente del museo o para quienes han decidido tamaña injusticia. El tiempo da y quita razones; y espero que no sea tarde cuando alguien se dé cuenta de que tipos como Juanjo Olaizola no abundan en este país. Gente capaz de enfundarse el mono de trabajo en sus días libres, tiznarse la cara de carbón, trajinar en las calderas y conducir esas poderosas máquinas arriba y abajo, ante las boquiabiertas caras de los niños y el recuerdo nostálgico de los más mayores. Pueden contarse con los dedos de una mano.

En realidad, soy tremendamente egoista. Solo quiero que Azpeitia sea lo que es: un museo vivo. Conozco otras instituciones que guardan en sus naves trenes y máquinas poderosas (menos de los que debería haber, sin embargo). Pero pronto me he cansado de la visión de esos pedazos quietos de hierro. No son más que almacenes. Azpeitia, sin embargo, es otra cosa. Y así lo sienten quienes tienen la suerte de poder disfrutar de sus trenes (en especial de las locomotas Aurrera, Zugastieta, Portugal y, sobre todo, Euzkadi). O de sus diésel o eléctricas allí preservadas (que no almacenadas). Y todo es fruto de la pasión, el cariño y el conocimiento (sabiduría, diría yo), de un personaje que quizá en otro país estaría ya en un pedestal (y no creo exagerar).

Sólo deseo que el Museo Vasco del Ferrocarril sea una institución viva, como sus locomotoras, y que el silbido de esas máquinas que la han hecho famoso sigan atronando las mañanas de la temporada de vapor. Y, si puede ser, con Juanjo Olaizola; ese futuro estaría garantizado. Me consta; nos consta a todos los que amamos el tren.

(Con especial cariño a Juanjo y Mercedes. Un tipo muy poco corriente como se puede apreciar en las imágenes que preceden esta entrada. Las fotos se pueden reproducir citándome como autor de las mismas. La imagen de la protesta me la ha cedido José Carlos Lolo Lamas)

Concentración en Azpeitia en apoyo a Juanjo Olaizola, alma mater del Museo vasco del Ferrocarril

El mundo del tren se hará ver en la calle. Azpeitia concentrará mañana a cientos de aficionados que quieren reivindicar la figura de Junajo Olaizola, inspuirador y alma mater del Museo Vasco del Ferrocarril que ha sido obligado a dejar su puesto de director. Olaizola ha sido sustituido por la zumaiarra Maitane Ostolaza, quien carece de experiencia en la gestión museística y no tiene conexión con el mundo ferroviario.

La experiencia de Ostolaza en el campo ferroviario es precisamente su gran handicap. Y eso es lo que le reprocha la gente del tren. Que no se lo conoce ni obra publicada ni acción alguna en esta materia. Y, además, ese mismo mundo no ve con buenos ojos que se aparte de la gestión del museo a quien más ha contribuido para poner en el mapa mundial a Azpeitia. El museo es hoy en día una referencia en el mundo del ferrocarril y su gestión y desarrollo un ejemplo gráfico de cómo debe ser una instalación de ese tipo.

Preocupados por el futuro de este proyecto, la Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril, con el apoyo de los amigos del ferrocarril de toda España, ha convocado a las 13.45 horas, del sábado una concentración en Azpeitia.. La concentración se celebrará frente a la sede del museo. La institución se viste con sus mejores galas precisamente durante esta jornada en la que se exhiben las máquinas vapor a pleno funcionamiento, una de las joyas más notables de este centro.

Esta es una magnífica oportunidad para comprobar el trabajo que se desarrolla en Azpeitia y ver a Juanjo Olaizola encendiendo las calderas y poniendo en marcha las locomotoras rescatadas casi del desguace (Aurrera, Portugal, Zugaztieta y Euskadi) y que si tienen vida es, sobre todo, por el tesón y el empeño que Juanjo Olaizola ha puesto durante estos años que ha permanecido al frente de la institución. Tenga o no el título de director, como ahora se le discute, es para todo el mundo ferroviario el verdadero artífice de lo que representa el Museo Vasco del Ferrocarril, una referencia en el mundo.

Feve recupera la locomotora VA8 para sus trenes turísticos tras una cuidada restauración

Una nueva joya de vapor para Feve. La locomotora VA8 está lista para salir a la vía, una vez que la operadora de vía estrecha ha finalizado la restauración de esta histórica máquina, de gran valor histórico e industrial. El proyecto de conservación se ha llevado a cabo en Asturias observando la máxima fidelidad hacia la pieza original.

Feve emprendió la restauración y conservación de la VA8, una pieza ferroviaria de alto valor patrimonial que permanece en las instalaciones de El Berrón, con el fin de evitar que se difumine una parte fundamental de la memoria colectiva de la sociedad asturiana, tan identificada con el tren.

La rehabilitación de la locomotora de vapor VA 8 es el proyecto más significativo que Feve ha acometido hasta el momento en cuanto a la recuperación de un elemento del patrimonio histórico e industrial. La reparación integral de esta máquina permitirá su puesta en marcha como cabecera de algunos de los trenes que Feve incluirá en su variada oferta de productos turísticos. El criterio aplicado para restaurar esta unidad se ha basado en la unión del mantenimiento de los valores inherentes a la propia locomotora, como su sistema de tracción a vapor, con los parámetros de seguridad y fiabilidad propios de las máquinas que circulan por la red de Feve.

Los trabajos de restauración se han realizado íntegramente en Asturias con la colaboración de dos empresas regionales: Talleres Alegría, especialista en elementos de vía y fabricación de material ferroviario, y Olmar, empresa encargada de la puesta en servicio de la caldera de vapor, la parte más importante de la máquina que, aunque es una copia veraz de la original, funciona con gasoil en vez de con carbón, al ser el primero un combustible más eficaz y menos contaminante.

Durante el desarrollo de este proyecto, Feve ha contado también con el asesoramiento del Museo del Ferrocarril de Asturias, organismo dependiente del Ayuntamiento de Gijón que se ha implicado tanto en la búsqueda de soluciones técnicas como en los aspectos culturales e históricos que es necesario tener en cuenta para la creación de la unidad de alto valor turístico y cultural que hoy hemos presentado.

La VA 8 fue construida en 1958 en Vizcaya por Babcock & Wilcox para el Ferrocarril Vasco Asturiano. Se trata de un modelo muy significativo en la historia de la vía estrecha española que Hunosa cedió a Feve hace tres años. Cuando se decidió emprender su recuperación, la máquina se encontraba fuera de servicio y formaba parte de la exposición del Museo del Ferrocarril de Asturias, ya que su valor histórico es innegable. Las primeras locomotoras con este diseño, basado en un original de la casa alemana Krauss, se fabricaron en 1929 para el Ferrocarril Cantábrico, si bien Babcock & Wilcox sirvió más lotes tras la Guerra Civil, tanto para esta línea como para la de Económicos de Asturias. En la década de los años treinta del siglo pasado, la Fábrica Nacional de Armas de Trubia construyó diez unidades de este tipo para el Ferrocarril de Ferrol a Gijón, pero nunca llegaron a circular por este trayecto y fueron repartidas por diferentes líneas de la geografía nacional.

Los ferrocarriles rusos desarrollan una locomotora de turbina propulsada por gas natural

‘Nuevos’ métodos de propulsión para los trenes. Los ferrocarriles rusos trabajan en la puesta en marcha de una locomotora de turbina propulsada por gas natural con una gran capacidad de arrastre. En una prueba realizada en las afueras de Moscú, la máquina bautizada como GT-1 demostró su potencial con un material rodante de 170 vagones de carga completa y un peso total de 16.000 toneladas. Según el presidente de Russian Railways, Vladimir Yakunin, hasta el momento no hay ninguna otra locomotora que podría soportar un material rodante con este peso y longitud en el mundo. La prueba desarrollada en Sherbinka el 8 de septiembre con la locomotora rusa con turbina de gas GT-1 permitió, al parecer, romper el récord de tracción de carga pesada: 16.000 toneladas.

La GT-1 es también la primera locomotora de turbina de gas del mundo que funciona con gas natural comprimido (GNC). La locomotora de 300 toneladas, que se construye en una fábrica de máquinas de tren cercana a Voronej, consta de dos secciones: una con la turbina de gas y el bloque de poder, y otra para el depósito de combustible con una capacidad total de 17 toneladas de gas natural comprimido, que es suficiente para recorrer 750 kilómetros. La turbina de gas tiene una potencia de 8.300 kW y puede empujar al material rodante con una velocidad máxima de 100 Kilómetros a la hora.

El prototipo de la locomotora fue desarrollado por empresas del sector aeronáutico-espacial que desde hace un lustro trabajan para desarrollar la locomotora que los ferrocarrils rusos quieren para sus trenes de carga. La potencia que desarrollan sería equivalente a la de tres máquinas convencionales.

La idea no es completamente nueva. El 14 de noviembre de 1948 se probó por primera vez una locmotora impulsada con una turbina de gas, fabricada por General Electric, aunque se trataba de una unidad experimental. Sin embargo, la primera locomotora equipada con una turbina de gas, que puede considerarse un producto comercial, fue entregada al Greast Western Railway en Inglaterra por la Brown Boveri el 10 de marzo de 1950.

(Fuente e imagen Rafael Mañueco. Moscú)

Talgo circula por las vías uzbecas en la antigua ruta de la seda de Samarkanda

Los ‘patitos’ llegan a Asia. Talgo está presenta en la antigua ruta de la seda con sus locomotoras T-250 (Renfe las numera como la serie 130). La compañía española controla desde hoy la alta velocidad entre Tashkent, capital de Uzbekistán, y la mítica Samarkanda, una de las ciudades más antiguas del mundo. En dos horas se salvan los 268 kilómetros que separan ambas ciudades, en lugar de las tres y media que costaba antes el antiguo trazado ferroviario de los ferrocarriles uzbecos (Uzbekistán Temir Yullari).

La mítica ruta de la seda tiene presencia española. Los dos trenes vendidos a Uzbekistán, cuya serie ha sido bautizada por UTY con el nombre de ‘Afrosiyob’ (asentamiento previo a Samarkanda), están compuestos de dos cabezas motoras y nueve coches, uno de ellos cafetería. Pueden alcanzar velocidades en torno a los 250 kilómetros por hora y emplean el ancho de vía ruso (1.520 milímetros). Todo con la tecnología de la patente española.

En poco más de veinte meses, los ‘Afrosiyob’ han cumplido el sueño uzbeco, que quería la presencia de Talgo en sus vías antes del 1 de septiembre, fecha en la que festejarán el vigésimoa aniversario de la independencia. El primer tren ya circula por las vías; el segundo lo hará en octubre.

Una delegación de Talgo, encabezada por su consejero delegado José María Oriol, y compuesta por diez personas se encuentra en Uzbekistán que, sin embargo, no ha admitido la presencia de periodistas españoles.

Samarkanda es una de las ciudades más antiguas del mundo aún habitadas. Dada su ubicación, prosperó debido a estar localizada en la ruta de la seda entre China y Europa y llegó a ser una de las ciudades más grandes de Asia Central. Es la segunda ciudad de Uzbekistán, después de Taskent, tanto en población, como área e importancia industrial. Es, junto con Bujará, una de las dos ciudades históricas de cultura tayiko-persa en Uzbekistán. La mayor parte de su población es cultural y lingüísticamente tayika, a pesar de que la ciudad fue incorporada a la República Socialista Soviética de Uzbekistán (RSSU) durante el período soviético. Está declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad y recibe cada año miles de turistas de todo el mundo.

Talgo ha comenzado una importante campaña para reforzar su presencia en el Este europeo y Asia. Hay trenes de la patente española en el vecino Kazajstán, donde funciona una línea entre Astaná, la capital, y Alma-Atí. Tiene además allí lista una fábrica para producir coches para sus trenes. La empresa española firmó también en junio otro contrato con los ferrocarriles rusos (RZhD) para el suministro de siete trenes con veinte coches cada uno para la línea Moscú-Berlín.

(Fuente Rafael Mañueco. Moscú)

‘Super 8’, un accidente de tren cinematográfico

Un accidente de tren. Ese es el desencadenante de toda la acción en la última película de moda, ‘Super 8’, la cinta de J.J. Abrams que decidió producir Spielberg y que aspira a convertirse en un clásico del cine de entretenimiento. Y que se presenta, además, como un guiño a los ochenta; un homenaje al tipo de cine que fue impulsado por el productor del filme y, en gran medida patrocinado, por él.

El descarrilamiento de un tren, exageradamente cinematográfico, es, sin lugar a dudas, la secuencia más intensa y espectacular de ‘Super 8’. A partir de esa escena, con algo menos de 160 segundos de metraje, se precipita la acción del filme y comienza a señalar sin fuegos de artificio la presencia de un ser extraterrestre.

Presentada como un producto conjunto de Steven Spielberg y J. J. Abrams , la película (10 de Junio de 2011; en España 19 de Agosto de 2011) de Amblin Entertainment y Bad Robot Production (también producida por Steven Spielberg, Abrams y Bryan Burk), está protagonizada por Elle Fanning, Kyle Chandler, Ron Eldard, Noah Emmerich, Gabriel Basson, Joel Courtney, Ryan Lee, Zach Mills y Amanda Michalka. El film pretende recordar detalles de otros anteriores que nos remiten a ET, Los Goonies, Perdidos, Alias, Fringe y películas como Star Trek y Monstruoso.

La acción se desarrolla en un pequeño pueblo de Ohio en 1979. Un grupo de seis chavales graba una película de zombies en formato super 8. En una de las secuencias se adentran en una zona por donde pasa la vía del tren. En el convoy se transporta una buena parte del material que las Fuerzas Aéreas guardan en el Area 51 y que han decidio trasladar. De improviso una furgoneta se adentra en las vías y choca contra la locomotora que descarrila violentamente y con ella casi todos los vagones del tren donde se almacena una gran cantidad de explosivos. El convoy queda completamente destrozado y sus restos esparcidos. Pero entre los destrozados trozos del convoy se vislumbra una presencia amenazadora que nada tiene que ver con el ferrocarril y que los militares pretenden ocultar.

Aunque cinematográficamente exagerada, la escena del accidente ferroviario es de lo más impactente de este film que aspira a ser uno de los más taquilleros de este año. Y un español, concretamente el asturiano Carlos Fueyo, es el diseñador de la famosa escena del choque del tren. Una recreación que el director de la película alabó conscientemente de que era una de las secuencias más importantes de su película. (puede ver la secuencia completa)

“Mi labor consistía en hacer que se viera real. Tú tienes el modelo en tres dimensiones, sin ningún tipo de pintura. Entonces hay que ir pintando todas las gelatinas, todo el metal, todos los detalles… Hay que hacer un set de texturas. El trabajo era hacer que los carriles y los vagones se vieran muy bien, se vieran como si fueran reales. Hacer también un sistema de luz para que se viera de noche y también un escenario de hierba, de raíles del tren y un par de árboles.» Carlos Fueyo en una entrevista reciente)

La secuencia del tren se grabó un año antes del estreno de la cinta. «Desde la concepción inicial hasta la entrega final se llevó a cabo en cuatro semanas», dijo Kim Libreri, uno de los supervisores de efectos visuales en ‘Super 8’.

Los especialistas de efectos visuales, que recrearon los trenes que las Fuerzas Aéreas utilizaban en la década de los setenta, tuvieron que ver un montón de secuencias de accidentes de la vida real para tratar de que la escena fuera de lo más creíble. Cierto que es casi imposible que un choque entre una furgoneta y una locomotora acabe con consecuencias tan graves, pero una película de este tipo se puede permitir la licencia.

En el rancho de Firestone cerca de Los Ángeles, el equipo de producción recreó el césped para simular la hierba verde de Ohio y construyón una estación de trenes y un trazado vías. El rodaje se realizó en dos etapas: en primer lugar, Abrams filmó a los niños en la plataforma del tren con una pantalla de chroma, para más tarde hacer el montaje con la aparición de un tren silbante que recorre las vías a toda marcha como ocurre en la vida real.

Después se organizó el choque de la furgoneta con el tren, el trepidante y espectacular descarrilamiento y la explosión y voladura de los vagones en cientos de pedazos metálicos. El equipo de producción utilizó viejos vagones metálicos de mercancías que una potente máquina se encargó de cortar, rebañar, aplastar y destruir para hacer más verosímil la carrera de los niños, en una huida despavorida sorteando múltiples trozos de hierro y escombros de metal que dificultan la fuga.

Steve Riley, supervisor de efectos especiales, utilizó un ariete tipo trineo de unos 500 kilos de peso al que le dieron forma de testero de tren. “Utilizamos un trineo remolcado por la sala mediante una grúa de cuatro toneladas para crear el efecto visual”, explica. “Al chocar, teníamos preparada una secuencia de explosiones que se sucedían para crear la clase de restos que lanzaría realmente un accidente de tren. Utilizamos unos 850 gramos de pólvora negra y unos 150 metros de mecha de grano cien, lo cual es un potente explosivo. Actúa muy rápidamente, así que produce un gran estruendo y cuando explota es muy intenso”. Y la verdad es que, pese a lo exagerado de la acción, los casi 160 segundos que dura esta escena son realmente intensos.

La mayoría de las bases que posee en Estados Unidos la Fuerza Aérea disponía en aquel momento de ferrocarril y trenes propios; y algunas todavía lo tienen y hacen uso del servicio de convoys para sus transportes especiales. Gran parte del tráfico consiste en el traslado de combustible para los aviones de las bases, aunque también los depósitos de mantenimiento aéreo reciben las piezas más grandes por ferrocarril. Igualmente las armas más pesadas viajan por ferrocarril, desde la misma fábrica de municiones a los depósitos de almacenamiento.

Si bien en ningún momento se llega a ver con nitidez la locomotora que arrastra el convoy militar, es probable que ésta sea una Baldwin S12, si bien la USAF solía utilizar también máquinas 44Tonner, EMD y SW8, entre otras. Dentro de las Fuerzas Aéreas la s-12 tuvo varias numeraciones, aunque unas de las más conocidas fueron la USAF 1864, 1841 y 1842.

La Baldwin S-12 fue una versión mejorada de su predecesora, la S-8, aunque ambos modelos fueron construidos al mismo tiempo. Similares en tamaño y mecánica, con excepción de mayor potencia, este modelo construido durante la década de 1950 se vendió relativamente bien, especialmente en industrias y pequeños ferrocarriles. Aunque que la locomotora tenía algunas debilidades, su fiabilidad y capacidad de arrastre le proporcionaba salir airosa en comparación a a otras de su misma clase. Hoy en día, la S-12 es una de los mejores locomotoras diesel de Baldwin preservadas, al menos, en siete museos o líneas turísticas privadas y en ocho más propiedad de Shortline Líneas SMS. Una unidad, que se convirtió de un Baldwin DS-4-4-1000, está actualmente en servicio en el ferrocarril de Whitewater Valley.

El tren de los cien días o la ‘vía Negrín’


Ha sido quizá el ferrocarril más efímero de la historia española. Porque si breve fue su construcción (el primer nombre le viene de los días que se tardó en ponerlo en marcha; el segundo del presidente del gobierno durante de 1937 a 1939), más fugaz fue su desaparición, apenas acabada la Guerra Civil, dada su ‘inutilidad’. La obra fue necesaria como una estrategia para los tiempos que se vivían, así que perdió todo sentido cuando el país recobró la ‘normalidad’.

‘El tren de los cien días’ es, por tanto un ferrocarril estratégico de vida efímera, cuyo trazado hoy en día está prácticamente desaparecido, aunque una parte de su recorrido es una vía de escape para Madrid y un apacible paseo por el territorio agrícola del sureste madrileño.

La Guerra Civil (El 17 de julio de 1936, la insurrección militar se inició en Melilla y de allí se extendió rápidamente al conjunto del protectorado de Marruecos; el golpe se se extendió a la península y los archipiélagos el 18 y el 19 de julio, mientras el gobierno de Casares Quiroga reaccionaba con lentitud ante los acontecimientos) había dividido el país en dos zonas. Las tropas del general Francisco Franco intentaban a toda costa la conquista de Madrid, pero eran rechazadas por los defensores de la capital que además protegían las vías de comunicación y los accesos a la ciudad para no quedar incomunicados con las otras provincias fieles a la República.

Durante las tres primeras semanas de febrero de 1937 se suceden una serie de feroces combates desencadenados por Franco para cercar Madrid por su zona meridional y aislarlo de Valencia, sede gubernamental republicana. Más de 70.000 hombres participaron en distintas fases de la batalla. Por primera vez, de manera combinada, junto a las tradicionales tropas de infantería-milicias, caballería, ingenieros, artilleros, zapadores y pontoneros, intervinieron también carros de combate, aviones de bombardeo y artillería pesada, simultáneamente. Hubo posiciones que cambiaron de manos hasta 14 veces y tan sólo la pugna por el control de apenas 15 kilómetros de terreno entre los puentes de Pindoque y de Arganda, que separaban las primeras líneas de ambas vanguardias, se cobró hasta 5.000 bajas entre ambos ejércitos contendientes. El número total de víctimas se ha cifrado en unas 16.000. En los libros de Historia estos combates se conocen con el nombre de ‘la batalla del Jarama’.
Sigue leyendo

Feve construye en El Berrón trenes turísticos para Ecuador

Ecuador aspira a conventirse en potencia ferroviaria de Latinoamérica y se ha puesto en manos de Feve para reavivar el turismo a través de las vías. La operadora de vía métrica acaba de suscribir un acuerdo con el país americano por valor de 21 millones de euros para construir un tren turístico, rehabilitar material ferroviario y suministrar bienes y servicios.

El primer contrato, de cinco millones de dólares (unos 3,5 millones de euros) prevé la construcción de un tren turístico, que se lleva a cabo en los talleres de El Berrón Asturias), compuesto por cuatro coches, que se unirá a los otros dos que ya están en construcción y que forman parte de otro contrato con valor de 12 millones de dólares (unos 8,4 millones de euros) y que incluye también la rehabilitación de nueve locomotoras. Los trabajos incluyen la reconstrucción de las carrocerías, el arreglo del sistema mecánico de motor a diésel, así como del eléctrico y de frenos, entre otras cuestiones.

Y el segundo contrato, por valor de 25 millones de dólares (unos 17,5 millones de euros), que será gestionado por Fenit Raíl -empresa participada por Feve-, se refiere al suministro de bienes y servicios ferroviarios y a la rehabilitación y mantenimiento de material ferroviario. Asimismo, el convenio también incluye la formación de los futuros maquinistas ecuatorianos en El Berrón y el traslado de mecánicos españoles a Ecuador para formar técnicos en la reparación y el mantenimiento de las máquinas.

El servicio turístico hará el recorrido Guayaquil-Quito a través de 446 kilómetros, con un tren en origen y otro en destino que se cruzarán durante sus trayectos, de una manera similar al Transcantábrico de Feve que une Ferrol y León. Este tren circulará por el corazón de los Andes hasta a 3.600 metros de altitud, y transcurrirá por la Nariz del Diablo, una vía en la ruta Alausí-Sibambe caracterizada por su paisaje escarpado, por donde las vías hacen zigzag en uno de los tramos ferroviarios considerados de los más difíciles del mundo, en cuya construcción murieron unas 4.000 personas entre 1861 y 1908.

Galo Chiriboga, embajador de Ecuador en España, visitó las instalaciones y el estado de las máquinas que a partir de septiembre estarán en Ecuador, y confió en que el tren turístico, el primero del país, abra la puerta a un procesos de rehabilitación económica. «Con este tren, que se pondrá en marcha en 2012, podremos potenciar las comunidades por las que pasará la línea de ferrocarril y favorecer las inversiones hoteleras, de restauración y agrícolas», explicó el embajador.

Por su parte, Jorge Eduardo Carrera, gerente general de los Ferrocarriles de Ecuador Empresa Pública, aseguró que con estos contratos se busca dinamizar las economías locales, recuperar la memoria histórica del país y generar una nueva institución ferroviaria. «Se podrán beneficiar siete millones de personas que hasta ahora vivían en condiciones de pobreza, la mayor parte de ellas indígenas, puesto que el ferrocarril generará empleo y desarrollo tanto social como económico», apuntó.

Asimismo, Carrera destacó que el tren turístico, que unirá Guayaquil con Quito, está llamado a convertirse en el más importante de Latinoamérica. En la actualidad ya están construidos 130 kilómetros de vías de los 446 previstos. Asimismo, también se potenciarán otros 28 kilómetros correspondientes con la ruta denominada ‘La Nariz del Diablo’, una vía en la ruta Alausí-Sibambe caracterizada por su paisaje escarpado.

Por su parte, Ángel Villalba, presidente de Feve, destacó la colaboración de la empresa con Ecuador. «Tenemos ideas muy parecidas de lo que significa y debe ser el ferrocarril y este convenio ambicioso permitirá dar cuerpo al servicio de ferrocarril de un país que está creciendo y apuesta por la modernización», comentó. Además, Villalba aseguró que «no descartamos que este convenio sea un preámbulo para colaboraciones futuras».

Adif cede un tractor de maniobras para su exhibición en el Museo Ferroviario de Mataporquera

Adif ha cedido una locomotora a la Fundación de los Ferrocarriles Españoles para formar parte de la colección del Museo del Ferrocarril de Madrid y su posterior exhibición en el Museo Ferroviario de Mataporquera. La citada máquina, ahora en Cantabria retirada del servicio, tuvo una vida útil de 22 años, entre 1987 y 2009, fecha en que realizó su último viaje por Mataporquera. Durante ese período se dedicó a remolcar vagones cargados de mercancías diversas, preferentemente carbón, en las instalaciones ferroviarias cántabras.

Una vez cumplida su vida laboral, la locomotora fue solicitada por la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Mataporquera, con un cometido mucho más sosegado y lúdico que el desempeñado en el pasado, como es el de ser expuesta en el Museo Ferroviario de Mataporquera, un centro que contribuye a la difusión de la cultura ferroviaria mediante la exhibición de materiales y documentos pertenecientes a la historia del ferrocarril en Cantabria.

Este tractor de maniobras(numerado como 309.003) corresponde a una serie de veinte locomotoras diésel-hidráulicas de 385 kW de potencia y una velocidad máxima de 50 kilómetros a la hora fabricadas entre 1986 y 1987 por la Maquinaria Terrestre y Marítima (los motores los construyó la Empresa Nacional Bazán en Cartagena bajo licencia de la alemana MTU). Utilizada para maniobras, varias unidades se encuentran apartadas del servicio activo y están actualmente asignadas a Adif.

Precisamente Adif acaba de firmar con la Fundación de los Ferrocarriles Españoles un acuerdo por el cual cede, de forma gratuita, la citada locomotora al Museo del Ferrocarril de Madrid, con el fin de poder ser exhibida posteriormente en el Museo de Mataporquera.

La Fundación de los Ferrocarriles Españoles es una entidad de carácter público estatal, creada en 1985, cuyo objeto es la promoción del conocimiento y la utilización del ferrocarril mediante todo tipo de actuaciones. Entre sus misiones, la Fundación tiene encomendada la recuperación, custodia y difusión del patrimonio histórico, cultural, científico y tecnológico ferroviario, como es el caso de la citada locomotora de Cantabria.