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Quince años del 11-M: In Memoriam

Sigue en la memoria de todos. Así que poco se puede añadir a lo ya conocido. Sin embargo, cada vez que llega este día es necesario recordar lo ocurrido, aunque solo sea para homenajear a cuantos murieron por la acción cobarde de los terroristas, a los que quedaron heridos y a quienes aún viven con el alma alterada por los trágicos sucesos de Madrid de aquel 11 de marzo de 2004. Han pasado quince años, pero son muchos quienes siguen marcados por los momentos vividos.

Los trenes de cercanías de Madrid sirvieron a los terroristas para su cruel propósito. Sabedores de que miles de personas utilizan ese medio de transporte para acudir a sus trabajos, los yihadistas aprovecharon la circunstancia y dejaron su carga mortal en una docena de mochilas que repartieron estratégicamente por los convoys que circulaban a primeras horas de la mañana hacia diferentes destinos. Diez explosiones casi simultáneas en cuatro trenes a la hora punta de la mañana (entre las 07.36 y las 07.40) acabaron con la vida de 192 personas y produjeron heridas a casi dos mil.

En la Estación de Atocha (tren número 21431, colocaron tres bombas), a las 7:37:47 ya se había producido la primera explosión, según la cinta de vídeo del sistema de seguridad ; a las 7:38:36, la segunda, en el coche 5; y a las 7:38:40 se produce la tercera, en el coche 4. Los artefactos estaban situados en los coches 1, 4, 5 y 6 (en el primer coche del convoy, cabecera de tren, se localizó otra bomba que no estalló inicialmente y que los equipos Tedax y de la Policía Nacional hicieron explosionar a las 9:59:18.

En la estación de El Pozo del Tío Raimundo hicieron explosión dos bombas; en Santa Eugenia, una; y en un cuarto tren, junto a la calle Téllez, en las vías que se encaminan a la estación de Atocha desde el sur, otras cuatro bombas. Las fuerzas de seguridad encontraron en el interior de los mismos trenes otros dos artefactos que habían fallado. Ambos fueron detonados por motivos de seguridad.

También se encontró una tercera bomba en la estación de El Pozo del Tío Raimundo, que finalmente pudo ser examinada por los especialistas y que fue clave para el proceso judicial. Contenía 500 gramos de explosivo plástico Goma-2 ECO, metralla, un detonador y un teléfono móvil que hacía de temporizador, manipulado para que la alarma activase el detonador.

Las bombas del 11-M fueron preparadas por un grupo de fanáticos islamistas. Los atentados fueron obra de un grupo de terroristas originarios de Marruecos y Túnez. Una célula formada por diez hombres planificó y llevó a cabo los atentados, previa adquisición de doscientos kilogramos de dinamita Goma-2 ECO, robados de la mina asturiana La Conchita por el minero José Emilio González Trashorras. Así lo establece la sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional, ratificada, en lo sustantivo por el Tribunal Supremo en 2008.

Este lunes se cumple el 15 aniversario de los atentados del 11-M. Y no, aunque lo parezca, no nos hemos olvidado. No nos perdonaríamos arrinconar los recuerdos. La amenaza del Daesh es permanente. Cierto. Pero no sería justo que sus víctimas quedaran relegadas de nuestra memoria. No podemos caer en el olvido; por ellos. In memoriam.

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Reabre este lunes la estación de metro de Maelbeek, escenario de los atentados en Bruselas

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La estación de metro de Maelbeek, en pleno corazón del barrio europeo de Bruselas, reabre sus puertas este lunes, poco más de un mes después de haber sido escenario, junto al aeropuerto internacional de Bruselas-Zaventem, de los atentados que dejaron 32 muertos y centenares de heridos el pasado 22 de marzo. La estación dispondrá de un ‘muro del recuerdo’ para que los pasajeros puedan dejar sus mensajes de condolencias y solidaridad, aunque a largo plazo se espera que sea reemplazado por una escultura conmemorativa.

“Se dan todas las condiciones técnicas para permitir de nuevo el acceso a los viajeros y volver a operar la estación”, informa la compañía de transporte público de la ciudad (STIB). Tras los atentados del 22 de marzo, la ciudad cerró toda su red de metro por razones de seguridad, pero 48 horas después retomó parcialmente la actividad, con la apertura de 39 de las casi 70 paradas que tiene.

Desde la semana pasada operan todas las estaciones de la red de metro a excepción de Maelbeek, aunque lo hacen en un horario reducido y con sólo uno o dos accesos abiertos a cada una. El Gobierno anunció patrullas mixtas de agentes de Policía y militares para reforzar la seguridad. El hecho de que la explosión no causara daños graves en la estructura de la estación de Maelbeek ha permitido su reapertura un mes después de los atentados, pese a que inicialmente las autoridades avisaron de que llevaría meses su reparación. La rehabilitación ha tenido un coste de cerca de 100.000 euros.

Otro de los esfuerzos de la ciudad por demostrar la vuelta a la normalidad tras los atentados se ha producido este viernes, con la apertura de la estación de ferrocarril que enlaza el aeropuerto con Bruselas y otras ciudades del país. Desde el 22M, los trenes circulan por esta parada sin detenerse y sólo era posible llegar al aeropuerto con transporte privado o, en los últimos días, las líneas de autobús.

La estación de tren del aeropuerto no se vio afectada por las dos explosiones que se registraron en la terminal de salidas, pero está situada en el mismo edificio, dos plantas más abajo del lugar de los atentados. Por ello los accesos habituales a la estación seguirán cerrados mientras duren las obras de reparación de la terminal, pero se han recuperado antiguos accesos para permitir al personal y pasajeros llegar al aeropuerto, según explican sus responsables.

Bruselas abre todas las líneas del metro aunque hay aún estaciones sin servicio

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Todas las líneas del metro de Bruselas reanudan su actividad y la policía y el Ejército dejan de hacer controles sistemáticos a la entrada de las estaciones en funcionamiento, tras bajar la alerta antiterrorista de 4 (el máximo) a 3. Sólo permanecen abiertas por ahora 38 de las 69 estaciones del metro, lo que mantiene alterado el servicio, también afectado por el cese de su actividad a las 19.00 horas en vez de a medianoche, como es habitual.

Las líneas 1 y 5 funcionan a excepción del tramo entre la estación central y Schuman, en el que se ha habilitado un servicio de autobús. Fue en la parada de Maelbeek, inmediatamente anterior o posterior a Schuman, según la dirección que se elija, donde se produjo el martes el segundo atentado terrorista.

La Policía y el Ejército siguen custodiando este servicio público de transporte, una presencia que será “reforzada”, mientras cesan los controles sistemáticos de seguridad a los pasajeros a la entrada de las estaciones. Estos controles han pasado a ser “aleatorios”, informa el Órgano de Coordinación para el Análisis de la Amenaza (OCAM en francés).

En cuanto a los servicios de trenes, funcionan las estaciones de Bruselas Midi -de donde suelen partir la mayoría de las rutas internacionales-, Central, Luxemburgo y Nord. Las estaciones ferroviarias de Congrès, Chapelle, Mérode, Simonis, Delta y Schuman permanecían cerradas ayer, pero se espera que abran en las próximas horas.

En cuanto a las líneas de autobús y tren con dirección al Aeropuerto internacional de Zaventem éstas siguen cerradas, ya que las autoridades decretaron la suspensión de los vuelos de pasajeros como mínimo hasta el lunes. De hecho, los autobuses funcionan con normalidad a excepción de algunas líneas 12 y 22, que son las que pasan por el aeropuerto.

Por su parte, todas las líneas de tranvía y premetro estaban ya en funcioamiento durante la jornada de ayer viernes.

Españoles y británicos ensayan tecnologías que minimicen daños por atentados en los trenes

Un equipo de científicos e ingenieros británicos y españoles trabaja en el desarrollo de una serie de materiales de avanzada composición para que los trenes y coches del metro sean capaces de reducir el impacto mortal en caso de atentados terroristas. La idea se desarrolló en respuesta al atentado contra los trenes de Cercanías de Madrid del 11 de marzo de 2004, que provocaron la muerte de 191 personas y heridas a 1.858, y los ataques del 7 de julio de 2005 en el metro de Londres, que terminó con la muerte de 56 personas, incluidos los cuatro suicidas. Los expertos de la Universidad de Newcastle (norte de Inglaterra) lograron diseñar los prototipos tras analizar la devastación y muerte provocada por bombas y explosivos en la carrocería metálica de los vehículos ferroviarios.

El proyecto, que responde al nombre de Securemetro, consiste en comprobar la respuesta del material movil y su estructura ante ataques terroristas, bombas e incendios, para incrementar su seguridad y reducir los daños a los viajeros. Entre las empresas que participan en el proyecto está la RATP, responsable de los transportes de París, y Bombardier, además de las españolas Sunsundegui/Suncove y Metro de Madrid, junto con la Fundación de los Ferrocarriles Españoles. Metro de Madrid ha enviado a Inglaterra varios coches fuera de servicio de la desaparecida serie 5000 1ª, con objeto de experimentar con ellos.

El grupo, encabezado por el ingeniero Conor O’Neill, ideó coches y vehículos que pueden reducir la propagación de esquirlas y hierros retorcidos, como también contener las ondas explosivas de una bomba. Su equipo estudió los efectos de los atentados de Madrid en 2004 y los del 7 de julio en Londres. También filmaron una explosión en un vagón decomisado, y analizaron qué ocurría en los segundos posteriores a la detonación de una bomba.

Los ingenieros descubrieron que una capa plástica de bajo costo en los vidrios previene que éstos estallen y hieran o provoquen la muerte de pasajeros en caso de explosiones, y destacaron que paneles livianos que absorben energía podrían ser cruciales para reducir el impacto de la onda explosiva. Los resultados se utilizaron para el diseño de un prototipo de vehículo realizado por Sunsundegui con mayor resistencia a explosiones, cuyas pruebas se llevaron en Burgos este pasado otoño. Este diseño incluye la inmovilización de componentes tales como paneles de techo con cable de retención, la aplicación de recubrimientos de plástico en las ventanas y la sustitución de estructuras más pesadas por otras más ligeras con mayor capacidad de absorción de la energía. El Consorcio trasladará las conclusiones y recomendaciones a la Comisión Europea en junio de este año, realizando también una presentación del proyecto Securemetro en España.

“Los atentados de Madrid y Londres revelaron cuán vulnerables son nuestros trenes bajo ataques, particularmente en coches del metro repletos de gente o en trenes a hora de máxima”, declaró O’Neill. “En épocas en las que tenemos que ser realistas, reemplazar todos los vehículos no es una opción. Por ello hemos desarrollado una serie de nuevas tecnologías y materiales de avanzada para que sean incorporados a los vagones ya existentes, mejorando su rendimiento en caso de un atentado”, explicó.