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El Papa beatificará a un jefe de la estación de Coscurita ¿Será el nuevo patrón de los ferroviarios?

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Los ferroviarios festejan, por lo general, a San Fernando como su patrón. Sin embargo, hay quien propone a san Judas Tadeo como guía de los profesionales de los trenes por aquello de que la historia ferroviaria se inició en nuestro país un 28 de octubre, festividad del primo de Jesucristo. La virgen de Fátima, Santa María de Guía o la virgen de Luján argentina también se festejan entre los que mueven en las vías. Ahora que uno de ellos alcanzará la bendición del Papa y el reconocimiento de su santidad ¿se pondrán de acuerdo para elegirle como su patrón?

El monje profeso, reformador de la orden de San Jerónimo, Manuel de la Sagrada Familia será beatificado en Tarragona, en una gran ceremonia que prepara para este otoño la Conferencia Episcopal Española dentro de la cual “serán beatificados más de 500 mártires”. Uno de ellos será el alcarreño Manuel Sanz Domínguez que murió en Paracuellos del Jarama entre los días 6 y 8 de noviembre de 1936, tras ser detenido y trasladado a la Cárcel Modelo junto a otros religiosos, sacerdotes y laicos en noviembre de aquel año. Ahora la Iglesia ha decretado el martirio de su muerte, y la de otros muchos, en lo que se conoce como la ‘matanza de Paracuellos’.

Manuel Sanz (Sotodosos, Guadalajara, 1887) se empleó en su juventud en la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA), donde realizó distintos servicios y alcanzó la categoría de jefe de estación en Coscurita (Soria). También trabajó en la estación de Atocha de la capital de España. Fue allí, según ha informado la Diócesis de Osma-Soria, donde se inició en las labores de evangelización que ejercía incluso en las propias instalaciones del ferrocarril. Por ello recibió el apodo de ‘San Manuel’.

Coscurita es hoy uno de esos nudos ferroviarios que lleva cerrado ya muchos años.Vivió mejores tiempos. Allí confluían el ferrocarril Torralba-Soria con el Valladolid-Ariza. Este último fue cerrado a viajeros en 1985, y al resto de los tráficos en 1993. Con estas clausuras aquel nudo devino hacia una lánguida existencia que, a pesar de todo, no le ha hecho perder su categoría de estación.

Más tarde, cambió la gorra y banderola de ferroviario por la banca, trabajando en el London Cutis Lda. y, poco después, en la dirección del Banco Rural en la calle Alcalá 26 de Madrid. El joven exferroviario y bancario entró en contacto con el ‘apóstol de Madrid’, como era conocido José María Rubio, y con la Adoración Nocturna, donde forjó su carácter de hombre de oración.

La deteriorada salud de su padre y la dependencia económica de sus hermanas le impidió ingresar en la Compañía de Jesús y fue en 1920, coincidiendo con el XV centenario de la muerte de San Jerónimo, cuando se interesó por la orden Jerónima. Esta regla había desaparecido como tal un cien años atrás, pero Manuel Domínguez fue el artífice de su restauración, lo que consiguió a mediados de la segunda década del siglo XX junto a un reducido grupo de amigos de El Parral (Segovia).

Según la Diócesis de Osma-Soria, fray Manuel Domínguez fue detenido y trasladado a la Cárcel Modelo junto a otros religiosos, sacerdotes y laicos en noviembre de 1936 y falleció en Paracuellos del Jarama entre los días 6 y 8 de noviembre de aquel año. Nada se supo de sus últimos días, aunque llegó a la prisión bastante enfermo. Una vez que alcance la beatificación ¿le propondrá la Iglesia española como patrón de los ferroviarios?

Dos gatos y un perro, jefes de estación de tren en Japón

Dos gatos y un perro tienen la misión de reactivar el uso de los trenes regionales en Japón. Los animales han sido nombrados jefes de estación y utilizan para ello en su labor diaria gorras y uniformes oficiales. La gata Tama fue pionera al asumir ese puesto hace tres años, explicó una portavoz de la estación de Kishi (centro de Japón) donde trabaja la felina, cuyos pasos han seguido su compañero de especie Bus y un ‘Yorkshire Terrier’ llamado Maron. Estos peculiares empleados ferroviarios tienen libros dedicados a su figura, utilizan uniformes oficiales a su medida y, en el caso de Tama, hasta cuenta con un tren en su honor.

Las dificultades económicas han provocado una reducción del número de pasajeros que usan el transporte local en Japón, que se ha visto además perjudicado por la emigración de los más jóvenes a las grandes ciudades. Durante los últimos tres años, la estación de Kishi, lugar de trabajo de Tama, ha visto incrementado en un millar el número de pasajeros diarios hasta los 6.000, explicó la portavoz. Durante sus horas de trabajo Tama luce una recargada capa y una gorra de ferroviario y se deja ver desde la cabina del conductor ante los casi 2,2 millones de pasajeros que visitan anualmente su estación.
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