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Vehículos especiales: tren laboratorio

Una veintena de firmas españolas se encuentran a la cabeza en tecnología ferroviaria y combaten con éxito con sus competidores europeos para exportar sus conocimientos y mejorar la seguridad ferroviaria. De hecho el tren español es uno de los medios de transporte más cómdos, fiables y seguros de todo el mundo. A medida que el ferrocarril se ha ido ‘tecnificando’ (anda que el vapor no tenía su ciencia), la necesidad de conocer el comportamiento del material rodante, la vía, la catenaria, la señalización y la comunicación, entre otros, ha provocado la aparición y el desarrollo de vehículos especiales capaces de suministrar cientos de datos y parámetros sobre cuaqluier elemento que intervenga en la circulación. Los trenes auscultadores son, por tanto, auténticos laboratorios rodantes, indispensables para la innovación y la investigación en el sector ferroviario. Con esta temática, inicio una serie de varios capítulos sobre vehículos que no están solo destinados a trasladar viajeros.

No sé quién pone nombres a los trenes (ese es otro de mis temas pendientes, sobre todo por el empeño de Renfe en bautizar con nombres que comienan por A a casi todos sus vehículos). Pero resulta curioso que el Administrador de Infraestructras Ferroviarias (Adif) se haya fijado en un filósofo para denominar a su laboratoratio estrella, el ‘Séneca’. Lo lógico habría sido que lo bautizaran con el nombre de algún científico español (Torres Quevedo, por ejemplo), pero paradójicamente se han detenido en la figura del político, orador y escritor cordobés, conocido por sus obras de carácter moral, para denominar a uno de sus trenes laborarorio.

La auscultación ferroviaria es un procedimiento por el que se analizan los principales parámetros de la vía con el objetivo de establecer, mantener e incrementar la calidad, fiabilidad y seguridad de las infraestructuras. Los trenes auscultadores van provistos de la instrumentación y el hardware y software necesarios para realizar la diagnosis de la calidad de la infraestructura. Adif dispone de tres trenes laboratorio, Séneca y BT (355.001 y 355.002, antes Talgo XXI). El convoy de Adif forma parte de un selecto club de trenes laboratorio, que otras operadoras internacionales disponen para auscultar las instalaciones y las nuevas tecnologías que exigen las redes de alta velocidad. Algunos de esos vehículos también tienen nombres propios, como es el caso del japonés ‘Dr. Yellow’, el ‘Iris 320’ de los ferrocarriles franceses o el ‘Archimede’ italiano.

Este automotor eléctrico ‘Séneca’, de la serie Talgo 330, está compuesto por una cabeza motriz con cabina, tres coches intermedios y una cabeza con cabina de conducción pero sin motorización. ‘Séneca’ fue construido en 2003. Un año más tarde se definió y desarrolló su definitiva configuración, para lo que se construyeron dos nuevos remolques y se reformaron los antiguos. En 2005 se iniciaron los procesos de autorización para su circulación y el análisis de su equipamiento disponible y necesario. En su actual configuración, tras su adscripción a la Dirección de Innovación Tecnológica en 2006, comenzó sus pruebas y trabajos en todas las líneas de alta velocidad, llegando a alcanzar los 363 kilómetros a la hora. Adif le dio a finales de 2007 el nombre de «tren laboratorio Séneca». Hasta esa fecha, en los ambientes ferroviarios se le citaba como el Talgo 330, aunque popularmente se le conocía como ‘Heineken’, por el color verde que lucía originalmente. ​

El primer coche intermedio y el segundo —que es de dos ejes— albergan laboratorios. El tercer coche intermedio tiene asientos tipo turista. El Serie 330 está diseñado para la auscultación dinámica y geométrica de vía y catenaria así como la comprobación y supervisión de los sistemas de señalización ASFA y ERTMS y de comunicación GSM-R. También está preparado para la comprobación real de los fenómenos aerodinámicos producidos en los túneles al paso de un tren a alta velocidad, simulaciones de marcha comercial y todos aquellos ensayos necesarios para validar nuevos equipos de infraestructura, de forma que se pueda analizar su repercusión en la circulación del material rodante.

El «Séneca», que entró en servicio en 2006 para la auscultación de la infraestructura de las líneas de alta velocidad y ancho de 1.435 milímetros es una derivación del prototipo empleado por Talgo para el desarrollo de la serie 102 de Renfe. De los dos vehículos extremos, sólo uno, el procedente del prototipo, dispone de tracción, siendo el otro un coche con cabina, sin elementos de tracción, pero lastrado convenientemente, con objeto de comportarse dinámicamente de la misma manera que el vehículo motriz. La composición es, pues, bidireccional gracias a este peculiar vehículo en cuyos bogies, tanto los motores de tracción como los elementos de la transmisión han sido sustituidos por piezas de acero que simulan dinámicamente el comportamiento de cada elemento.

Los coches intermedios se distribuyen en un coche extremo que alberga un laboratorio de medida, un coche intermedio de dos ejes, también para funciones de medida, y un coche extremo turista, idéntico a los empleados en la serie 102. A excepción del coche con cabina de conducción y el coche extremo turista, ambos de nueva fabricación, el resto de vehículos pertenecieron a la composición prototipo de alta velocidad que sirvió para realizar las pruebas previas del tren de la serie 102, realizadas en las líneas de alta velocidad Madrid-Sevilla y Madrid-Lérida entre 2001 y 2003, fecha esta última en la que se inicia el proyecto de tren laboratorio.

La cabeza motriz se encuentra equipada con un freno eléctrico de gran rendimiento. Además del de tipo reostático, dispone de freno de recuperación. El freno mecánico consta de un disco de freno en el eje y dos discos de freno de ruedas. El coche con cabina de conducción, al igual que los coches intermedios, sólo dispone de freno mecánico. Aunque el tren sea controlado desde la cabina del coche remolcado, en caso de ser necesario actuaría igualmente el freno eléctrico del vehículo motor, lo que es posible gracias a que ambos vehículos, junto con los coches intermedios, se encuentran comunicados permanentemente a través del sistema de control.

‘Séneca’ no es el único tren laboratorio en España. Adif dispone de otras dos composiciones, BT 355.001 y BT 355.002, derivadas del antiguo Talgo XXI, de ancho variable y tracción diésel. Los dos trenes, a los que su decoración exterior les confirió el apodo de “aspirina”, fueron entregados en 2002 y circulan por vías de ancho ibérico e internacional, merced a su sistema de cambio de ancho basado en el sistema Talgo en los ejes, y en el Bogie Talgo de su cabeza tractora del que derivan las siglas de su nombre.

Cada tren está constituido por una cabeza motriz diesel tipo BT, un coche extremo de un eje con cabina de conducción y dos coches intermedios, laboratorio con aseo y laboratorio de dos ejes. El tren puede funcionar en régimen de «push-pull» a su velocidad máxima. El acoplamiento de los trenes de auscultación en segregable es posible por cualquiera de sus extremos, caso en el que la conducción puede realizarse desde la cabina de la cabeza con sistema de mando múltiple. Asimismo, el tren puede ser remolcado por una locomotora convencional, mediante enganche auxiliar Schafenberg/UIC a la velocidad máxima. Los trenes auscultadores son aptos para circular a la velocidad de 200 kilómetros por hora en ambos sentidos y en vías de ancho estándar e ibérico.

Ambos trenes tienen el mismo equipamiento y las mismas funciones si bien el 2 es el que habitualmente realiza la mayor parte de los trabajos en vía y el 1 se emplea en las visitas institucionales a las líneas en construcción. Es pues un tren “corporativo” para viajes oficiales, presentaciones tecnológicas, visitas a obras o inauguraciones de tramos. Los dos están equipados para probar los sistemas de señalización, telecomunicaciones, y para realizar la primera auscultación de catenaria y la ausculatación geométrica de vía durante la puesta en servicio de la línea. Además, durante la explotación de la línea asumen las labores de auscultación de catenaria y las de auscultación geométrica de vía, tren de intervención y socorro y tren explorador.

Adif ha adjudicado a Talgo el suministro de un tren laboratorio de última generación diseñado específicamente para la inspección y el mantenimiento de líneas ferroviarias de alta velocidad en todo el país. El pedido incluye no sólo la fabricación del tren sino también un servicio de mantenimiento integral durante cinco años, el suministro de sistemas, subsistemas y piezas de parque, además de su dotación interior con instrumental de detección y auscultación dinámica de alta tecnología, incrementando el valor del contrato hasta los 39 millones de euros.

Con seis coches y dos cabezas tractoras, este tren de ancho variable contará con una potencia de 8.000 kW y podrá alcanzar una velocidad máxima de 330 km/h en operación. Bautizado informalmente por el fabricante como Dr. Avril, por su capacidad para detectar cualquier tipo de imperfección en la infraestructura, por pequeña que sea, y siguiendo la costumbre japonesa de designar como “Doctor” a todos sus trenes de mantenimiento, esta unidad tendrá todas las características tecnológicas de la plataforma de muy alta velocidad de la compañía española.

Con este nuevo tren, Adif se dota de la mejor herramienta disponible en el mercado para la actividad conocida como auscultación de líneas ferroviarias, y completa así un parque de material rodante propio, compuesto por otras tres unidades de trenes fabricados por Talgo, con el que la entidad pública empresarial se garantiza la máxima independencia en sus operaciones.

(Fuentes Vía Libre. Talgo)

Talgo fabricará para Adif otro tren auscultador

Talgo se ha adjudicado el contrato de suministro a Adif de un nuevo tren para destinarlo a labores de auscultación de la red ferroviaria de Alta Velocidad por un importe de 47,3 millones, según informó Adif. Se trata del segundo tren auscultador que Talgo se adjudica para la compañía pública propietaria de la red ferroviaria, después de que a comienzos de este mes ya se hiciera con una primera unidad por 39 millones de euros.

El actual tren deberá contar con rodadura desplazable y distintos sistemas de señalización y control, de forma que le permita realizar labores de auscultación no sólo por la línea de Alta Velocidad, sino por las vías de la red convencional, más anchas. El contrato incluye además la prestación del mantenimiento del tren durante un periodo de cinco años, una vez que se entregue el vehículo y entre en servicio, para lo que Talgo cuenta con un periodo de algo más de tres años (cuarenta meses). También dispondrá de sistemas de seguridad ERTMS (Sistema Europeo de Gestión del Tráfico Ferroviario) y Asfa Digital (Anuncio de Señales y Frenado Automático), y podrá alcanzar una velocidad máxima de 330 kilómetros por hora en ancho UIC y 300 en ancho ibérico.

La auscultación ferroviaria es un procedimiento por el que se analizan los principales parámetros de la vía con el objetivo de establecer, mantener e incrementar la calidad, fiabilidad y seguridad de las infraestructuras. Los trenes auscultadores van provistos de la instrumentación y el hardware y software necesarios para realizar la diagnosis de la calidad de la infraestructura. Adif dispone de tres trenes laboratorio, Séneca (Talgo 330 y apodado ‘Heineken’ por su antiguo color verde) y BT (355.001 y 355.002, antes Talgo XXI).

El encargo de estos trenes por parte de Adif se enmarca en el plan aprobado en octubre de 2018 por la compañía dependiente del Ministerio de Fomento, que aún contempla la compra de otros tres trenes, dos para red convencional y otro para la Alta Velocidad. Estas unidades se destinan a auscultación, una labor «estratégica», según asegura Adif, tanto durante la fase de construcción de una línea como en su puesta en servicio, ya que los datos que recaban se utilizan para determinar su los distintos subsistemas que componen un corredor cumplen con los criterios necesarios. También son básico para mantenimiento de las líneas ya en servicio, dado que su evaluación de la calidad de la infraestructura permite minimizar posibles incidencias.

Adif ya adjudicó a la compañía que preside Carlos Palacio Oriol en octubre un primer contrato para la fabricación y suministro de un tren auscultador y otros componentes y servicios por importe de 39 millones de euros. El vehículo estará compuesto de dos cabezas tractoras y seis coches cuyo interior estará adaptado como un laboratorio destinado a realizar labores de auscultación de la red ferroviaria. El contrato incluye el suministro de componentes y piezas adicionales para el tren y su mantenimiento posterior.

Talgo fabricará un tren auscultador para Adif

El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha adjudicado a Talgo un contrato para la fabricación y suministro de un tren auscultador y otros componentes y servicios por importe de 39 millones de euros. El vehículo estará compuesto de dos cabezas tractoras y seis coches cuyo interior estará adaptado como un laboratorio destinado a realizar labores de auscultación de la red ferroviaria.El contrato incluye el suministro de componentes y piezas adicionales para el tren y su mantenimiento posterior.

Talgo precisa en un comunicado remitido a la CNMV que la unidad se entregará en un periodo de 38 meses desde la formalización de la adjudicación, y además suministrará componentes adicionales y servicios de mantenimiento por cinco años al Adif. Del importe total del contrato, 18 millones de euros corresponden a la fabricación del tren. El resto, es el monto de los suministros y el mantenimiento.

La auscultación ferroviaria es un procedimiento por el que se analizan los principales parámetros de la vía con el objetivo de establecer, mantener e incrementar la calidad, fiabilidad y seguridad de las infraestructuras. Los trenes auscultadores van provistos de la instrumentación y el hardware y software necesarios para realizar la diagnosis de la calidad de la infraestructura. Adif dispone de tres trenes laboratorio, Séneca (Talgo 330 y apodado ‘Heineken’ por su antiguo color verde) y BT (355.001 y 355.002, antes Talgo XXI).

El nuevo tren de alta velocidad instrumentado, que prestará servicio en todas las líneas de la Red Ferroviaria de Interés General (RFIG), deberá disponer de la correspondiente autorización de entrada en servicio y ser apto para circular por la RFIG en sus dos anchos, ibérico e internacional. De momento, se le ha bautizado como Dr. Avril, en alusión al nuevo tren que fabrica la firma española y a su carácter técnico.

La compañía que preside Carlos Palacio Oriol desde 2002 ha aumentado en nueve años el contrato de mantenimiento de trenes que tiene vigente con los ferrocarriles de Kazajistán, por lo que ahora se compromete a realizar estos servicios hasta el año 2036. El incremento es consecuencia de la renegociación realizada sobre el contrato que tiene desde hace años con el país con el fin de adaptarlo a las necesidades y coyuntura de este Estado.

Así, en virtud del ajuste, Talgo ya no continuará con el suministro de piezas de trenes que venía realizando a Kazajistán para que acometa la fabricación local de trenes en la factoría Tulpar-Talgo del país. Como consecuencia de este acuerdo, la cartera de pedidos de Talgo aumentará en aproximadamente 177 M€, si bien, en valor presente consideramos que el acuerdo es neutro para el grupo.

Adif quiere un nuevo tren auscultador

Adif Alta Velocidad quiere adquirir un nuevo tren para realizar sus labores de supervisión y mantenimiento de la red ferroviaria, en este caso un vehículo de ancho variable, capaz de circular tanto por las líneas AVE como por las convencionales, en el que invertirá 47,6 millones de euros. La compra de este tren se suma al pedido de 22 locomotoras AVE que lanzó a comienzos de año y que aún está pendiente de adjudicar, por 167,8 millones de euros.

Las nuevas 22 locomotoras deben ser capaces de alcanzar una velocidad de hasta 160 kilómetros por hora, contar con tracción mixta, tanto diesel como eléctrica, y los dos sistemas de seguridad de la red ferroviaria española, ERTMS y ASFA.

El contrato, con un plazo de 40 meses para la entrega de la nueva unidad, incluye también el suministro e instalación de los sistemas de seguridad y comunicaciones, la instrumentación del tren para la realización de sus funciones de auscultación y su mantenimiento durante cinco años, y un stock de piezas de parque para garantizar la gestión del mantenimiento. Este tipo de vehículos se comportan como un auténtico tren laboratorio donde comprobar la infraestructura ferroviaria, tanto en la fase de construcción como de explotación, por parte de Adif

La auscultación ferroviaria es un procedimiento por el que se analizan los principales parámetros de la vía con el objetivo de establecer, mantener e incrementar la calidad, fiabilidad y seguridad de las infraestructuras. Los trenes auscultadores van provistos de la instrumentación y el hardware y software necesarios para realizar la diagnosis de la calidad de la infraestructura. Adif dispone de tres trenes laboratorio, Séneca (Talgo 330 y apodado ‘Heineken’ por su antiguo color verde) y BT (355.001 y 355.002, antes Talgo XXI).

El nuevo tren de alta velocidad instrumentado, que prestará servicio en todas las líneas de la Red Ferroviaria de Interés General (RFIG), deberá disponer de la correspondiente autorización de entrada en servicio y ser apto para circular por la RFIG en sus dos anchos, ibérico e internacional.

Este contrato se enmarca en el plan de inversión aprobado por Adif en octubre de 2018, en el que, además de este nuevo tren auscultador, está previsto adquirir otras tres nuevas unidades, dos para la red convencional en servicio y una para líneas en construcción.

(Imagen Gusiluz de SSC. Wikimedia Commons)