Adif deja sin luz la vidriera de Abando


Lo han vuelto a hacer. El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) insiste en tropezar con la misma piedra. Desde hace algo más de una semana la vidriera de la estación de Abando permanece a oscuras. Tan solo el reloj tiene iluminación. La espectacular cristalera, que se presenta como la puerta de acceso y bienvenida a Bilbao, queda así deslucida, sin brillo, pese a ser la gran joya de la antigua estación ferroviaria del Norte.

“Sin duda alguna, la imagen de la estación de Abando es la de su enorme vidriera de la planta de andenes, construida en 1948 por Jesús Arrecubieta, de la Unión de Artistas Vidrieros de Irún, siguiendo el diseño del ilustre paisajista Montes Iturrioz”. Adif presenta de esta forma en su página oficial este inmenso y artístico vitral, único en su género. Pero parece que el organismo dependiente del Ministerio de Fomento no está demasiado convencido de su propia explicación y se empeña en dejar a los bilbaínos sin lucir uno de sus grandes tesoros. Ya en 2013 hubo un episodio similar. Adif la dejó sin luz, en aras a un presumible ahorro, durante algo más de cuatro meses.

Ahora, por toda explicación, su departamento de comunicación web (el gabinete de prensa se ha negado a proporcionar información porque “no trata con particulares”) alega lo siguiente: “Se ha dado orden para la reparación y sustitución de aquellos focos que no funcionan, a la mayor brevedad posible”. Fin de la cita y santas pascuas.Y eso porque se la pedido una información al respecto, que si no… Desidia, dejadez, desgana, desinterés… Cuando no algo peor.

La vidriera está compuesta por 301 paneles que suman un total aproximado de 251 metros cuadrados, con una anchura de 21,76 metros y una altura, en su parte más elevada, de 14,59 metros. Dado el importante valor artístico, se decidió acometer su reforma en 2006, ya que el paso del tiempo y las condiciones climatológicas la habían afectado seriamente. La reforma integral de este histórico lucernario, en la que se invirtieron 352.809,64 euros, fue realizada por la empresa Freyssinet S.A., que realizó una completa labor de saneamiento, sustitución y rejuvenecimiento de la estructura metálica de sustentación, así como la restauración de todos y cada uno de los vidrios del mural. Esta tarea fue efectuada en los talleres de Vidrieras del Arte S.A.

“Tras los trabajos de restauración, los colores verde, azul, amarillo, marrones, vinos y, en menor medida, el rojo, que predominan en el conjunto de la vidriera, adquirieron una bella y equilibrada riqueza cromática, que tamizan la luz interior de la cabecera de la planta de andenes de la estación. Se conforma de esta manera un espectacular mural de entrada a la ciudad para los viajeros que acceden a la misma a través del ferrocarril”, explican los especialistas.

La estenografía de los vidrios representa los valores, tradiciones, industria, agricultura, deportes, lugares emblemáticos y construcciones de la sociedad vasca. La parte superior se encuentra coronada con la representación de la basílica de Begoña y su parte central la preside un gran reloj. Originalmente la composición tenía también un escudo preconstitucional que se cambió entre 1990 y 1991. La vidriera se sustenta mediante una estructura metálica formada por pilares y vigas trasversales, coronadas por una celosía metálica tipo Warren, con forma de arco, que cierra la bóveda de cubrición de la zona de andenes de la estación.

La estación de Abando es una estructura bastante peculiar. Un edificio no tan antiguo (terminada en 1948, Alfonso Fungairiño la diseñó en 1941, para culminar 20 años de proyectos que no acababan de materializarse) y de un monumentalismo ecléctico que tango gustaba a los dirigentes del franquismo. Está enclavada en plena ‘city’, donde la ciudad rinde homenaje a su fundador don Diego Lope de Haro. Es el único exponente en Euskadi de las grandes estaciones terminales ferroviarias del pasado, dotada de una única marquesina que abriga todas las vías. Este concepto, inaugurado hacia 1863 con la magnífica estación de Saint Pancras en Londres, se convirtió en el más representativo de la arquitectura ferroviaria durante casi un siglo y es precisamente Bilbao-Abando una de las últimas estaciones construidas en el mundo con esta tipología.

La notable arquitectura de la estación, compuesta por columnas de mármol, vidrieras, tragaluces, esculturas y murales pictóricos, combina perfectamente con elementos de carácter promocional. Destacan, en este sentido el conjunto de esculturas con traviesas del artista Agustín Ibarrola, y los tres frescos que adornan una de las paredes centrales del centro, obra del pintor Antonio Legorburu, hace unos cinco años. Veremos qué nos reserva Adif para el 70 aniversario de la terminal (en 2013 ni tan siquiera hizo una mención a la llegada del tren a Bilbao 150 años atrás).

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