Adiós a las tortugas de Atocha



El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif)
trasladará las tortugas del estanque de la estación de Madrid Puerta de Atocha al Centro de Fauna y Naturaleza ‘José Peña’ de Navas del Rey, tras un acuerdo firmado con el Ayuntamiento de dicha localidad, antes de la pavimentación del estanque, que se eliminará de este habitual punto de encuentro. Adif asegura que licitará “próximamente” las obras de supresión y posterior pavimentado del estanque de la estación, de 128 metros cuadrados, donde se está estudiando ubicar un espacio destinado al desarrollo de acciones no comerciales de educación ambiental, sensibilización social y actividades culturales. Actualmente, el estanque alberga unos 300 ejemplares, abandonados por sus propietarios, pertenecientes en su mayoría a especies catalogadas como exóticas invasoras, cuya compra-venta es ilegal.

Este nuevo espacio podría contar con una zona expositiva permanente en la que se refleje la historia del lugar, la problemática medioambiental del abandono de mascotas y la compra-venta ilegal de especies invasoras. La iniciativa es el resultado de los “esfuerzos” realizados por Adif en los últimos meses para unir a los grupos de interés (plataformas animalistas, instituciones y colectivos ambientalistas) en torno a la búsqueda de soluciones al creciente abandono de tortugas en el estanque de la estación, que, en su origen, fue diseñado para albergar exclusivamente flora.

Adif se ha encargado en los últimos años “de forma voluntaria” del cuidado de estos ejemplares abandonados, dedicando recursos a su cuidado y alimentación, y ha implantado medidas para evitar nuevos abandonos y concienciar sobre esta problema. Sin embargo, los abandonos no han cesado, provocando incluso en algunos momentos la saturación del estanque, que “no reúne las condiciones adecuadas para el bienestar de los animales”, indican desde Adif.

Según el acuerdo de colaboración alcanzado con el Ayuntamiento de Navas del Rey, Adif aporta un total de 50.000 euros para el traslado, reubicación y mantenimiento, por un periodo de cinco años, de las tortugas y peces que aloja el estanque. Por su parte, el Ayuntamiento cede el espacio que se destinará a los animales en el centro de fauna, se encarga de la ejecución de la construcción de la laguna y el hábitat artificial y asume el cuidado de la fauna trasladada. Además, el centro de fauna incluirá en su cartelería informativa contenidos sobre la compra-venta de especies exóticas y su abandono. Todas estas actividades se llevarán a cabo en el marco del Programa Estación Abierta de Adif, e irán alineadas con el Plan de Acción Social de la empresa. Esta iniciativa contribuye así a uno de los pilares básicos del plan estratégico de Adif: la sostenibilidad. Además, este proyecto se alinea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 15 de la Organización de Naciones Unidas con el fin de detener la pérdida de la biodiversidad, marca dos metas.

Las más de 300 tortugas estarán en un recinto cerrado de planta cuadrangular 17×17 metros, constituyendo un recinto de 300 metros cuadrados. La lámina de agua de la laguna será de aproximadamente 160 metros cuadrados, con una profundidad variable, y profundidad máxima de un metro. Estará rodeado con un murete perimetral de 90 centímetros de altura y coronado con bandeja antivuelco para evitar la fuga de los reptiles. También estará completamente solado con hormigón para evitar que las puestas de huevos queden enterradas y evitar, mediante el control, la reproducción de la especie. El espesor y armado de la solera será el suficiente para evitar la fuga mediante la apertura y excavación de hoyos.

Adif ya había alertado en 2009 que las tortugas del jardín acuático de Atocha se estaban convirtiendo en “un problema serio” y pedía entonces que no se abandonaran más de estos animales allí. Entre ellas se encuentra la tortuga de Florida o galápago americano (Trachemys scripta), la que más predomina en el estanque. Este tipo de quelonio es territorial, agresivo y se ha vuelto predador en un escenario darwinista: no hay comida para todas. Desde la Federación de Asociaciones Protectoras y de Defensa Animal de la Comunidad de Madrid (Fapam) informan del problema existente. «Hay ejemplares con mutaciones, que se comen los unos a los otros. Están estresadas», señala Sergio García, uno de los portavoces de la federación. El origen de esta situación, explica, se debe a la superpoblación de tortugas que hay en este espacio artificial debido al abandono masivo por parte de sus dueños. Creían que se trataría de un hábitat ideal. Nada más lejos de la realidad.

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