Archivo diario: enero 10, 2014

China supera ya los 10.000 kilómetros de vías para líneas de alta velocidad ferroviaria

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A la cabeza, y con mucha ventaja. China tiene ya más kilómetros de vía para líneas de alta velocidad que la suma de todos los países que cuentan con trenes de alta velocidad. A finales de año inauguró siete nuevos tramos, con lo que supera ya los 10.000 kilómetros de vía. Y antes de que acabe 2014 calculan llegar a los 12.000 kilómetros.

China, que espera tener 18.000 kilómetros de líneas de alta velocidad hacia 2020, tiene en el Gobierno al principal accionista de la construcción ferroviaria. El accidente de dos ‘trenes bala’ a mediados de 2011, con unos cuarenta muertos, sembró de dudas al desarrollo de la ambiciosa red de alta velocidad. Averías, baja demanda y endeudamiento, además de la corrupción por sobornos en la adjudicación de contratos, que llevó incluso a la destitución de varios ministros y altos cargos de la administración, ralentizó el programa de nuevas construcciones. China, que inició la construcción de estas vías hace tan sólo un lustro, ha puesto de nuevo la directa y ha reemprendido una nueva carrera para acelerar el desarrollo de la alta velocidad.

Además de investigar el accidente y los escándalos, el gobierno puso todo su empeño en solucionar los problemas institucionales, para afianzar las mejoras en el sector ferroviario. El ministerio se dividió en secciones administrativa y empresarial en marzo. Las responsabilidades de planeación y políticas fueron asumidas por la administración estatal ferroviaria del Ministerio de Transporte, mientras que se estableció China Railway Corporation (CRC) para tratar los temas comerciales. El exminitro Liu Zhijun fue sentenciado a muerte en julio con una suspensión de dos años.

El gabinete emitió un nuevo documento en agosto para reformar el sistema de inversión y financiamiento de los ferrocarriles y para acelerar la construcción de nuevas rutas. La CRC revisó el plan anual de construcción y aumentó de 38 a 47 los proyectos, acortando significativamente los plazos de construcción.

Una de las líneas inauguradas a finales de año une la costa sur con la del este del país, con extremos en las ciudades de Shenzhen, vecina a Hong Kong, y Xiamen, en el estrecho de Formosa. Varias de las líneas recién abiertas se encuentran en la turística región autónoma de Guangxi, también en el sur del país, y famosa por los muy visitados paisajes kársticos de Guilin, desde la que será posible viajar a Pekín en 10 horas, frente a las 26 que se necesitaba con el ferrocarril convencional.

China dispone de la línea de alta velocidad más larga del mundo, que une Pekín y Cantón (2.298 kilómetros) y ha transportado más de 100 millones de pasajeros en el año que lleva de funcionamiento.

“La construcción se reanudó gradualmente y ahora estamos de vuelta en la vía rápida”, señalan desde la administración del gigante asiático. Pero con una vigilancia constante. El mayor constructor y operador del mundo de trenes de alta velocidad debe eliminar continuamente las fallas institucionales, seguir con la separación de gobierno y empresas y reforzar la supervisión de la inversión en el sector público.

La proporción deuda-activos de la CRC había aumentado un 63% para fines del tercer trimestre de 2013. Sus activos eran de 4,84 billones de yuanes (800.000 millones de dólares USA) y su deuda aumentó a 3,06 billones de yuanes. Estas grandes deudas son parte integrante del auge de la alta velocidad.

Los expertos creen que el gobierno debe fomentar la inversión privada en el sector ferroviario, aunque son pocas las compañías capaces de ofrecer tanto dinero y es difícil cubrir los costes. Sugieren, por tanto, que la administración establezca un esquema claro de distribución de beneficios para atraer al capital privado. También critican la operación cerrada y la mercadotecnia incompleta del tren de alta velocidad, y piden a la CRC iniciar una mayor reforma y que esté sujeta a la supervisión pública.