Haro rinde tributo al ferrocarril con la instalación de una locomotora y vagones fudre en Bodegas Muga


Haro-locomotora-L.Aguirre

La Fundación de Los Ferrocarriles Españoles ha cedido una locomotora de vapor para su restauración y exhibición pública en un jardín frente a la fachada de Bodegas Muga. La empresa vinícola rinde de esta forma tributo al tren, que desde mediados del siglo XIX propició la salida de los caldos riojanos hacia los mercados europeos y que hizo de Haro, y su estación, un núcleo capital para la crianza y venta del producto vital para esta zona de la comarca riojana.

La locomotora, que desde el 21 de marzo, se exhibe en Muga es conocida con la número 32 de Renfe 030-0221 y que originalmente fue bautizada como ‘L. Aguirre’. Curiosamente otra locomotora de este tipo, la número 30 ‘Otlet` Renfe 030-0219, se conserva relativamente cerca, en concreto en Miranda de Ebro (Burgos). Ambas máquinas son originarias del ferrocarril de Torralba a Soria y fueron construidas por la firma belga Saint Leonard en 1889. La empresa ferroviaria contó con cinco locomotoras de este tipo, matriculadas en la serie 30 a 34. Todas llegaron a pasar a Renfe, donde fueron rematriculadas como 030-0219 a 030-223.

La puesta de largo de este monumento se enmarcó en la fiesta de apertura de la VI edición de La Rioja Tierra Abierta, un evento itinerante por la comunidad riojana y que este año recala en Haro. Bodegas Muga ha querido hacer su particular homenaje al ferrocarril como parte relevante del éxito sus vides en el siglo XIX, cuando la epidemia de la filoxera acabó radicalmente con los viñedos bordeleses y La Rioja se reveló como un espacio privilegiado para atender la demanda de estos caldos y el ferrocarril la pieza clave para su transporte. En torno a la estación de Haro se establecieron todas las empresas vinícolas que vieron en el tren un magnífico medio para la expansión de su producto por todo el mundo.

La locomotora ahora en Haro ha pasado varias décadas en el campus de la Universidad de Alcalá de Henares. En 1978 la máquina 030-0221, construida en 1889 en Lieja (Bélgica), recaló en el campus universitario donde unos pequeños plantones de pinos, que se pusieron a su alrededor, generaron al cabo de 35 años un denso bosquete que la ocultó a la vista de todos. Durante estas tres décadas la universidad mantuvo en aceptable estado la máquina, pero en los últimos años el nivel de atención fue bajando y el vehículo presentaba un cierto nivel de deterioro. Bautizada como ‘L. Aguirre’, en honor a Lorenzo Aguirre, presidente de la Junta Gestora de Ferrocarriles de Soria, esta locomotora es una pequeña máquina de 8,5 metros de longitud y 4 de altura y ancho ibérico.

Bodegas Muga transmitió su interés por rendir un homenaje al ferrocarril y asumió la tarea de sacar la máquina del bosque de Alcalá de Henares, trasladarla hasta Haro y afrontar una rápida restauración con el asesoramiento del departamento de Conservación del Museo del Ferrocarril de Madrid, en cuya colección está integrada esta máquina.

La empresa vinícola ya había concluido los trabajos de recreación de un par de vagones fudre de transporte de vino. Para ello había adquirido sendas plataformas ferroviarias, sobre las cuales había situado dos enormes toneles que usaban para el transporte de vinos. Estos dos vagones han sido acoplados a la locomotora, recreando un tren de mercancías sobre un tramo de vía montado en la fachada de la bodega, en un viario público. La empresa, además de estos primeros trabajos, ha rubricado el convenio de cesión, el cual la obliga a conservar en perfecto estado máquina.

Los fudres, o grandes recipientes para el vino, se utilizaron también para el transporte del vino por ferrocarril. En un primer momento el transporte de la tonelería se realizó mediante la carga directa en vagones de bordes bajos, aunque posteriormente, y sobre todo por seguridad (en las estaciones se taladraban con berbiquíes los fudres y se extraía vino de manera clandestina, pero además se inducía un proceso de oxigenación de los caldos que podía producir su oxidación), el transporte se realizó en cubas fijas dentro de vagones cerrados, adaptados a las dimensiones de éstas. Estos vehículos se llamaron vagones cubas o vagones fudre. En ellos, la carga y descarga podía realizarse desde trampillas situadas en el techo o por bombas, localizadas en el interior de los vagones. El espacio interior estaba acondicionado para una o para dos cubas. Los de una cuba la tenían en un extremo, y los de dos, en medio. Además, también podían ir dotados de una pequeña bomba aspirante-impelente manual para ayudar en el trasiego de los caldos. La tara y la capacidad podían variar; el bastidor, sin topes, tenía unas dimensiones que podían oscilar entre los 6 y los 6,5 metros, siendo la distancia máxima entre topes de 7,7 metros.

A la presentación de la máquina y sus vagones de acompañamiento acudió la ministra de Fomento, Ana Pastor, que presidió la ceremonia de inauguración. Junto a ella estaban el presidente regional, Pedro Sanz, y otras autoridades locales y regionales, además del director del Museo del Ferrocarril de Delicias, Carlos Abellán, a cuyos fondos sigue adscrito este material ahora en cesión temporal merced al convenio suscrito el pasado mes de febrero entre la FFE y la empresa bodeguera.

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