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Un automotor 61 para el museo de Son Carrió

El Govern prevé ceder una unidad de tren diésel de la serie 61 y cinco remolques a la Associació d’Amics del Ferrocarril para que sea preservada y conservada en el espacio museográfico de Son Carrió. Ahí, la Fundació Ferrocaib, de la que Serveis Ferroviaris de Mallorca (SFM) y Amics del Ferrocarril forman parte, desarrolla su actividad de preservación del patrimonio móvil ferroviario. La asociación ha explicado que junto con el Furgó correu, el coche de viajeros Carde Escoriaza y diverso material ferroviario, el automotor doble de la serie 61 tendrá su espacio para «dejar constancia» de parte de la historia ferroviaria.

Los trenes diésel de la serie 61 comenzaron su servicio comercial el 22 de junio de 1995; el 30 de mayo de 2019 realizaron su última circulación oficial. Fueron las primeras unidades equipadas con megafonía y con la nueva imagen de la TIB con los colores rojo y amarillo. Estos automotores automotores fueron fabricados expresamente para Servicios Ferroviarios de Mallorca (SFM) por Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) entre los años 1994 y 2003.

La serie 61 tenía como destino sustituir al obsoleto material rodante que heredó SFM de Ferrocarriles de Vía Estrecha (Feve), la compañía estatal que gestionó el ferrocarril de Mallorca hasta 1994, año en que las competencias en materia ferroviaria fueron traspasadas al Gobierno Balear. Hasta que las primeras unidades llegaron en 1995, recorrían la línea Palma de Mallorca-Inca —la única en servicio en ese momento— varios automotores de la alemana MAN SE, construidos en los años 1960 y que llegaron a la isla en 1991 procedentes de las líneas de Feve en el País Vasco, donde se había llevado a cabo una renovación del flota. Las nuevas unidades CAF convivieron dos años más, hasta 1997, con los vehículos procedentes de la operadora de vía métrica, cuando estos fueron vendidos a una compañía ferroviaria argentina.

Estos vehículos cuentan con motor en ambos extremos y sus medidas son 15,50 metros de longitud, 3,70 de alto y 2,50 de ancho. La capacidad máxima de cada tren es de 252 pasajeros; 156 de pie y 96 sentados. El tren puede alcanzar una velocidad máxima de 110 km/h, con una aceleración máxima de 1,1 m/s² y una desaceleración máxima de 2 m/s².

La electrificación parcial de las líneas del Servicio Ferroviario de Mallorca (SFM) en febrero de 2002 supusieron la paralización de la mitad del parque de estos trenes. Finalmente, fueron comprados por la ‘Chemins de Fer’ de la Provence para, una vez acondicionados, puedan circular por sus vías. El resto de trenes en activo, nueve dobles y dos triples, en 2015 fueron sometidos a un cambio de imagen exterior, así como a una reparación para dejarlos en condiciones óptimas y garantizar su servicio.

Ha sido el conseller de Movilidad, Marc Pons, quien ha informado de la noticia en sus redes sociales, después de que este lunes haya formalizado el acuerdo de venta de 11 trenes diésel de SFM a Kenya Railways por un importe de 9,6 millones de euros. La firma del contracto culmina un proceso de negociación iniciado en diciembre de 2018 y en el que se ha contado con la colaboración del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, así como de Renfe. La venta de estas unidades diesel dobles (más un remolque) se produce una vez que SFM ha completado ya la electrificación de toda su red ferroviaria, de manera que puede enajenar las unidades diesel y revertir el beneficio de su venta en la mejora de sus servicios.

El conseller ha recordado que la operación de venta de estos trenes diesel no es la primera que lleva a cabo SFM, ya que en mayo de 2017 se vendieron dos unidades dobles a la empresa regional de ferrocarriles Provence-Alpes-Côte de Azur Chemins, a França- Por su parte, Pastor Awitta, ha explicado cómo será el proceso de traslado de los trenes y su puesta en marcha. «Tenemos preparada la operativa para trasladar los trenes lo antes posible. Nuestro objetivo es que puedan estar en servicio en Nairobi el mes de abril«, ha afirmado. El embajador de Kenya en España, Richard Opembe, que se ha trasladó a Palma expresamente para estar presente en la firma del contrato, ha asegurado que «esta compraventa representa un paso más en la relaciones comerciales entre Kenya y España, situando a Kenya como país líder en Africa»-

(Imagen Sethaphopes. Creative Commons)

La estación de Son Carrió será Museo del Ferrocarril

El Govern convertirá la estación de tren de Son Carrió en la sede del Museo del Ferrocarril, mediante un proyecto presentado por la Conselleria de Territorio, Energía y Movilidad que se financiará con fondos del impuesto de turismo sostenible. La implantación se desarrollará en tres fases entre 2018 y 2020, y contará con un presupuesto de 4.221.079,24 euros. El proyecto está en fase de redacción y de evaluación del material histórico que se tendrá que recuperar para dar contenido al museo.

La colección de vehículos antiguos se enmarcará dentro de un espacio museístico para difundir el papel del ferrocarril y del transporte público en general para la economía y la sociedad de Baleares a lo largo de la historia. El proyecto contará con un sistema interpretativo basado en tecnología de realidad aumentada y de realidad virtual. La nave situada junto a la estación de tren de Son Carrió (en el municipio de Sant Llorenç) y propiedad de Serveis Ferroviaris de Mallorca (SFM), se convertirá en el primer museo del ferrocarril de Balears.

También se está valorando la posibilidad de instalar un tramo de vía de unos cuatro kilómetros entre las estaciones de Sant Llorenç y Son Carrió para que circule un tren histórico. Respecto a la conversión del trazado ferroviario en una vía verde iniciada en 2014, desde la Conselleria de Territorio han apuntado que será compatible, y que se podrá recorrer en tren, a pie, en bicicleta o caballo.

También prevé la recuperación de patrimonio ferroviario histórico. Según han informado desde la Conselleria, desde la implantación del primer ferrocarril en Mallorca en 1875 con la línea Palma-Inca se formó un importante parque de vehículos ferroviarios, que se desguazó prácticamente en su integridad en los años 60. Una muestra está depositada a la nave de Son Carrió, y es propiedad de la Fundación Ferrocaib, que hará una cesión de uso condicionada a la actividad museística. Se prevé la recuperación de tres locomotoras, diez vehículos tratados (coches de pasajeros y vagones) y numeroso material menor. El Govern ha destacado la recuperación del furgón correo más antiguo de España y uno de los más veteranos de Europa.

Paralelamente, con el proyecto de puesta en marcha del Museo se prevé crear 14 puestos de trabajo, nueve de ellos para personas con discapacidad. También se hará formación dual para recuperar antiguos oficios y la gestión del proyecto se realizará a través de un centro especial de ocupación, con la colaboración de entidades del tercer sector social para la inserción de personas con discapacidad y otras asociaciones dedicadas a la preservación del patrimonio.

El Govern estima una demanda en torno a las 90.000 personas anuales en el Museo, sumando turistas, residentes y público escolar. La Conselleria ha recalcado que el proyecto contribuirá a la desestacionalización al tiempo que permitirá impulsar un programa cultural.

La red ferroviaria de la isla llegó a sumar casi 300 kilómetros de vías y vivió su edad de oro hasta los años 50, cuando se contaban 40 locomotoras en toda Mallorca. La estación de Son Carrió era la estación más pequeña de la isla (77 m²). Por cuestiones políticas, se le dio el nombre de ‘San Miguel’, santo patrón de la zona. No obstante, dicho nombre nunca llegó a cuajar entre los usuarios del ferrocarril. La estación fue la única que se vio inmersa en la acción bélica durante la Guerra Civil Española (1936-1939); tras el desembarco de Mallorca en verano de 1936, las tropas republicanas la ocuparon y tapiaron un túnel ferroviario próximo. Finalmente, el 4 de septiembre de ese año los republicanos abandonaron la isla tras la presión ejercida por el bando sublevado y al día siguiente se restableció el tráfico.

El gran declive llegó a partir de los años 60. La crisis que llevó a la quiebra a la Compañía de los Ferrocarriles de Mallorca desembocó en su nacionalización. Mientras, la red de carreteras se ampliaba a todos los municipios, de forma que el transporte en camiones y autobuses -incluso en los inicios del turismo- dejó obsoleto un sistema que en 1981 llegó a contar con un único trazado público: la línea Palma-Inca.

La Fundación Ferrocaib, como instrumento organizativo para desarrollar las tareas de recuperación, mantenimiento y exposición del patrimonio ferroviario e industrial de las Islas Baleares, y con la viva colaboración de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de las Islas Baleares (AAFIB), asume la responsabilidad de comenzar esta tarea de crear un ferrocarril histórico, el cual, con los años, debe convertirse en un referente europeo en cuanto a conservación del patrimonio industrial. Una vez instalado el corto tramo de vía entre las estaciones de Sant Llorenç y Son Carrió, sobre ella circularán auténticas joyas del material motor y remolcado de la isla.