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Salvan restos arqueológicos en el metro de Málaga

La empresa especializada contratada por la UTE Metro Conexión, que ejecuta la obra de terminación del tramo Renfe-Guadalmedina del metro de Málaga, ha iniciado las labores de protección de los restos arqueológicos hallados en Armengual de la Mota y la avenida de Andalucía, que serán objeto de conservación y puesta en valor a través de su musealización, conforme a la resolución emitida por la Delegación Territorial de Cultura y Patrimonio Histórico el pasado 23 de julio.

La consejera de Fomento, Infraestructuras y Ordenación del Territorio, Marifrán Carazo, anunció hace unos días en comisión parlamentaria que, una vez recibida la autorización de Cultura para el traslado, arranca una nueva fase que se prolongará durante cuatro meses, periodo en el que los elementos y estructuras seleccionadas serán objeto de protección, extracción, embalaje, transporte y almacenamiento.

Según informa la Junta, Carazo afirmó también que los restos serán almacenados en el primer nivel del túnel bajo Callejones del Perchel, junto a la rampa de acceso a la excavación próxima a la calle Malpica, donde también se localiza la muralla nazarí. Este primer nivel subterráneo reúne las condiciones «óptimas» para su almacenamiento hasta que se redacte el proyecto de musealización y se ejecute dicho recinto para la puesta en valor didáctica, que se localizará en este mismo emplazamiento. El primer nivel de túnel es un espacio libre de la explotación, ya que los trenes circularán por el segundo y tercer nivel, al confluir en este tramo las líneas 1 y 2.

La consejera anunció que, además, esta localización cuenta con una ventaja añadida ya que en su interior se halla también la muralla nazarí, catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC), que se descubrió durante el inicio de la construcción de este tramo del metro de Málaga, entre 2009 y 2010, y que fue objeto de un proceso posterior de apeo, consolidación e integración en 2014 y 2015.

Carazo indicó que se aunará la puesta en valor de los restos hallados desde marzo del presente año en la avenida de Andalucía, correspondientes al arrabal oeste de la Málaga Musulmana (Arrabal de Attabanim, que data el periodo de los siglos XI a XIV), y la visualización de la propia muralla nazarí (originaria del S.XIII) en este futuro espacio museístico. Con ello se configurará un espacio cultural en la propia infraestructura de metro de gran interés para la ciudadanía y visitantes.

La consejera añadió que, además, con este proyecto se dará respuesta a un compromiso incumplido del anterior Gobierno para la puesta en valor de la muralla nazarí, que no llegó a materializar ni a definir a través de un proyecto.

Carazo reiteró que su departamento está cumpliendo «escrupulosamente» con las determinaciones y autorizaciones de Cultura, conforme a la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía, «conciliando la intervención arqueológica con el avance de la obra para tratar de minimizar la posible incidencia en los plazos e imprimiendo la máxima agilidad y coordinación entre los diferentes agentes que intervienen».

Finalmente, añadió que la resolución adoptada por Cultura «no tiene precedente en el desarrollo de las obras del metro», pues pese a no tener la catalogación de BIC, van a ser objeto de protección, conservación y puesta en valor de aquellos elementos y estructura que presentan un mejor estado de conservación y valor representativo. Además, recordó que una resolución de Cultura de 2012 sobre restos hallados en esta misma zona determinó que no era necesario protegerlos y conservarlos tras su inventariado.

El metro arrasa restos de Málaga del siglo XI

Desde mediados del pasado mes de marzo arqueólogos andaluces trabajan sobre los restos de la Málaga musulmana del siglo XI que las obras de ampliación del metro han dejado al descubierto. En concreto, se trata de estructuras de viviendas de la época, así como calles y viarios. Todo ello será “arrasado”, salvo alteración significativa de la estrategia planificada, según fuentes próximas a la iniciativa. Conforme los especisliatas culminen su parte del trabajo, documentando lo encontrado y siempre que todo encaje en la normalidad de la actuación, se podrán cubrir los restos y avanzar en la construcción de la losa de cubierta.

La decisión final queda a expensas de los informes que aún tiene que emitir la Delegación de Cultura, cuya responsable territorial es la misma que asume los asuntos de Fomento, que a su vez acomete la obra del suburbano. Pero la prioridad de la Administración regional pasa por adelantar en lo posible la terminación del tajo ahora en marcha. “Allí no parece que haya nada de calado suficiente como para que haya que paralizar la obra o tomar medidas de otro impacto”, explica la responsable del departamento autonómico en la provincia, Carmen Casero, subrayando que la dimensión de los restos hace que afecte totalmente al tramo del suburbano.

“No vamos a negar que esos restos afectan al 100% de la obra, su incidencia es completa, no es que haya un tramo del 20% afectado, es el 100%”, dce Casero, quien, a pesar de ello, admite que será en función de las conclusiones de los técnicos cuando se adopten las decisiones, caso de “conservar custodiados en algún sitio lo que se considere; el interés público primará siendo compatible con el trabajo de los arqueólogos”. “No por correr más se está haciendo más a la ligera”, apostilla.

Hace unos días se cerró uno de los dos puntos en los que se han venido desarrollando las labores de excavación arqueológica en las últimas semanas. De acuerdo con la información oficial aportada por la Junta, las estructuras encontradas fueron cubiertas con mallas de geotextil y tierra. Sin embargo, otras fuentes apuntan a que el proyecto constructivo no hace compatible el mantenimiento de los restos con la ejecución del paso soterrado. Cabe recordar que en 2011, con Enrique Salvo como director del proyecto, se manejó la posibilidad de exponer parte de los restos dentro de la estación Guadalmedina.

De acuerdo con las fuentes consultadas, salvo las cerámicas y otros elementos muebles que sean encontrados, todos lo demás “será destruido”. El retraso que acumula esta parte del ferrocarril urbano y la existencia de un compromiso contractual con la concesionaria encargada de su explotación comercial para que los trenes lleguen al centro como muy tarde en noviembre de 2020 eleva la presión sobre el desarrollo de la infraestructura.

Los mensajes lanzados desde meses atrás por los máximos responsables de la Junta, caso del presidente, Juan Manuel Moreno Bonilla, y del consejero de Presidencia, Elías Bendodo, son fieles exponentes del escenario en el que se mueve en este momento la actuación. Ambos vienen subrayando la apuesta por acelerar el ritmo de actuación, llegando a asegurar que el mismo ya se alarga hasta las 24 horas durante buena parte de la semana en varias fases de la obra.

Destrucción del patrimonio en Metro Madrid

La asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio (MCyP) ha presentado una denuncia ante la Fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo por un posible delito contra el patrimonio histórico de Madrid en las obras de la estación de Metro de la Gran Vía, mientras que el ejecutivo regional “garantiza la protección arqueológica de los restos ornamentales”. En la denuncia presentada el pasado 3 de diciembre, se habla de los “daños y estragos que pueden causar las obras de reforma de las estaciones históricas del Metropolitano de Madrid, concretamente en la estación de Gran Vía”.

“Lo lo han picado, machacado y hasta cortado las vigas”. Así describía un vecino de Madrid la forma con la que la Comunidad de Madrid ha puesto fin al hallazgo de los restos históricos del ascensor centenario de la Gran Vía, el que diseñó Antonio Palacios para una de las primeras estaciones del suburbano. Él ha sido testigo directo de cómo los operarios de la empresa Sando destruían esta pieza y luego echaban tierra por encima de las escaleras y vigas que se habían descubierto y sobre las que se había trabajado en las últimas semanas para su catalogación, relata Somos Malasaña.

MCyP explica que esta estructura fue inaugurada en 1919 y ampliada en 1934, “y por lo tanto queda amparada directamente por la disposición transitoria primera de la ley 3/2013 de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, que las protege en régimen cautelar como Bien de Interés Patrimonial”. La asociación recuerda así que “hasta que se produzca la aprobación de dichos catálogos, quedarán sujetos al régimen de protección previsto para los Bienes de Interés Patrimonial” bienes inmuebles como palacios, casas señoriales anteriores a 1900 o “inmuebles singulares construidos antes de 1936”, como estaciones de ferrocarril, tal y como avanzaba el diario El País.

Metro y la Comunidad tienen previsto, con estas obras, reproducir el templete original de Antonio Palacios que remataba el pozo de acceso a la estación, que junto a la Puerta del Sol fueron “los dos únicos accesos históricos con templete y ascensores incorporados”. En noviembre de 2017 Metro anunció las obras previstas de ampliación de la estación de Gran Vía, conexión con Cercanías-Sol y ampliación de vestíbulos. El día 16 de ese mismo mes, la asociación registró ante la Dirección General de Patrimonio Cultural una “solicitud urgente de protección de los elementos originales de la estación de Gran Vía” en la que se requería una actuación urgente para “evitar destruir las partes originales tal y como preveía el proyecto”.

Un mes después, la directora general, Paloma Sobrini, respondía por registro y correo certificado con un informe en el que se aseguraba que “se verifica que una de las ampliaciones de la estación de Gran Vía realizadas, se hizo demoliendo el pozo de ascensores de la Red de San Luis y sus escaleras. Las galerías anejas fueron igualmente demolidas”. “A lo largo de estos años pasados, a consecuencia de las reformas realizadas en la estación de Gran Vía, se han perdido, y por tanto no se han preservado sus elementos originales, cuyo valor cultural los haría merecedores de protección y conservación”, añade el informe remitido por la Dirección General de Patrimonio.

Por ello establece un “continuo control arqueológico” sobre las obras. En esta línea, la Comunidad de Madrid ha garantizado la “protección arqueológica del área afectada por las obras de conexión de la estación de Cercanías Sol y Metro de Gran Vía en la calle Montera”. Ese control arqueológico “se concretó desde el primer momento dando cumplimiento a las prescripciones de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid, según precisa en un comunicado.

Así, al iniciarse los trabajos de excavación -en agosto pasado- en el área en la que se ubicó de 1919 a 1969 el Templete del ascensor del Metro Gran Vía, el equipo de arqueólogos “documentó la presencia del ‘hueco’ del ascensor y escalera“. Personados en la zona los técnicos de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid “se tomó la decisión de paralizar toda actividad en la zona afectada y definir el plan de trabajo”.

Según determinaron los técnicos regionales, los restos hallados eran el recinto cilíndrico que servía de foso de ascensor y escalera, lo que “les llevó a solicitar a los arqueólogos que continuaran excavando para determinar su estado”. De acuerdo con un informe arqueológico solicitado por la Dirección General de Patrimonio, en la zona se encontró la cimentación y solado del vaso de la antigua Fuente de los Pájaros, que se instaló en el lugar en 1970. También se encontraron restos de los soportes de los motores y bombas de la fuente. Para la construcción de la fuente se desmontó el templete y se destruyó la parte superior del foso del ascensor y de la escalera.

Madrid, Ciudadanía y Patrimonio asegura que la escalera era “una pieza fundamental de la arquitectura de la estación”. “El efecto de transparencia del templete, así como su ubicación en la calle, muestran una obra de arquitectura cuidada y cuidadosa”, han alegado. Los técnicos hallaron algunos elementos decorativos formados por planchas de cemento armado que iban coronados por una cenefa o friso de azulejería verde de rillo metálico del tipo Manises. Según señala el informe, “esta zona estaba muy alterada y la decoración alicatada se desprendía”. También se halló un marco de zulejería de Manises que enmarcaba un emblema municipal en relieve. Estos elementos se cubrieron y en caso de desmontaje fueron trasladados a un lugar seguro, presentándose ante la Dirección General el “correspondiente proyecto técnico para su tratamiento”.

“No se trata de que hagan un collage, ni de que pongan fotos muy bonitas”, ha lamentado un portavoz de MCyP, quien ha asegurado asimismo que “la estación de Sevilla se la han cargado entera“. Asegura este portavoz que es una “vergüenza” que Metro “haga lo que le dé la gana” y que Patrimonio “no esté por encima de eso. Además, ha asegurado que mientras que las obras quieren reconstruir una copia del templete, que “es lo que falta, lo que sí se queda se lo van a cargar“.

La Comunidad de Madrid tiene previsto acabar el nuevo intercambiador de Gran Vía antes de las elecciones de mayo de 2019. Pero los hallazgos patrimoniales hallados podrían retrasar la obra hasta después de los comicios. Metro todavía no ha explicado qué plazos maneja para su finalización.

(Imagen Ezequiel Villajos. Somos Malasaña)