Archivo diario: agosto 28, 2012

El funicular de Igeldo celebra su centenario con cierta incertidumbre sobre su futuro

Un centenario amargo. El funicular de Igeldo celebra sus primeros cien años de existencia con negros nubarrores sobre su futuro. Los planes que tiene el Gobierno vasco sobre el funicular siembran la inquietud entre sus actuales gestores y la sociedad donostiarra. El Ejecutivo que dirige Patxi López se plantea no solo la jubilación de los dos coches que prestan servicio en el transporte, sino el cambio en la gestión y la titularidad del mismo.

El departamento de Transportes ha puestro en tela de juicio la seguridad de los dos vehículos con los que se realiza el servicio. De hecho, técnicos del Ejecutivo vasco estudian otros modelos que operan en países de mayor tradición para decidir adaptarlos al servicio que opera en las laderas del monte Igeldo donostiarra. Los especialistas han puesto sus ojos en Noruega, Suiza y Austria donde funcionan distintos aparatos de este tipo. Al parecer, el funicular de Bergen (Noruega) aparece destacado en los informes técnicos. Con capacidad para cien personas y amplias cristaleras, es uno de los modelos que más similitudes tiene con el que prevé impulsar el Gobierno vasco. Silencioso, luminoso y muy seguro son las virtudes mejor destacadas en el documento que se maneja en Lakua. La previsión es que para el próximo verano el funicular de Igeldo luzca una nueva cara.

El departamento elabora en la actualidad los pliegos de condiciones para la gestión en las próximas décadas del funicular, un documento que deberá incluir condiciones de seguridad y accesibilidad, según explica el viceconsejero de Transportes, Ernesto Gasco. «Los vagones no tienen cristal en muchas ventanas, lo que es incompatible con la seguridad; ninguna persona en silla de ruedas puede acceder al vagón ni tiene espacio para ubicarse dentro; no hay rampas en ningún sitio, todo son escaleras; tampoco pueden acceder las sillas infantiles; hay cuestiones técnicas de la maquinaria que deben cambiarse… No tenemos ningún interés en que el funicular pierda su estética ni su carácter, pero eso lo deberán garantizar las empresas que concurran al concurso. Nosotros debemos velar por el cumplimiento de normas que son muy claras al respecto», explicó el viceconsejero.

La Sociedad Monte Igeldo, que desde sus inicios gestiona este transporte, asegura que el funicular «cumple con la normativa que le es aplicable», ante las dudas que pudieran suscitarse por las palabras de los responsables del Gobierno vasco. En el seno de la sociedad donostiarra también salen voces que reclaman que todo siga como hasta agora y se declare “bien de interés cultural”. El Ayuntamirnto de San sebastián también cuestiona el cambio de titularidad y exige compensaciones adecuadas al equipo de Patxi López. Todo ello empaña la celebración de un centenario, que podría haber resultado mucho más feliz.

El funicular de Igueldo, que supera pendientes del 58%, fue inaugurado el 25 de agosto de 1912, construido bajo diseño del ingeniero Emilio Huici y la dirección del también ingeniero Severiano Goñi. La línea es de vía métrica, con una longitud total de 312 metros y un desnivel de 151 metros. Es el tercero más antiguo de España, tras los barceloneses del Tibidabo (1901) y Vallvidriera (1906). Los dos vehículos que originalmente eran abiertos y hoy están cerrados por carpintería y acristalamiento, disponen de cinco compartimentos y una capacidad de 50 asientos cada uno que les permite transportar un máximo de 6.000 viajeros diarios, si bien las cifras habituales se mueven en el entorno de los 2.000.

En un viaje de tres minutos, conecta la zona cercana a la playa de Ondarreta con el monte Igeldo, donde está el Parque de Atracciones Monte Igueldo y desde donde se puede contemplar la ciudad.

(Imagen Mikel Fraile)