Archivo diario: noviembre 11, 2010

Quince años del metro de Bilbao

Un problema de agenda. Hace hoy 15 años, el metro de Bilbao iniciaba su andadura ante el escepticismo de los bilbainos y la incredulidad de los foráneos. Una bilbainada que hoy en día quizá no sería factible, pero que se logró culminar a tiempo y que copa ya el sesenta por ciento de los viajes en transporte colectivo. El suburbano bilbaino ha propiciado además un profundo cambio de hábitos sociales y ha revolucionado la movilidad de los ciudadanos.

Desde el 11 de noviembre de 1995 (11 del 11 a las 11), los vizcaínos se han subido al metro en más de 980 millones de ocasiones. El suburbano es parte indisoluble de la vida cotidiana de los ciudadanos y una de las banderas que más orgullo proporciona a las autoridades vascas. Las cifras lo dicen todo. Hasta el momento 1.657 millones de euros se han invertido en las líneas 1 y 2, incluyendo las estaciones de Basauri y Kabiezes y el material móvil. Entre 1996 y finales de 2009, se han utilizado 980 millones de billetes y se han recorrido 45 millones de kilómetros. El metro ha vencido y también convencido. Nadie recuerda ya las voces que se alzaron en su contra, entre ellas la de taxistas, vecinos afectados por las obras y también algunos políticos.

Todo comenzó a las 11.00 horas del 11 del 11 de 1995, cuando el conductor Miguel Díaz Fernández accionó la primera unidad. Desde aquel mismo instante, la ciudad (la provincia entera) quedó prendada de ese transporte que tantas complicaciones había procurado a políticos y ciudadanos. Echando la vista atrás, hay que reconocer que nunca se llegó a pensar que el éxito iba a sonreír de esa forma al suburbano: «Sabíamos que iba a ser importante para articular el transporte vizcaíno, pero nunca imaginamos esta revolución».

Los datos hablan por sí solos:más de 45 millones de kilómetros recorridos (un tercio de la distancia entre la Tierra y el sol), 690 millones de pasajeros transportados, índice de cobertura del 78% (autofinanciación:por cada euro gastado se recuperan 78 céntimos en billetes y publicidad) y 25 reconocimientos y certificaciones nacionales e internacionales. En 1994, un año antes de que se iniciara la era metro, Renfe, Bilbobus Bizkaibus y Euskotren movieron conjuntamente a 101 millones de personas. En 2008, el volumen de pasajeros que se subió a estas compañías fue de 80 millones. En el mismo ejericio, el suburbano atrajo a 86 millones y copó la mitad de los viajes (una cifra que subió ya el año pasado al 60%).

Materializar el proyecto ha sido costoso. El esfuerzo para las arcas de la Diputación y el Gobierno vasco, que han financiado al 50% los trabajos, ha sido ingente. Nadie lo niega. Según Eusko Trenbide Sarea, la sociedad pública que se ha encargado de las obras, poner en marcha las líneas 1 y 2 –incluida la expansión hasta Basauri y Kabiezes– ha supuesto un desembolso de 1.657 millones de euros (1.300 millones en obra civil y unos 350 en equipamientos y trenes); casi el doble del presupuesto de la autopista Supersur, que contará con 14 kilómetros. Mucho dinero, pero «muy bien destinado y con una gran rentabilidad social», destacan las autoridades.

En sus 15 años de historia, el metro se ha ido transformando poco a poco, adaptándose a las nuevas necesidades sociales de los vizcaínos. Este año, por ejemplo, abrirá sus puertas por primera vez en Nochebuena. Y, en junio de 1996, el ferrocarril subterráneo comenzó a operar en las noches de los fines de semana de verano. El éxito fue inmediato y tres años más tarde, el servicio se amplió a todo el año.

La cuidada imagen lograda por el arquitecto británico Norman Foster ha cautivado a productores cinematográficos y de publicidad. Paradójicamente la toma de fotografías en el metro estuvo vetada a los usuarios hasta 2006. El levantamiento de esta prohibición ha hecho que los turistas no se puedan resistir a llevarse un pedazo de Bilbao.

El metro encara ahora a varios retos de futuro. El primero forma parte del presente y se corresponde con la necesaria implantación del quinto coche. Además, se trabaja en las líneas 3, 4 y 5. Una expansión que generará «sinergias» importantísimas.

(Fuente e Imagen El Correo)