Triste despedida. Un mito del ferrocarril muere y deja a miles de ‘tecchan’ desamparados y sin el símbolo de la innovación tecnológica de Japón. El ‘tren bala’ más popular queda relegado a otras línea de menor nivel. El primer ‘Shikansen’ que superó los 300 kilómetros por hora se despidió ayer, después de trece años, de las líneas de alta velocidad para dejar paso a sucesores más modernos. Un modelo que se caracterizaba por su larga ‘nariz’ picuda, cercana a los 15 metros de longitud, que hacía que el tren tuviera menos altura de la normal, y que los modelos siguientes cambiaron para hacerlos más cómodos.
Con su línea de corte supersónico y su morro azul y blanco, que recuerda al de un avión de combate, ganó varios premios de diseño industrial y una popularidad que le ha valido una legión de ‘tecchan’ (nombre con el que conoce a los incondicionales de los trenes en Japón). Debido a su elevado precio, sólo se fabricaron nueve trenes, cada uno con dieciséis coches. En su mejor época este modelo realizaba hasta dieciséis viajes al día, pero en los últimos años, con la entrada de los ‘Shikansen’ 700 y N700, se fue retirando poco a poco hasta los dos viajes diarios que hacía últimamente.
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