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Bombardier designa nuevo director para Australia

Bombardier Transportation anuncia que Paul Brown se convertirá en el nuevo director general interino para sus operaciones en Australia. Entre sus prioridades se incluirán el fortalecimiento de las relaciones con los grupos de interés, la realización de proyectos y servicios con los más altos estándares de calidad, el desarrollo empresarial y la obtención de nuevos negocios en un mercado altamente competitivo.

Este mes, Brown cumple 35 años en la industria ferroviaria de la mano de Bombardier. Como líder experimentado en project management, ventas y gestión comercial, ha completado con éxito proyectos en Reino Unido, Europa, Asia y Australia. Además de ser director general para Australia, Paul Brown también continuará como director del proyecto Queensings New Generation Rollingstock. Brown reemplaza a Andrew Dudgeon, que ha decidido buscar otras oportunidades profesionales fuera del negocio y a quien el equipo de Bombardier ha agradecido su servicio y esfuerzo durante estos años.

Bombardier ha estado invirtiendo en Australia durante más de 60 años. La compañía, que cuenta con más de 1.000 empleados, diseña, fabrica y realiza trabajos de mantenimiento de material rodante en este país, además de proporcionar soluciones de señalización, equipos ferroviarios, administración de activos y soporte vitalicio a clientes y operadores.

“Este cambio de gestión se realiza mientras Bombardier lleva a cabo una serie de iniciativas para fortalecer sus negocios en los ecosistemas ferroviarios clave”, dice Per Allmer, presidente de Bombardier Transportation en Europa Occidental, Medio Oriente, África, el Sudeste Asiático y Australia. “Estamos encantados del nuevo rol de Paul dentro de Bombardier, permitiendo reforzar nuestro equipo de gestión y acelerar la transformación de la compañía, con el objetivo de satisfacer las necesidades de nuestros clientes en Australia”, añade Allm.

CAF suministrará diez tranvías a la ciudad australiana de Sidney por 17 millones de euros

La cartera de pedidos aumenta. La empresa guipuzcoana CAF se ha adjudicado un pedido para suministrar diez tranvías –cuatro de ellos en régimen de alquiler– a la ciudad de Sydney, en Australia, por un monto de 20 millones de dólares australianos, cerca de 17 millones de euros. Los trenes serán suministrados progresivamente a partir del próximo año. Además de aumentar su cartera de pedidos, la firma beasaindarra también ha logrado hacerse con un contrato para el mantenimiento por tres años de las nuevas unidades y las ya existentes, lo que le reportará cerca de 500.000 euros anuales.

Esta operación supone la segunda implantación en Oceanía, aunque se trata de la primera incursión en el mercado australiano. En octubre de 2011 logró tener presencia en los cinco continentes al adjudicarse un pedido para la ciudad de Auckland, en Nueva Zelanda, de 57 trenes eléctricos y su posterior mantenimiento durante doce años por 300 millones de euros.

Los nuevos tranvías circularán en la ampliación ferroviaria de Inner West –que unirá esta zona residencial con el centro de la ciudad– y que se integrarán en el resto de la red ferroviaria ligera. Se prevé que las obras de ampliación concluyan en 2014, pero la ministra de Transportes australiana, Gladys Berejiklian, explica que algunos de los convoyes deberán estar disponibles para la fase de pruebas el próximo año. «Confiamos que los vehículos suministrados por CAF serán de primera clase mundial, modernos, seguros y totalmente accesibles».

La firma cerró el primer semestre del año con unos beneficios netos de 61,9 millones y una cartera de pedidos valorada en 5.095 millones hasta junio, un 11% mayor que el período de 2011. Pero la buena salud por los contratos conseguidos contrasta con la situación de algunas plantas productivas españolas. El pasado julio CAF presentó un ERE de suspensión temporal en el centro de Zaragoza –que afectaba a 582 personas de los 800 trabajadores–, mientras que días después pactaba con el comité de empresa de las plantas de Irún y Beasain el mantenimiento de la plantilla para 2012 y 2013, con la implantación de la jornada de 35 horas semanales.

(Fuente El Correo)

Un toro provoca el descarrilamiento del turístico australiano ‘The Ghan’

El ferrocarril “The Ghan”, una de las atracciones turísticas de Australia, descarriló anoche tras arrollar a un toro que se había parado en la vía del tren, sin que se produjeran heridos entre los pasajeros, aunque el animal resultó muerto. Fuentes de la empresa Great Southern Rail indicaron en un principio que fue un camello, pero luego rectificaron, según la radio australiana ABC.

La Policía señaló que la colisión ocurrió en las proximidades de la estación de Rose Hill, en el Estado de Australia del Sur, y abrió una investigación para determinar cómo un toro pudo hacer descarrilar una locomotora de 200 toneladas.

‘The Ghan’ adquirió su nombre de los obreros afganos (afghan, en inglés, y de ahí “ghan”) que construyeron el tramo que une Alice Springs (centro) con Adelaide (sur), y ofrece un recorrido turístico por el desierto y otros paisajes australianos en un tren cómodo, lento y carismático. Hay quien asegura, sin embargo, que su nombre pretende homenajear a los pastores afganos que fueron quienes primero se ocuparon de pastorear a las ovejas australianos montados a lomos de sus camellos. Precisamente el smnbolo de este tren es un círculo rojo en el que se incluye en blanco la figura de un hombre sobre un camello.

El ferrocarril transaustraliano está administrado por el gobierno federal y hoy corre desde Port Augusta, al norte de Adelaida, hasta Alice Springs, en el Territorio Septentrional, a través del desierto de Simpson. Australia tiene más de 40.000 kilómetros de vías férreas. Cada detalle del ‘Ghan’ está cuidado al extremo. Se dice de este tren que es un cinco estrellas sobre ruedas. Aunque realmente el convoy turístico tiene cuatro categorías, la primera clase es una experiencia única y altamente recomendable. Cuenta con camas confortables, vagón restaurante, salón de tragos, un café llamado Matilda´s (a raíz de la famosa canción popular australiana “Waltzing Matilda”) y un servicio impecable.

Los 1.555 kilómetros que separan Adelaida de Alice Springs se hacen en un día y una noche de viaje: veinte horas de tranquilidad y aventuras. La velocidad de viaje es de 130 kilómetros por hora.

Todo quedó en un susto



Un carrito con un bebé cae a la vía del metro y es arrollado por un convoy ante los ojos y la impotencia de su madre. La mujer ve como el carrito se escapa del andén y cae sobre las vías del metro sinque nadie lo pueda remediar; ni tan siquiera su tardía reacción que de poco le cuesta también caer al paso del convoy. El suceso, verídico, ocurrió en Melburne (Astralia) y fue grabado por una de las cámaras del suburbano.

La madre se levanta velozmente para frenar el coche-cuna, pero éste cae al arcén pocos segundos antes de que el tren entre en la estación. El carrito fue arrollado por el convoy que entraba en la estación pero, increíblemente, al bebé no le pasó nada grave. El niño sufrió una contusión leve en la cabeza, y el coche-cuna acabó a una treintena de metros de distancia del lugar en el que cayó. La madre no había puesto el freno al cochecito. Y todo quedó reducido a un tremendo susto.

La recta de tren más larga del mundo

indianPacificRoute

No podía ser en otro lugar. Australia es un país sorprendente con muchas y variadas vertientes: tiene el arrecife de coral más extenso del mundo, con 2.000 kilómetros de longitud y una anchura entre 100 y 300 kilómetros; el monolito más grande del mundo, el Mount Augustus; una de las masas continentales menos elevadas del planeta; la mayor variedad de lagartijas; es una de las reservas más importantes de marsupiales y monotremas y en su territorio desértico y semiárido el hombre ha trazado la recta de ferrocarril más larga del mundo.

La Long Straight es una vía totalmente recta de 478,4 kilómetros, sin una sola curva entre las localidades de Ooldea y Nurina, en la planicie Nullarbor , que recorre el ‘Indian Pacific’, uno de los trenes más conocidos de los ferrocarriles australianos. El tren circula tres veces por semana en ambas direcciones entre Perth y Sydney durante todo el año. El viaje, de 3.960 kilómetros, dura 68 horas, y hay que pasar tres noches en el convoy. La Rail Australia se encarga de la explotación de este servicio.

Convertido en un clásico, el viaje de Perth a Sydney en el ‘Indian Pacific’ sólo tiene 39 años de antigüedad. Recuerden que aunque el ferrocarril entró a finales del siglo XIX en el continente, la variedad en el ancho de vías hizo imposible la conexión de las distintas compañías, hasta que se unificaron los trazados en 1969.

Buena parte del trayecto transcurre cruzando la llanura de Nullarbor, centenares de kilómetros de tierras caliza cubiertas de matorral, una inmensa planicie coloreada y tan plana como el mar. Y es precisamente aquí donde el viaje transcurre durante 478,4 kilómetros sin una sola curva a la vista. Enlaza numerosas ciudades mineras, entre ellas la más conocida Kalgoorlie, centro de producción aurífero, sin olvidar Port Augusta o Lintgow. Un trayecto del Índico al Pacífico que en su mayor parte transcurre por el interior del país, muy lejos de las ricas y pobladas regiones costeras, y donde la vida diaria resulta tremendamente dura.

Isabel II sobrevivió en 1970 a un intento de asesinato

Above) THE MORNING AFTER

La reina Isabel II de Inglaterra y el Príncipe Felipe sobrevivieron en abril de 1970 a un intento de asesinato en Australia, después de que el tren en el que viajaban chocase contra un gran tronco que podría haber provocado el descarrilamiento, según ha revelado el policía reitrado Cliff McHardy.
Los hechos sucedieron el 29 de abril de 1970, pero hasta ahora habían permanecido en secreto para salvaguardar la reputación de las autoridades. El ex detective McHardy ha decidido contar ahora este hecho, “uno de los mayores errores” de sus años de servicio, según reconoció el mismo en declaraciones al periódico local ‘The Lithgow Mercury’ .
Por aquel entonces, la seguridad en este tipo de viajes consistía en la colocación de policías en cada estación ferroviaria por la que pasaba el tren de la comitiva real y miembros del servicio de seguridad de la Reina y de Australia en el propio convoy. Sin embargo, el viaje estuvo a punto de terminar en tragedia a su paso por Nueva Gales. Cuando el tren circulaba a gran velocidad se encontró con un tronco colocado en las vías y se vio obligado a frenar bruscamente, hasta que logró detenerse unos 200 metros después con el obstáculo aún entre las ruedas.
“Repetí constantemente a mis superiores que los medios cooperarían si se lo pedíamos”, relató McHardy. Sin embargo, “ellos solían tratar con los medios de comunicación de Sidney y eran escépticos”. El ex detective lamentó que esta decisión posiblemente perjudicó las investigaciones. Las fuerzas de seguridad no llegaron a aclarar nunca quiénes fueron los autores de este acto de vandalismo, si bien la Policía sospechó entonces de grupos simpatizantes del Ejército Republicano Irlandés (IRA).