Restauración de las farolas de forja de la estación de Toledo


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Adif ha adjudicado la restauración integral de los elementos ornamentales de iluminación exterior de la estación de Toledo, perteneciente a la Línea de Alta Velocidad Madrid-Toledo. Los trabajos cuentan con una inversión de 16.558,9 euros (IVA incluido) y un plazo de ejecución de dos meses. La actuación a desarrollar consiste en la restauración integral de las farolas históricas de forja, incluida su impermeabilización y la mejora de las luminarias, así como la sustitución del actual sistema de alumbrado por tecnología LED.

En la actualidad, el perímetro exterior de la estación cuenta con cinco farolas de pie dobles y dos faroles dobles colocados sobre el vallado de acceso en la barrera oeste de salida, todos ellos de forja. Estos trabajos, que han sido adjudicados a la empresa Hervás Navarro, se suman a otras mejoras efectuadas en la estación, como las obras de reparación y rehabilitación de la cubierta que se ejecutaron a finales de 2015 por importe de 242.669 euros (IVA incluido).

De estilo neomudéjar, la estación de Toledo es un ejemplo del legado patrimonial de la arquitectura ferroviaria española. El actual edificio comenzó a construirse el 4 de marzo de 1914 y entró en servicio en 1917, sustituyendo a uno anterior de 1857. Declarada Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, desde 1991, e integrada en el Patrimonio Histórico Español, es obra del arquitecto Narciso Clavería, marqués de Manila, quien redactó un proyecto cercano a los dos millones de pesetas para la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA).

Su planta se desarrolla sobre una superficie de 12.600 metros cuadrados y sus elementos constructivos fueron el ladrillo, la piedra, el hierro y el cemento, materiales básicos que se conjugaron de forma notable para erigir un monumento de tal dimensión artística y arquitectónica.

La estación de Toledo está compuesta por un edificio de viajeros del que sobresale una marquesina de hierro sostenida por delgadas columnas. A cada lado del pabellón central existen sendos adosados que continúan el estilo de la fachada principal, aunque son de dos alturas. Además, en el extremo izquierdo de la estación encontramos una curiosa torre de reloj, poco habitual en las estaciones, y que imita los minaretes y campanarios de las iglesias construidas en estilo neomudéjar.

Esta obra arquitectónica fue reformada en el año 2005, con motivo de la puesta en servicio de la Línea de Alta Velocidad Madrid-Toledo. Las tareas de rehabilitación requirieron un cuidado exquisito y una labor de recuperación casi artesanal, en su empeño de conservar el diseño original, especialmente en las obras relacionadas con el edificio principal: la rehabilitación de la marquesina original, el arreglo de las bajantes y faroles, la restauración de la carpintería interior y exterior, y la renovación de la torre de la estación y de su reloj original. Asimismo, se recolocó la valla histórica de la estación, con su verja original, obra de Julio Pascual, que fue objeto de tareas de limpieza y restauración.

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