Archivo diario: agosto 14, 2013

España se congratula de que Brasil retrase un año la licitación del ‘macroproyecto’ del ‘trem bala’

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Ni a la tercera. El Ministerio de Transportes de Brasil ha ratificado el calendario de entrada en servicio de su ambicioso plan de alta velocidad, que conectará las ciudades Río de Janeiro, Sao Paulo y Campinhas, previsto para 2020, a pesar de la decisión de retrasar un año la adjudicación de la fase inicial del proyecto a petición de inversores españoles y alemanes. Esta ampliación en un año del plazo de adjudicación de la primera fase del proyecto, en la que se seleccionaría al proveedor tecnológico, la operativa de servicios y los sistemas de mantenimiento, ofrecerá mayor seguridad y dará a más compañías extranjeras la oportunidad de participar, indicó el ministro brasileño de Transporte, César Borges. “Queremos el mayor número de participantes en el evento”, indicó Borges, quien subrayó que “se mantiene la previsión de entrada en servicio en 2020”. Esta es la tercera ocasión en la que se pospone el concurso.

La ministra de Fomento, Ana Pastor, se ha congratulado de la decisión del Gobierno brasileño de postergar la licitación. “Es una buena decisión porque las empresas habían pedido un poquito de tiempo“, ha señalado Pastor, quien ha recordado que, el pasado viernes, al terminar la comparecencia en el Congreso, conversó con el responsable de la licitación, Bernardo Figueiredo, que le transmitió noticias positivas para los intereses españoles en forma de “mayor receptividad” a sus reclamaciones.

La ministra ha detallado que hay “empresas españolas y también las públicas Renfe y Adif que se presentan a este concurso” y que aspiran a participar con “grandes” ofertas en “todos los ámbitos de las construcción del ferrocarril”. En consecuencia, que se haya postergado la licitación es para Ana Pastor “una buena decisión, porque las propias empresas habían pedido un poquito de tiempo para presentar una gran oferta”. “Estamos muy agradecidos al secretario de Estado y al ministro de Brasil, que son buenos amigos, con los que hablamos permanentemente y España va a estar ahí con este gran proyecto”, ha señalado Pastor.

“El diseño de un tren de alta velocidad es un proceso complejo que nunca se ha realizado a mayor velocidad en ningún otro proyecto en el mundo. Requiere la formación de consorcios“, dijo el ministro brasileño. “Si todo el mundo acude a Brasil, no serían más de cinco”. apostilló Borges.

La responsable de Fomento ha justificado la petición de más tiempo en que se trata de “un proyecto de más de 6.000 millones de euros, un proyecto lógicamente con unos requerimientos”. Ana Pastor ha indicado que, “a lo que se presenta España no es a la obra civil de lo que se llama la plataforma, es a la superestructura, los trenes, lo tecnológico, es la operación y, por lo tanto, lo que hay que hacer es adaptar esa operación a los requerimientos de la infraestructura y, por eso, los técnicos habían pedido un poco más de tiempo”. En cuanto a si el aplazamiento concede más opciones al proyecto español, Pastor ha manifestado únicamente que le consta que “otros países también han pedido más tiempo”.

La ministra ha reiterado en todo caso su agradecimiento al Gobierno de Brasil, “porque ellos han venido mucho a España”, conocen “muy bien” la operación ferroviaria en este país “y están satisfechos de cómo se opera y de cómo España está en la tecnología ferroviaria”.

El TAV a Brasil constituye un ‘macrocontrato’ estimado en unos 13.000 millones de euros que contempla la construcción y explotación de una línea de 511 kilómetros de longitud que unirá Río de Janeiro, Sao Paulo y Campinhas. Los grupos interesados en pujar por esta primera licitación del proyecto, presupuestada en 2.450 millones de euros, tenían de plazo hasta el viernes 16 de agosto, después de que se retrasara la fecha del 13 de agosto inicialmente prevista.

El Ministerio de Fomento español había promovido de cara a esta adjudicación la formación de un consorcio, presidido por José Eladio Seco y compuesto por las empresas públicas Renfe, Adif e Ineco, y las firmas privadas ACS, Talgo, Indra, Elecnor, Abengoa, Thales, Bombardier y Dimetronic. A su vez, el fabricante ferroviario CAF ultimaba la constitución de otro consocio con el que competir por el proyecto.