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Estaciones singulares: La Naja de Bilbao

El tren llega a la capital vizcaína en marzo de 1863 de la mano de Charles Vignoles, el ingeniero jefe que dirige las obras del ferrocarril Tudela-Bilbao, que une la Villa con el interior de España, al conectar en Miranda de Ebro con la línea Madrid-Irún. Al acabar su proyecto, Vignoles propone completar los servicios, de forma que se prolongue la vía hasta el Abra, en cuya dársena es preciso construir un gran puerto. De esta forma, la conexión con Castilla tiene un inmejorable acceso al comercio, en una época en la que los mayores buques no llegan hasta Bilbao. Pero la idea del inglés duerme durante años en el cajón de los sueños.

Hay que esperar a que se redacte el Proyecto de Ensanche (1876) que firman Severino de Achúcarro, junto con los ingenieros de Caminos, Canales y Puertos Ernesto Hoffmeyer y Pablo de Alzola, para recoger en parte el plan de Charles Vignoles. La idea inicial que da paso a este trazado persigue fundamentalmente conseguir el acceso a los puertos vizcaínos y a la línea del Bilbao-Tudela, el enlace con el ferrocarril de la Diputación de Bizkaia (más conocido como el de Triano), y el trazado paralelo a todas las empresas, metalúrgicas y navales sobre todo, que surgen a finales del siglo XIX y principios del siglo XX en la margen izquierda del Nervión. Dos hombres son claves para llevar a buen puerto la empresa: el comerciante bilbaíno Federico de Solaegui y Múgica y el empresario minero Manuel Allende. Aunque en el accionariado constan todos los nombres propios de la metalurgia vizcaína ligada a Altos Hornos: Ibarra, Zubiría, Vilallonga, Gurtubay o Urigüen. Nace así en 1888 la línea Bilbao a Portugalete para enlazar los muelles del puerto exterior de Bilbao y las principales factorías industriales, una obra decisiva para el desarrollo de Bizkaia.

Los trabajos más importantes de la línea a son los puentes de un tramo metálico de 65 y 40 metros de luz sobre los ríos Cagadua y Galindo, los muelles de Desierto para las mercancías y de Portugalete para ganar a la ría el emplazamiento de la estación. Los túneles de Desierto y Urbinaga y los pasos superiores o inferiores para salvar otras líneas férreas y las carreteras presentan también muchas dificultades. Al contrario que la mayoría de los ferrocarriles de la red ferroviaria vasca de la época que se inclinan por la vía métrica, el Bilbao-Portugalete elige el ancho de 1,67 metros (el conocido ahora como Renfe). Los ocho kilómetros que separan la capital vizcaína y la estación de Desierto son de vía doble; los cuatro restantes, hasta su trayecto final en Portugalete, disponen de un único carril. La obra es muy laboriosa – se tardan cuatro años, pese al corto trazado- y costosa, por la necesidad de expropiar terrenos en un área que conoce una expansión espectacular y porque hay que atravesar fábricas y cruzar los cinco ferrocarriles mineros (Regato, Orconera, Franco-Belga y los de Galdames y Triano). En algunos tramos la escasez de terreno disponible entre la carretera y la ría fuerza a desviaciones. Tiene incluso que construir muelles, sanear marismas y ganar terreno para las estaciones de Portugalete y Desierto. La obra se lleva 23,5 millones de pesetas de la época (hoy en día unos 60 millones de euros).

Ambas líneas (Tudela-Bilbao y la de Portugalete) quedan unidas por un ramal que discurre en túnel por debajo de las vías de la que más tarde sería la estación de La Concordia para salir en la playa de Abando hacia la zona de bodegas y destacamento militar. La rampa de subida desde el muelle de Ripa a Abando es muy pronunciada, y existe además una cerrada curva de solo 150 metros de radio. Esa dificultad se salva en 1895 con la inauguración del enlace entre Olabeaga y Cantalojas para comunicar el ferrocarril de la ría con el resto de la red de vía ancha, aunque la Compañía de Caminos del Norte decide mantener el tramo original.

Pocos años después, ante el notable incremento del tráfico, se duplica la vía (en 1893, año de la inauguración del Transbordador Bizkaia entre Portugalete y Getxo). Dado el crecimiento del puerto exterior y del propio municipio de Santurtzi (junto con Ortuella tenía 10.199 habitantes en 1920) se ve conveniente prolongarlo hasta este municipio. Se trata de un trazado que desde su inicio recorre toda la margen izquierda, ajustándose a la diversa topografía bordeando Bilbao bajo la cornisa del Ensanche, alameda Mazarredo, y en ciertos tramos por su misma orilla entonces con pocas edificaciones.

El Ferrocarril de Bilbao a Portugalete llega a contar hasta con 18 locomotoras de vapor, de las que 14 recibieron el nombre de los pueblos o ríos por los que discurre el trazado. Casi todas las máquinas se fabrican en Gran Bretaña. En un primer momento, se compran cinco locomotoras de la casa ‘Sharp & Stewart’, entre 1887 y 1889. Un año más tarde se adquieren otras dos de mayor potencia a la misma firma suministradora y, entre los años 1892 y 1901, once más de la citada entidad y también de la inglesa ‘Nasmyth Wilson’ y la alemana ‘Henschel’.

Desde Liverpool, los vapores ‘Elena’ y ‘Nieta’ descargan en el puerto de Bilbao doce coches de viajeros construidos por la sociedad ‘Ashbury’ de Manchester. ‘Material para Ferrocarril y Construcciones’ de Barcelona también aporta algunas vehículos. Entre ambas proporcionan 34 carruajes, 6 furgones y 6 plataformas para tráfico de mercancías. Otras empresas fabrican las diversas series de vagones de mercancías; los más numerosos son los tipo “J” para el transporte de mineral, que llegan a sumar 228. Para ese mismo trafico, la compañía compra dos gánguiles llamados ‘Basurto’ y ‘Larrasquitu’ de 962 toneladas a la compañía ‘Euskalduna’.

La nueva línea constituye una aportación fundamental en el diseño de la moderna economía de Bizkaia. Unos años antes, en 1878 y 1882, se fundan las tres grandes siderurgias que se instalan en el Nervión (‘La Vizcaya’, Altos Hornos y la San Francisco, en Sestao y Barakaldo), y pronto se levantan pequeñas y medianas instalaciones fabriles. El boom demográfico de la zona no se hace esperar. Mercancías y viajeros necesitan el nuevo medio de transporte. El 68% de sus ingresos iniciales los aporta el tráfico de viajeros, tres veces superior al calculado en 1882 en el proyecto inicial. El viaje es de 25 minutos, con parada en todas las estaciones intermedias, si bien hay dos trayectos en los que se llega a Bilbao en 19 minutos, deteniéndose las unidades sólo en Zorroza.

Pablo Alzola y Minondo es, sin duda alguna, el artífice de este gran proyecto. Donostiarra de nacimiento, es mucho más que un hombre de su tiempo y en él se concita buena parte de la vorágine modernizadora que azota Bizkaia en la segunda mitad del siglo XIX, según reconocen los historiadores. Su verdadera proyección como ingeniero y hombre público arranca en 1869, año en el que se traslada a Bilbao para ocupar el puesto de ingeniero y capitán del Puerto. Construye el puente de San Antón junto a Ernesto Hoffmeyer y tiene una importancia capital en el trazado, construcción y dirección de la línea Bilbao-Portugalete. Llega a ser alcalde de la Villa, diputado provincial y senador. Siempre considera Bilbao como la metrópoli del Cantábrico.

Al ingeniero donostiarra se debe la construcción de los dos edificios más singulares del tren de la ría y de suerte dispar. La Canilla, la estación de la villa jarrillera, que aún hoy luce espléndida aunque desvinculada del ferrocarril; y la ‘pajarera’ de La Naja, una construcción de corte modernista situada junto al puente de El Arenal, desaparecida hace más de 80 años, por donde acceden los viajeros de esta línea. El edificio de viajeros de La Canilla mide 26 metros de longitud por 8 metros de fondo; lleva anexas dos elegantes marquesinas de gran vuelo que recubren el andén y la fachada que da acceso a los viajeros. El zócalo es de sillería, y el resto de los almohadillados, cornisas y molduras están trabajados con cemente hidráulico. Construido en dos plantas, en terrenos robados a la ría, en la parte más baja se sitúa la sala de espera y las dependencias del jefe de estación, telégrafo, conductores, lampistería, etc: mientras en la principal y ático, se localizan las habitaciones destinadas a los empleados. Hoy en día alberga la oficina de turismo y dependencias de Empleo del Ayuntamiento de Portugalete.

Más elegante si cabe es la construcción de La Naja, que humorísticamente los bilbaínos bautizan como la ‘pajarera’ o ‘la capilla’, debido a la torrecilla que preside el tejado de la construcción, dispuesta para sostener el reloj de cuatro esferas visible desde El Arenal o la plaza del Arriaga. Tenía detalles de ornamentación que la hacían especial elegante, de forma que el conjunto daba un aspecto agradable y artístico “para atender a ineludibles exigencias del ornato público en el sitio más céntrico de Bilbao”, describe la revista Obras Públicas de 1897.

El basamento del edificio está formado de caprichosos recortes que señalan los antepechos, revelando el verdadero carácter del pabellón, con una rica decoración de mosaicos de mayólica de brillantes colores que le dan un sello de originalidad. Para su construcción, se emplea teja vidriada de Barcelona de cuatro colores combinados en forma de rombos; escamas vidriadas en la torrecilla también con diversos colores y paredes de caprichosos mosaicos, con remate de pararrayos y veleta. La vecindad de las edificaciones y el temor de suscitar recelos y dificultades obligan a reducir la terminal a modestas proporciones, y aún así la veleta levanta a 24 metros de altura sobre el pavimiento del muelle.

La escasez de terreno disponible obliga a disponer la estación en dos pisos, de modo que el pabellón de viajeros tiene su pavimento a la altura del puente de El Arenal, aunque el muelle se encuontra un piso por debajo. El edificio midea 13,70 metros en paralelo al puente, por 14,60 en la parte que da a la ría. El edificio modernista de Pablo Alzola, muy afectado por la voladura del puente durante la Guerra Civil es demolido en 1937 y la estación se construye en subterráneo, enfatizando así el carácter metropolitano del ferrocarril.

La compañía, siguiendo la propuesta municipal, proyecta una estación subterránea que queda cubierta por una plaza de 95 metros de longitud, según el proyecto del arquitecto Manuel I. Galíndez. La plaza configura un espacio libre que daa una mayor presencia visual a los dos edificios emblemáticos de la ciudad que allí se ubican: la Sociedad Bilbaína y la estación de La Concordia (esta serie se inccia con un trabajo sobre esta terminal). La plaza se cierra con un nuevo edificio, las oficinas de la compañía ferroviaria y el primer rascacielos de Bilbao. Existe una continuidad visual y estética entre el puente y la plaza bajo la que se ubica la ‘nueva’ estación. En ambos casos se opta por arcadas de líneas modernas propias del racionalismo. Las arcadas continúan en el edificio de la estación, en este caso según una estética más conservadora.

Perdida para la actividad ferroviaria a principios de este siglo (se cierra en 1999 esta sección desde Olabeaga para destinarla a uso peatonal), en 2013 Adif la vende a una empresa catalana que, seguramente, desconoce su historia. En noviembre de 2019 el Ayuntamiento de Bilbao modifica el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) y el Plan Especial de Rehabilitación del Casco Viejo, lo que permite que esta infraestructura acoja un gimnasio de más de 2.000 metros cuadrados.

(Fuentes. Revista de Obras Públicas. Francisco Javier Muñoz Fernández, en “Las estaciones ferroviarias y la concreción de una nueva imagen de ciudad”. José de Orueta, “Memorias de un Bilbaíno.1870-1900”. Pedro Novo López, en “Los ferrocarriles de Bilbao a Portugalete y Bilbao a Las Arenas en el contexto de la vertebración espacial y social de ambas márgenes de la Ría del Nervión”. M Palou y Sarroca y Oskar Ramos Moreno, en “Los Ferrocarriles de Bilbao a Portugalete y Triano”)

La antigua estación bilbaína de La Naja, plataforma de difusión y promoción de la arquitectura

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Arquitectura a examen. La antigua estación de La Naja se convertirá en el centro neurálgico de las actividades programadas durante todo el mes por Bilbao Bizkaia Architecture (BIA), la plataforma para la difusión y promoción de la arquitectura vizcaína. La celebración del primer Urban Regeneration Forum reunirá en la capital vizcaína a más de 300 prestigiosos arquitectos, ingenieros y urbanistas. Durante la cumbre se reconocerá la labor de Norman Foster con la entrega del I Premio BIA en un acto que tendrá lugar el día 26 en el Museo Guggenheim.

Los organizadores han escogido este “espacio tan olvidado como impresionante” para realizar una “adecuación efímera”, es decir, una adecuación del espacio interior que durante sólo quince días convertirá parte de su interior y los muelles en espacios de disfrute para todos los bilbaínos. BIA ha respetado totalmente la estructura del edificio colocando una plataforma elevada sobre los antiguos andenes, que da lugar a un nuevo espacio moderno y diáfano apto para acoger actividades culturales y al que se podrá acceder desde el muelle de Ripa, y, también desde el puente del Arenal, ya que el acondicionamiento incluye los muelles sobre la ría. El horario de atención al público será de 11.00 a 14.00 horas por la mañana y de 16.00 a 21.00 horas por la tarde.

Hasta el 28 de septiembre, BIA Space: TAO Architectural Lighting with Idar Group será la sede del Centro de Interpretación de la Arquitectura Bizkaina, un espacio que brindará a sus visitantes todo tipo de información sobre la transformación del Bilbao Metropolitano. También acogerá los BIA Workshop, talleres y encuentros en los que estudiantes de diversas escuelas de arquitectura y recién titulados (antigüedad máxima 2 años) podrán trabajar mano a mano con los más destacados profesionales e investigar las necesidades y retos de Bilbao a través de talleres y ejercicios prácticos. Además, albergará la exposición de los proyectos finalistas del Concurso Internacional de Arquitectura Joven convocado por la plataforma, que tiene como tema el soterramiento de las vías de acceso a la estación de Abando en Cantalojas.

La antigua estación será el punto de partida de uno de los cinco recorridos de las rutas de arquitectura programadas durante todo el mes. De ahí saldrán las visitas que cada lunes muestran cómo la ciudad dio sus primeros pasos en el Casco Viejo. La inscripción para esta ruta, así como para las que se organizan de martes a viernes, se puede realizar en la web http://biaforum.org/rutas-de-arquitectura/. También será el punto de partida de las visitas técnicas del día 27, en las que los arquitectos de IMB, Gloria Uriarte, Eduardo Múgica y Agustín de la Brena, creadores de la nueva sede de Naturgas en Bilbao, y Luis Domínguez, uno de los autores de la clínica de IMQ de Zorrozaurre, darán su punto de vista sobre su contribución a la regeneración de la ciudad.

Todas estas actividades serán el anticipo de la celebración del Congreso BIA Urban Regeneration Forum, que aprovecha la imagen de Bilbao como ciudad en la que la regeneración urbana se ha consolidado para constituir un punto de encuentro entre todos los agentes implicados en lo urbano, para compartir las claves de regeneración, para el buen uso de los recursos, la innovación en la programación, el diseño, la construcción, la gestión y el mantenimiento de la ciudad, con el objetivo de alcanzar un equilibrio sostenible.

Este primer encuentro tendrá como tema ‘Hacia una ciudad sana’ y arrancará el miércoles 24 a las 16.30 horas en la Torre Iberdrola, con un encuentro dedicado a México, país invitado del foro. El jueves 25, el Palacio Euskalduna acogerá la primera de las sesiones del foro, que se desarrollará bajo el título ‘Ciudad: segunda naturaleza’. El viernes 26, la jornada se centrará en la búsqueda de nuevas propuesta ante las consecuencias políticas del boom inmobiliario.

Las conferencias y ponencias terminarán el sábado 27 con la charla abierta al público de Luis Fernández Galiano, arquitecto catedrático de Proyectos en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid.

(Imagen Maite Bartolomé)

Tres primeras estaciones en venta: la bilbaína La Naja y las navarras de Corella y Cascante

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Con nombre propio. Adif ha puesto en marcha su programa de venta de estaciones de tren en desuso, que puede incluir unos 400 recintos, con el inicio de la subasta pública de las tres primeras, que saldrán a la venta con un precio mínimo unitario de 65.000 euros. Se trata de la estación de Corella, en Navarra, que sale a la venta con un precio mínimo de 95.000 euros; la también navarra de Cascante, por 65.000 euros; y la de La Naja, en plena Ría de Bilbao, por 1,35 millones de euros. La sociedad pública considera que la iniciativa privada puede tener interés en recintos de este tipo, algunos próximos a ‘vías verdes’, para usos culturales, sociales o empresariales.

Estas tres estaciones forman parte del lote total de 1.500 activos inmobiliarios que Adif prevé poner en venta a lo largo de este año, integrado en su mayor parte por viviendas.

Esta iniciativa se enmarca en el plan de racionalización de activos que la empresa pública desarrolla para reducir costes y generar ingresos. En esta línea se sitúan el proyecto abierto por Adif, entidad pública promotora y constructora de las líneas AVE, para ceder a empresas privadas la gestión de su red de fibra óptica y los aparcamientos de sus estaciones.

En cuanto a la venta de activos inmobiliarios, este primer lote sobre el que Adif colocará este año el cartel de ‘se vende’ está integrado fundamentalmente por viviendas y locales. De ellas, 800 se enajenarán a través de subastas públicas y los otros 700 ofreciendo las viviendas actualmente en alquiler a sus actuales inquilinos.

En cuanto a las tres estaciones que se venderán en la fase inicial son las de La Naja, en Bilbao; y las de Corella y Cascante, en Navarra. La estación de La Naja saldrá a subasta a un precio mínimo de 1,35 millones de euros. Está ubicada a orillas de la ría de Bilbao y cuenta con 1.847 metros cuadrados de superficie. Ubicada bajo la calle Bailén, se cerró en el año 2000 tras la apertura de la Variante Sur Ferroviaria de Cercanías Bilbao, pasando la estación terminal a Bilbao-Abando. Está en una situación privilegiada, enfrente del emblemático teatro Arriaga.

En esta última década, la estación ha caído en el olvido, pero no conviene olvidar que fue terminal de la linea de Bilbao con Santurce, que por la margen izquierda de la ría comunicaba la capital vizcaína con la citada localidad, hasta que dejó de prestar servicio en el 2000. El trazado ferroviario se levantó por completo en los años posteriores a que dejara de usarse. La capital vizcaína tuvo hasta seis estaciones ferroviarias, como señala Juanjo Olaizola en uno de sus magníficos artículos. ” Atxuri para los trenes a San Sebastián; Calzadas para los de Lezama; Aduana para los de Plencia; y Concordia en el caso de los que se dirigían a Santander o León que, unidas a las dos estaciones de Renfe convertían a Bilbao en un caso único en el Estado”.

De su lado, las estaciones de Corella y Cascante (Navarra), están en desuso desde 1996. La primera sale a la venta con una parcela de 12.717 metros cuadrados y su recinto, de dos plantas, incluye una vivienda y una nave. Su precio de salida será de 95.000 euros. La estación de Cascante, cuenta con 518 metros cuadrados construidos; también incluye dos viviendas y una parcela de 1.783 metros cuadrados y saldrá a la venta con un precio mínimo de 65.000 euros.

Entre los activos que Adif busca vender figuran dos solares urbanos, ubicados en Villanueva de la Serena (Badajoz). Una de 1.321 metros cuadrados de superficie y un precio mínimo de 565.000 euros y una segunda de 949 metros cuadrados y 400.000 euros.

La operación inmobiliaria de Adif se contempla con la promoción de un concurso público para ceder durante cuarenta años el uso de una parcela de uso terciario de 1.200 metros cuadrados ubicada en el conjunto inmobiliario de Plaza de Armas de Sevilla, para la construcción y explotación de un edificio de 2.520 metros cuadrados. La renta mínima será de 110.000 euros anuales.