125 años de línea Bobadilla-Ronda


cartel_ferrocarril_bobadilla

«Celebramos nuestro pasado porque queremos tener futuro». Algo más que una frase. La presidenta de la Asociación Cultural Ferroviario El Raspilla, Juana Alarcón, reflejaba así hace unos dìas el sentir de las gentes de esta zona de Andalucía al presentar las actividades que conmemoran el 125 aniversario de la línea entre Bobadilla (Antequera) y Ronda. La continuidad hacia Algeciras permitió la consolidación de Bobadilla como el nudo ferroviario más importante de Andalucía desde finales del siglo XIX y durante buena parte del pasado.

Peser a su enclave rural, Bobadilla Estación ha contemplado el trasiego de personalidades de toda la geografía mundial. El escritor americano John Dos Pasos la llegó a calificar de «encrucijada de los siglos, de los tiempos y de las Españas”. Un enclave donde todo el mundo trasborda, “llena de moros, judíos, marroquíes, de franceses o ingleses», recuerda Juana Alarcón, quien destaca la buena impresión del escritor, quien apuntó que «le gustaría haber hablado aun más de la música de Falla y la Estación de Bobadilla».

En torno a la línea Málaga-Córdoba nacieron tres núcleos poblacionales: Campo Real, Los Prados y Bobadilla. Los dos primeros han desaprecido (el segundo engullido por la ciudad de Málaga). Solo el tercero mantienen algunos de sus rasgos, aunque la población es hoy en día Entidad Local Autónoma (ELA) del municipio de Antequera. El tren llegó por primera vez el 15 de agosto 1865. Las primeras viviendas fueron construidas por las compañías ferroviarias para sus trabajadores; después llegaron pobladores de otras áreas y se asentaron en las tierras cedidas por el ministro de Fomento, el marqués de la Vega de Armijo y conde de Bobadilla, Antonio Aguilar Correa Fernández.

Bobadilla siempre ha sido el nudo articulador de la conexión de la Costa del Sol con el centro peninsular y, en menor medida, de los itinerarios transversales andaluces. En 1930 era un nudo que distribuía los tráficos ferroviarios entre las capitales de Andalucía Oriental y Occidental y además, conectaba parte del territorio andaluz con Madrid a través del paso de Despeñaperros. En 1960, era un nudo de mayor entidad punto de cruce de los itinerarios Norte-Sur y Este-Oeste de Andalucía. La conexión de estos territorios con Madrid se hacía a través de Almorchón. Ya en 2005, el carácter del nudo de Bobadilla es un tanto distinto, ya que funciona más como embudo que canaliza las circulaciones con Málaga que como articulador del territorio andaluz.

Las conexiones Norte-Sur son las dominantes, empleando trenes muy rápidos (Talgos) a lo largo del corredor Madrid-Córdoba-Málaga, utilizando gran parte de la línea de Alta Velocidad Madrid-Sevilla. La conexión Este-Oeste es muy débil. Debe mencionarse la aparición de la relación con Cataluña a través del recorrido por Alcázar de San Juan.

A finales de los 70 y principios de los 80, la posición de Bobadilla entra en declive por la supresión de servicios, el desarrollo de las carreteras y la versatilidad del camión para el transporte de mercancías. El declive fue a más en 2006, tras la inauguración de la estación del AVE de Santa Ana, momento en el que se produjo una desviación del tráfico ferroviario y Bobadilla dejó de ser el nudo férreo. La erradicación de la tracción de vapor supuso el comienzo del fin del esplendor de estos núcleos, aunque Bobadilla ha logrado mantener -ayudado por su proximidad a Antequera- buena parte de su población.

Pese a ello, Alarcón cree necesaria la inversión para impulsar la línea que los conectará con el puerto de Algeciras. Sostiene además que cuenta con infraestructuras suficientes para jugar un «papel muy importante» en la distribución de mercancías, máxime con la futura construcción del Puerto de Seco de Antequera y la cercanía del puerto de Málaga.

La Asociación Cultural Ferroviario El Raspilla clama por la recuperación de los edificios que forman parte del patrimonio inmobiliario de la ELA. «La mejor forma es darle uso ferroviario. Es una forma de crear empleo y riqueza». Apunta que los edificios se podrían emplear para oficinas u otras dependencias administrativas como parte de las infraestructuras del Puerto Seco y el Corredor Ferroviario Central. Según el primer teniente de alcalde de Antequera, José Ramón Carmona, ya se han mantenido conversaciones con Adif para la cesión de estos espacios y que «vuelvan a tener vida».

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