Archivo diario: febrero 23, 2013

Adif reclama a las constructoras del TAV que frenen considerablemente el ritmo de los trabajos

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Paren máquinas. El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha pedido a las empresas implicadas en la construcción de la ‘Y’ vasca a que ralenticen su actividad. Hasta el momento estaban trabajando a un ritmo del 70% sobre su capacidad máxima, lo que suponía todo un logro tras casi cinco años de crisis. A partir de ahora, se quedarán en el 15%.

Los Presupuestos Generales del Estado de este año recetan un recorte del 40% en el dinero destinado a la ‘Y’ vasca (la partida se ha quedado en 190 millones de euros) y con semejante tijeretazo es imposible mantener los ritmos en los tajos. El TAV parecía haber logrado esquivar los efectos de la crisis. Hasta ahora. Hace unos días las constructoras recibieron la comunicación oficial de Adif en la que se les ordenaba ralentizar sus trabajos en el corredor Vitoria-Bilbao (el que gestiona Fomento, ya que el ramal guipuzcoano es ejecutado directamente por el Gobierno vasco, aunque lo paga Madrid).

Responsables de Adif vienen recordando que entre 2008 y 2011, con la crisis ya en su apogeo, la empresa pública invirtió más de 5.000 millones de euros, lo que ha disparado su endeudamiento y, por lo tanto, limita seriamente su capacidad de financiarse a futuro.

La orden de Adif ha caído como un mazazo en las empresas que trabajan en el TAV. Sin embargo, los tajos en ningún caso se detendrán: de lo que se trata es de evitar avances que no se puedan certificar y pagar cuando corresponda ante la notoria y notable insuficiencia presupuestaria.

La consejera Oregi fue la primera que se atrevió a dar por enterrado el horizonte de 2016 y apuntó hacia el 2018, en el mejor de los casos, para finalizar las obras del TAV. Ese año, de momento, parece estar al alcance del ramal guipuzcoano –cuya inversión se mantiene en cotas históricas, 350 millones al año que adelanta Euskadi–. Pero con los recortes en el Vitoria-Bilbao, aún se desconoce se bastarán los cinco años para terminar este trazado.

(Imagen Ignacio Pérez)