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Descubren dos locomotoras desconocidas en Nueva Jersey en una investigación submarina

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¿Un hallazgo sorprendente o una inmensa fantasía? Un grupo de investigadores ha descubierto en la costa americana dos locomotoras de vapor anteriores a la Guerra Civil. El descubrimiento ha desconcertado a la comunidad científica, no sólo porque las máquinas e encontraban en plena ruta marítima, sino porque parecen más potentes y pesadas que sus coetáneas y no existe registro alguna que pueda aportar pistas sobre su construcción.

El hallazgo se produjo a cinco millas de la costa de Nueva Jersey y su presencia en el fondo marino es un misterio desconcertante para los investigadores. ¿Cómo dos locomotoras anteriores a la Guerra Civil acabaron allí? ¿Se cayeron de un velero durante una tormenta? ¿Fueron deliberadamente lanzadas al abismo? Son preguntas que se plantean ahora, una vez que sus restos han podido ser extraídos para una inspección más pormenorizada.

Dan Lieb, un ilustrador técnico, buzo, y miembro del Capítulo de Filadelfia del Club de Exploradores, describirá estos días el progreso de las investigaciones en la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia. El submarinista tropezó casi por casualidad con los restos inconfundibles de dos locomotoras mientras inspeccionaba las aguas de color esmeralda de Long Branch, en Nueva Jersey. Durante una de sus habituales inmersiones llamaron su atención dos siluetas descomunales, colocadas una junto a otra unos 90 metros de profundidad. Los objetos presentaban incrustaciones marinas, pero Lieb reconoció las inconfundibles líneas, las ruedas y las calderas de dos locomotoras idénticas, 160 años después de que cayeran o fueron arrojadas por la borda.

“Parecía como si estuvieran compitiendo en una carrera por el fondo del mar”, dice Lieb, de 56 años, de Neptuno, en el condado de Monmouth, que dirige el Proyecto de Locomotoras Hundidas para el Museo de Transporte de Nueva Jersey, una organización educativa no lucrativa que tomó posesión legal de las máquinas -a través de un procedimiento federal- hace cerca de nueve años. “Puedes imaginarlas en las vías una estación con el vapor saliendo las válvulas y las personas y el equipaje en el andén”, explica el investigador.

En esta investigación, en la que también participa la Asociación Histórica de Buceadores de Nueva Jersey, tratan de establecer qué es lo que pudo ocurrir con estas máquinas de las que no existe constancia ni reseña en los periódicos o revistas de la época. El misterio sigue sin aclararse. Pero los investigadores están convencidos de que no se encuentran ante un hecho trivial. Las locomotoras de 15 toneladas son raras porque son del modelo Planet Class 2-2-2 T, similar a una ‘Pioneer’ que se exhibe en el Museo del Ferrocarril de Baltimore & Ohio, en Baltimore. Lieb cree, sin embargo, que este peculiar no ha circulado por ninguna vía americana. Al igual que la ‘Pioneer’, “cada máquina tiene seis ruedas, un par de ruedas más grandes flanqueado por otras más pequeñas en la parte delantera y trasera, pero las locomotoras hundidas son más pesadas y más potentes, por lo es posible que estemos ante un eslabón perdido en la tecnología de la locomotora”, sostiene Leb.

“Teníamos la opción de sacarlas, dejarlas en el fondo, o recuperar los restos”, asegura el investigador, pero “hemos ido recuperando piezas, examinándolas y tratando de responder a las preguntas pendientes.” “Es como si los diseñadores estuvieran empujando hacia un diseño específico tan lejos como pudieran”, dijo. “No hay registro de que se construyeran y ninguna revista o periódico habló de su pérdida“.

(Fuente Edward Colimore,http://www.philly.com)

El mar, destino final para los vagones del metro de Nueva York









Una decidida actuación. Una apuesta por la vida. Los vagones del Metro de Nueva York, que son dados de baja una vez han terminado su vida útil en las líneas donde prestan servicio, terminan arrojados al mar, muy cerca de las costas del estado de Delaware. Pero no es ninguna acción terminal, sino todo lo contrario. Los viejos convoyes utilizados en el suburbano de la ciudad de los rascacielos siguen siendo útiles aún después de ser apartados del servicio de transporte. No se acumulan en ningún cementerio, a la esperar der una muerte lenta y devastadora, sino que sirven de arrefices artificiales, lo que produce un gran afecto positivo en la fauna marítima de la zona, según aseguran los expertos.

Esta política se viene aplicando en el último lustro, de forma que los vagones se echan al fonde del mar para que cumplan con un nuevo ciclo de vida, como si fiuera arrefices naturales. Un millar de vehículos han sido destinados a este fin, para el que no estaban preparados pero que cumplen un magnífico serviciopara las generaciones vinideras. Todo mejor que ser destruidos y transformados en chatarra para la construcción de nuevos utensilios (otra de las meidas por las que se opta en Estados Unidos) o dejar que se pudran a la intemperie y que el óxido acabe con lo poco que les queda de vida.

Una acción que quizá podrían tener nuestras autoridades administrativas que dejan que los vagonesde nuestras líneas se pudran a la intemperie en explanadas como las existentes, por ejemplo, en Mora la Nueva, destino de muchos de nuestros viejos convoyes. En España, los decrépitos barcos de la flota comienzan a explotarse como arrefices articifiales, así que ¿por qué no propiciar un nuevo destino para los miles de vagones que han sido apartados de las vías de servicio de los trenes españoles?