Archivo diario: marzo 24, 2014

Azpeitia y Aranda recogen fondos del fallido museo del ferrocarril de Miranda, cedidos por su titular

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El proyecto se ha frustrado definitivamente. Miranda no tendrá un museo dedicado al tren, al que tanto debe la ciudad, porque las instituciones no han prestado la ayuda necesaria para llevar adelante el plan de los propietarios de los fondos de Museo del Ferrocarril III Generaciones y su alma mater Julio García. La recopilación de este coleccionista de objetos relacionados con el mundo ferroviario se ha entregado a los museos de Aranda de Duero y Azpeitia, que harán un buen eso del material.

Julio García llevaba varios años planteando la creación del museo. Este coleccionista cree que el Ayuntamiento no ha hecho nada para poder hacer realidad el proyecto. Por eso los fondos se han cedido a otras instituciones. «Como tengo muchas novias en otros lugares, tal y como dije en su momento, si aquí no se muestra interés, el material saldría, y así ha sido, por desgracia». No ha sido una amenaza. “El alcalde me acusaba de eso y yo no amenazo nunca», sino de una advertencia. Insiste en que él habría preferido que todos sus fondos se quedaran en la ciudad, y culpa al alcalde Fernando Campo de no mostrar interés por su iniciativa. «La incompetencia e inoperancia de nuestro alcalde va a hacer que Miranda se quede sin algo que creo que era interesante para la ciudad; y esto ya no tiene retorno».

Una parte de los fondos de Julio García ha viajado a Aranda de Duero. La ciudad cuenta con un Museo del Tren que había mostrado el interés por algunos de los valiosos elementos que conserva García gracias a un trabajo de acopio y documentación de varias décadas. Otra parte se trasladarán al Museo Vasco del Ferrocarril, uno de los centros ferroviarios de referencia en Europa.

Los materiales enviados son variados, desde piezas de algunos trenes que tuvieron base en Miranda, a placas de locomotoras antiguas. Hay también varios planos de los años 30 y 40, y una curiosa máquina que llamó la atención al museo de Azpeitia y que servía para dar la nomenclatura con microfilms los vehículos, lo que permitió pasar de la nomenclatura manual a esta automática, y que hoy ha sido reemplaza por la informática.

«Es una pena que estos fondos no puedan exponerse en Miranda, pero como siempre hemos dicho lo importante es que los ciudadanos los puedan disfrutar, y si no puede ser en Miranda que sea al menos en otros lugares», dice García, recordando que durante muchos años se han negado a peticiones de otras localidades confiando en que en Miranda podría hacerse el museo. “Nunca he querido sacar un beneficio económico, que eso quede muy claro… y se puede contrastar con los directores de ambos museos», explica, reiterando que lo único que solicitó al Ayuntamiento mirandés fue la firma de un convenio. «Hay que hacer las cosas bien, poner por escrito y conforme a un acuerdo cómo se cedían los fondos, en qué condiciones, cómo iba a ser la seguridad para conservarlos, la forma de exponerlos… y el Consistorio es el que tiene los recursos jurídicos para redactarlo», dice. Miranda pierde así una ocasión de oro para rendir homenaje a quien tanto debe.

(Imagen Avelino Gómez)