Talgo mantiene el tren laboratorio ‘Séneca’ que ausculta la red de alta velocidad


Adif ha adjudicado a Patentes Talgo el contrato para los servicios de mantenimiento integral del tren laboratorio ‘Séneca’, principal encargado de las labores de auscultación y prueba de la infraestructura de la red de alta velocidad, por un importe superior a 1,9 millones de euros. El contrato tiene una duración de cuatro años y su objetivo es garantizar el óptimo funcionamiento de este vehículo, que realiza una intensa actividad en los más de 2.600 kilómetros de alta velocidad de que dispone la red española.
Esta inversión de 1,9 millones en el tren laboratorio ‘Séneca’ forma parte de un plan más amplio para el mejor aprovechamiento de las capacidades de los trenes de prueba que Adif emplea para el mantenimiento y puesta en servicio de las infraestructuras ferroviarias.

Entre las funciones que tiene asignadas el tren laboratorio ‘Séneca’, un automotor eléctrico Serie 330, se encuentran las de auscultar la vía y la catenaria, el análisis de la demanda energética, y el control y análisis de la presión al paso de túneles de alta velocidad.

A excepción del coche con cabina de conducción y el coche extremo turista, ambos de nueva fabricación, el resto de vehículos del Serie 330 de Adif o A330 pertenecieron a la composición del prototipo Talgo 350, antecedente de la Serie 102 de Renfe. Fue desarrollado en colaboración con Adtranz (más tarde Bombardier) y Talgo. El tren laboratorio cuenta con una motriz de 4.000 kW de potencia y un remolque con cabina de conducción con bojes. Estos dos vehículos encuadran tres remolques: un coche laboratorio extremo de un eje; un segundo laboratorio intermedio de dos ejes y un remolque extremo de un eje para distintos equipos y servicios auxiliares, además de diecicocho asientos. Su longitud es de 80,92 metros y su tara de 190 toneladas.

‘Séneca’ fue construido en 2003. Un año más tarde se definió y desarrolló su definitiva configuración, para lo que se construyeron dos nuevos remolques y se reformaron los antiguos. En 2005 se iniciaron los procesos de autorización para su circulación y el análisis de su equipamiento disponible y necesario. En su actual configuración, tras su adscripción a la Dirección de Innovación Tecnológica en 2006, comenzó sus pruebas y trabajos en todas las líneas de alta velocidad, llegando a alcanzar los 363 kilómetros a la hora.

El convoy de Adif forma parte de un selecto club de trenes laboratorio, que otras operadoras internacionales disponen para auscultar las instalaciones y las nuevas tecnologías que exigen las redes de alta velocidad. Algunos de esos vehículos también tienen nombres propios, como es el caso del japonés ‘Dr. Yellow’, el ‘Iris 320’ de los ferrocarriles franceses o el ‘Archimede’ italiano.

(Imagen Pablo Nieto en Wikimedia Commons)

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