“Los sueños pueden arder”


Después del acto vandálico que ha acabado prácticamente con el ferrobús de Barruelo de Santullán son muchas las voces que se han alzado dentro del mundo ferroviario reclamando mayor y mejor protección para el patrimonio. No es el primer vehículo que se ha perdido en los últimos años en este país y, por desgracia, no será el último. Dentro del sector ferroviario hay un clamor ante la indefensión en que se encuentran los numerosos vehículos de otras épocas que se hallan dispersos por todo el país. La falta de medios y la desidia están acabando con estas joyas del patrimonio ferroviario.

El último maquinista del ferrobús de Barruelo de Santullán, Juan Carlos Enguix, miembro de Arpafer y Abuaf, ha escrito un relato conmovedor a tenor de los desgraciados incidentes que casi han destruido esta joya ferroviaria. Gracias a otro de los miembros de Arpafer, Tono Melón, puedo haceros partícipes de las impresiones del último maquinista del ferrobús de Barruelo de Santullán. Aquí os dejo el texto completo.

“Los sueños pueden arder. La semana pasada ardió uno de ellos en la montaña palentina. Ardió el tren. No un tren, sino el tren. Porque era único, sólo él podía dar vida a un proyecto ambicioso y repleto de dificultades que tenazmente había ido sobreviviendo a todas las voces que clamaban su inviabilidad.

Aquel tren ferrobús, él último en marcha de toda España, encarnaba muchas significaciones dentro de sus paredes plateadas y su interior de “formica” verde claro. Para las gentes de Barruelo, Cillamayor, Nestar, Villavega y Menaza era la posibilidad de reconvertir el viejo tren minero en un recorrido turístico y cultural que infundiese nuevo valor a las muchas cosas ya hechas en el valle para atraer turismo de calidad. Para la montaña palentina, el tren como eje del parque minero-ferroviario era un proyecto único en su género que hubiese situado aún más en el mapa a esta comarca montañesa de increíble belleza e inagotables recursos. Para Castilla y León podría haber sido muy bien la excusa para obtener mayor capacidad de gestión de sus transportes interiores, y también para crear una incipiente área de transporte ferroviario en su Consejería de Fomento. Y para España, el ferrobús de Barruelo encarnaba los transportes de cercanías y rurales de los años 60, el salto al progreso y a la modernidad, la esperanza de un futuro por fin mejor tras las penurias de una postguerra y una autarquía que nunca acababan. Efectivamente, este pequeño torpedo plateado surcó toda la geografía española desplazando a los viejos trenes de coches de madera de antes de la guerra, y ha sido acusado de ser el verdugo de los trenes de vapor, aunque fue una evolución incuestionable y necesaria en el transporte para el país. Otra cosa es la preservación de las locomotoras de vapor significativas en España, pero eso, y los museos del ferrocarril por cierto, son temas para otro día.

El tren ardió y tocaría empezar de nuevo. Todo debiera haber sido más fácil. No tiene interés seguir si no se producen profundos cambios en las administraciones que tutelan este patrimonio público. El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias Adif, un ente público adscrito al Ministerio de Fomento gestiona con absoluta libertad las líneas ferroviarias clausuradas, que con la nueva legislación sobre el sector ferroviario pasaron a formar parte de sus activos patrimoniales. Es decir, las líneas cerradas con sus vías y estaciones son patrimonio de Adif, y este ente decide libremente qué usos les da, si decide levantarlas o no y qué iniciativas permite y cuáles no. Adif se ha mostrado hasta hoy absolutamente impermeable a cualquier proyecto que suponga poner un tren a circular en una vía cerrada. No, no y no. Se alegan cuestiones de responsabilidades subsidiarias, de regulación del sector – unas normas pensadas para grandes líneas y grandes operadoras, que no encajan con pequeñas iniciativas – y de seguridad. Todo ello subsanable si hubiera verdaderos deseos de crear actividad y de promover la reutilización de las vías cerradas.

Desde Adif y desde los ministerios de Fomento y Medio Ambiente, sólo se anima y ayuda a los organismos de promoción territorial – tipo grupos Leader, por ejemplo – en la creación de vías verdes. Las vías verdes son la “solución oficial” que un día se decidió para toda vía cerrada o susceptible de cerrar en España. Y no se hable más del tema. Punto. O vía verde o nada. Para proyectar y ejecutar un vía verde hay recursos y ayuda en la gestión. Para un proyecto de tren turístico que suponga el terrible pecado de querer circular con un tren tu-ris-ti-co o bien his-tó-ri-co sobre la vía, ni agua.

Sólo se puede esperar y desear una decidida acción del ministerio de Fomento, en la que se proponga abrir los miles de kilómetros de líneas cerradas a pequeñas iniciativas particulares de trenes turísticos y de pequeños ramales aportadores de mercancías a las grandes líneas. Transfiriéndolos o no a las Autonomías, da igual. Pero creando desde luego el marco adecuado y ordenando sin más a Adif que facilite también la consecución de estas iniciativas, en lugar de hacer de perro del hortelano.

De momento, con el ferrobús quemado, se pierden muchas cosas. Se pierde la pieza dinámica del proyecto del parque minero de Barruelo, la que servía para conectar todos los recursos del proyecto. Se pierde un patrimonio ferroviario de la historia de España de primer orden, como ya hemos explicado. Y se pierden además muchos “intangibles”. Se pierden las sonrisas de muchos niños y padres que no podrán “montarse y andar en el tren” como decían. Se pierde un poco el orgullo de un pueblo que quería ser capaz de hacer más cosas. Se pierde la esperanza de todos aquellos que dedicamos tiempo y dinero al proyecto, viajando, pasando frío y trabajando duro. Hay que rendir homenaje a todos los voluntarios que pusieron su esfuerzo en cuidar y mantener al ferrobús, mientras vivió.

Y para mí, que vengo de otras tierras, se pierde el vínculo, la excusa, el motivo por el que llegué un buen día de 1995 para dedicarme a este y otros proyectos de trenes rurales, para pasar del hablar al hacer, para crear algo aquí porque esta tierra se lo merece. La excusa del tren sirvió para que entablase una relación profunda y muy íntima con la esencia del norte de Castilla. A mí se me ha quemado, además de un sueño, un trocito de alma.

No quedan ganas, la verdad, de proseguir en estas lides si no se arregla el panorama institucional y administrativo y se facilita a los pequeños emprendedores el camino. Si esto no pasa se habrán quemado todos los sueños”.

(Imagen FER y JCE)

9 Respuestas a ““Los sueños pueden arder”

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Pongo enlaces desde el site.

  3. Si no tenéis inconveniente, debería publicar esto yo también. Tengo en el astillero una página sobre trenes turísticos e históricos, para promover la CGFT y la oferta india, y esto debería estar ahí.

  4. “O vía verde o nada.” Da totalmente en el clavo.

    Genial la entrada de hoy. Triste, pero totalmente cierto.

  5. Luis Rentero Corral

    Como amigo de Joan Carles, gracias por dar divulgación a sus palabras siempre inteligentes y reflexivas. ¡Ojalá sensibilicen a alguien con capacidad de decisión! Me sabe muy mal ver como en unos minutos han quedados destruidos años de sueños, esperanzas, trabajo e ilusiones, los de Joan Carles y los de otros amigos que le ayudaban en estas lides. Un golpe duro para ellos.

    Como aficionado al ferrocarril, en su más amplia dimensión, me entristece la pobreza cultural de mi país. Y, la verdad, me da lo mismo que sean trenes: es patrimonio, es cultura, es algo que puede dinamizar una zona deprimida, es «avanzar». En fin, triste, triste, triste; muy triste.

  6. Ahí está, la cochera a escasos 50 metros y sin utilizar para nada, felicidades a los que han permitido esta barbarie, adios a un precioso proyecto para la zona y a una pieza única en España.

  7. Alfonso Figueras

    Estaba curioseando en la web y me he encontrado esta terrible noticia, una bofetada más a la cultura y al patrimonio historico de este pais. Siento Juan Carlos que en tus carnes sufras una y otra el dolor de la intolerancia y el ataque a aquello que quieres con toda tu alma, aquello que, ademas has compartido con esas gentes que empezaban a ver que había otra cosa en sus vidas. Que desilusion, nos ha tocado vivir en este pais.
    Alfons

  8. Magnifica reflexion amigo…..
    Vivimos tiempos dificiles,injustos para los que amamos el ferrocarril y mucho mas para los que tenemos esperanzas de volver a ver una via ferrea cerrada,de nuevo con trenes.
    He conocido ese ferrocarril en marcha y durante muchos años tenia esperazas de que gente como vosotros,con mucho esfuerzo…podria volver a ponerlo en marcha,aunque solo fuera con un humilde ferrobus…lastisma de tan acto vandalico que a roto esperanzas de mucha gente y creo que mucho mas la tuya….no podemos tirar la toalla y debemos de seguir demostrando,aunque sea dificil….que seguiremos con nuestra lucha.
    Javier.

  9. Impresionante reflexion……
    No voy a juzgar a nadie,pero tambien tenia que escribir estas letras,que no se,donde iran,ni quien lo leera pero que tambien sirvan de reflexion como lo he tenido que hacer con las palabras de Joan.
    En el 2008…..permanecia con los cristales rotos,lleno de pintadas y con las puertas abiertas…doy fe de ello pues he subido a el y me a dado mucha lastima que nadie se preocupara por su conservacion.
    No bastaba con aquel invernadero de plastico..pues los inviernos en Barruelo,todavia son frios,muy frios….y el alli,aguantando sin ninguna proteccion mas que eso.
    Parece que bastaba con encerrarlo alli y ya esta…..solo cuando los interesados le sacaban a pasear se preocupaban y nada mas.
    Habia que haber echo un poco mas….con un poco de proteccion habia bastado….o haberlo sacado de alli…..pues no era el mejor sitio,mientras se decidia si habra tren turistico o no.
    Aprender de esto no a sido suficiente y volvemos a tener de nuevo los trenes pintorrejeados en Salas….ya vereis como se repite de nuevo la historia y luego las lamentaciones…no basta con una valla metalica o un garaje tipo invernadero…hay que buscar lugares mas protegidos que no solo eso….ya se que cuesta dinero….pero mucho mas duele llorar y lamentar no haber echo un pequeño cobertizo para custodiar el material.
    Durante muchas semanas,con sus Lunes y Domingos he visto el ferrobus abierto,lleno de curiosos entrando a visitarlo y nadie se preocupaba de cerrar el dichoso invernadero ni tan si quiera encadenar sus puertas.
    Que lastima….y yo que viaje en el….de Valladolid a Medina alguna vez.
    No quisiera leer mas que un tren historico se quema,por falta de medios para conservarlo…aprendamos la leccion

    a Joan Carles

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