Francia ultima la segunda revolución de la alta velocidad


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Nicolás Sarkozy se ha propuesto recuperar ‘la grandeur’ ferroviaria a toda costa. Eclipsado en los últimos años por el rumbo que han tomado otros países respecto a la alta velocidad, el país vecino pretende volver a ser un referente mundial, no en vano fue el pionero en Europa de esta modalidad del transporte de viajeros. Y ahora el Gobierno que preside Sarkozy prepara la ‘segunda revolución’ el TGV, veintiocho años después de la entrada en servicio de la primera línea, entre París y Lyon. Con un ambicioso programa, el Ejecutivo francés pretende doblar en una década la actual red ferroviaria de alta velocidad, pasando de los 1.847 kilómetros actuales a cerca de 4.000 kilómetros en el año 2020.

El nuevo plan del país vecino provocará que queden en un segundo plano todos los proyectos que preveían la conexión con las líneas españolas. De esta forma, el tramo internacional entre Figueres y Perpiñán (44 kilómetros) que está prácticamente listo, no entrará en servicio antes del 2011.

Con el programa de inversiones, aprobado a finales de julio, se prevé ejecutar a corto plazo las variantes de Nimes y Montpellier (80 kilómetros), esenciales para acelerar en el futuro el viaje en TGV o AVE entre Barcelona y la capital francesa. Pero la conversión a la alta velocidad del tramo Montpellier-Perpiñán – por donde ya circula el TGV, aunque por vía convencional- va para largo. El proyecto, actualmente en fase de debate público, podría plantearse para el 2020, pero por ahora su ejecución y entrada en servicio no tiene fecha.

En su visita a España el pasado abril, Nicolas Sarkozy prometió que el TGV uniría Francia y España en el 2012. Pero en ningún momento precisó que la totalidad de la línea fuera a ser de alta velocidad en esa fecha.

Francia se dispone a acelerar la prolongación de la línea Sud-Europe-Atlantique desde Tours a Burdeos (302 kilómetros), que podría entrar en funcionamiento en el 2016, pero su extensión posterior hacia Toulouse (250 kilómetros), por un lado, y hacia la frontera española por el País Vasco (280 kilómetros) está también aún en fase de estudio y sin fecha. El tramo del País Vasco francés se presenta conflictivo, pues una treintena de alcaldes de Pirineos atlánticos se oponen a la construcción del nuevo trazado y defienden la modernización de la línea actual entre Bayona y Hendaya.

El Gobierno francés diseño el nuevo programa de comunicación para alta velocidad fijando seis proyectos prioritarios: además de los ya citados de las vertientes mediterránea (Nimes-Montpellier) y atlántica (Tours-Burdeos), el proyecto la extensión de la alta velocidad a Bretaña, llevando la línea que actualmente acaba en Le Mans hasta Rennes (182 km); la prolongación de la línea del Este, completando el recorrido hasta Estrasburgo (103 km); la segunda fase de la línea Rin-Ródano (50 km), que ya se construye entre Dijon y Mulhouse; y el tramo franco-italiano entre Lyon y Turín (80 km). Todos deberían estar entre el 2014 y el 2016. Una segunda fase prevé hacer llegar las líneas de alta velocidad a España (por el País Vasco), Toulouse, Niza, Limoges y Normandía y acabar los ejes Lyon-Turín y Rin-Ródano.

(Fuente Lluis Uria. La Vanguardia)

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