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Museos montados sobre antiguas estaciones y que albergan glorias de aquel pasado ferroviario

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No son simples depósitos, aunque a primera vista así lo parezca. No son trozos desnudos de hierro, aunque su aspecto inicial se asemeje al frío metal. Son grandes pedazos de nuestra historia, testimonio vivo de un pasado nostálgico que nos muestra el esfuerzo, tesón y determinación que llevó a nuestros bisabuelos a afrontar el reto que les ofrecía aquel nuevo medio de transporte. Las paredes de aquellas estaciones se cubren ahora de carteles tan viejos como ellas, pero mucho más atractivos. Son muchas las ciudades que tratan de rendir homenaje al viejo caballo de hierro con un modesto rincón, donde aquellos viejos cacharros parecen luchar contra el tiempo. Y se exhiben sin pudor. Hay de cualquier forma complejas instalaciones donde vuelven los recuerdos de aquel pasado y lucen las máquinas como queriendo despertar las conciencias de su custodia.

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1. Vapor en el Museo Vasco de Azpeitia

Inaugurado el 12 de junio de 1998, el Museo Vasco del Ferrocarril forma parte de la línea del Urola, que unía las localidades de Zumarraga y Zumaia. El trazado enlazaba el valle del Urola con la compañía ‘Norte’ y los Ferrocarriles Vascongados. La escasa utilizaciòn del servicio fue apagando las escasas posibilidades de recuperarlo hasta que en 1988 fue suprimido; se levantó la mayor parte de la vía, salvo un pequeñoo tramo desde Azpeitia a Loiola. Eso permitió concebir ya los planes para la creación de un ferrocarril turístico sobre la traza del antiguo Urola que, en una primera fase, alcanzaría Lasao, a 4,5 kilómetros del museo. El centro azpeitiarra cuenta con piezas de gran valor histórico (uniformes, gorras y relojes, en especial) y con auténticas joyas de vía métrica en perfecto estado de funcionamiento. La circulación de vapor es uno de sus principales atractivos, sobre todo cuando van encabezadas por las máquinas ‘Aurrera, ‘Portugal’, ‘Zugastieta’ y ‘Euzkadi’, que, en diferentes composiciones, recorren los 5 kilómetros escasos que separan la estación de Azpeitia de la de Lasao. También es habitual viajar en la ‘Creusot/Naval 1158’, una diésel que realiza el mismo recorrido. En las instalaciones pueden apreciarse la grúa de vapor ‘Grafton’ (construida en 1920 y cedida por Babcock & Wilcox) y el tranvía histórico U-52 de Bilbao (de la línea Hospital-San Antón), asì como varios vehículos tractores y de traslado de pasajeros. Una visita indispensable para conocer la historia ferroviaria de Euskadi.

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2. Monumental estación de Delicias

Abierta hace casi tres décadas, en las instalaciones de la antigua estación madrileña inaugurada en 1880 por los reyes Alfonso XII y María Cristina se exhibe una de las colecciones de material histórico ferroviario más completas de Europa, haciendo honor a su nombre, ya que se hace un auténtico gozo la contemplación de las joyas que allí se exponen. Declarado edificio monumental en 1980 y posteriormente Bien de Interés Cultural, Delicias culminó su existencia como terminal de trenes en 1971. Proyectada por el ingeniero francés Emilio Cachelievre, fue la primera estación que se construyó en Madrid con estructura metálica y levantada en tan solo catorce meses debido al caráccter totalmente funcional del proyecto. Delicias alberga el museo ferroviario desde hace casi 30 años, aunque en realidad en 1967 ya se abrió en España una galería dedicada al ferrocarril en el Palacio de Fernán Núñez de la capital, actual sede de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles. Distribuido en cuatro salas, albergaba maquetas, grabados y pequeños objetos relacionados con la historia y la explotación del ferrocarril. Allí permaneció hasta 1983, año en el que se trasladó a las viejas dependencias de la estación, que permitían, sobre todo, la exposición de trenes en su gran nave central, donde se pueden ver ms de treinta veh´´iculos de material rodante de gran valor histórico, entre locomotoras de vapor, diésel, eléctricas, automotores y coches de viajeros. Esto se traduce en la reunión de una variedad de colecciones de carácter único y excepcional formada actualmente por ms de 4.800 piezas que explican la historia del ferrocarril en España.

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3.-Carbón de Ponferrada

Este original museo, cuya idea se fue gestando a lo largo de una década, se ubica en los terrenos de la antigua estación de la Minero Siderúrgica de Ponferrada, empresa constituida en Madrid en 1918, cuyo objetivo era la explotación de las reservas hulleras de las cuencas bercianas y lacianiegas. El mineral era transportado por un ferrocarril de vía estrecha que alcanzó una leyenda merecida con el paso de los años, siendo sus locomotoras de vapor las últimas en servicio del continente europeo. En este pequeño centro, con espacio suficiente para duplicar la muestra si se ofrece la oportunidad, se muestran diferentes modelos de locomotoras que sirven para que el visitante pueda ver, con sus propios ojos (y entender) la evolución tecnológica llevada a cabo por las distintas empresas. En el edificio de la vieja estación se exhiben piezas de gran interés (planos, material gráfico, bibliografía, etc.) que permiten un profundo conocimiento de lo que el ferrocarril y la actividad minera supusieron para una ciudad como Ponferrada a lo largo de todo el siglo XX. El centro se divide en tres áreas temáticas: dedicada a la empresa con númerosas piezas y fotográfias de época; otra dedicada al ferrocarril, donde el visitante puede contemplar uniformes, faroles, carriles, piezas de taller y distintos documentos; y una tercera dedicada al interior de la taquilla existente en la estación, con los elementos propios de sus funciones de la misma, incluyendo una caja de caudales, un dispensador de billetes y una colección completa de todos los billetes expedidos alguna vez por el ferrocarril.

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4.-Historia de Gijón

Centro de investigación y difusión de la historia ferroviaria de Asturias, en el museo de Gijón se puede apreciar la evolución social y económica que trajo consigo la implantación del ferrocarril en la región. El centro ocupa las instalaciones de la antigua estación del ‘Norte’, que quedó fuera de servicio el 29 de enero de 1990 con la construcción de una nueva red arterial ferroviaria de Gijón. Gracias a un convenio firmado por Renfe y el Ayuntamiento, la ciudad obtuvo buena parte de los terrenos de la operadora, incluido el edificio de viajeros y otras instalaciones, con la única condición de su reutilización para fines culturales y sociales. De todo el variado conjunto de elementos que custodia el museo, cedidos en su mayoría por diversas empresas y entidades públicas colaboradoras, destacan los relacionados con los ferrocarriles mineros e industriales, dada la intensa vinculación de la economía asturiana con estos sectores, y en especial las locomotoras de vapor. La colección de objetos del museo está formado por un total superior al millar de piezas. De ellas, un centenar es material móvil, es decir locomotoras y vagones, de hasta siete anchos de vía diferentes, que constituyen el mayor conjunto de material histórico ferroviario preservado de toda España. Además, se han conservado todo tipo de objetos relacionados con la labor ferroviaria, como faroles, herramientas, señales y teléfonos. Suele organizar alguna circulación con alguna de sus máquinas de vapor en un pequeñoo recorrido por las vías interiores del museo.

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5.- Arqueología en Monforte de Lemos

El Museo do Ferrocarril de Galicia se ubica en las antiguas instalaciones ferroviarias que en su día albergaron uno de los más importantes depósitos de tracción vapor del norte de España. Estas históricas instalaciones disponen de una nave circular con un diseño propio de la arqueología industrial de principios del siglo XX y una playa con 40 vías que se enlazan a través de un puente giratorio que se utiliza también para invertir la marcha de la locomotora de vapor. La prioridad es el tren turístico de época, denominado ‘Galaico Expreso’, que pretende ser un museo vivo rodante, que circule por toda Galicia por trayectos estudiados y deespecial interés. El tren turístico de época “Galaico Expreso” lo forma distinto material ferroviario de época. Destaca una locomotoras de vapor tipo Mikado, una diesel Alco de la serie 1800 y una electrica 7700, que tiran de un convoy integrado por un coche salón, coches cama, vagón restaurante, coche cafetería, vagón cine y un furgón generador. Por su estratégica situación geográfica, en 1883 Monforte de Lemos, fue el núcleo por donde entró el tren, desde tierras castellanas, a la región gallega. La capital de Lemos, con la llegada del tren, vehículo de desarrollo y de nuevas ideas, se convirtió en el principal nudo ferroviario de Galicia. Desde la estación monfortina se distribuía, hacia los ejes Lugo-Ferrol-A Coruña y Ourense-Vigo, el creciente tráfico de viajeros y mercancías que entraba en Galicia procedente de Castilla y Cataluña y también del que salía de suelo gallego hacia esas regiones.

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6.- El depósito de Vilanova y la Geltrú

A 46 kilómetros de Barcelona, en plena comarca del Garraf, se sitúa uno de los más espectaculares museos ferroviarios de Europa. El depósito de locomotoras del siglo XIX de Vilanova i la Geltru, una de las instalaciones industriales mejor conservadas del país, alberga una de las colecciones europeas más importantes de la época del vapor, aunque también incluye otras piezas notables del parque motor ferroviario español. Del conjunto de edificios que lo forman, el más emblemático es la rotonda, donde se guardan, desde la máquina de vapor más antigua de España hasta la última que funcionó en nuestro país y que el rey Juan Carlos (príncipe entonces) clausuró, así como otras eléctricas y diésel. En sus instalaciones puede contemplarse uno de los primeros Talgo comerciales, pequeñoos automotores y numerosos coches de viajeros. Además de las grandes piezas sobre vía, el museo exhibe elementos destacados del ámbito ferroviario de todas las épocas, como la tabla de enclaves y el puente de señales de la Estación de Francia de Barcelona. Un espectacular audiovisual ‘Puja al tren de la historia’ (Sube al tren de la historia) con 1.500 imágenes y numerosos efectos especiales propone un viaje por la evolución del ferrocarril. Sin olvidar las nuevas tecnologías ferroviarias, especialmente el desarrollo de la Alta Velocidad, que se muestra en el ‘Espai segle XXI’ (Espacio siglo XXI).

El Museo del Ferrocarril de Gijón organiza hoy una muestra de cocina de la zona en olla ferroviaria

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¿Quieres conocer cómo se hace una olla ferroviaria? Degustar un guiso muy especial cocinado en una auténtica olla ferroviaria y disfrutar de un pequeño viaje en un coche de madera con locomotora a vapor y diesel es la oferta que te hace para hoy el Museo del Ferrocarril de Gijón. Aunque en Asturias la utilización de esta herramienta apenas si llegó a cuajar (los viajes en tren eran por lo general muy cortos y los ferroviarios no necesitaban el uso de este tipo de artes), en los últimos años se realizaban ollas ferroviarias en el Museo del Ferrocarril durante las jornadas del vapor para los empleados ya que con la afluencia de visitantes no tenían tiempo a comer. Fabada y arroz galopiau eran los platos más características de las ollas.

La cultura se vuelve religión cuando se traslada de Asturias al País Vasco el uso de esta herramienta tan ferroviaria. De hecho, las ‘putxeras’, como así se denomina en Euskadi lo que por los lares astures se conoce como olla, tiene en Balmaseda el punto neurálgico de este utensilio que los ferroviarios de finales del XIX, principios y mediados del XX utilizaban para preparar sus comidas a bordo del tren. Aunque no parece una exclusividad de los ferrocarriles del Norte, es en los trenes de La Robla donde ‘la putxera’ se hace más popular. Localidades burgaleses y leonesas, por donde discurre también el trazado del viejo hullero, rinden también culto al artilugio, si bien existe un reconocimiento hacia quien lo ha universalizado con sus concursos de alubias: la villa encartada de Balmaseda, donde la olla se vuelve arte y la cocina se sacraliza hasta extremos insospechados.

Hay quien asegura que el uso de estos utensilios es común en varias zonas de la Península, puesto que en Portugal también se llegaron a utilizar por los fogoneros y maquinistas de los trenes de vapor y, en general, en los ambientes más ferroviarios. Pero todo el mundo conviene en respetar (nadie ha dicho lo contrario) que Balmaseda se lleva la palma en cuanto concierne a las ‘putxeras’ ferroviarias.

‘La putxera’ (o la olla) no deja de ser fruto de la sabiduría e ingenio popular. Un utensilio que se ‘enchufaba’ a una espita de la caldera cuando los trenes eran de vapor y que utilizaban maquinistas y fogoneros para preparar sus comidas. También las había de carbón, tal y como hoy las conocemos, que usaban los galgueros que iban en los últimos vagones del tren a modo de hornillo ya que no podían acceder al vapor de la máquina. El aprovechamiento del vapor de la máquina estaba generalizado, hasta el punto de figurar la espita (donde el fogonero enchufaba ‘la putxera’) en los planos que proyectaban la caldera. En el artilugio introducían alubias, tocino, chorizo, morcilla y otros productos porcinos, que conformaban un plato único, potente y muy contundente, de mucho poder calorífico.

El artilugio se ha convertido además en un preciado objeto de artesanía que, en pequeño tamaño, suele ofrecerse como reconocimiento a los amigos de la villa encartada. Cada 23 de octubre, con la festividad de San Severino, las calles de Balmaseda se llenan con decenas de grupos que compiten por elaborar el mejor plato de alubias, y sus ‘sacramentos’, en el más renombrado ‘Concurso Mundial de Putxeras’, un certamen que ha superado las tres décadas de existencia, y cuyo éxito ha hecho que otras localidades con pasado ferroviario hayan adaptado a sus gustos.

En Gijón no aspiran a tanto, pero no renuncian a las bondades de la cocina ferroviaria. El Museo Ferroviario y su insigne director, Javier Fernández, reivindican con esta jornada de hoy el viejo arte hecho rutina que los ferroviarios debían realizar para cumplir con su trabajo, sin olvidar el yantar diario, cuando el duro trabajo les permitía el descanso merecido. ¡Que aproveche!

El tren minero de Samuño presidirá el stand de Langreo en la Feria de Muestras de Asturias

El Ecomuseo del Valle de Samuño se hará notar durante la celebración de la Feria Internacional de Muestras de Asturias (Fidma). El stand que prepara el Ayuntamiento de Langreo expondrá fotografías del proyecto desarrollado en torno al tren minero y un vídeo que mostrará a los visitantes el recorrido desde la estación del Cadavíu hasta el pozo San Luis por la galería minera y la salida a la superficie a través de un ascensor que emulará a una jaula.

Las obras del tren minero del Ecomuseo del Valle del Samuño fueron recepcionadas por el Ayuntamiento el pasado 30 de junio, si bien están a la espera de pequeños retoques finales. Ante esta situación, la alcaldesa de Langreo, María Fernández, apuntaba que «ya podríamos vender billetes para el tren, pero seguimos trabajando en la gestión». El patronato para asumir la explotación del tren, en el que ya participan el Ayuntamiento y Feve, está a la espera de anunciar la incorporación de Hunosa.

La incertidumbre sobre su postura hace que no se pueda completar este capítulo y que el proyecto turístico siga sin fecha de apertura. Tras adelantar 60.000 euros para construir la estación en el pozo San Luis, la previsión era que estuviera listo a finales de año. Los flecos pendientes y la gestión hacen que su entrada en servicio se retrase a 2013.

El equipo de gobierno prevé «trasladar un vagón y una máquina antigua para colocarlas sobre una vía en la feria», aseguró el concejal de Cultura, José Manuel Álvarez González. El presupuesto del Consistorio langreano para este evento que se celebra en Gijón disminuirá de los 50.000 euros de la pasada edición a los 20.000 euros.

El día de Langreo se celebrará el domingo 5 de agosto. En esta jornada se fletarán «26 autobuses desde el concejo» para que los vecinos puedan disfrutar de una visita a la feria. Allí, tendrá lugar la recepción, a las once y media de la mañana, y el acto institucional antes de proceder a repartir el bollo. El pasado año el Ayuntamiento había puesto a disposición de los vecinos 35 autobuses.

El pabellón de Langreo en la Feria Internacional de Muestras de Asturias se centró en 2011 en las sendas rurales. Además, se proyectó un vídeo documental en tres dimensiones sobre Talleres del Conde, uno de los proyectos emblemáticos del Ayuntamiento. El Gobierno local ha tenido que pedir una prórroga de dos años para construir un nuevo stand ante la incertidumbre de los fondos mineros.

El Museo del Ferrocarril de Gijón alberga una exposición sobre el tren de juguete español

Historia viva. Del vapor y de la imaginación. El Museo del Ferrocarril de Gijón te propone durante estos días un recorrido por la historia del juguete español en un paseo de 150 años. La muestra, inaugurada recientemente en la ciudad asturiana, permanecerá abierta hasta el próximo 30 de septiembre. En ‘Juguetes’ se realiza un repaso a las industrias jugueteras nacionales más prestigiosas y a los juguetes más populares fabricados durante el último siglo y medio. Se dedica, además, un apartado especial a la historia del tren de juguete y sus accesorios.

Todos los ejemplares expuestos están estrechamente vinculados a los cambios sociales, económicos y tecnológicos de la época de su fabricación y reflejan las formas generacionales de entretenimiento infantil. Las piezas seleccionadas –todas ellas originales y de fabricación española- pertenecen a la colección Quiroga-Monte y permiten conocer una gran variedad de modelos concebidos y fabricados por las más destacadas marcas, descubrir los diferentes materiales empleados en sus manufacturas y apreciar los procedimientos técnicos utilizados por la industria juguetera. La exposición dedica un apartado especial a la historia del tren de juguete español y los accesorios ferroviarios fabricados en diferentes escalas, desde los primeros años del siglo XX hasta 1980. Y todo ello en un ambiente ferroviario muy especial, como es el Museo del ferrocarril de Gijón.

Precisamente hoy sábado se lleva a cabo una Jornada de vapor extraordinaria, para celebrar la festividad de San Juan. Durante la misma, como es habitual, se pondrán en marcha locomotoras de vapor y diesel históricas operativas que conserva el museo para exhibiciones dentro del recinto. Los visitantes podrán desplazarse en pequeños viajes por el museo en los trenes, en antiguos coches de madera y realizar visitas guiadas especiales. Los trenes se podnrán en marcha cada media hora desde las 11.30 a las 13.30 y de las 16.30 a las 18.30 horas.

El Museo del Ferrocarril de Asturias es el centro de investigación y difusión de la historia ferroviaria de Asturias. Su finalidad no solo es el estudio de la revolución industrial y el desarrollo tecnológico, sino también explicar la evolución social y económica que trajo consigo la implantación del ferrocarril en la región.

El Museo ocupa las instalaciones de la antigua estación del Norte que quedó fuera de servicio el 29 de enero de 1990, con la construcción de una nueva red arterial ferroviaria de Gijón. Gracias a un convenio firmado por Renfe y el Ayuntamiento de Gijón, la ciudad obtiene buena parte de los terrenos de Renfe, incluido el edificio de viajeros y otras instalaciones, con la única condición de su reutilización para fines culturales y sociales.

Las tareas relativas a la puesta en marcha del Museo se desarrollan en tres fases, desde 1992 a 1998. De manera simultanea, fueron ejecutados trabajos de adecuación de terrenos y construcción de edificios, se creó la colección del centro, se procedió a la restauración de piezas y a la recuperación del fondo documental y, finalmente, se realizaron todas las labores de instalación museográfica. El 22 de octubre de 1998 el Museo fue inaugurado con la presencia del Príncipe de Asturias.

De todo el variado conjunto de elementos que custodia el museo, cedidos en su mayoría por diversas empresas y entidades públicas colaboradoras, destacan los relacionados con los ferrocarriles mineros e industriales, dada la intensa vinculación de la economía asturiana con estos sectores, y en especial las locomotoras de vapor.

La colección de objetos del museo está formado por un total superior al millar de piezas. De ellas, un centenar son material móvil, es decir locomotoras y vagones, de hasta siete anchos de vía diferentes, que constituyen el mayor conjunto de material histórico ferroviario preservado de toda España. Además, se han conservado todo tipo de objetos relacionados con la labor ferroviaria, como faroles, herramientas, señales y teléfonos.

(Imagen Monsacro)

El Museo del Ferrocarril de Asturias, uno de los cien centros más importantes del patrimonio industrial

La estación del Norte de Gijón, actual Museo del Ferrocarril de Asturias, ha sido elegida por el Comité Internacional para la Conservación del Patrimonio Industrial (The International Committee for the Conservation of the Industrial Heritage TICCIH) entre los cien elementos de patrimonio industrial más importantes del país. Su valor arquitectónico e histórico, el estado de restauración y conservación, así como su interés como testimonio y la rentabilidad social que genera, han sido los criterios que han decantado la elección de la terminal de la antigua compañía del Norte como uno de los elementos más importantes del patrimonio industrial de España.

El Museo del Ferrocarril de Asturias es un gran complejo museístico situado junto a la playa de Poniente y está considerado como uno de los centros ferroviarios más importantes de Europa. Dispone de salas de exposiciones temporales, centro de documentación propio (con biblioteca, hemeroteca, archivo documental y archivo de imágenes), salas de actividades, talleres para escolares, tienda y facilidades para personas con movilidad reducida. Varias veces al año, se encienden para su exhibición las locomotoras de vapor que conserva en estado operativo, en las llamadas ‘Jornadas del Vapor’.

En sus amplias instalaciones de más de 14.000 metros cuadrados, formadas por la antigua estación de Renfe, la llamada playa de vías y dos edificios de nueva planta, guarda una de las mayores y mejor conservadas colecciones de máquinas y vagones de ferrocarril del continente europeo. Destaca un amplio conjunto de locomotoras de vapor de diferentes ferrocarriles, como el de Langreo, tercera línea férrea construida en la Península (tras el Barcelona a Mataró y Madrid a Aranjuez) que unía los concejos asturianos de Langreo y Gijón. La colección también posee locomotoras de los Ferrocarriles del Norte, Vasco Asturiano y de muchas líneas mineras e industrias. Además conserva coches de viajeros, vagones, tranvías y otros objetos y útiles vinculados a los trenes y las vías férreas.

La colección reúne un total superior a mil piezas, de las que más de un centenar son de material móvil (locomotoras, coches de viajeros, vagones y otros vehículos). Este conjunto ha sido reconocido como uno de los más destacados de Europa en su género.

En el caso de la estación del Norte de Gijón, se han tenido en cuenta, además de los indudables valores históricos y representativos del edificio principal del museo, construido en 1872, el hecho de que su conservación ha posibilitado aunar la supervivencia de uno de los antiguos espacios más significativos del pasado gijonés, con la creación de un equipamiento cultural que se ha consolidado como verdadero referente en su género.

A través de una rehabilitación que permitió su revalorización a todos los niveles, la antigua estación fue reinaugurada como museo ferroviario por el Príncipe de Asturias en octubre de 1998, Tras doce años desde su apertura, formando parte de la Red de Museos del Ayuntamiento de Gijón, gestionada por Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular, se muestra como destacado ejemplo de cómo un recurso cultural es útil para la regeneración urbanística de una amplia zona de la ciudad, a la vez que se consolida como singular atractivo turístico, y todo ello recuperando en el proceso su carácter y valor patrimonial.

Por lo que se refiere al rico patrimonio que atesora el museo, desde luego no pretende ser únicamente una entidad especializada en el ferrocarril desde el punto de vista técnico y científico, sino que se formula como un centro en el que la historia social juega un papel fundamental. En este sentido, además de trabajar en la preservación de material ferroviario ha venido prestando una especial atención a la recopilación y conservación de documentación escrita, oral, audiovisual y gráfica relacionada con el patrimonio ferroviario e industrial.

La colección reúne un total superior a mil quinientas piezas, de las que más de un centenar son de material móvil (locomotoras, coches de viajeros, vagones y otros vehículos). Este conjunto ha sido reconocido como uno de los más destacados de Europa en su género y una selección se expone en las salas y vías del Museo, con una superficie superior a los 7.000 metros cuadrados.

El centro de documentación del museo en la actualidad es uno de los más relevantes de España de la especialidad. Custodia un amplísimo archivo documental además de biblioteca, hemeroteca, fototeca y videoteca, que son básicos para el estudio del devenir del ferrocarril y la industria desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad. Así, tras más de 110 años de servicio como principal acceso ferroviario de Gijón, primero en manos de la compañía del Noroeste, luego en Norte y desde 1941 en Renfe, el 29 de enero de 1990, con la construcción de una nueva red arterial ferroviaria de Gijón, la Estación del Norte dejó de estar en servicio. Como consecuencia, gracias a un convenio firmado por Renfe y el Ayuntamiento de Gijón, se obtuvo para la ciudad buena parte de sus terrenos, incluyendo el edificio de viajeros y otras instalaciones, con la única condición de su reutilización para museo del ferrocarril y usos afines.

El Ayuntamiento de Gijón asume la intervención arquitectónica, que consistió en la rehabilitación del antiguo edificio de la estación del Norte, la construcción de otro paralelo, con dimensiones equivalentes y unidos ambos mediante una marquesina. La obra ejecutada respeta, e incluso reintegra, muchos de los rasgos originales del edificio. Más adelante se construyó el cierre perimetral de todo el recinto del museo, con una longitud de más de 650 metros, que permitió la utilización plena de todo su espacio y una nave polivalente que se destina a taller de restauración y espacio expositivo.

En definitiva, el total de espacio dedicado al museo comprende más de 14.000 metros cuadrados, de los que unos 11.000 integran la exposición permanente. El antiguo edificio de la estación, como zona noble, se ha destinado a oficinas, salas de actividades, exposiciones temporales y centro de documentación.

El material móvil ferroviario cuenta con un lugar privilegiado en la muestra. Así más de medio centenar de vehículos se encuentran totalmente restaurados y en exposición. Del conjunto, destacan los relacionados con los ferrocarriles mineros e industriales, dada la intensa vinculación de la economía asturiana a estos sectores. La colección del Museo se ha ido formando a lo largo de los últimos años con las aportaciones de diversas empresas públicas y entidades culturales con los que se han suscrito convenios a tal efecto.

La selección de los cien elementos más importantes del patrimonio español se llevó a cabo por un grupo de expertos, teniendo en cuenta criterios arquitectónicos e históricos, su interés como testimonio social, su valor tecnológico – industrial, su autenticidad e integridad, el estado de restauración y conservación y la rentabilidad social de las iniciativas en que estén inmersos.

Este organismo internacional, asesor de la UNESCO, inauguró el día 22 de marzo de 2011, en la Real Fábrica de Tapices de Madrid, la exposición itinerante ’100 Elementos del Patrimonio Industrial en España’, patrocinada por la Comunidad de Madrid, con la colaboración del Ministerio de Cultura entre otras entidades. En ella, a través de un centenar de edificios, conjuntos o paisajes industriales, se pretende acercar el patrimonio industrial al conjunto de la sociedad y mostrar su riqueza.

(Imagen P. Citoula)

Feve estrena estación en Gijón que compartirá en breve con Renfe

Gijón celebra la entrada en servicio de la nueva estación de Feve. El primer tren entró Sanz Crespo, en medio de una gran expectación, a las 12.24 horas del pasado domingo. Una flamante unidad de la serie 2700, con motor diésel de última generación, conducida por Manuel Barrio, uno de los maquinistas más veteranos de la compañía, entraba ante la mirada de cientos de ojos en la terminal de la operavora de vía estrecha. El tren procedía de Oviedo-Trubia y llevaba cuatro pasajeros.

La 2709 fue la primera unidad en aparecer por la nueva playa de vías. Con algún retraso sobre la hora prevista (el primer tren estaba se esperaba para las 6.22 horas). Fue necesaria toda la noche y buena parte de la mañana para que el personal contratado por Gijón al Norte pudiera conectar los raíles de las diferentes líneas que parten de la ciudad con la nueva estación, para dejar así expeditas las vías que continúan hacia El Humedal e iniciar su desmontaje.

Operarios de Feve se afanaron durante la noche en la instalación de los tornos de acceso a los andenes, las máquinas autoventa de billetes y las oficinas. De todas formas, aún habrá que esperar hasta marzo para que se produzca el traslado de Renfe, así como de los comercios que se instalen en las distintas dependencias habilitadas en el nuevo edificio. Eso no fue óbice para que muchos curiosos -muchos de ellos jubilados de la empresa- se acercaran en la mañana del domingo para conocer las nuevas instalaciones. También se pudo observar a un buen número de gijoneses contemplando las evoluciones de los convoyes desde el paso peatonal que une la avenida de Portugal con el parque de Moreda.

La estación provisional fue construida en once meses y medio y ha costado un total de 11,4 millones de euros, incluido el IVA, 1,3 millones menos del presupuesto base de licitación. La obra fue adjudicada por Gijón al Norte a la unión temporal de empresas (UTE) formada por Vías y Construcciones, S. A., y Ceyd, S. A., que ganó un concurso al que concurrieron 36 empresas.

La nueva terminal cuenta con una plataforma para seis vías, (tres de ancho métrico para Feve y otras tres de ancho ibérico para Renfe). El edificio tiene dos plantas y una superficie construida de 2.248 metros cuadrados para viajeros e instalaciones técnicas. Una de las peculiaridades de esta estación provisional es que será reutilizable, es decir, una vez que cumpla su función tras la construcción de la futura estación intermodal -dentro de unos cinco años-, podrá ser desmontada y trasladados sus elementos a otra ciudad en la que sea necesario.

(Fuente Marco Menéndez. El Comercio. Imagen Paloma Ucha)

La rampa de Pajares cumple 125 años

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Un aniversario sin apenas eco. Superada la trascendencia de esta magna obra, hoy 125 años después la efeméride pasa casi desapercibida, aunque no para los vecinos de la zona. Hoy como entonces la inauguración de esta obra sigue siendo un acontecimiento especial en Asturias. No en vano se superaba un desencuentro geográfico (y emocional) que traspasaba allende la geografía cantábrica. Y así lo narraba ‘El Comercio’ de Gijón en su páginas.
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Feve restaura en Gijón la ‘VA-8′ para su nuevo tren turístico

La locomotora de vapor “’A 8′, hasta ahora en exposición en el Museo del Ferrocarril de Asturias, será trasladada desde la sede del Museo en Gijón hasta las instalaciones de una empresa en Silvota, con objeto de realizar los complejos trabajos de reparación previos a su puesta en marcha. La operación, previsra para primeras horas de la mañana de hoy jueves, se realiza en virtud de un acuerdo de cesión de la máquina de Hunosa a Feve. La locomotora formará parte de un nuevo tren turístico que Feve pondrá próximamente en marcha. Su reparación y puesta en funcionamiento marcará un hito en la oferta turística para Asturias y la cornisa Cantábrica. La VA-8 utiliza la vía métrica y ofrece unos 650 caballos de potencia. Tiene una longitud de once metros y alcanza un peso de unas 45 toneladas, lo que dificultará su traslado al polígono de Silvota

Personal del Museo del Ferrocarril de Gijón ha realizado los trabajos de carácter histórico y técnico para rehabilitar la máquina, con el fin de tener el máximo respeto al valor histórico de la pieza, seguridad y fácil mantenimiento posterior.

La locomotora es el último ejemplar superviviente de uno de los modelos más significativo de la historia ferroviaria española. Fue fabricada por la empresa Babcock & Wilcox cerca de Bilbao, en 1958, con el número 727, para el Ferrocarril Vasco Asturiano, línea de Collanzo a San Esteban de Pravia y Oviedo. Acabó sus días de servicio en maniobras en instalaciones mineras cerca de Mieres. Posteriomente fue cedida por HUNOSA al Museo del Ferrocarril de Asturias, donde ha estado expuesta hasta ahora.

Las primeras máquinas de este diseño, basado en un original de la casa alemana Krauss, fueron fabricadas en 1929, para el ferrocarril Cantábrico por Babcock & Wilcox, que también sirvió a esta línea y a Económicos de Asturias otros lotes tras la Guerra Civil. Por su parte, en los años treinta la Fábrica Nacional de Armas de Trubia, sobre planos de B & W fue la encargada de la construcción de diez unidades de este tipo para el Ferrocarril de Ferrol a Gijón, que no llegaron a circular por este ferrocarril y fueron repartidas por diferentes líneas de la geografía nacional.

La VA 8 es de vía métrica, tipo 141T, distribución cilíndrica Walschaerst, ofrecía unos 650 CV aproximadamente, mide once metros de longitud y pesa aproximada mente unas 45 toneladas.

(Fuente e imagen revista de patrimonio industrial y técnico Monsacro)