Archivo de la etiqueta: Alicante

Alicante quiere mantener la fachada Norte de la estación en peligro por la llegada del AVE

estacion-alicante-1956

El Ayuntamiento de Alicante ha solicitado la preservación de la fachada norte de la actual estación ferroviaria, que en principio iba a ser derruida en el marco de las obras de la llegada del tren de alta velocidad (AVE) a la ciudad. La propuesta del consistorio se ha producido con motivo de una reunión de la comisión de seguimiento de las obras de la sociedad que gestiona el soterramiento de las vías (Avant), donde también están Renfe, Adif y la Generalitat Valenciana.

Según un comunicado de la concejalía de Urbanismo, esta modificación del proyecto inicial ha sido valorada por los miembros de la comisión, que se han comprometido a estudiar su viabilidad técnica, lo que supondría un primer paso para la rehabilitación total del edificio. La concejal de Urbanismo, Marta García-Romeu, ha realizado una visita técnica a las obras cuyo estado hacen asegurar a la política del PP que la llegada de la alta velocidad a la ciudad será el próximo junio.

La llegada del tren de alta velocidad (AVE) a la ciudad pone en peligro la fachada neoclásica de la estación ferroviaria de la ciudad, que data de 1858. La nota de atención la puso hace unos meses el Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante (CTAA) que pidió la preservación del conjunto de instalaciones históricas de la estación de ferrocarril de la ciudad, y que ninguno de sus elementos desapareciera con las obras del AVE. La entidad profesional asegura que el complejo ferroviario de Alicante-Término constituye “uno de los mejores acontecimientos arquitectónicos en la evolución histórica” de la ciudad, al ser “símbolo de la llegada a Alicante de la primera línea de ferrocarril que unía el Mediterráneo con la capital de España”.

El objetivo de la asociación de arquitectos pasa por preservar parte de la historia, sin renunciar a la evolución y el progreso, y enfatizan la antigüedad de estos edificios que cobijan las infraestructuras ferroviarias. La vetusta marquesina de la estación alicantina es la más antigua de este tipo que sobrevive en España, aunque lamentablemente la fachada ha desaparecido, objeto de una desafortunada reforma en 1968 que arruinó la estética de este monumento único en nuetro país y que sustituyó el estilo clásico del siglo XIX por el ‘modernismo’ del cristal y el aluminio.

A excepción de una columnata, la antigua estación de 1858 se conserva prácticamente intacta debajo del actual placado de granito que conforma la fachada renovada en 1968. Por ello, la actuación requeriría el desmontaje de esas placas, la reconstrucción de la columnata desaparecida y la recuperación de la fachada neoclásica. Alicante pasaría a contar con la estación más antigua de España en funcionamiento, y se conservaría este patrimonio arquitectónico de la que en su día se convirtió en la sexta ciudad del país en tener ferrocarril.

Los arquitectos recuerdan que las estaciones de ferrocarril históricas son las “primeras manifestaciones de la revolución industrial y símbolo en la memoria colectiva de los transcendentales avances técnicos en construcción y medios de locomoción del siglo XIX”. Estas terminales, añaden, aunque “obsoletas en muchas ocasiones”, por su habitual ubicación central en los núcleos urbanos “pueden permitir su fácil reconversión en grandes espacios públicos”.

Estos inmuebles “pueden recuperar su protagonismo y relevancia urbana de antaño para la vida colectiva, reconvirtiéndose en nuevas ágoras y plazas públicas del siglo XXI”, citando el caso del jardín cubierto de la estación madrileña de Atocha. No obstante, en el caso de Alicante, los profesionales dejan claro que la estación mantiene su funcionalidad original como terminal ferroviaria, al insistir en que constituye “la primera y última imagen que llevan consigo los visitantes de nuestra tierra, y al tiempo pudiéndose convertir en un entorno urbano de gran calidad para el uso y disfrute ciudadano”.

Los arquitectos recuerdan que las estaciones de tren fueron a finales del XIX o principios del XX lo mismo que hoy supone de reto técnico los aeropuertos de cualquier ciudad europea.

Más de 40 delegaciones se han interesado por el Tram de Alicante que camina hacia su 10· aniversario

Espejo público y modelo a imitar. Diecisiete países, como EEUU, Indonesia, Colombia o Alemania, entre otros, se han interesado por el funcionamiento del Tran Metropolitano de Alicante desde su puesta en marcha en 2003. Hasta la fecha ha recibido la visita de 44 delegaciones nacionales e internacionales desde su inauguración para conocer su funcionamiento y prestaciones y, en algunos casos, aplicar su modelo en distintas explotaciones.

El pasado 15 de agosto se conmemoró el noveno aniversario del Tram de Alicante “cuya entrada en funcionamiento desde sus inicios ha sido todo un éxito”, aseguran desde la Generalitat. Prueba de ello han sido las 32 visitas internacionales y las doce nacionales a este medio de transporte de la provincia, han indicado.

Estados Unidos, Indonesia, Colombia. Ecuador, Australia, Israel, Alemania, Holanda, Argentina o Brasil, entre otros países, han tomado como referencia a seguir el Tram Metropolitano de Alicante. Dentro del ámbito nacional, cinco explotaciones (Ferrocarriles de la Junta de Andalucía, Ferrocarrils de la Generalitat Catalana, Feve, Serveis Ferroviaris de Mallorca y Sociedad Concesionaria Tranvía de Murcia) también han visitado la red ferroviaria. Esto supone que representantes de siete comunidades autónomas (Andalucía, Cataluña, Murcia, Galicia, Islas Baleares, Asturias y Cantabria) se han acercado a dichas instalaciones para comprobar su eficacia.

El Tram Metropolitano de Alicante vio la luz en 2003 y, a medida que han transcurrido los años, delegaciones nacionales e internacionales se han ido interesando por el modelo de transporte de Alicante. Ese interés aumentó de manera considerable a partir de 2007, cuando los tranvías llegaron al corazón de la ciudad con las estaciones subterráneas de Mercado y Marq y se puso en servicio el novedoso sistema de tren-Tram, que combina la red tranviaria y ferroviaria en la misma infraestructura.

En 2006, los miembros de la Asociación Latinoamericana de Metros y Subterráneos (Alamys) visitaron las instalaciones del Tram de Alicante. Un año más tarde acudieron representantes del Rostock (Alemania), que repitieron su visita en 2008. Ese mismo año, hasta siete delegaciones nacionales e internacionales se desplazaron hasta Alicante para comprobar el funcionamiento y la eficiencia del tranvía y del tren-Tram.

Una delegación de Alamys volvió a Alicante a estudiar la implantación de los tren-Tram. Por ejemplo, Río de Janeiro comenzó a analizar la posibilidad de imitar el modelo para los Juegos Olímpicos que organizará en 2016. También mostraron interés representantes de Rosario (Argentina) y de Medellín (Colombia).

En 2011, siete operadores de transporte visitaron Alicante para conocer el Tram. Destacan la empresa gestora de transporte de la región austríaca de Oberösterreich, la operadora germana de transportes Braunschweig Verkehe AG, una delegación del Área Metropolitana del Valle de Aburrá (cuenca natural del río colombiano Medellín), una representación de la firma de transportes danesa Midttrafick y una de la región italiana de Puglia.

‘El trenet’ corre serio peligro, aunque la Generalitat asegura que no se plantea su cierre

Peligro. Otra línea de Levante que puede desaparecer. Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) podría optar por el cierre de la línea 9 entre Benidorm y Denia si no se produce la inversión necesaria por parte del Consell para mantener el funcionamiento de la misma. Así lo expone un escrito fechado el 20 de junio y remitido por el sindicato al alcalde de Benidorm, Agustín Navarro, según asegura el sindicato Comisiones Obreras (CCOO). Este enlace entre Benidorm y Dénia, y que ahora mismo se encuentra ya en un estado muy precario, es la única conexión de toda la red provincial del popularmente conocido como ‘trenet’ que no se encuentra electrificada.

En dicho documento, dos representantes de CCOO solicitan a Navarro “una reunión urgente” para “tratar una posible solución” que permita mantener la línea ferroviaria entre estas localidades, ya que un posible cierre afectaría “gravemente” a los municipios costeros de la Marina Baixa y Alta, y “a los turistas” de estas comarcas. El sindicato considera que la Generalitat “está teniendo problemas para poder financiar las obras necesarias para adecuar la infraestructura, el material móvil y la instalación del mecanismo de frenado automático” en la línea 9 de FGV.

Los representantes de CCOO sostienen que es “necesaria” la inversión para “la mejora” de la línea 9 y que la solución “nunca puede ser el cierre”, puesto que “en todos los supuestos estamos en mejores condiciones de seguridad que años atrás”.

Fuentes de FGV han desmentido que se vaya a cerrar esta línea, aunque han reconocido que en la actual coyuntura de recortes puede haber complicaciones para cumplir con todo el programa de inversiones previsto. Las mismas fuentes han señalado que desde la Gerencia se ha trasladado a los sindicatos en una reunión que “no se plantea ningún tipo de cierre” de líneas.

La línea 9 entre Benidorm y Denia es la única que todavía no está electrificada. A pesar de que el ‘trenet’ tarda casi una hora y media en cubrir una distancia de menos de 50 kilómetros que separan ambos municipios, sólo durante el mes de mayo fue utilizado por 71.849 pasajeros según cifras aportadas por FGV.

El perfil de los usuarios es doble: por un lado, ha sido un recorrido históricamente utilizado por los turistas de las dos comarcas, como pudo apreciarse con el ya desaparecido ‘Limón Express’, un convoy de época que realizaba ese trayecto. Además, es muy empleado en trayectos cortos: tanto en la Marina Baixa, donde numerosos vecinos usan la línea para viajar desde Altea o l’Alfàs hasta Benidorm, como en la Marina Alta, con trayectos entre Calp y Benissa o de Teulada, Gata o La Xara hasta Dénia. La desaparición de la Línea 9 sería por este motivo un mazazo para el transporte público de las Marinas, que ya se halla en unas condiciones muy precarias por la lentitud de las líneas de autobuses.

El Ayuntamiento de Alicante y Avant proyectan recuperar la fachada de la estación neoclásica



Aún ha esperanzas. Hay voces que se escuchan. El Ayuntamiento de Alicante y la sociedad que gestiona el soterramiento de las vías del tren (Avant) proyectan recuperar la fachada neoclásica de la estación ferroviaria de la ciudad, que data de 1858, con motivo de las obras para la llegada del tren de alta velocidad (AVE) en 2012. Hace poco más de un mes el Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante (CTAA) había pedido la preservación del conjunto de instalaciones históricas de la estación de ferrocarril de la ciudad, y que ninguno de sus elementos desapareciera con las obras del AVE. La entidad profesional señala que el complejo ferroviario de Alicante-Término constituye “uno de los mejores acontecimientos arquitectónicos en la evolución histórica” de la ciudad, al ser “símbolo de la llegada a Alicante de la primera línea de ferrocarril que unía el Mediterráneo con la capital de España”.

Preservar parte de la historia, sin renunciar a la evolución y el progreso. Ese era el objetivo de la asociación de arquitectos que hacían hincapié en la antigüedad de estos edificios que cobijan las infraestructuras ferroviarias. La vetusta marquesina de la estación alicantina es la más antigua de este tipo que sobrevive en España, aunque lamentablemente la fachada ha desaparecido, objeto de una desafortunada reforma en 1968 que arruinó la estética de este monumento único en nuetro país y que sustituyó el estilo clásico del siglo XIX por el ‘modernismo’ del cristal y el aluminio.

La concejal de Urbanismo, Marta García-Romeu, ha señalado que “se está estudiando ahora mismo” este asunto con el objetivo de “preservar el patrimonio” de la ciudad. En todo caso, ha incidido en que ve “perfectamente compatible” esta recuperación de la fachada con la llegada del AVE en las fechas previstas, inicialmente para diciembre de 2012, por lo que esta iniciativa “nunca” supondría “un retraso”. Para García-Romeu, el AVE “es algo que tendría que haber estado en Alicante desde hace muchos años”, por lo que “ningún aspecto puede llevar” a una nueva dilación del tiempo.

Desde otras instancias municipales se apunta que este proyecto entre el ayuntamiento y Avant se halla actualmente en fase de ser consensuado para, posteriormente, ser planteado al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif). En todo caso, han coincidido con García-Romeu en que no se ha contemplado que la recuperación de la fachada pueda suponer un retraso en la llegada del AVE.

A excepción de una columnata, la antigua estación de 1858 se conserva prácticamente intacta debajo del actual placado de granito que conforma la fachada renovada en 1968. Por ello, la actuación requeriría el desmontaje de esas placas, la reconstrucción de la columnata desaparecida y la recuperación de la fachada neoclásica. Alicante pasaría a contar con la estación más antigua de España en funcionamiento, y se conservaría este patrimonio arquitectónico de la que en su día se convirtió en la sexta ciudad del país en tener ferrocarril.

Los arquitectos recuerdan que las estaciones de ferrocarril históricas son las “primeras manifestaciones de la revolución industrial y símbolo en la memoria colectiva de los transcendentales avances técnicos en construcción y medios de locomoción del siglo XIX”. Estas terminales, añaden, aunque “obsoletas en muchas ocasiones”, por su habitual ubicación central en los núcleos urbanos “pueden permitir su fácil reconversión en grandes espacios públicos”.

Estos inmuebles “pueden recuperar su protagonismo y relevancia urbana de antaño para la vida colectiva, reconvirtiéndose en nuevas ágoras y plazas públicas del siglo XXI”, citando el caso del jardín cubierto de la estación madrileña de Atocha. No obstante, en el caso de Alicante, los profesionales dejan claro que la estación mantiene su funcionalidad original como terminal ferroviaria, al insistir en que constituye “la primera y última imagen que llevan consigo los visitantes de nuestra tierra, y al tiempo pudiéndose convertir en un entorno urbano de gran calidad para el uso y disfrute ciudadano”.

Los arquitectos alicantinos reclaman a Adif que conserve todo el conjunto de la estación ferroviaria

Respeto al pasado. Respeto a la historia. El Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante (CTAA) ha pedido que se conserve el conjunto de instalaciones históricas de la estación de ferrocarril de la ciudad, y que ninguno de sus elementos desaparezca con las obras para la llegada del tren de alta velocidad. La entidad profesional señala que el complejo ferroviario de Alicante-Término constituye “uno de los mejores acontecimientos arquitectónicos en la evolución histórica” de la ciudad, al ser “símbolo de la llegada a Alicante de la primera línea de ferrocarril que unía el Mediterráneo con la capital de España”. Al mismo tiempo, hace hincapié en la antigüedad de estos edificios.

La vetusta marquesina de la estación alicantina es la mas antigua de este tipo que sobrevive en España, aunque lamentablemente la fachada ha desaparecido, objeto de una desafortunada reforma en 1968 que arruinó la estética de este monumento único en nuetro país y que sustituyó el estilo clásico del siglo XIX por el ‘modernismo’ del cristal y el aluminio.

Los arquitectos se han pronunciado ahora contra el derribo de los tinglados de carga, dos edificios auxiliares de la estación que datan de 1858, al igual que la propia terminal. El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha planteado su demolición, dentro de la remodelación prevista para la llegada de la alta velocidad. El Ayuntamiento y algunas entidades ciudadanas también han mostrado su contrariedad por losplanes del Adif. Ahora el CTAA aplaude ese compromiso y se muestra a favor de que se respete “el complejo ferroviario histórico de la Estación Alicante-Término, incluidos sus tinglados laterales y los enormes ficus del entorno”.

El Colegio recuerda que la llegada del ferrocarril a Alicante supuso el inicio del “decisivo impulso al desarrollo turístico y económico de la provincia”, y que a eso se suma “la singularidad de haberse convertido en la estación de ferrocarril conservada más antigua de España”. En este sentido, se recuerda que todavía se mantiene “bastante inalterada” la edificación original de 1858, “bajo el recubrimiento de aplacado pétreo” colocado a lo largo del siglo XX.

Los arquitectos recuerdan que las estaciones de ferrocarril históricas son las “primeras manifestaciones de la revolución industrial y símbolo en la memoria colectiva de los transcendentales avances técnicos en construcción y medios de locomoción del siglo XIX”. Estas terminales, añaden, aunque “obsoletas en muchas ocasiones”, por su habitual ubicación central en los núcleos urbanos “pueden permitir su fácil reconversión en grandes espacios públicos”.

Estos inmuebles “pueden recuperar su protagonismo y relevancia urbana de antaño para la vida colectiva, reconvirtiéndose en nuevas ágoras y plazas públicas del siglo XXI”, citando el caso del jardín cubierto de la estación madrileña de Atocha. No obstante, en el caso de Alicante, los profesionales dejan claro que la estación mantiene su funcionalidad original como terminal ferroviaria, al insistir en que constituye “la primera y última imagen que llevan consigo los visitantes de nuestra tierra, y al tiempo pudiéndose convertir en un entorno urbano de gran calidad para el uso y disfrute ciudadano”.

El ferrocarril llegó a Alicante en 1858 de la mano de la compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA), su puesta en servicio llevó a la ciudad a ser la sexta capital de provincia tras Barcelona, Madrid, Valencia, Tarragona y Albacete. Y a convertirse en la primera gran línea radial española, conectando la capital del país con el Mediterráneo y dotando al puerto y a la ciudad de una importancia comercial y estratégica desconocida hasta entonces.

La estación ha sufrido reformas menores y reversibles como un aplacado superficial que envuelve sus fachadas principal y sur, pero el edificio y su emplazamiento no han cambiado en los 150 años de vida de esta estación. Sólo se han perdido las columnas del acceso principal, eliminadas tras una intervención de modernización a finales de la década de 1960.

Es la estación más antigua conservada en su edificio original en las cabeceras de las grandes líneas. Junto con el conjunto de estaciones de MZA en la provincia de Alicante (La Encina, Villena, Sax, Elda-Petrer, Monóvar-Pinoso, Novelda-Aspe, Monforte del Cid, Agost y San Vicente del Raspeig) conforma el conjunto ferroviario de mayor antigüedad conservado íntegramente en España.

(Fuente La Información)

Alicante sigue a la espera “y sin fecha” para poner en marcha la línea 2 del TRAM

Todo sigue igual para que nada cambie. El proceso de adjudicación de la línea 2 del Tranvía Metropolitano de Alicante (TRAM), que unirá el centro de la ciudad con el Hospital, la Universidad y San Vicente del Raspeig, sigue “exactamente igual” y sin que haya aún plazos para la puesta en funcionamiento a causa de “una cuestión puramente técnica”. “La línea 2 está exactamente igual”, ha indicado la consellera de Infraestructuras, Territorio y Medio Ambiente, Isabel Bonig, antes de desmentir que recientemente diera un plazo de 15 días para culminar la adjudicación a la única peticionaria, el grupo Vectalia. La línea, cuya obra finalizó la pasada primavera tras un desembolso de 230 millones de euros, será de gestión privada.

La línea 2 del tranvía está previsto que sea la más rentable de la red del TRAM puesto que unirá el centro de la ciudad y algunos de los barrios más poblados, como el Pla y la zona norte, con el Hospital General, la Universidad y San Vicente del Raspeig.

La consellera se ha limitado a comentar que existe un pliego de condiciones para la concesión del servicio y que es preciso que “la documentación presentada y la oferta” se adecúen a esas condiciones.

La Línea 2 del TRAM, cuyo desarrollo ha supuesto una inversión en ejecución superior a los 230 millones de euros, cuenta con 14 paradas que se ubican en Renfe, Luceros, Mercado, Marq, Goteta, Bulevar del Pla, Garbinet, Hospital, Maestro Alonso, Gastón Castelló, Bulevar Norte, Ciudad Jardín, Santa Isabel, Universitat y San Vicent del Raspeig. Se espera que el número de viajeros que utilizarán esta línea de TRAM sea muy elevado, dado que, por un lado, constituirá un medio de transporte rápido hacia el Hospital y entre Alicante y la Universidad. Por otro, acercará a los vecinos de San Vicente a la capital. Además, dará servicio a los vecinos de barrios tan populares como El Pla, Garbinet, Sagrada Familia, Virgen del Remedio y Virgen del Carmen, en Alicante; y Santa Isabel, en San Vicente. Sus paradas darán servicio a un tercio de la población de Alicante, por lo que, según las estimaciones del Ente Gestor de Transporte y Puertos del Consell, en unos siete años, a partir de su puesta en servicio, más de once millones y medio de viajeros utilizarán el tranvía en este itinerario que comenzará a funcionar en primavera.

Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) adjudicó en el año 2005 a la multinacional canadiense Bombardier la construcción de catorce nuevas unidades de tranvía por 2.900.000 euros más IVA. Desde entonces, las composiciones se han estado fabricando, primero en Alemania, y después en Austria.

Los tranvías Bombardier 4.200, de piso bajo y con un avanzado equipamiento para garantizar la comodidad y seguridad de los viajeros, están compuestos por cinco coches climatizados, dotados con cámaras de videovigilancia y retrovisión. Asimismo, en todos ellos se ubicarán máquinas de expendición y cancelación automática.

Las unidades tienen un peso de 41 toneladas y miden 32,4 metros de largo, 3,6 metros de alto y 2,4 metros de ancho. Su potencia es de 420 kw y la tensión de alimentación de corriente continua de 750 voltios. Estos tranvías pueden alcanzar una velocidad de 70 km por hora.

Cada una de las composiciones tiene capacidad para 277 pasajeros -seis pasajeros por metro cuadrado-. Son tranvías totalmente accesibles y adaptados al Real Decreto 1544/2007, de 23 de noviembre por el que se regulan las condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación para el acceso y utilización de los modos de transporte para personas con discapacidad.

Bombardier entregará catorce tranvías, que darán servicio, además de la citada Línea 2 del TRAM, a la actual red de FGV.

(Imagen Vía Libre)

Trece ciudades españolas con tranvía debaten sobre la gestión y seguridad del transporte en Alicante

El tranvía a debate. Alicante acoge la séptima reunión del grupo de trabajo de Metros Ligeros y Tranvías de la Asociación Latinoamericana de Metros y Subterráneos (Alamys) a la que han acudido representantes de trece ciudades españolas con tranvía para debatir sobre su gestión y seguridad. La reunión, que ha sido convocada por Alamys y Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana (FGV), se celebró en la estación de La Marina del Tram y ha contado con la presencia de representantes de distintas explotaciones comerciales de ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Bilbao, Zaragoza, Parla, Málaga, Murcia, Granada, Jaén, Vitoria y la anfitriona, Alicante.

Durante la reunión, los participantes han analizado diferentes temas como la participación española en el proyecto de investigación de la Unión Europea ‘Cost Action’, referente a la operación y seguridad de tranvías en su interacción con el espacio público o las redes sociales como nuevo instrumento de atención al cliente en las redes de tranvía y metros ligeros.

Según un comunicado de la Generalitat, el Tram alicantino se ha convertido en “una referencia” para otras explotaciones ferroviarias más recientes y es “el centro de interés nacional” sobre este tipo de medios de transporte. Además, han indicado también que su tecnología “es pionera en España” y es uno de los pocos operadores de Europa que utiliza trenes-Tram, tren mixto capaz de circular como tranvía y como tren de cercanías, en su explotación ferroviaria.

Por ello, según las mismas fuentes en lo que va de año nueve delegaciones de operadores de transporte han visitado la provincia de Alicante para conocer este modelo de explotación, entre ellos delegados de transportes de Alemania, Italia, Colombia, Suiza Dinamarca y Brasil, entre otros.

Los delegados realizaron en la tarde de ayer una visita técnica a los talleres de El Campello y realizaron el recorrido de la línea Alicante-Benidorm.

Los servicios del Tram de Alicante combinan el tranvía en superficie tanto por vías tranviarias como por vías ferroviarias, el tren ligero (tanto en superficie como subterráneo) en el núcleo urbano y servicios de cercanías (tanto con trenes diésel como con tren-tram, con velocidades de hasta 100 km/h), hasta poblaciones cercanas del área metropolitana y otras más lejanas.

La línea 1 es una línea ferroviaria que une Alicante y Benidorm, y en un futuro Denia con el aeropuerto del Altet atravesando Alicante a través de un túnel de forma electrificada y adaptada. El tramo Benidorm-Denia está sin electrificar y con andenes de piso alto. A partir de la línea Alicante-Benidorm se han creado diversos servicios y ramales tranviarios que utilizan los trazados ferroviarios para acortar el tiempo de viaje y se integran como tranvía en los cascos urbano o avenidas. También se crearán diversos servicios sobre la línea Alicante-Benidorm para dar servicio a los apeaderos suburbanos, como la línea 3 y la futura línea 5.

(Imagen V44020001 en Wikimedia Commons)

La línea 2 del Tram de Alicante evitará la circulación de 3,5 millones de vehículos al año

La puesta en marcha de la línea 2 del Tram como alternativa de transporte entre los términos municipales de Alicante y Sant Vicent del Raspeig evitará la circulación de 3,5 millones de vehículos al año. Estos son los cálculos que hace el conseller de Infraestructuras y Transporte, Mario Flores, que ayer presenció el viaje en pruebas de la futura línea de tranvía, acompañado de las alcaldesas de Alicante y Sant Vicent del Raspeig, Sonia Castedo y Luisa Pastor, respectivamente, y el rector de la Universidad de Alicante (UA), Ignacio Jiménez, entre otras personalidades.

La nueva línea integra zonas periféricas de la capital alicantina y atraviesa algunos barrios más populares, como el Pla, Garbinet, Sagrada Familia, Virgen del Remedio y Virgen del Carmen. Con una inversión que ha superado los 230 millones de euros, cuenta con catorce paradas y comunicará la capital alicantina y San Vicente del Raspeig. Su puesta en funcionamiento supondrá que se dejen de emitir a la atmósfera más de 300.000 kilos de CO2 al año.

Son aún previsiones, pero los responsables de la consejería se muestran optimistas. La línea 2 prevé llegar a transportar a más de diez millones de viajeros al año y que el nuevo recorrido posibilitará a los ciudadanos realizar traslados de unos 15 minutos de media hasta el centro de Alicante, desde la zona norte de su área metropolitana. La nueva línea del TRAM, cuyas frecuencias previstas son de entre ocho y diez minutos, es “no sólo es una apuesta por la movilidad y la sostenibilidad”, sino que también “construye y urbaniza” la ciudad, según mantienen sus responsables.

El conseller asegura que “en breve” se adjudicará la explotación del servicio y habrá que esperar a que la empresa adjudicataria lo ponga en marcha. Mientras es importante que durante dos o tres meses se continúen haciendo pruebas cada vez más frecuentes para que los viandantes y los conductores de vehículos se habitúen a la presencia del tranvía en el itinerario por donde circulará.

Respecto a la zona del bulevar del Pla por la que discurre la línea 2, el conseller explica que se instalarán unos “setos disuasorios” cerca de las áreas de juegos de los niños o donde se considere que pueda haber más peligro. Sin embargo, descarta la opción de colocar vallas alrededor de los raíles en esa parte de la urbe, porque “se ha hecho una apuesta por la movilidad”. “Se han quitado bordillos y se le ha querido dar una continuidad a todo el parque”, con lo cual “no tiene mucho sentido que pongamos una valla y cortemos el parque”, argumentan en Transportes.

Flores ha explicado que, por ese tramo, los tranvías reducen su velocidad a veinte kilómetros por hora y el conductor “está pendiente de los movimientos que hay”.