Archivo diario: mayo 8, 2011

Una cita festiva en las vías verdes

Día de fiesta. De recuerdos nostálgicos y también de alborozo. De final de una etapa, pero principio de otra, en una vida distinta. Sin raíles, ni traviesas. Pero con los trazos aun bien definidos y dibujados, abriéndose paso por tierras, ahora ya vacías de gentes, bosques adyacentes y paisajes impresionantes. Sin el soniquete del traqueteo, pero con el recuerdo perenne del tren. Miles de personas asisten hoy a la fiesta de las Vías Verdes, en una celebración que se repite desde hace años el segundo domingo de mayo y a la que cada año asiste un mayor número de personas.

Cerca de 1.800 kilómetros de vías abandonadas de toda España han sido convertidas ya en 82 populares itinerarios cicloturistas o pedestres que levantan verdadera pasión entre los amantes de la naturaleza y del deporte al aire libre. Y en los próximos meses se abrirán más más kilómetros en toda España. Salpicados de acueductos, túneles y viaductos, estas sendas de hierro se encuentran a veces en paisajes vírgenes a los que sería muy difícil acceder.

Las vías verdes han demostrado ser una auténtica “locomotora del desarrollo rural” allá por donde pasan, ya que han “transportado” multitud de turistas “con necesidades de alojamiento, de comer, y de comprar artesanía y productos locales a zonas por las que antes no pasada nadie”, reconocen sus responsables. Así, estaciones de tren abandonadas están siendo recuperadas como hoteles o restaurantes, los municipios están poniendo en marcha museos y observatorios dentro de los itinerarios y emprendedores de la zona están desarrollando negocios de alquiler de bicicletas, entre otros. “Son toda una fuente generadora de riqueza en las zonas rurales”.

Y cada vez se encuentran más transitadas. La vía de Girona, por ejemplo, con más de cien kilómetros de ruta, tiene postes que cuentan el paso de los usuarios ; en 2010, detectó a 1,8 millones, una cifra “muy importante”. Otra vías, como la de la Sierra de Cádiz y Sevilla, situada en una zona “muy rural” y apartada, la cifra giró en torno a 100.000.

Con motivo del Día Nacional de las Vías Verdes, que convoca la Fundación de los Ferrocarriles Españoles cada segundo domingo de mayo, los gestores de los trazados organizan actividades festivas y de ocio, que se extienden a lo largo de todo el mes. Este año la celebración coincide con la campaña “Vías Verdes Cero, CO2″, que la Fundación de los Ferrocarriles desarrolla de abril a octubre de este año. Se trata de aumentar los desplazamientos y contribuir al ahorro de emisiones de CO2, principal gas responsable del cambio climático.

“A comienzos de los 90 empezamos a tener noticia de cómo en Estados Unidos se estaba haciendo esa conversión hacia los llamados ‘Greenways’ o ‘Rails to Trails’. En la Fundación Ferrocarriles Españoles nos encantó la idea y decidimos organizar un seminario internacional en España para que gente de esos países nos contara como lo hacían”, explica Carmen Aycart, directora del programa. El siguiente paso fue hacer un inventario de los 7.600 kilómetros de vías abandonas que había en España y valorar cuáles tenían más posibilidades de convertirse en vías verdes.

El proyecto está en plena expansión y “aún quedan casi seis mil kilómetros de trazados abandonados por recuperar”, recuerda Aycart, quien avanza que en los próximos meses se abrirán más de cien nuevos kilómetros de Vías Verdes en toda España.

Entre los últimos proyectos ejecutados se encuentra un tramo de la antigua línea de ferrocarril de Feve que unía Denia (Alicante) con Carcaixent (Valencia). La nueva ruta, de casi seis kilómetros de longitud, ha sido promovida por el Ayuntamiento de Denia y financiada por el Ministerio de Medio Ambiente, con un importe de 1.183.652 euros.
Otro proyecto que acaba de terminarse s la rehabilitación del túnel de Uitzi, en el antiguo trazado del Plazaola (Navarra), con una longitud de 2.680 metros. La recuperación del túnel ha permitido salvar el principal escollo que existía en la vía del Plazaola para completar un trazado de casi 40 kilómetros entre Mugiro y Andoain.

En 1993, existían en España más de 7.600 kilómetros de líneas que ya no tenían servicio de trenes, o que nunca llegaron a tenerlo por quedar inconclusas las obras de construcción. Este patrimonio, de gran valor histórico y cultural, también ofrece la ventaja de garantizar la accesibilidad de los usuarios, sin limitaciones de edad o capacidad física.

(Imagen Jesús Andrade)