Trenes de levitación magnética para Japón


Japón descubrió la alta velocidad en sus trenes antes que cualquier otro país del mundo. Desde la década de los sesenta, en el país nipón las distancias entre estaciones se acortaron sensiblemente con sus modernos y futuristas trenes de alta velocidad, el Shinkansen (tren bala). En los últimos años, sin embargo, la carrera por tener el sistema más veloz del mundo parecía encabezada por Francia. Quizá la crisis económica en la que se sumió Japón hace dos décadas, impidió el desarrollo de la alta velocidad. Hasta ahora.

Tokio planea dotarse de un trazado de levitación magnética para superar los 550 kilómetros por hora. Se han iniciado los trabajos para renovar su principal ruta de alta velocidad, que une la capital con las ciudades de Nagoya y Osaka. El ‘tren bala’ que ahora cubre ese trayecto dejará paso al maglev, el más más rápido de la tierra. Un tren que prácticamente vuela ya que circula suspendido en el aire por encima de la vía y es propulsado hacia adelante por medio de las fuerzas repulsivas y atractivas del magnetismo. De todas formas, habrá que esperar a 2025 para hacer posible este proyecto.

Los ‘trenes bala’ marcaron una nueva época en el transporte ferroviario. Cuando comenzaron a operar en 1964, Japón se convirtió en el primer país que dedicaba una vía especial a la alta velocidad, por la que las unidades circulaban a la espectacular velocidad de 200 kilómetros por hora. La fotografía del primer ‘shinkanshen’ de blanco morro redondeado rodando frente al monte Fuji se convirtió rápidamente en el símbolo del resurgimiento del Imperio del Sol Naciente, cuyo territorio había quedado devastado por la Segunda Guerra Mundial. Las principales potencias del planeta miraban a la máquina con envidia mal disimulada durante los Juegos Olímpicos de Tokio. El nombre de tren bala es una traducción occidental del término japonés dangan ressha, un apodo que se le dio al proyecto cuando aún estaba en fase de debate, en los años 30. La denominación permaneció debido al hecho de que las locomotoras Shinkansen tienen una figura redondeada que recuerda una bala, y a su alta velocidad.

Sin embargo, su vecina y competidora China ha comenzado a desarrollar planes muchos más futuristas. Pekín, que ha conseguido comercializar la primera línea de levitación magnética (maglev), une a una velocidad punta de 431 kilómetros por hora el aeropuerto de Pudong (en Shanghai) con el centro de la ciudad. Las autoridades chinas prevén acabar para 2010 la línea de alta velocidad entre Shanghai y la capital, y se plantean extender la línea de maglev para conectar el trazado actual al aeropuerto de Hongqiao, que dista más de sesenta kilómetros del de Pudong y que está siendo ampliado.

Para retomar la iniciativa en innovación ferroviaria, Japón ha anunciado esta semana la renovación de su principal ruta de alta velocidad, la que une la capital, Tokio, con las ciudades de Nagoya y Osaka para que el ‘tren bala’ deje paso al maglev más rápido de la Tierra. Según los diseñadores del proyecto, que debería estar operativo en 2025 tras la inversión de casi 35.000 millones de euros, los nuevos convoyes viajarán a una velocidad de crucero de 550 kilómetros por hora. Eso supondría viajar entre Tokio y Nagoya en 40 minutos frente a las dos horas largas que tarda un ‘shinkanshen’ 700, el más veloz en la actualidad y que sólo sufre retrasos de una media de seis segundos. En el futuro, el maglev japonés podrían alcanzar una velocidad punta de 700 kilómetros por hora, incluso mayor que la de muchos aviones de hélices.

Sólo la construcción del trazado llevará por lo menos una década, por lo que las autoridades ya han apremiado a la compañía para que llegue a los acuerdos pertinentes con las localidades por las que discurrirá el tren magnético. En total, su longitud alcanzará los 290 kilómetros (el de Shanghai cuenta sólo con 32), de los cuales el 80% irán bajo tierra o por el interior de túneles. Así, se evitarán las posibles consecuencias nocivas que suelen inquietar a los vecinos, pero que, de momento, no han encontrado base científica.

No es la primera vez que se considera el uso del maglev en Japón. El primer borrador se redactó en 1973 pero el coste astronómico del plan lo abocó al cajón. Sin embargo, según portavoces de Japan Railways, el actual sistema de ferrocarril está al 100% de su capacidad y las vías acusan ya los años. Y nada mejor que un momento de crisis en el que hace falta invertir grandes sumas en obras públicas para llevar a cabo el proyecto, aunque en Japón los ferrocarriles están privatizados, para darle un impulso a la economía.
(Fuente El Correo)

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